¿NEGOCIACIÓN ESTRATÉGICA O SUMISIÓN NEOCOLONIAL? VENEZUELA EN LA ENCRUCIJADA IMPERIAL. Ramon Grosfoguel.

Ramon Grosfoguel.

01 de mayo 2026.

Esta conferencia fue realizada en el marco de la Escuela Descolonial de Caracas “Juan José Bautista S.”, organizada por el CELAR en Caracas, Venezuela, el lunes 27 de abril de 2026, el pensador descolonial Ramón Grosfoguel discute la relación entre la descolonización del tiempo histórico, la Política de la Liberación de Enrique Dussel y las paradojas de la estrategia de Venezuela frente a la agresión imperial.


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Bueno, muchas gracias por la invitación. Bienvenida a la octava escuela decolonial Juan José Bautista. Gracias, Guillermo, por la introducción que hiciste, que fue de verdad excelente en términos de toda la memoria histórica que hay que mantener ahí de todo lo que pasó, de todas las etapas de esta escuela. Y yo quiero también agradecer a Pedro Calzadilla que ha asumido la responsabilidad de este proceso y a todo el equipo de CELAR, incluido aquí el compañero Nelson y otras personas que están aquí presentes, que han sido vitales y claves en que esta escuela se vuelva a retomar nuevamente. Luego de estar un par de años por el por el momento suspendida.

Quiero decir algo que siempre digo al principio de todas las escuelas, que suena disco rayado, pero que hay que recordarlo siempre. Esto es un espacio para hacer crítica, pero son críticas para mejorar la revolución, no para destruirla. Aquí no estamos de francotiradores. La crítica siempre es importante.

Incluso cuando la crítica pueda ser equivocada también es importante porque nos ayuda a reflexionar, nos ayuda también a mirar otros ángulos que no se han visto, etcétera. Y yo siempre recuerdo lo que decía Fidel Castro cuando decía sobre este tema de las críticas, decía, «Contra la revolución nada, dentro de la revolución todo.» Ese lema de Fidel, yo creo que debe orientar el debate crítico que tengamos aquí dentro de Venezuela, dentro de la Revolución Bolivariana.

Es decir, no vamos a permitir críticas destructivas, que es lo que pasa con algunas personas que se bajaron del barco hace muchos años y se fueron a un naufragio. Hoy aparecen como francotiradores, algunas de esas personas tenían críticas válidas, pero las convirtieron en un rifle, en un arma para destruir el proceso revolucionario y no para construir.

Entonces, yo quiero llamar la atención que aquí en estas escuelas siempre estamos en un diálogo crítico. El mejor ejemplo, yo creo que es la presentación que ha hecho la compañera aquí, pero es siempre un diálogo crítico para mejorar, para echar para adelante y no para destruir los procesos revolucionarios.

Dicho esto, el tema de la descolonización del tiempo, ¿no?, del tiempo histórico y del concepto de tiempo que manejamos. Yo voy a decir dos cositas rápidamente sobre eso, pero quiero meterme en ejemplos concretos más que en cosas teóricas.

Una de las cosas que tenemos que descolonizarnos es la noción del tiempo lineal. El tiempo lineal es una visión eurocéntrica que nos hace pensar que todo pasado es peor que el presente y todo presente y futuro es mejor que todo pasado. Bien, como si la historia se moviera en una línea de lo peor a lo mejor, ¿no? Como si fuera lineal.

Eso es un concepto de tiempo que ha manejado mucho la civilización capitalista moderna occidental para meternos en ideologías desarrollistas, ideologías de progreso, ideologías que nos hacen creer que, si imitamos tal o cual cosa del mundo de los imperialismos occidentales, pues que vamos a ser como ellos, vamos a ser tan ricos como ellos.

Entonces primero se cuelan ahí una serie de valores del ego moderno, ¿no? De vivir bien es consumir más, vivir bien es destruir toda la vida alrededor, vivir bien es dominar y explotar, vivir bien, o sea, se cuelan muchas cosas ahí, además de una noción racista de la historia, porque siempre aparecen ellos como los más avanzados. los más desarrollados, los superiores y todo el resto del mundo como los atrasados, los inferiores, los subdesarrollados, etcétera.

Ahí tenemos una construcción que tiene implícito un concepto de tiempo. Entonces, a nosotros nos han expulsado al pasado, o sea, ellos siempre se ven como el presente y el futuro, y el resto del mundo está atrasado a 10 pasos detrás de ellos. Entonces, siempre es una lucha para hacernos creer que, si nosotros imitamos los modelos del norte, las teorías desarrollistas del norte y todo eso, algún día llegaremos a donde ellos están, pero donde ellos están es deseable.

Yo no creo que sea deseable querer llegar allí para empezar, porque ellos han llegado allí destruyendo, dominando, explotando pueblos, formas de vida, la naturaleza, o sea, han llegado allí así. Y nosotros no queremos llegar allá. Nosotros queremos un cambio radical de esta modernidad capitalista occidental como sistema civilizatorio de muerte. No es un sistema emancipatorio, es un sistema civilizatorio de muerte.

Esas narrativas siempre nos llevan en esa dirección de pensar que el pasado siempre es peor que el presente y el futuro siempre va a ser mejor que el presente y el pasado. Entonces, ¿qué hacemos con eso? Lo que hacemos es siempre inferiorizar a nuestros pueblos.

Terminamos nosotros mismos creyéndonos que es verdad que nosotros estamos atrasados, que es verdad que no hay nada que aprender de las civilizaciones que ellos destruyeron y que la civilización que ellos impusieron, que es la civilización realmente que nos ha traído progreso, que nos ha traído bienestar, etcétera, etcétera.

Eso puede ser cierto para el 10% de la población del mundo, pero para el 90% de la población del mundo esta civilización ha sido una catástrofe, porque te han destruido tus civilizaciones, te han destruido tus pueblos, te han colonizado, te han dominado, han impuesto de manera violenta su sistema donde quiera que se meten, han destruido las formas de vida de ser y estar en el mundo de nuestros pueblos y han impuesto la forma de ser y estar en el mundo de ellos.

Entonces, esa ese concepto lineal que también se nos cuela en la memoria, ¿no? En la memoria de la historia y en las narrativas históricas y en las ciencias sociales y está colado por todos lados, nos tenemos que descolonizar de ese esquema, porque la historia no se mueve de forma lineal, como si mientras más pase el tiempo, mejor estamos.

