Glenn Diesen.
Ilustración: OTL
17 de septiembre 2024.
Cuando Ucrania empiece a derrumbarse, es probable que EEUU y la OTAN pidan un alto el fuego para congelar los frentes y así ganar de nuevo, algo de tiempo para reconstruir su ejército ucraniano y luchar otro día.
En un reciente acto público, los jefes de la CIA y del MI6 evaluaron el desarrollo de la guerra de Ucrania. El jefe del MI6 aplaudió la invasión de Kursk por haber cambiado la “narrativa” de la guerra, mientras que el jefe de la CIA también esbozó el objetivo de “hacer mella” en la narrativa del Kremlin sobre el desarrollo de la guerra.
No cabe duda de que la invasión de Kursk fue un desastre total para Ucrania y la OTAN.
Sin embargo, controlar la narrativa es imperativo, ya que el público occidental apoyará la financiación de la guerra si cree que está ayudando a Ucrania y que la guerra puede ganarse.
Durante los 20 años que duró la ocupación de Afganistán por la OTAN, también se mantuvo el apoyo público construyendo una narrativa de progreso y ayuda al pueblo afgano. Cada semana, el público occidental era tranquilizado por los medios de comunicación asegurándoles que el esfuerzo bélico en Afganistán estaba progresando considerablemente, hasta que la OTAN huyó apresuradamente mientras la gente caía de los aviones.
De manera similar a cómo los Papeles del Pentágono expusieron el engaño de la Guerra de Vietnam, los Papeles de Afganistán revelaron que la guerra fue un desastre total. Sin embargo, en ambos casos, los medios de comunicación presentaron una imagen optimista.
Un informe filtrado de la CIA describía cómo podían aumentar el apoyo público a la ocupación de Afganistán por la OTAN vendiéndola al público como una ayuda a las mujeres. El informe revelaba que “las mujeres afganas podrían servir como mensajeras ideales para humanizar el papel de la ISAF en la lucha contra los talibanes”, y enmarcar la ocupación de la OTAN como una cruzada por los derechos de las mujeres podría “superar el escepticismo generalizado entre las mujeres de Europa Occidental hacia la misión de la ISAF”[1]
El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, incluso fue coautor de un artículo con la estrella de Hollywood Angelina Jolie con el título: “Por qué la OTAN debe defender los derechos de las mujeres»[2].
Apelar a lo mejor de la naturaleza humana para movilizar el apoyo público a hacer lo peor de la naturaleza humana es una buena descripción de la propaganda de guerra.
La venta de la guerra de Ucrania
La Guerra de Ucrania se vende a la opinión pública como si la OTAN fuera simplemente un tercio que “ayuda” desinteresadamente a Ucrania a defenderse de una Rusia expansionista, motivada únicamente por la adquisición territorial y la restauración de la Unión Soviética.
Enmarcar la guerra como una simple lucha entre el bien y el mal es la razón por la que la OTAN no puede negociar ni siquiera llevar a cabo una diplomacia básica, y la paz depende de que el bien derrote al mal. En lo que se acerca a una violación de los derechos de autor de “la guerra es la paz” en “1984” de George Orwell, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirma que “las armas son el camino hacia la paz”.
En la propaganda política, es común enmarcar una guerra a través de un concepto con el que todos están de acuerdo, como la necesidad de «ayudar» a Ucrania.
Todos queremos ayudar a Ucrania a preservar su soberanía, territorio y las vidas de sus ciudadanos. Sin embargo, en lugar de discutir qué realmente ayudaría a Ucrania, tales conceptos se les da un significado fijo para cerrar el debate. Cualquier argumento puede entonces presentarse como pro-ucraniano o pro-ruso. Sin embargo, lo que es malo para Rusia no es automáticamente bueno para Ucrania.
Aun así, las personas que pueden ser enseñadas a hablar en clichés, también pueden ser enseñadas a pensar en clichés. Los comentarios sobre las políticas de la OTAN hacia Rusia se enmarcan de manera similar como pro-occidentales o pro-rusos, lo cual evita una discusión real sobre si estas políticas son o no de interés para Occidente.
Conceptos como “ayudar a Ucrania” pueden entonces llenarse de cualquier contenido que a menudo contradice lo que implica “ayudar”, pero que se corresponde con la guerra por poderes.
