VENEZUELA: ALGUNAS PERSPECTIVAS DESDE LA RESISTENCIA ANTICOLONIAL EN EL CONTEXTO ACTUAL. Observatorio de Trabajadores en Lucha.

Observatorio de Trabajadores en Lucha.

04 de agosto 2026.

En la guerra cognitiva es muy evidente que hay muchos supuestos progresistas trabajando para el enemigo y otros que no tienen una visión estratégica del momento actual y así ha sido siempre la lucha, difícil y compleja.


Una característica resaltante de la realidad que enfrentan las naciones localizadas en la región de Latinoamérica y El Caribe es que se encuentran sometidas a un proceso de recolonización por parte del gobierno de Donald Trump.

Son diversos los ejemplos recientes: elecciones de Honduras, Perú y Colombia; así como el bloqueo energético a Cuba y los procesos de intervención en marcha que se desarrollan en México y Brasil.

Eso implica que la situación actual de la República Bolivariana de Venezuela no se puede analizar aislada de la situación de la región y tampoco de la disputa hegemónica global donde tenemos por un lado el bloque encabezado por Estados Unidos y por el otro el bloque que integra a China, Rusia y países como Irán.

Venezuela tras varios años de ver su economía sometida a medidas coercitivas unilaterales, que redujeron en más de un 60 por ciento su producto interno bruto, logró varios trimestres consecutivos de crecimiento económico desde el año 2020. Pero entre septiembre y diciembre del año 2025, fue objeto de un bloqueo naval y se atacaron embarcaciones de pescadores asesinando a sus ocupantes. Este bloqueo se incrementó a un bloqueo aéreo en diciembre de 2025 y el secuestro ilegal de varios tanqueros que transportaban petróleo venezolano.

A finales del 2025, la realidad era que el estado venezolano no recibía ningún ingreso en divisas con todas las consecuencias que eso puede tener para el funcionamiento de cualquier país.

Luego el 3 de enero de 2026, se ejecutó la intervención militar estadounidenses, con una apabullante superioridad armamentística y tecnológica, y destruyendo mediante ataques misilísticos instalaciones civiles y militares. El costo en términos de vidas superó las 200 personas entre civiles y militares, sin contar las bajas estadounidenses no reconocidas oficialmente, y término con el secuestro del presidente Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, acción que consolido la política de violación impune a todas las normativas que prevé el derecho internacional para evitar estas agresiones.

Dado que el presidente Maduro se mantuvo con vida, se inició un proceso de negociación diplomática que permitió que los helicópteros estadunidenses que se encontraban en Caracas pudiesen salir sin ser atacados. Existía la posibilidad de que se realizara otro ataque misilístico por parte de Estados Unidos y que muchos de los lideres del proceso bolivariano fuesen asesinados tal y como ocurrió en Irán.

La dirección de la Revolución Bolivariana tomó la decisión de negociar como una manera de mantener las fuerzas con que cuenta y buscar una mejor coyuntura política para avanzar. En ese sentido, la vicepresidenta Delsy Rodríguez fue designada como presidenta encargada por el Tribunal Supremo de Justicia y ratificada por la Asamblea Nacional y cuenta con todo el apoyo político y militar necesario para ejercer su mandato. Se considera a Nicolas Maduro como el presidente de Venezuela secuestrado por Estados Unidos y se lucha por su liberación.

Desde el inicio, los objetivos del gobierno de Delcy Rodríguez han sido mantener la paz y la estabilidad del país, mantener el crecimiento de la economía, luchar por la eliminación de las medidas coercitivas unilaterales y lograr la libertad del presidente Maduro y su esposa Cilia Flores.

Como se sabe, el actual gobierno venezolano, se ha visto sometido a una feroz campaña de los medios corporativos para presentarlo como un gobierno sometido a los designios del presidente Trump y a los funcionarios de su gabinete. Sin embargo, existen tendencias dentro del grupo de poder estadounidense que solicitan de manera urgente una transición en Venezuela, es decir, el establecimiento de un gobierno de extrema derecha en el país. Tendencias existentes tanto en el partido republicano como el demócrata.

Ahora bien, ¿por qué el gobierno de Trump no ha instaurado un gobierno de extrema derecha en el país, como lo hizo en Honduras, Perú y Colombia?

Básicamente, porque eso implicaría iniciar una guerra en Venezuela, con todas las implicaciones que eso pueda tener para un mercado energético internacional ya sometido a inmensas presiones producto de los conflictos en Ucrania y en el Medio Oriente.

De modo que, el acuerdo que permite un status quo entre Estados Unidos y Venezuela tiene razones geopolíticas de peso, más allá de las circunstancias específicas de Venezuela y la región latino-caribeña.