Yo siempre digo que cuando Europa y Occidente comienzan la expansión colonial de dominación, explotación desde hace 500 años hasta hoy, ellos estaban en una etapa realmente del oscurantismo, eran lugares muy empobrecidos comparados con las civilizaciones esplendorosas del resto del planeta.

Y ellos lo que hicieron fue robar, saquear, destruir esas civilizaciones y las poblaciones que sobrevivieron las pusieron allí esclavizadas, mano de obra barata, a dominar y explotar para beneficio de ellos. Y de momento en los últimos 500 años vimos que el mundo occidental así se creció y el resto del mundo se pauperizó.

Entonces, eso no tiene que ver con una idea de progreso, eso tiene que ver con una estructura global mundial, para quitar la palabra global, una estructura mundial de dominación y explotación a escala planetaria, que es la División Internacional de Trabajo de Centros y Periferia, algo que ha sido requete discutido por las ciencias sociales latinoamericanas, empezando por la teoría de la dependencia y antes también por el pensamiento de los marxistas negros del Caribe, que mucho antes estaban hablando de estas cosas.

Dicho esto, yo lo que quisiera es meternos en este tema de cómo concebir el tiempo histórico en que estamos porque tenemos que descolonizarnos de esa otra noción de tiempo histórico. También está el tema en las ciencias sociales, del tiempo efímero, que en las ciencias sociales siempre se está analizando cosas en relación con lo que pasó en los últimos 4 meses o los últimos 2 años.

Pero el problema es que las estructuras de dominación, explotación, las estructuras racistas, las estructuras patriarcales, las estructuras capitalistas, imperialistas, coloniales, las estructuras epistémicas, eurocéntricas, esas son estructuras de larga duración.

Son estructuras que llevan 500 años por lo menos, puede que más. Si nos metemos en la conquista a luz en la península ibérica, pues ya puede llevar 700, 800 años.

Entonces, digo esto porque no podemos entender el mundo de hoy a partir de lo que pasó en los últimos 4 meses. Bien, eso para empezar, tenemos que entender el mundo de hoy en relación a estructuras de larga duración que todavía están ahí.

Pero claro, no es que estemos ahí todavía en el sentido de que es exactamente igual el siglo XVI al siglo XXI. Son muy diferentes y la División Internacional del Trabajo hoy tiene unas características muy diferentes a la del siglo XVI. No es que estoy diciendo que estas estructuras que todavía nos atraviesan y que tienen 500 años, pues que no han cambiado. Han cambiado y se han modificado y se han ajustado, pero siguen ahí. Es decir, son más fuertes las continuidades que las discontinuidades. Eso es lo que quiero apuntar.

Hay discontinuidades en esas estructuras que pusieron allí cuando colonizaron el mundo, pero esas estructuras se han ido mutando, adaptando a nuevos contextos y eso quiere decir que ha habido discontinuidades, pero con fuertes continuidades.

Entonces nos tenemos que salir del esquema de cierto pensamiento eurocéntrico, empezando por Foucault, que siempre habla de discontinuidades, ¿no? Y se pierden las continuidades, o el que habla de puras continuidades y pierde de vista algunas discontinuidades.

Entonces, tenemos que tener las dos cosas a la vez. Suena contradictorio, pero es así. O sea, tenemos que mirar las continuidades dentro de esas discontinuidades, para que veamos en qué momento de la historia estamos, cuáles son las estructuras de dominación en que estamos metidos, etcétera.

De manera que metodológicamente tanto en la historia como las ciencias sociales, tenemos que hacer el esfuerzo de siempre insertar los procesos en las estructuras temporales de larga duración porque son estructuras que se pusieron allí hace siglos y que siguen con nosotros, pero claro, con sus discontinuidades con sus modificaciones, ¿no?  Actualizaciones, si le quieres llamar.

Pero bueno, entonces me quiero meter un poquito porque Venezuela está viviendo un tiempo histórico que creo que tenemos que analizarlo.  En estas escuelas siempre estamos abordando los desafíos que se enfrentan en procesos revolucionarios.

Y yo siempre digo, el pensamiento decolonial o sirve para hacer revolución o lo tiramos a la basura. O sirve para pensar los momentos históricos para hacer revolución o entonces no sirve para nada. Es una es una perspectiva militante, antiimperialista, anti sistémica.

Entonces, quiero meterme así un poquito en la política de Enrique Dussel. Enrique Dussel hizo una teoría política. Esto me lo dijo él en privado.  Él me dijo, «Mira, esa ahí tiene tres volúmenes de la política de liberación.» Bien, si ustedes recuerdan, Chávez andaba con los volúmenes de Dussel así en la mano. ¿Se acuerdan de eso? Y a cada rato estaba en una reunión del partido y abría el libro y empezaba a leer y a comentar.

Enrique me dice que una vez él llegó a Caracas y cuando fue al hotel para acostarse a dormir prendió la televisión. Estaba Hugo Chávez, leyendo su política de liberación a los cuadros del partido y explicando párrafo por párrafo. Leía y explicaba, leía y explicaba y yo le dije, «Bueno, ¿y qué y qué tal?» Le pregunté y me dice, “Lo entendió mejor que yo. Lo explicó mejor que yo.» Así me dijo Enrique Dussel. lo entendió y lo explicó mejor que como yo lo explico. Entonces él estaba sorprendido. Imagínate tú llegar a un país y que el presidente de ese país esté discutiendo el libro de este intelectual en televisión nacional, ante los cuadros del partido.

Entonces, esa la política de Dussel iba en dos direcciones. Él quería producir una política descolonizadora de liberación que rompiera con dos problemas que él veía en la izquierda latinoamericana.

El primer problema que él veía era que había un proyecto, era la izquierda que tenía pragmatismo, que tenía un sentido de las relaciones de poder y todo eso, pero sin horizonte.

Entonces esa izquierda siempre anda perdida, no sabe para dónde va porque no tiene horizonte. Boric es un buen ejemplo que siempre menciono, pero no es solamente Boric, es todo un sector de la política latinoamericana que se autodefinen como de izquierda, pero al no tener horizonte, cuando llegan a administrar los estados, terminan reproduciendo las políticas de derecha. Y lo puedes ver por toda América Latina.

