Enrico Tomaselli.
Ilustración: OTL
19 de junio 2026.
Por el momento, este memorándum —que no es un acuerdo—, tal y como está redactado, representa indiscutiblemente una capitulación estadounidense; y, en este sentido, prácticamente solo Trump y los suyos discrepan.
Por fin ha llegado el esperado comunicado de Jamenei sobre el resultado de las negociaciones con Estados Unidos. Lo adjunto al final, para quienes aún no hayan tenido ocasión de verlo.
Obviamente, lo que llama la atención es que el Líder Supremo declara que no estaba de acuerdo, pero que, atendiendo a las peticiones del presidente Pezeshkian y a la decisión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, ha aceptado autorizar la firma del memorándum.
En su comunicado al pueblo iraní, Jamenei no especifica los motivos de su desacuerdo, por lo que solo podemos hacer conjeturas al respecto. Está claro que su estado de ánimo no era precisamente el mejor, teniendo en cuenta que el primer día del ataque israelí-estadounidense contra su país fue exterminada toda su familia y él mismo resultó gravemente herido.
No obstante, está claro que debe haber otras razones que expliquen su desacuerdo. Razones que probablemente puedan resumirse en una total desconfianza hacia los dos agresores, y en su voluntad y capacidad para cumplir los acuerdos.
Una desconfianza que, por otra parte, creo que está muy extendida entre los dirigentes iraníes, quienes, sin embargo —de forma pragmática—, han decidido que, en cualquier caso, es con este enemigo con quien hay que lidiar, tanto en la guerra como en la diplomacia.
Por el momento, este memorándum —que no es un acuerdo—, tal y como está redactado, representa indiscutiblemente una capitulación estadounidense; y, en este sentido, prácticamente solo Trump y los suyos discrepan.
Pero está claro que los compromisos contenidos en el documento deberán cumplirse y, posteriormente, formalizarse en un acuerdo, ratificado luego por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Y mientras estos compromisos no se hayan traducido en hechos concretos, la desconfianza y el recelo son más que legítimos.
La cuestión del desacuerdo respecto al proceso de negociación, sin embargo, es difícil de analizar, precisamente por la falta de información sobre su naturaleza. No obstante, nos revela algunas cosas muy importantes.
En primer lugar, que, contrariamente a la visión simplista y absurda con la que en Occidente nos imaginamos las instituciones iraníes, el Líder no es una especie de dictador; al contrario, su papel es salvaguardar tanto la unidad nacional como el mantenimiento de la coherencia revolucionaria, pero se posiciona de manera dialéctica respecto a las demás instituciones.
Es evidente que, en este momento decididamente crucial, ha actuado teniendo muy presentes sobre todo estos dos compromisos, y si hubiera considerado que la firma del Memorándum podía ponerlos en peligro, seguramente no habría dado luz verde.
Sin embargo, la manifestación pública de desacuerdo es, al mismo tiempo, una señal dirigida a la opinión pública iraní —de la que, presumiblemente, una parte significativa habría deseado más— y también a Washington; una forma de decir, en definitiva:
Tened en cuenta que estamos dispuestos a dar marcha atrás, a volver a la guerra abierta.
Otra cosa que nos dice es que, dentro de la República Islámica, la dialéctica política es real y viva, una vez más al contrario de lo que nos contamos a nosotros mismos.
Si saliéramos de nuestro ombligo e intentáramos comprender que ‘democracia’ significa gobierno del pueblo, y no solo y exclusivamente la forma en que en Occidente articulamos este concepto en las instituciones —que, por otra parte, son muy diferentes unas de otras—.
Si, por el contrario, quisiéramos realmente buscarle tres pies al gato, tal vez, a fin de cuentas, resultaría que la voluntad popular tiene un peso mucho más significativo en Rusia o en Irán que en nuestras “democracias liberales”.
Un último elemento de reflexión es que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria —que aquí, en Occidente, siempre consideramos a la par de una secta demoníaca que controla con mano de hierro el Estado— no ha obstaculizado en absoluto la negociación, y sus representantes más destacados la han aprobado en lo esencial, respaldando sus resultados actuales.
En conclusión, diría que Irán ha dado prioridad a la defensa de los intereses y la unidad nacionales, pero que ahora se abre una partida no menos exigente, en la que habrá mucho en juego.
Y de sus resultados dependerán en gran medida también los equilibrios políticos internos. Una vez obtenida la victoria, ahora se trata de consolidarla e impedir que se intente revertirla a través de las negociaciones posteriores —una práctica en la que Estados Unidos es especialista—.
«En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso»
A la apasionada y leal nación de Irán,
Como se os ha informado, se ha firmado un memorándum de entendimiento entre los presidentes de Irán y de Estados Unidos. Durante el proceso que ha llevado a esta fase, los funcionarios responsables, movidos por una sincera preocupación y buena voluntad, han realizado esfuerzos notables —y, naturalmente, ha sido el presidente estadounidense quien, por desesperación, ha utilizado todo tipo de presión para lograrlo.
Yo, por principio, tenía una opinión diferente; sin embargo, debido al compromiso que el ilustre presidente —como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional— me transmitió en su nombre y en el de los demás miembros respecto a la salvaguarda de los derechos de la nación iraní y del Frente de la Resistencia, y a su aceptación explícita de dicha responsabilidad, di mi permiso. También ha declarado explícitamente que, si la parte estadounidense intenta plantear exigencias excesivas, no se someterá a ellas.
A partir de este momento, nosotros —es decir, vosotros, nación orgullosa, y este humilde servidor— esperaremos que se cumplan las condiciones mencionadas anteriormente.
Sin embargo, es evidente que las negociaciones presenciales que se celebren en el futuro no supondrán la aceptación de la postura del enemigo. Esperamos que las benditas oraciones de nuestro Maestro (que Dios acelere su noble reaparición) traigan todo tipo de victorias y triunfos a la honorable nación de Irán.
Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios estén con vosotros».
Sayyid Mojtaba Hosseini Jamenei
18 de junio de 2026
Traducción nuestra
*Enrico Tomaselli es Director de arte del festival Magmart, diseñador gráfico y web, desarrollador web, director de video, experto en nuevos medios, experto en comunicación, políticas culturales, y autor de artículos sobre arte y cultura.
Fuente original: Giubbe Rosse