Estos antecedentes nos llevan al terremoto del 24 de junio, donde la prensa corporativa occidental intento utilizar la catástrofe para generar una revuelta y derrocar al gobierno bolivariano. La estructura político-social que soporta la Revolución Bolivariana se movilizó y dio respuestas efectivas a las necesidades planteadas por el terremoto y a la ofensiva mediática.

Otro elemento importante a considerar, son las críticas y ataques al gobierno bolivariano desde supuestos sectores de la izquierda, tanto a nivel nacional como internacional. Por ejemplo, La Izquierda Diario, publicó el siguiente titular: “Venezuela. Tras los terremotos: una ocupación militar imperialista en La Guaira con el visto bueno de Delcy Rodríguez”. Afirmando que la misión de ayuda enviada por Estados Unidos para socorrer a las victimas del terremoto era de hecho la ocupación del territorio venezolano militarmente.

Sin embargo, otro titular de infodefensa.com informa lo siguiente: “El Comando Sur de EEUU concluye su misión militar de apoyo en Venezuela tras los terremotos”. Y luego añade que “La salida de los últimos efectivos pone fin al apoyo estadounidense sobre el terreno”.

Esta nos lleva a pensar que o bien un sector de la izquierda no entiende y no sabe analizar lo que esta pasando en la región o simplemente funcionan como una plataforma para desinformar a los sectores progresistas, dentro de la estrategia global multiforme de la guerra cognitiva.

En otro caso, desde la izquierda se señaló que la presencia de una misión humanitaria y técnica de rescate de Israel era una línea roja que no se podía cruzar, era un signo inequívoco de la entrega del gobierno bolivariano a los servicios de inteligencia israelíes.

Sin embargo, desde la mediática corporativa se intentó argumentar que el gobierno de Venezuela rechazaba la ayuda internacional por razones ideológicas lo cual era una gran mentira. No se rechazó la ayuda de ningún país y se recibió ayuda de todo el mundo. Al igual que en el caso de la misión humanitaria de Estados Unidos, una vez terminadas sus actividades de ayuda la misión de Israel se retiró del país.

Recientemente, el 24 de julio, se realizó una manifestación contra el imperialismo y el sionismo en Caracas, la creciente influencia de Washington sobre los asuntos internos de Venezuela y su soberanía.

En principio, se puede comprender las razones que llevaron a algunas organizaciones y personalidades del país a organizar este evento. Sin embargo, hay una línea argumentativa que plantea la necesidad de enfrentar militarmente la intervención estadounidense ya que supuestamente la mayoría de los venezolanos están dispuestos a defender con las armas la independencia del país.

Lo primero que habría que decir es que este argumento es más un deseo que una realidad, objetivamente hablando hay que reconocer que la mayoría del país está en contra de la intervención gringa, pero no necesariamente a favor de una respuesta militar inmediata. Y los dirigentes de la revolución tomaron, en este sentido, una decisión que es respetada y apoyada por la mayoría sustancial del movimiento, lo que es muy evidente para cualquier buen observador.

Sobre el tema petrolero, y la participación de empresas transnacionales, es necesario recordar que el gobierno bolivariano nunca ha tenido la política de restringir el acceso a empresas de ningún país que quieran invertir en el mercado energético venezolano.

En este sentido, las restricciones las impuso y las sigue imponiendo el gobierno estadounidense mediante las medidas coercitivas unilaterales. Las empresas gringas necesitan obtener licencias para operar en Venezuela, situación que crea un marco legal muy inestable para estos inversionistas, lo que, a diferencia del argumento de la entrega al imperialismo de los recursos energéticos, los ha llevado a mantener una posición muy cautelosa en relación con sus inversiones.

Por lo demás, en el mercado energético venezolano existen inversionistas de diversos países entre ellos China y Rusia, así como clientes diversos como La India.

Cómo puede observarse, la situación de la región latino-caribeña es muy complicada y no existen respuestas fáciles, esto lo saben mejor que nadie los dirigentes de las organizaciones que libran estas batallas. Se requiere fortalecer la unidad regional a todos los niveles como un requisito para avanzar según las posibilidades que se presenten.

En el caso específico de los trabajadores han sido uno de los sectores mas golpeados tras las imposiciones de regímenes de extrema derecha. En la guerra cognitiva es muy evidente que hay muchos supuestos progresistas trabajando para el enemigo y otros que no tienen una visión estratégica del momento actual y así ha sido siempre la lucha, difícil y compleja.


Referencias

https://www.laizquierdadiario.com/Tras-los-terremotos-una-ocupacion-militar-imperialista-en-La-Guaira-con-el-visto-bueno-de-Delcy-Rodriguez

https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5965835/comando-sur-eeuu-finaliza-labores-apoyo-venezuela-terremotos

https://www.youtube.com/watch?v=yYEj88koiOo&t=1665s

Observatorio de Trabajador@s en Lucha

 

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