Yo siempre digo, hay que ver el ascenso del fascismo en el mundo. Dondequiera que gana uno de estos demagogos fascistas, obsérvenlo. Hay un patrón y el patrón es, miren quién estuvo allí en los últimos 4 años antes de esas elecciones. Y allí siempre estuvo una pseudoizquierda tibia que tiene mucho pragmatismo político, mucha estrategia electoral y todo eso, pero no tienen horizonte, no saben para dónde van.

Y cuando llegan al gobierno, como no saben para dónde van, vienen y reproducen otra vez todas las políticas de derecha que antes estaban criticando. Y lo primero que hacen, obsérvenlo, es un patrón, nombran de ministro de economía a un economista neoliberal.  O sea, es una cosa que tú dices, «Pero espérate, tú no estabas criticando el neoliberalismo hace dos días pidiendo que voten por ti y luego lo primero que haces es nombrar un economista neoliberal de ministro de economía.» Bueno, eso como un ejemplo.

Fíjense que Chávez tenía una visión crítica de todo esto. Voy a ir a eso un minuto. Pero estaba esa izquierda, esa izquierda termina haciendo política derecha a nombre de izquierda. Y por eso es por lo que luego cuando vienen las elecciones, 4 años después, la gente está tan arrecha de las promesas no cumplidas, de las traiciones, de las mentiras, de las políticas de austericidio neoliberales, de incluso pactar con el Fondo Monetario Internacional, deudas y cosas por el estilo, sin consultar a nadie. Al final la gente está tan arrecha que terminan votando con el que venga con tal de que esa gente no vuelva.

Y ahí vienen los demagogos de turno que entran con una demagogia y capturan el descontento de la gente ante esos 4 años de pseudoizquierda, este socialdemócrata. Entonces pasaron 4 años y al final, ¿qué pasa? Si tú haces política de derecha cuando tú llegas allí como izquierda, pues no te sorprenda que te pase lo siguiente, que la gente al final cuando va a votar termina votando por el original y no por la fotocopia. Tú eres la fotocopia. Llegaste allí haciéndote la fotocopia. Si te haces la fotocopia de la derecha, pues lamentablemente la gente al final te va a retirar el apoyo primero porque están arrechos por todo lo que prometiste y no cumpliste, pero además porque si voy a votar para hacer política derecha, mira, le voto al original, a los que de verdad la hacen ya sin ningún obstáculo, totalmente abierta. ¿Para qué voy a votar por estos otros payasos que están ahí fingiendo que son una cosa que no son? Y para votar para política de derecha le voto a la derecha de verdad.

Eso ha pasado en Argentina, en Chile, en la misma Bolivia recientemente. Eso ha pasado en Italia, eso ha pasado en Holanda, eso ha pasado en los Estados Unidos. Y así es como llegan estos demagogos que son fascistas, autoritarios, ¿no? Porque la gente está arrecha cuando está arrecha la gente viene como en afán de venganza, ¿no? no sé la gente, en ese momento, no hay como una orientación política clara de qué hacer y lo que ocurre es que la gente termina votando al original y no a la fotocopia. Y ahí vienen estos políticos de extrema derecha.

El otro elemento contra el cual está debatiendo Dussel, por el cual, fíjense, él produce esta política de liberación es contra esa izquierda que no tiene horizonte, pero también contra esa izquierda que tiene horizonte, pero que no tiene pragmatismo político, que no hace política, que lo que hace es crítica moral.

Es decir, yo critico a todo el mundo, derecha, izquierda, no importa. Yo tengo el horizonte claro, pero me dedico a hacer crítica moral y no hago política, no me embarro las manos con la política. ¿Y qué pasa con eso? Bueno, que quedas impecable porque no te embarras la mano con la política, le haces crítica a todo el mundo, quedas bien, pero no cambias el mundo. Estás tan reconciliado con el mundo como la derecha.

En tu ultra radicalismo eres tan de derecha como la derecha, porque no cambias el mundo. Tienes claridad con respecto al horizonte, pero no tienes pragmatismo en la política, no haces política, no te embarras la mano con la política, no haces trabajo con el pueblo, no construyes un horizonte, una ruta de desde donde yo estoy, ¿cómo llego a ese horizonte que yo deseo? ¿cómo llego allí? Entonces, no te metes ahí. Hay una parte de la izquierda latinoamericana que incurra en este tipo de problema. Ustedes la tienen aquí en Venezuela. Yo no tengo que contarles sobre eso, pero eso está en todos lados.

Dussel me decía,

Yo quiero hacer una política de liberación que ponga ambas cosas, las articule, es decir, el horizonte de para dónde vamos, porque esa es la brújula que en los momentos más difíciles nos sirva para saber los pasos que tenemos que dar.

Bien, porque si pierdes el horizonte, te copta el sistema en un minuto. Entonces, debes tener claro el horizonte, para dónde es que tú vas. Hugo Chávez lo puso bien claro que es el Estado comunal como horizonte utópico de la revolución bolivariana.

El horizonte es que vamos para allá y eso nos sirve de brújula para saber los pasos que vamos a dar hoy para llegar allá. Bien, eso es lo que dice Dusser. Hay que articular las dos cosas, tanto el pragmatismo, en la política como el horizonte, para que entonces sepamos qué pasos dar desde donde estoy hasta donde quiero llegar.

Entonces, aquí él habla de unas categorías, en la lucha de los pueblos, tiene que haber el momento de consenso donde nos reunimos y llegamos a un acuerdo y luego vamos como pueblo con ese acuerdo para adelante, ¿no? Hay el programa de lucha, las demandas y el programa de lucha tiene que ser un consenso democrático de los pueblos.

Que sería aquí el plan de la patria, algo así, ¿no? Que se discute, se aprueba y vamos todos juntos con ese programa para adelante, ¿no? y entonces hay otro momento que es el momento que él le llama el momento de factibilidad de la política. Tú puedes tener las ideas más bonitas, el horizonte utópico más bonito, pero si tú no tienes un sentido de factibilidad de la política, eso se queda en enunciados que se los lleva el viento.

Porque aparte del tema ese de entender la realidad concreta en el momento concreto en que uno está con el horizonte de fondo de para dónde voy y dónde en esa realidad concreta yo tengo que tener un principio de factibilidad de lo que yo en este momento puedo hacer y de lo que en este momento no puedo hacer.

