LAS DOS CARAS DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS. Giorgio Cafiero.

Giorgio Cafiero.

Ilustración: HISPANTV

04 de agosto 2024.

¿Doble rasero olímpico? A los atletas rusos y bielorrusos se les prohíbe participar en los Juegos de París, mientras que al genocida Israel se le da carta blanca y a los atletas chinos se les acosa a plena luz del día. No es de extrañar que a este acontecimiento se le llame «las peores Olimpiadas de la historia».


Los Juegos Olímpicos se celebran como un acontecimiento deportivo internacional libre de política que une a personas de todos los rincones del planeta. En realidad, sin embargo, la política siempre ha ensombrecido los Juegos, marcados por escándalos, protestas y boicots y, en los casos de los anteriores anfitriones, Rusia y China, acusaciones de “sportswashing(1)lavado deportivo«).

Este año, el trasfondo político es especialmente pronunciado, con la aplicación a Israel de un doble rasero profundamente inquietante.

Los atletas de Rusia y Bielorrusia están excluidos de participar en los Juegos de París bajo sus banderas nacionales debido a su participación en el conflicto de Ucrania. Sólo pueden participar bajo una bandera neutral. Pero, a pesar del genocidio que Tel Aviv lleva 10 meses retransmitiendo en directo en Gaza, no se ha prohibido a ningún atleta israelí participar bajo la bandera del Estado de ocupación.

Los llamamientos mundiales para que se excluya a Israel de los Juegos Olímpicos de este año han caído en saco roto. Y ello a pesar de que, en enero, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) consideró «verosímil» que Israel sea culpable de violar la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

Al mes siguiente, Amnistía Internacional consideró que «Israel no ha adoptado ni siquiera las medidas mínimas para cumplir» las órdenes de la CIJ de tomar «medidas inmediatas y efectivas» para proteger a los palestinos de Gaza de los riesgos de genocidio.

En mayo, el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, anunció  que había solicitado órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Netanyahu, y el ministro de Defensa, Yoaz Gallant, acusados de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Gaza.

La CIJ, que es el principal tribunal de la ONU, también reafirmó en una opinión consultiva el mes pasado que el control de Israel sobre Gaza, Cisjordania y Jerusalén equivale a un apartheid.

Ignorando montañas de pruebas

A pesar de las pruebas sustanciales de que Israel es un actor deshonesto que viola flagrantemente los principios básicos del derecho internacional, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, rechazó la petición del Comité Olímpico Palestino (COP) de prohibir a Israel participar en los juegos.

La carta del COP al presidente del COI subrayaba que «a los atletas palestinos, especialmente a los de Gaza, se les niega el paso seguro y han sufrido considerablemente debido al conflicto en curso». Pero Bach respondió que se niega a verse arrastrado a «asuntos políticos«.

El presidente francés, Emanuel Macron, también se opuso a prohibir la entrada a Israel, a pesar de que voces como la de Thomas Portes, diputado del partido de izquierdas La France Insoumise, argumentaron que Israel debería enfrentarse a las mismas sanciones que Rusia y Bielorrusia.

En un mitin celebrado la semana pasada, Portes declaró que la delegación israelí «no es bienvenida en París» y que «los deportistas israelíes no son bienvenidos en los Juegos Olímpicos de París«. El legislador añadió:

Los diplomáticos franceses deben presionar al Comité Olímpico Internacional para que prohíba la bandera y el himno israelíes, como se hace con Rusia.

Se produjo una previsible reacción contra las declaraciones de Portes, aunque otros legisladores franceses como Aurelien Le Coq, Jerome Legavre y Manuel Bompard salieron en defensa de Portes.

Para poner en perspectiva los crímenes israelíes, su ejército ha sido responsable de al menos 39,363 muertes y aproximadamente 90,923 heridos en menos de 10 meses. Entre los muertos hay al menos 15,000 niños. En un estremecedor informe publicado en la revista científica The Lancet el 5 de julio, médicos y expertos en salud pública estimaron que el asalto de Israel a Gaza podría provocar entre 149.000 y 598.000 muertes de palestinos si terminara inmediatamente.

