Ana Vračar.
Foto: El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, asiste a la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia, el martes 16 de junio de 2026. Crédito de la foto: Vadim Ghirda
19 de junio 2026.
Parece que en sus debates no se hizo mención alguna al inicio por parte de la Administración Trump de la última guerra contra Irán. Un enfoque igualmente erróneo se apreció en sus observaciones sobre la guerra en Ucrania, los ataques contra el Líbano y el genocidio en Gaza, donde volvieron a evitar mencionar a Israel.
Los líderes del G7 se reunieron en Évian, Francia, del 15 al 17 de junio para debatir —en sus propias palabras— «cuestiones geopolíticas» y «asociaciones internacionales mutuamente beneficiosas». En los días previos a la cumbre, se organizó una contracumbre en la cercana Ginebra, seguida de una manifestación masiva contra el belicismo del Norte Global y la explotación del Sur Global.
Los jefes de Estado de Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Italia, Alemania, Francia y Canadá, así como los representantes de la Unión Europea, abordaron cuestiones globales urgentes, pero mantuvieron su habitual visión sesgada.
Cabe destacar que sus declaraciones oficiales elogiaron las recientes iniciativas del presidente de EE. UU., Donald Trump, al tiempo que, una vez más, omitieron nombrar a los países socios implicados en graves abusos contra los derechos humanos.
Acogieron con satisfacción el acuerdo entre Irán y EE. UU. —«logrado bajo el firme liderazgo del presidente Trump»— y lo presentaron como una oportunidad para «impedir que Irán adquiera cualquier arma nuclear y hacer frente a las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas».
Parece que en sus debates no se hizo mención alguna al inicio por parte de la Administración Trump de la última guerra contra Irán.
Un enfoque igualmente erróneo se apreció en sus observaciones sobre la guerra en Ucrania, los ataques contra el Líbano y el genocidio en Gaza, donde volvieron a evitar mencionar a Israel.
En Gaza, aceleraremos los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción, así como la rápida aplicación de las medidas políticas y de seguridad pertinentes, declararon los líderes del G7, haciendo la vista gorda ante el acoso continuo de Israel a la población de la Franja.
Las deliberaciones también dieron lugar a declaraciones sobre el desarrollo y la cooperación internacionales y los minerales críticos, que reflejan la misma visión económica promovida por el G7 en el pasado.
Esto incluye un énfasis en las instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y advertencias contra los países que se apartan de los mecanismos aprobados por Occidente para proteger su soberanía.
Expresamos nuestra profunda preocupación por el uso de políticas y prácticas ajenas al mercado y de la coacción económica, incluidas las restricciones arbitrarias a la exportación y las medidas de represalia sobre los minerales críticos y sus productos de doble uso, todo lo cual socava la seguridad y la resiliencia económicas, escribió el grupo en otra declaración.
Mientras se debatían estas declaraciones, el Parlamento Europeo aprobó un acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. que impone aranceles a las exportaciones de la UE a EE. UU.
Al parecer, los miembros europeos del G7 no consideraron este acuerdo, ni las agresivas tácticas de negociación de la administración Trump desde 2025, como coercitivos, problemáticos o una «práctica no de mercado».
Los minerales críticos ocuparon un lugar destacado en los resultados de la reunión, lo que pone de manifiesto su importancia en las actuales negociaciones de acuerdos comerciales y de desarrollo, así como en los esfuerzos occidentales contra los gobiernos del Sur Global que no se alinean con su agenda.
Junto a este enfoque, los presidentes y primeros ministros promovieron el papel del sector privado en todos los ámbitos de la vida, incluido el desarrollo de equipos de protección y tratamientos para el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda.
También insistieron en la austeridad. «Los países con déficits externos elevados y persistentes deben adoptar políticas que incluyan el fomento del ahorro interno y la consolidación fiscal», reza la declaración del G7 en favor de «un crecimiento más equilibrado, duradero y resiliente».
Grupos antiimperialistas y otros colectivos progresistas se movilizaron contra la agenda del G7 mucho antes de la reunión, lo que culminó en una manifestación de 30 000 personas en Ginebra el domingo 14 de junio.
La red NOG7, una coalición de aproximadamente 50 organizaciones que participaron en el contraprograma, lo describió como un mensaje de justicia social enviado al mundo.
NOG7 ha defendido el honor de esta ciudad y, al menos en parte, la idea de una Ginebra internacionalista, afirmaron.
La movilización se enfrentó a una represión extrema por parte de las autoridades locales y la policía, y los activistas denunciaron el uso de gas lacrimógeno y otras formas de violencia.
«Lo peor fue que mantuvieron a cientos de personas en un parque durante toda la noche», declaró un activista del Movimiento por la Salud del Pueblo (PHM) a BreakThrough News. «En ese parque había manifestantes y personas ajenas a la protesta —turistas, trabajadores del sector hostelero— y todos quedaron atrapados allí desde las 20:00 hasta las 06:00. No había aseos; la policía solo repartió agua y mantas a la 01:00».
En la manifestación y la contraconferencia celebradas los días 12 y 13 de junio, los activistas desmontaron la agenda del G7, calificándola de imperialismo occidental en curso, y ofrecieron una visión alternativa basada en la solidaridad internacional, el antifascismo y las alternativas económicas.
Entre los ponentes se encontraban grupos locales del BDS, colectivos feministas y estudiantiles, y organizaciones de trabajadores, todos ellos denunciando la agenda bélica y de militarización del Norte Global.
«La cooperación internacional se está desmoronando en medio de una carrera armamentística y guerras comerciales», escribió NOG7 en su llamamiento a la acción.
Este imperialismo se basa en la proliferación de guerras, más recientemente en Irán, Venezuela, Gaza, la República Democrática del Congo y Ucrania. La depredación por parte de los países del G7 —pero también de Suiza— se produce a través de sus empresas multinacionales, que compiten por unas materias primas cada vez más escasas. Este extractivismo frenético explota los cuerpos de los pueblos del Sur Global.
«Para asegurar sus beneficios, los líderes del G7 se alían con la clase capitalista para intensificar sus estrategias habituales: alargar la jornada laboral, elevar la edad de jubilación, recortar los salarios, subir los alquileres y desmantelar los servicios públicos y las protecciones sociales», escribió la coalición, añadiendo que el grupo sigue utilizando la deuda como arma en el Sur Global, «exportando políticas de recortes del gasto público y privatizaciones».
Traducción nuestra
*Ana Vračar es periodista especializada en salud en People’s Health Dispatch, un boletín quincenal publicado por Peoples Dispatch y el People’s Health Movement. Es coordinadora regional de PHM Europa y copresidenta del consejo directivo de PHM.
Fuente original: Savage Minds