Bien, porque hay un sentido también de preservar fuerza. En el criterio del pragmatismo de la política está también el preservar fuerza, ¿no? El tú no suicidar un movimiento, el tú tratar de preservar el movimiento en condiciones que pueden ser difíciles o más fáciles. Y todo eso debe tener un sentido de factibilidad porque a veces al no tener ese sentido de factibilidad se puede estar haciendo una práctica política delirante.

Delirante en el sentido de que no tiene posibilidades en el contexto en que tú estás, que a lo mejor las tiene más adelante. Alguna de esas cosas que hoy no son posibles, van a ser posibles después, pero para eso vas a tener que tomar en cuenta la relación de fuerza, el contexto, todo eso.

Y por eso él insistía en poner las dos cosas juntas, el horizonte y el principio de factibilidad, las relaciones de fuerza, los contextos para de ahí diseñar una estrategia política viable, no una estrategia política delirante.

Bien, entonces hay un sentido de temporalidad que rompe en la política de Dussel, con ese sentido eurocéntrico lineal de la historia. Y es que en la política a veces, porque la política no va, tú no vas de un punto a otro punto en línea recta.

En la política eso no pasa casi nunca. ¿Por qué? Porque y sobre todo un movimiento antiimperialista, porque el imperialismo está poniéndote obstáculos a cada minuto y a veces hay que dar dos pasos atrás para poder dar tres para adelante y a veces hay que hacer zigzag, irte para el lado para volver para acá, para volver para allá para ir avanzando, ¿no? Y las cosas no ocurren como uno desearía. Por eso el principio de factibilidad que insiste, Dussel, si no tienes un principio de factibilidad, te pierdes en trazar una táctica y estrategia para desde donde tú estás hoy, cómo llegar a donde tú quieres llegar.

Entonces, muchas veces las cosas van así, nunca en línea recta, como uno desearía. Y es porque obviamente el imperialismo está ahí en el medio todo el tiempo saboteando. Yo no les tengo que contar a ustedes, los venezolanos, todos los   obstáculos que ustedes han vivido, o sea, en los últimos veinte y pico de años. No, no hay que contar eso. Yo no voy a narrar eso. Eso ustedes ya lo saben.

Eso hace que muchas veces hay que estar todo el tiempo en ese zigzag, a veces dando dos pasos atrás para dar tres para adelante después y eso requiere de una temporalidad no lineal, ¿ves? Porque si vas en una noción lineal te vas a dar contra la pared, porque no vas a llegar a donde tú quieres llegar.  No vas a llegar, porque te vas a dar contra el muro. Si tú pretendes llegar ahí en línea recta. No, no. Tú vas a tener que hacer algunas concesiones aquí, otras acá, buscar aliados para acá para poder luchar para allá. O sea, eso es una cosa constante y es porque estamos en un mundo todavía hoy imperialista.

Tengo un amigo de Gana que siempre me dice, «Ramón, esa gente no duerme.» Y yo digo, «Pero ¿a qué te refieres? Esta gente no duerme. ¿Cómo que no duerme?» dice, «Tú logras algo contra el imperialismo, tú te vas a dormir y te levantas por la mañana y ya lo tumbaron. Entonces, esa gente no duerme.” Entonces, nosotros tampoco nos podemos dormir tenemos que estar tan despiertos como ellos.

Yo venía anunciando aquí desde hace años los que me han escuchado, lo he dicho por Telesur, conferencias por ahí, todo eso que venía ya es pasado, pero en aquel momento decía, viene una escalada imperialista para América Latina, donde Venezuela va a ser el epicentro de esa escalada. Lo repetí no sé cuántas veces por todos lados.

Los que me han oído en conferencia, en Telesur, o sea, lo vengo diciendo hace años. No es porque yo sea Nostradamus, yo no soy Nostradamus, es porque era muy sencillo para mí verlo. Si el imperialismo perdió las guerras comerciales con China en África, si el imperialismo perdió las guerras comerciales con China en Asia, si el imperialismo perdió las guerras del Medio Oriente y las sigue perdiendo, si el imperialismo recoloniza Europa, pero Europa no tiene gas, no tiene petróleo, no tiene oro, no tiene litio, no tiene nada, entonces, ¿para dónde ustedes creen que van?

Por eso era lo que yo decía, el imperio está en decadencia, pero para dónde ustedes creen que va el imperio, pues para mí era bien obvio que venía para acá porque este es como su último recurso, el último lugar que le queda para ser imperio. Todo imperio necesita periferia y dominar a alguien.  ¿Qué le queda al imperio?

Le queda América Latina para poderse mantener su estatus imperial en el mundo, porque ha recibido paliza por todos lados. Ellos han estado en los últimos 40 años votando dinero en guerras inútiles y se endeudaban. Mientras China, Rusia y otras potencias emergentes empezaron, agarraban su dinerito, invertían en nuevas tecnologías. Y ahora el imperio no puede competir con nadie.

El imperio en términos económicos está en decadencia, no puede competir con los otros polos económicos del mundo porque se ha dedicado a botar su dinero en guerras inútiles, entre la mayoría de ellas guerras imperialistas sionistas, porque el sionismo ha hackeado la política exterior estadounidense, sobre todo en el Medio Oriente, y ha lanzado, ha usado los recursos, el dinero, el ejército y los soldados del imperialismo estadounidense para las guerras que ellos quieren hacer. Y entonces ellos no ponen dinero, ellos no ponen soldados, no ponen sangre y ponen a los otros a hacerle la guerra a ellos.

Eso es una historia larga, pero eso ha tenido un resultado para el imperio. El imperio se ha ido cayendo y se ha ido cayendo, pero está super endeudado en guerras inútiles, no invierte en nuevas tecnologías.

El complejo militar industrial de Estados Unidos obviamente se beneficia de todas esas guerras, pero el resto de la vida económica se ha perjudicado en los Estados Unidos. Ya no compiten como antes. Tienen que acudir al juego sucio. ¿Qué es el juego sucio? Las mismas leyes internacionales que ellos pusieron allí después de la Segunda Guerra Mundial ahora las hacen saltar porque esas leyes ya no les sirven. Entonces, ya no les importan esas leyes y por eso se están saltando pactos que han tenido con la Unión Europea, las leyes de Naciones Unidas, cuántas leyes internacionales te puedas imaginar, ellos la tiran a la basura porque no les sirve y reaccionan un poco como un niño con una rabieta, ¿no? Esto no me funciona, pues lo destruyo.