En la actualidad, gran parte de Gaza es tierra de nadie. En comparación, según la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, el número de muertos civiles en los dos primeros años de la guerra de Ucrania ascendió a 10,582. Aunque la indignación por el sufrimiento humano en Ucrania está justificada, es difícil argumentar que Rusia y Bielorrusia merecen ser excluidas, pero Israel no.

Como dice a The Cradle el Dr. Assal Rad, estudioso de la historia moderna de Oriente Medio:

Lo irónico es que se «señale» a Israel por su capacidad de actuar con impunidad. Los crímenes de Israel en Gaza son brutales y extensos, incluido un genocidio plausible -el peor crimen posible contra la humanidad- y, sin embargo, Israel no se ha enfrentado a ninguna consecuencia. Al contrario, Estados Unidos ha proporcionado más armas y fondos para que Israel siga cometiendo atrocidades a pesar de la indignación mundial. Al hacerlo, Estados Unidos ha demostrado la inutilidad del sistema internacional al convertirlo en una herramienta de poder y no de justicia o equidad.

¿Valores olímpicos o valores occidentales?

La Carta Olímpica subraya que los juegos pretenden promover un modo de vida basado en «el respeto de los derechos humanos internacionalmente reconocidos y de los principios éticos fundamentales universales». Permitir la participación de Israel es una burla a esta Carta.

Excluir a Israel de los Juegos Olímpicos por ser un Estado de apartheid no carecería de precedentes históricos. La infracción de la Carta Olímpica por parte de la Sudáfrica del apartheid provocó que se le prohibiera participar en los juegos en 1964 y 1968, antes de ser expulsada por completo en 1970. En 1972, el COI  prohibió la participación del equipo que representaba a Rodesia, antes de su exclusión en 1976.

El hecho de que el COI no esté dispuesto a aplicar a Israel las mismas normas que se aplican a otros países habla de la «hipocresía occidental en su máxima expresión», afirma Ghada Oueiss, periodista libanesa, a The Cradle.

El Dr. Rad añade: «El doble rasero occidental se ha puesto de manifiesto ante el mundo en los últimos casi 10 meses, cuando Israel ha gozado de total impunidad en su guerra contra Gaza. La decisión de prohibir la entrada a Rusia y Bielorrusia mientras se permite competir a Israel es un ejemplo más de esta hipocresía.»

Sea cual sea tu opinión sobre la política y el deporte o sobre la prohibición de competir a los atletas, de lo que se trata aquí es de que las normas no se aplican por igual en todos los ámbitos. A Rusia se le «exigen responsabilidades» porque es un adversario de Estados Unidos, mientras que a Israel se le aplican normas diferentes porque es un aliado. Este doble rasero contribuye a socavar los propios sistemas que Occidente defiende tan a menudo con sus palabras, pero no con sus hechos.

Ekecheiria

Los Juegos Olímpicos de París se inauguraron el 26 de julio con un controvertido espectáculo en la gran ceremonia que se consideró una burla a las creencias religiosas. La escena en cuestión presentaba drag queens y un retablo que algunos interpretaron como una parodia de «La Última Cena» de Leonardo da Vinci. Los organizadores negaron esta interpretación, afirmando en cambio que la escena representada se inspiraba en la mitología griega para celebrar la diversidad y la gastronomía francesa.

POR QUÉ NO SE COMPRENDIÓ DEL TODO LA ELECCIÓN COREOGRÁFICA DE PARÍS. Andrea Zhok.

Esta representación provocó la indignación y la condena de diversos líderes y grupos religiosos de todo el mundo. La prestigiosa Universidad Al-Azhar de Egipto calificó la representación de «insultante» y «bárbara«, y advirtió contra la utilización de acontecimientos mundiales para normalizar los insultos a la religión y promover lo que calificó de «enfermedades sociales destructivas.»

