EL MENSAJE DE LOS BRICS DESDE NUEVA DELHI: LA TRANSICIÓN HACIA UN MUNDO MULTIPOLAR SERÁ ARDUA E INCIERTA. Roberto Iannuzzi.

Roberto Iannuzzi.

Foto: Los líderes del BRICS en Nueva Delhi (Crédito de la foto: BRICS INDIA 2026)

18 de septiembre 2026.

Los países del BRICS promoverán poco a poco la creación de sistemas financieros paralelos al dominado por Estados Unidos, precisamente debido a la obstinación estadounidense por utilizar el dólar como arma.


El logro más importante de la cumbre del BRICS celebrada en la India el fin de semana pasado es la declaración conjunta firmada por países que, como es bien sabido, suelen tener intereses y prioridades divergentes.

Estados Unidos suele describir a los BRICS como una alianza antioccidental. En realidad, no es así. El grupo no es una alianza formal, ni lo será jamás.

Es una coalición heterogénea, compuesta en su versión ampliada por 10 Estados miembros y 10 países «asociados».

Algunos de los países fundadores, como Brasil, India y la propia China, así como muchos miembros nuevos, mantienen importantes relaciones comerciales con Washington.

Por el contrario, los BRICS comparten unos pocos intereses esenciales, entre los que destaca la determinación de continuar la transición hacia un mundo multipolar en el que el Sur del mundo pueda tener su propia voz.

El grupo no busca el enfrentamiento con EE. UU., sino una mayor autonomía estratégica a la luz de la crisis de la globalización liderada por Estados Unidos, iniciada por el colapso estadounidense de 2008.

Desde el punto de vista de estos países, son precisamente la irresponsabilidad financiera y las intervenciones unilaterales de Occidente las que han desestabilizado la globalización.

La cumbre de Nueva Delhi se inserta en un panorama alarmante de conflictos y focos de crisis en el mundo, desde Ucrania hasta Irán, pasando por Gaza, Yemen y Sudán, por mencionar solo algunos. Estos desestabilizan los mercados energéticos y financieros, las rutas comerciales y las cadenas de suministro de alimentos.

A esto se suma el uso cada vez más agresivo de sanciones, aranceles, controles a las exportaciones e incluso prohibiciones en alta mar por parte de Washington, lo que acelera la fragmentación de la economía global.

La transformación del sistema financiero internacional, dominado por el dólar, en un arma que Estados Unidos esgrime contra todos aquellos que no se someten a su voluntad, ha impulsado a los BRICS a buscar contramedidas defensivas.

El objetivo no es dejar de comerciar con Occidente, sino tener la libertad de establecer relaciones también con otros países sin la espada de Damocles de las represalias estadounidenses.

En 2025, el gobierno de Estados Unidos impuso aranceles de hasta el 50 % a los productos indios porque Nueva Delhi compraba petróleo a Rusia. Brasil está aún más expuesto a las presiones de Washington.

La doctrina Monroe, resucitada por el presidente Donald Trump y convenientemente rebautizada como «Doctrina Donroe», considera que América Latina pertenece a la esfera de influencia estadounidense y limita la libertad de los países latinoamericanos para diversificar sus relaciones internacionales.

En julio de 2026, Estados Unidos impuso aranceles del 25 % sobre algunos productos brasileños, que en ocasiones llegaron al 37,5 %.

Brasilia teme la injerencia estadounidense en las elecciones que se celebrarán en octubre, e incluso la posibilidad de una intervención armada después de que Washington haya incluido de manera pretextuosa a algunos grupos criminales brasileños en su lista de organizaciones terroristas.

Esto ayuda a explicar por qué, dentro de los BRICS, Brasil e India son los miembros más cautelosos a la hora de promover el proceso de desdolarización.

De todos modos, una moneda común de los BRICS no es concebible a la luz de las diferencias existentes entre los sistemas monetarios y fiscales de los países miembros.

El camino que está siguiendo el grupo es, en cambio, el de una adopción progresiva de las monedas locales en los intercambios comerciales entre los países miembros. El uso del renminbi, la rupia y el rublo sirve para protegerse de medidas de represalia al reducir la dependencia del dólar, sin por ello reemplazarlo.

Naturalmente, esta fragmentación económica implica un aumento de los costos y las ineficiencias, lo cual, sin embargo, es ineludible si estos países quieren escapar de los instrumentos coercitivos de Washington.

La adopción de las monedas nacionales en los intercambios comerciales entre dos países, en particular, funciona sin problemas solo si existe un equilibrio sustancial, como ocurre, por ejemplo, entre Rusia y China.

En el caso de una relación desequilibrada como la que existe entre Rusia y la India, esta última se ve obligada a pagar en renminbi chino para evitar que Moscú acumule enormes cantidades de rupias no convertibles que no puede gastar en el mercado indio.

Por lo tanto, estamos presenciando un proceso lento y arduo, que, sin embargo, está fortaleciendo la interoperabilidad entre los sistemas de pago de estos países y que, paradójicamente, continuará precisamente debido a la obstinación estadounidense por utilizar el dólar como arma.

El camino hacia un nuevo mundo multipolar sigue siendo largo e incierto. El grupo de los BRICS sigue sin ser capaz de adoptar posturas firmes y unívocas frente a los numerosos focos de crisis del planeta.

Pero probablemente continuará impulsando el laborioso proceso de creación de sistemas económicos y financieros paralelos al dominado por Washington. La armonía renovada entre Rusia, India y China en la cumbre de Nueva Delhi parece confirmarlo.

La cálida bienvenida que le brindó el presidente indio Narendra Modi a su homólogo ruso, Vladimir Putin, deja en claro que Delhi no dará la espalda a Moscú para complacer a Washington.

La cumbre del BRICS del próximo año será organizada por China, que se prepara para asumir la presidencia rotativa de la organización y sin duda le dará un nuevo impulso a su proceso de integración económica.

Este artículo apareció en Fatto Quotidiano.

Traducción nuestra


*Roberto Iannuzzi es analista independiente especializado en Política Internacional, mundo multipolar y (des)orden global, crisis de la democracia, biopolítica y «pandemia new normal».

Fuente original: Intelligence for the people

Deja un comentario