Y entonces van al juego sucio de la guerra, al juego sucio de imponerse utilizando su poderío militar y hacer guerra que de alguna manera debilite a sus contrincantes, meterle sanciones a China, Rusia, Venezuela, Irán, o sea, es ya la política de la sanción por la sanción misma, porque ellos ya no saben cómo enfrentarse a la situación porque ellos no tienen económicamente capacidad de poder competir de tú a tú en el mercado mundial, entonces acuden al juego sucio.

En este tema de la política, yo los invito a leer a Dussel porque tiene un montón de criterios que nos ayudan a pensar el momento histórico que Venezuela está viviendo. Quiero poner algunos ejemplos. Yo fui el primero que salté en un video en contra de la teoría de la traición a los dos días del 3 de enero, un video donde ustedes lo habrán visto, ¿no? Atacando esa teoría de la traición.

Eso para mí, yo vengo del Caribe, yo conozco bien lo que pasó en Granada en el año 1983. ¿Qué hizo el imperio en Granada? Exactamente eso, regar rumores, hacerle creer a los revolucionarios que este está hablando con ellos, que aquel también, que no sé qué y se entraron a tiros y cuando se mataron entre ellos, invadió el imperio y acabó con la revolución de Granada.

Entonces yo cuando vi eso que Donald Trump en la conferencia de prensa el 3 de enero estaba haciendo insinuaciones falsas, yo enseguida vi la película de Granada.

Entonces reaccioné inmediatamente a denunciar ese tipo de patraña que viene de los libretos y los manuales de la CIA. Por favor, eso es más viejo que el frío. Los manuales de la CIA. Ya sabemos eso. Bueno, pues yo salté porque lo que ellos querían era que obviamente empezaran a dudar unos de otros en el liderato y terminaran matándose unos a otros como pasó en Granada.

Por eso salté, ¿no? Y, bueno, mira, no es por agradecimiento, es por compromiso político. Bien, es por compromiso político.

Y entonces, ¿qué pasa? se entra en el período que ustedes conocen donde el imperio viene y hace una intervención militar aquí.

Recordemos que estamos en un momento de la historia y que se ve clarito a partir del 7 de octubre del 2023, donde se abre un nuevo momento histórico de genocidio descarado.

Estamos en una etapa del imperialismo en decadencia donde ellos están planteando, no tengo tiempo de elaborar aquí, lo he elaborado en otros lugares, sobre todo las élites financieras de Davos, donde de verdad que se están planteando reducir la población del mundo y están en su decadencia, están dispuestos a llevarse por el medio la vida de millones de personas, porque para ellos en esto que llaman ahora el tecno feudalismo, quieren crear un nuevo sistema todavía peor que este, usando las nuevas tecnologías. Y esa gente tienen un proyecto genocida.

Dicen que hay 8.000 millones de seres humanos y que se deben eliminar 6.000 millones. Pero es de verdad que lo están maquinando esto porque y ellos quieren que los que sobrevivan, los 2.000 millones que sobrevivían, trans humanizarlos. Eso suena bonito, pero no es bonito. es robotizar a los seres humanos que sobrevivan a este tipo de genocidio mundial.

Entonces en Gaza se está ensayando con inteligencia artificial la exterminación de poblaciones.  Palantir que lo usaron aquí también. Bien, el Palantir lo usaron aquí para desmovilizar las defensas del país y luego decir que alguien traccionó a alguien, ¿no? Y en realidad fueron las nuevas tecnologías que se metieron ahí a paralizar los sistemas de defensa aquí en Venezuela.

Entonces estamos en un momento donde el imperio le pone una pistola en la cabeza o un misil, en la cabeza a la Revolución Bolivariana. Y entramos un momento donde aquí viene un tema fundamental que tenemos que tomar en cuenta, que es el tema del pragmatismo en la política, siempre mirando al horizonte.

¿Qué pasa? Yo antes de entrar en Venezuela voy a entrar en varios ejemplos históricos. Yo siempre digo que hay que tener flexibilidad táctica sin ingenuidad estratégica. Tengo varios vídeos sobre eso recientemente. ¿Qué pasó con Gaddafi? Gaddafi creyó que el imperialismo era un sistema económico.

Se perdió de vista que es un sistema civilizatorio y que ellos van no solamente por la economía, ellos van por todo. Y pensó que dándole unos pozos petroleros al imperialismo lo iban a dejar quieto. Eso también lo he dicho en Venezuela desde hace rato, desde hace varios años. Cuidado con pensar que, dándole pozos al imperialismo, el imperialismo no te va a tumbar. No seamos ingenuos. El imperialismo viene por todo. Entonces, necesitamos tener flexibilidad táctica de poder pactar, ¿verdad? En momentos donde estás en relación de fuerza desigual.

O sea, que yo a eso no me opongo, pero sin ingenuidad estratégica, con malicia estratégica, no flexibilidad táctica con ingenuidad estratégica, porque mira lo que le pasó a Gaddafi, mira lo que pasó a Saddam Hussein y mira lo que le pasó a Assad recientemente en Siria. Siempre vienen con cantos de sirena. Esta gente se cree que, dándole, aquí tienes el petróleo, aquí tienes el gas y que te van a dejar quieto. No, ellos vienen por la cabeza, ellos vienen por todo. Entonces, no se puede ser ingenuo, se tiene que estar alerta sobre ese tema.

Pero ¿qué significa?

¿Qué significa malicia estratégica? Significa que, si ellos están ganando tiempo para buscar el mejor momento para tumbarte, acá tenemos que estar ganando tiempo para organizar la resistencia revolucionaria ante las nuevas embestidas.

Acá tenemos que estar ganando tiempo para corregir los errores del 3 de enero y estar mejor preparados para la próxima. Acá tenemos que estar también ganando tiempo, como el imperio está ganando tiempo.  Nosotros en este tiempo precioso tenemos que estar ganando tiempo para estar listos para las nuevas batallas, las nuevas escaladas a lo iraní.