La Iglesia Ortodoxa Copta también condenó la actuación, describiéndola como un «grave insulto» a las creencias cristianas y pidiendo una disculpa formal de los organizadores. Críticas adicionales provinieron del Consejo de Iglesias del Medio Oriente, la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa y el Consejo Musulmán de Ancianos.

En respuesta a la reacción, los organizadores de los Juegos Olímpicos de París 2024 presentaron una disculpa a los ofendidos, insistiendo en que la intención no era faltar al respeto, sino promover la tolerancia y la inclusión de la comunidad.

Sin embargo, hablar de «inclusión» o «exclusión» parece ser increíblemente subjetivo en el COI, ya que permite que un Estado de apartheid como Israel compita en el prestigioso evento, mientras que excluye a un Estado miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

El mismo día de la ceremonia inaugural, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a todos los países a «deponer las armas» y respetar el espíritu de la Tregua Olímpica.

La Tregua Olímpica (ekecheiria) es una antigua tradición griega que el COI renovó en 1992 y se ha reafirmado en resoluciones de la Asamblea General de la ONU. Exige que cesen todas las hostilidades en el mundo siete días antes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y que no se reanuden hasta al menos siete días después de que concluya el acontecimiento.

Pero para la población huérfana, hambrienta, desplazada, viuda, desmembrada y traumatizada de Gaza, la elevada retórica de Guterres sobre la «paz para todos» no podría estar más desconectada de sus luchas cotidianas mientras la matanza de alta tecnología de Israel hace inhabitable el enclave.

Que el COI haya demostrado su indiferencia por las vidas palestinas no es más que el último recordatorio de la incapacidad de la comunidad internacional para defender a los palestinos.

Es un comentario deprimente sobre el COI que, tras casi 10 meses de conducta criminal de Israel en Gaza, sus atletas puedan llegar a París y competir bajo la bandera israelí como si representaran a un país normal.

Mientras el COI se niega a mantener su tradición de ekecheiria, esa carga ha recaído sobre los atletas y espectadores que asisten a los Juegos de París -una carga que han llevado bien-, con informes de atletas que se retiran de partidos contra oponentes israelíes, jugadores e himnos abucheados.

Nada menos debería bastar en estos Juegos de París, que ya han sido calificados  en Internet como «las peores Olimpiadas de la historia«.

Traducción nuestra


*Giorgio Cafiero es el director general y fundador de Gulf State Analytics, una consultora de riesgos geopolíticos con sede en Washington, DC. Sus intereses de investigación incluyen las tendencias geopolíticas y de seguridad en la Península Arábiga y Oriente Medio en general. El Sr. Cafiero es colaborador habitual del Middle East Institute, Gulf International Forum, Inside Arabia y The New Arab. Aparece con frecuencia como comentarista en Al Jazeera, TRT World, BBC Persian y otras cadenas. Giorgio Cafiero ha participado en decenas de reuniones a puerta cerrada con altos cargos del gobierno, embajadores y otros diplomáticos en Bahréin, Kuwait, Irán, Irak, Omán, Qatar, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). A lo largo de su carrera, ha hablado sobre cuestiones del Golfo en conferencias y ha dado charlas sobre la región en Egipto, Eslovenia y Estados Unidos. Cafiero obtuvo un máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de San Diego.

Nota nuestra

(1)»Sportswashing» es un término que se refiere a la práctica de utilizar eventos deportivos, equipos o atletas para mejorar la reputación de una persona, empresa, organización o país. Esta estrategia se utiliza para desviar la atención de problemas éticos, políticos o de derechos humanos, y proyectar una imagen positiva a nivel global. A través de la organización de grandes eventos deportivos o el patrocinio de equipos y atletas, los implicados intentan limpiar su imagen y ganar aceptación social y política.

Fuente original: The Cradle

Deja un comentario