Los iraníes llegaban a un cese al fuego, negociaban a pesar de que mataban a los negociadores y sabían que los iban a matar, pero iban ahí a negociar siempre ganando tiempo. No se dormían en las pajas. Esos meses entre el interludio, entre una batalla y la otra iban preparándose, preparándose, preparándose porque sabían que en algún momento volvían. Bien. Y entonces esas lógicas las tenemos que aprender de las luchas de los pueblos.

Voy a poner algunos ejemplos. El tratado de Bres-Litovsk que hizo Lenin en 1918 por ahí creo que fue, ¿qué pasaba? Era 1918, venía de la de la Primera Guerra Mundial. En la Rusia como país, vino la revolución bolchevique. Estás debilitado porque vienes de una guerra donde los rusos recibieron una paliza. Ese momento lo aprovecha Lenin para hacer una revolución, tomar el poder. ¿Qué pasa? Y empieza una guerra civil, una guerra civil que era una invasión imperialista para destruir el poder obrero de la revolución bolchevique.

Entonces, ¿qué hace él? Él dice, mira, vamos a tener que darles a los alemanes no sé cuánto una porción del territorio enorme con minas, con petróleo, con gas, con todos los recursos que te puedas imaginar. Y él lo cedió. Lo cedió y tuvo muchas críticas al interior del bolchevismo porque decía, «Ah, pero tú te vendiste.»

Dijo, «No, no, no, no. Yo lo que estoy es, yo tengo que ceder eso para evitar una guerra, donde no estamos preparados ahora y por ahora entonces vamos a tener que bajar las armas con esa gente, darles el territorio, darles las poblaciones.” Había millones de poblaciones ahí que luego recuperó a la Unión Soviética más adelante, pero ese momento no era el momento de dar esa batalla porque no estabas en condiciones de darla. Eso es, factibilidad de la política.

Entonces, ¿qué hace Lenin? No se duermen en las pajas, se preparan para las futuras batallas que vinieron ya 20 años después en la Segunda Guerra Mundial, las batallas de Alemania por retomar todo lo que se conoce como la Unión Soviética, pero ya estaban preparados, ya ganaron el tiempo, pero no es ganar tiempo para irte a la playa a tomarte una cerveza. Es ganar tiempo para prepararte mejor para la próxima, porque esa gente no descansa.

Esa gente, miren la experiencia de Irán, cuántas veces no han atacado Irán. Los atacan, los atacan. Entonces, ellos se defienden como pueden y vienen, ellos vienen de una   guerra desde que llegaron al poder en 1979. Los están, pero dándoles y dándoles y dándole. Claro, eso les ha generado una lógica de que yo me preparo y hago la batalla, luego intento negociar, gano tiempo con la negociación, luego vuelvo a la batalla. O sea, es una lucha donde vas en zigzag, en zigzag, no vas en línea recta.

Otro ejemplo, el tratado de Stalin con los nazis en el año 1938. ¿Qué hizo la Unión Soviética? Hizo un tratado con los nazis. En aquel momento media izquierda del mundo brincó de la silla y dijo se han vendido. No, lo que hizo Stalin fue que se dividieron Polonia, mitad soviética, mitad alemana, mitad de los nazis. Es decir, puso la frontera con Alemania bien para allá, bien lejos por allá por Polonia y ganó 2 años y medio para prepararse para la invasión que venía.

O sea, ganó tiempo, pero el ganar tiempo no es irse a la playa, es prepararse mientras estás ganando tiempo. La organización del poder popular, la organización del Frente Antimperialista del Pueblo, la organización de las milicias populares, la organización del ejército Bolivariano, prepararse para las futuras batallas, no se quedó ahí. Ah, no, pues mira, ya hicimos un pacto, pues ahora nos dejan quietos. No, no. Eso es eso es flexibilidad táctica con ingenuidad estratégica, ¿no? Ellos iban con flexibilidad táctica, pactamos, pero con malicia estratégica, ganando tiempo y preparándote mejor, posponiendo, ¿no? Siempre hay que evitar las guerras, eso hay que evitarlas siempre.

Y en momento de relaciones de fuerzas desiguales, me parece correcto lo que el liderato bolivariano ha hecho hasta ahora. Bien, en el sentido de flexibilidad táctica, ganar fuerza, pero lo que va a determinar si esa flexibilidad táctica va a tener resultados futuros positivos, es que vas a hacer ahora en este momento, en este tiempo, ¿qué es lo que vas a hacer? No te creas como Gaddafi que, porque le diste unos pozos petroleros, que te va a dejar quieto. No caigas en esa ingenuidad estratégica, hay que prepararse, hay que ir construyendo por abajo.

Otro ejemplo, Mao en la guerra civil en China estaba luchando contra el Kuomintang. El líder era Chiang kai-shek. Y en esa batalla Chiang kai-shek era un sanguinario, un fascista que representaba los intereses de los terratenientes en China.  Y estaban en guerra civil. Llega el imperialismo japonés, invade Japón.  Entonces, ¿qué vas a hacer ahora? y agarra a los chinos en guerra civil. Y mientras los chinos se peleaban, iba avanzando el imperialismo japonés, tomando territorios chinos. ¿Qué hizo Mao? Pues intentó dialogar con Chiang kai-shek quien no quiso dialogar, quiso seguir matando comunistas, antiimperialistas, seguir matando campesinos porque él respondía a los intereses del imperialismo yanki y de los terratenientes chinos.

Entonces, ¿qué pasa? No quería pactar.  ¿Qué hicieron los comunistas? hablaron con los generales del ejército del Kuomintang, sus enemigos, los generales del ejército enemigo. Y le dijeron, «Oye, ¿no te das cuenta de que mientras estamos aquí matándonos los japoneses siguen avanzando?» Y los generales del ejercicio Kuomintang, muy preocupados con la situación dijeron, «Tienes razón, vamos a tratar de pactar.» Bueno, tuvieron los generales del ejército del Kuomintang que secuestrar a Chiang kai-shek.

Entonces, Mao mandó para hacer la negociación porque Chiang kai-shek se oponía. Lo secuestran sus propios generales, lo sientan ahí en la silla y le dicen, «Mira, usted va a   tener que pastar esto.» Y llegó Zhou Enlai, que era el canciller de la China hasta que murió. Zhou Enlai lo mandó Mao, negociaron e hicieron un pacto, un frente unido de salvación nacional con tus enemigos, con tus enemigos históricos.  Bien, entonces ese pacto de salvación nacional logró vencer al imperialismo japonés.

Cuando vencen al imperialismo japonés, entonces entra Mao y los comunistas plantean una negociación de paz para no volver a la guerra civil, pero el imperialismo yanki, Chiang kai-shek, etcétera, quisieron seguir la guerra porque querían destruir el frente antiimperialista, querían destruir la reforma agraria porque eran intereses imperialistas, de capitales extranjeros, pero también de terratenientes chinos.

Y se fueron a una guerra civil y terminaron refugiados en la isla de Taiwán porque la China continental quedó tomada por el Frente antimperialista, dirigido por el Partido Comunista y por Mao. Bien, fíjate cómo tuvo que taparse la nariz para hacer la alianza con Chiang kai-shek, ganar tiempo, destruir al imperialismo japonés, pero se tuvo que tapar la nariz, ¿sabes? porque ese hombre estaba matando a medio mundo.

Pero no les quedó otra en ese momento que la factibilidad de la política. Si seguimos en Guerra Civil nos acaban. Si seguimos en Guerra Civil, China no estaría hoy ahí, porque los japoneses hubieran conquistado toda la China.

Otro ejemplo, Fidel Castro Rus en el periodo especial. ¿Qué hizo Fidel?  pues abrió el país a inversiones extranjeras, sobre todo, capitales del turismo. ¿Por qué?

Porque estás en una situación de periodo especial, de bloqueo, o sea, donde cae la Unión Soviética, ahora nadie te compra el azúcar, que es la industria principal de Cuba en ese momento, se cae el azúcar y ¿qué hace? inversiones extranjeras, que no era lo ideal, pero en la política hay momentos donde no se puede estar trabajando con lo ideal, sino con lo que es factible en ese momento que tienes que dar dos pasos atrás, pero siempre mirando para dónde vas, el horizonte hacia donde te mueves, porque los obstáculos del imperialismo son continuos hasta el día de hoy.

Cuba está ahora mismo a punto de una invasión y nosotros tenemos que ser solidarios con Cuba porque el amor con amor se paga. Cuba ha sido solidaria con los pueblos de América Latina, con Venezuela. Aquí han puesto su sangre y nosotros no podemos quedarnos indiferentes ante esa agresión imperialista que están planeando ahí. Bien, no podemos quedarnos indiferentes.

Entonces, ¿qué hizo Fidel? Bueno, empresas extranjeras, ¿no? Pero sobre todo en el turismo, que es probablemente el peor de los capitales que tú vas a querer invirtiendo en tu país. Bien, el turismo, porque eso trae una plaga de mafia, de prostitución, de corrupción, de cuanta cosa, pero no les quedó otra en ese momento. No es una cosa deseable, pero es una cosa que era factible para avanzar.

Entonces tenemos que aquí en 1992, el 4 de febrero, ¿no? Vino el por ahora. ¿Se acuerdan del por ahora? Nunca se olvidó. Eso es un concepto de tiempo decolonial. Eso es un concepto de tiempo donde toma la factibilidad de la política en cuenta. Yo no voy ahora a sacrificar mis tropas a pesar de que tenía control de una buena parte del país, pero prefirió en ese momento, cuando vio la relación de fuerzas desigual, desfavorable, prefirió el por ahora a sacrificar las fuerzas que tenía en ese momento, porque el por ahora significa voy a tener que pactar esto de una manera en la cual voy a ser militarmente derrotado, pero con este por ahora voy a ganar tiempo para organizarme y regresar. Entonces, eso es flexibilidad táctica sin ingenuidad estratégica. Ven, es otro ejemplo que lo tienen ustedes en su historia en su historia.

El mismo Bolívar, cuando pactó con Murillo, ¿se acuerdan? Las leyes de la guerra. Era otro pacto que se hizo ahí y unos meses después vino la batalla de Carabobo y acabaron con los con el imperio español. Pero fíjate que ahí ganó tiempo. Pongo estos ejemplos para que entendamos que yo me opongo a esa pseudoizquierda latinoamericana, que son los mismos que cuando ustedes estaban aquí institucionalmente, atacaban a la revolución bolivariana, porque ustedes eran muy radicales y ahora la atacan porque se han vendido al imperialismo, ¿no?

Esa misma pseudoizquierda latinoamericana no entiende nada y no podemos permitir que ese relato circule por ahí porque aquí hubo una batalla cuerpo a cuerpo con la cual el imperialismo entendió que por tierra no es. Y lo entendieron con la batalla que hubo el 3 de enero, aquí hubo una confrontación militar y vieron la valentía y la capacidad de lucha que tiene el pueblo venezolano.

Y esos mártires los tenemos que tener levantados en bandera aquí los cubanos y los venezolanos que le dieron un mensaje clarito al imperialismo, que por ahí no es. Por eso es que se quedaron en el aire, porque sabían que por ahí no es y se demostró el 3 de enero.

Y eso hay que decirlo porque hay gente por ahí diciendo que aquí no hubo resistencia, aquí la hubo. Lo que pasa es que te estás enfrentando a un imperialismo con unos métodos tecnológicos de hacer la guerra que donde el cuerpo a cuerpo se reduce a una hora o dos horas, pero están por los cielos. O sea, es muy muy difícil enfrentar en una guerra del pueblo a un imperialismo que te está batallando por el espacio, ¿me entiendes?

Claro, eso no quiere decir que no hubo errores, que hay que corregir ese día. Y hay un videíto de Enrique Dussel en la reunión con los intelectuales decoloniales en 1917, que él le habla 5 minutos a Nicolás Maduro sobre la importancia de un instituto decolonial, Humberto, que fue el que llevó a la fundación de ese instituto. Y hay un minuto de los cinco donde él habla cómo descolonizar la defensa militar.

Búsquenlo porque ahí están las claves de cómo descolonizar la defensa militar en un momento donde el imperialismo te lleva la delantera tecnológica.

El mejor ejemplo que puedo dar de porque si es posible derrotarlo es lo que pasó en Afganistán. Afganistán no tenía, pero ni de lejos la tecnología que tenían los americanos y perdieron la guerra.

En Vietnam igual, en Vietnam igual. O sea, no podemos intimidarnos porque tienen ahora una tecnología más avanzada y pensar que ahora no se puede vencer al imperialismo. Y el ejemplo lo están dando los iraníes en este momento mientras hablamos. Que viva la revolución islámica de Irán.

Tenemos mucho que aprender de los iraníes. Y entonces, para terminar, estamos en una situación de recolonización imperial de nuestro continente y han empezado por donde yo me imaginaba que empezar, por Venezuela y el Caribe, por ahí están empezando. Entonces, tú ves estamos en una situación, yo vengo de Puerto Rico.

Vamos a ver si nos entendemos. Yo vengo de Puerto Rico. En Puerto Rico, cuando se hacen elecciones, se está disputando la silla del gobernador. ¿Me estás entendiendo? Se está disputando quién va a administrar la colonia.

Ahí se ve clarito. Hay izquierda y hay derecha y todo, pero la disputa es quién va a administrar la colonia. Imagínate tú. O sea, no hay posibilidades de factibilidad de poder destruir el sistema colonial en este momento por ahora, pero la disputa entonces es una disputa interna sobre quién administra la Colonia.

No me malentiendan. Yo no estoy diciendo que no sea necesario ganar las elecciones y disputar desde las instituciones, pero hay que disputar por afuera de las instituciones.

En otras palabras, ahora hay un intento de recolonizar Venezuela. Los nuevos acuerdos que han impuesto con la pistola en la cabeza a la Revolución Bolivariana, por ejemplo, ustedes ahora perdieron control del tema del comercio del petróleo, el tema de las cuentas de banco, donde ahora las cuentas de banco las tiene el tesoro de los Estados Unidos, se deposita el dinero aquí, ellos deciden cuándo sale el dinero, intentan establecer una especie de control colonial de la economía.

Pero aquí hay una anomalía y es que la economía se ha hecho un pacto con flexibilidad táctica, ve donde se han hecho concesiones y pactos para detener la ofensiva militar en un contexto donde no se tiene la fuerza en este momento por ahora de poder ganarla. Pero eso no quiere decir que ahora la revolución bolivariana se ha vendido.

La Revolución Bolivariana sigue en pie. Aquí siguen las comunas, aquí siguen las milicias populares, aquí sigue el ejército, aquí siguen los ministerios, aquí sigue todo caminando con un intento de recolonización por arriba donde crea una situación compleja porque tienes que pactar para ganar tiempo, pactar sin ingenuidad estratégica, pactar para estar mejor preparados para la próxima batalla. No podemos hacer de la necesidad una virtud, no podemos hacer en las comunicaciones de la necesidad una virtud.

Es decir, si has tenido que necesariamente hacer concesiones en ciertos aspectos, porque las leyes, tú tienes razón, Judít, estaban desde antes, pero luego, ¿qué se hace después que ese petróleo sale de aquí? después que ese dinero se vende allá, ya eso no está en las leyes, ya eso son cosas impuestas por el imperialismo, o sea, no son cosas, las leyes podrían estar desde antes y se aprobaron ahora lo que sea, pero es que pasa en el proceso a partir del 3 de enero, que ahí hay una cooptación de la riqueza venezolana de una manera como existía antes, incluyendo en la en las cuentas de banco fiscalizadas  por el tesoro de los Estados Unidos.

Eso ese es el punto, yo creo, no es que las leyes en sí mismas estén mal o lo que sea o que no se hubieran pensado antes. Sí, se han pensado. Lo que pasa es que pasa después. ¿Qué pasa cuando el petróleo sale? ¿Qué pasa cuando el petróleo se vende? ¿Qué pasa con ese dinero? ¿Quién controla el comercio? ¿A dónde va ese dinero? ¿A qué cuentas de banco?  ¿Está llegando el dinero? ¿Está llegando? ¿No está llegando? Y lo que está llegando es muy poco comparado con lo que se supone que se pague. ¿Ves ahí es donde está el problema? Hay una especie de intento de recolonización, de protectorado.

Entonces lo que yo quiero decir es que, en el discurso político, no se puede hacer de la necesidad una virtud. Son cosas que quizás necesariamente vas a tener que hacer porque has sufrido una derrota militar momentánea, temporal, ¿ves? Pero no lo hagas virtud.

No digas que es un triunfo de la revolución, no digas eso, porque eso sí crea confusión. Y ahí es donde yo veo el problema, cuando se comunica presentando todo lo que estamos viendo como un triunfo de la revolución. No, seamos honestos, discutamos esto a calzón quitado y digamos, miren, aquí hubo una derrota momentánea.

El por ahora de Chávez hemos tenido que hacer esto, pero esto sigue para adelante. Y tenemos que hablarle con esa honestidad al pueblo.

No podemos estar vendiendo villas y castillos para algo que, o sea, no podemos hacer de la necesidad virtud, ¿no? Eso es necesario. No es virtud, es necesario nada más por el momento, por ahora, pero no es virtud. No lo hagas un triunfo de la revolución.

Ahí es donde yo veo el problema comunicacional. Entonces, el horizonte estratégico es buscar la coyuntura en la cual se pueda revertir algunas de esas cosas, ¿no? Y ese control tutelar que tiene ahora mismo el imperio sobre ciertas áreas de la economía venezolana, sobre todo las áreas que tienen que ver con los mal llamados recursos naturales. Bien.

Entonces, estamos aquí intentando descolonizar la política, trayendo formas y maneras donde podamos resistir con un entendimiento y con las categorías que nos permitan entender dónde estamos y para dónde vamos.

Eso quiere decir que van a haber personas del liderato bolivariano que van a tener que ir a dar la cara y hablar en un lenguaje al imperio.

Pero eso no quiere decir que todo el mundo tenga que hacer lo mismo. Aquí hay una división de trabajo. Los que estamos en la calle, los que estamos en las comunidades, los que estamos en los barrios, tenemos que construir un frente antiimperialista popular, un ejército popular, estar preparado para las próximas batallas.


*Transcripción realizada por el equipo de redacción de Observatorio de Trabajador@s en Lucha


*Ramón Grosfoguel es un sociólogo puertorriqueño perteneciente al Grupo modernidad/colonialidad (Grupo M/C) que se desempeña en la Universidad de California en Berkeley. Define su pensamiento como perteneciente a la corriente decolonial, superadora de la corriente poscolonial con la que se considera emparentado.

Fuente: Ramón Grosfoguel

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