Cuando desmenuzamos lo que la OTAN enmarca como “ayudar a Ucrania”, descubrimos que rara vez cuenta con el apoyo de la mayoría de los ucranianos y casi siempre acaba teniendo consecuencias desastrosas. Entonces, ¿cómo “ayuda” la OTAN a Ucrania?
Expansión de la OTAN
La OTAN rechaza cualquier acusación de una agenda expansionista presentándose como un actor pasivo que se limita a responder al deseo de Ucrania de ingresar en la OTAN.
Esta narrativa oculta la realidad de que todas las encuestas realizadas entre 1991 y 2014 demuestran que sólo aproximadamente el 20% de los ucranianos deseaban ingresar en la OTAN. Cuando la OTAN prometió la futura adhesión de Ucrania en 2008, el 43% de los ucranianos consideraba que la OTAN era una amenaza para Ucrania y sólo el 15% asociaba la OTAN con la protección[3]
El 46% de los ucranianos respondió que era más importante mantener relaciones estrechas con Rusia, mientras que sólo el 10% de los ucranianos apoyaba las relaciones estrechas con Estados Unidos frente a Rusia[4]
En 2011, un documento de la OTAN reconocía:
El mayor reto para las relaciones entre Ucrania y la OTAN reside en la percepción de la OTAN entre el pueblo ucraniano. La pertenencia a la OTAN no cuenta con un apoyo generalizado en el país, y algunas encuestas sugieren que el apoyo popular a la misma es inferior al 20% [5].
Incluso después de que Rusia se apoderara de Crimea en respuesta al golpe de Estado respaldado por Occidente en 2014, sólo una pequeña minoría de ucranianos deseaba la integración en la OTAN (el 10,3% en el sur y el 13,1% en el este). [6]
No obstante, se siguió empujando a Ucrania hacia la OTAN a pesar de que el director de la CIA, Burns, ya había advertido en 2008 de que probablemente desencadenaría una guerra civil en Ucrania y “Rusia tendría que decidir si intervenía; una decisión a la que Rusia no quiere tener que enfrentarse”[7]
En diciembre de 2020, el ex embajador británico en Rusia, Roderic Lyne, advirtió de forma similar que intentar empujar a Ucrania hacia la OTAN
era estúpido a todos los niveles en aquel momento. Si quieres empezar una guerra con Rusia, ésa es la mejor manera de hacerlo. Además, cualquier encuesta realizada en Ucrania mostraba que dos tercios de la población ucraniana no querían ingresar en la OTAN [8]
Si los ucranianos no querían ingresar en la OTAN y sabíamos que desencadenaría una guerra, ¿por qué era “proucraniana”?
Cambio de régimen en Kiev
En febrero de 2014, los países de la OTAN derrocaron al gobierno de Ucrania con el pretexto de apoyar una “revolución democrática”. Yanukóvich había sido elegido en lo que la OSCE había reconocido como unas elecciones libres y justas, y no había pruebas de que Yanukóvich no hubiera dimitido si hubiera perdido en las siguientes elecciones.
Las protestas del Maidán no contaron con el apoyo de la mayoría democrática de los ucranianos y aún menos apoyaron un golpe de Estado[9].
El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, engañó a la opinión pública al afirmar que el derrocamiento del presidente Yanukóvich se había hecho respetando la Constitución, en contra de las claras normas de la Constitución ucraniana que especificaban los procedimientos para destituir al jefe del Estado. [10]
Una llamada telefónica filtrada dos semanas antes del golpe puso al descubierto cómo Washington estaba planeando el golpe y eligió a dedo al nuevo gobierno que se instalaría[11]
La OTAN apoyó el derrocamiento del gobierno elegido democráticamente, que intentaba tender un puente entre una sociedad dividida, y lo sustituyó por un gobierno divisivo pro OTAN/antirruso. Sin embargo, critica el golpe de Estado en Kiev respaldado por Occidente y serás tachado de «antiucraniano» y «prorruso».
En cambio, las personas que encaminaron a Ucrania hacia la destrucción en contra de su voluntad afirman «estar con Ucrania».
Afirmación del control administrativo sobre Ucrania
El primer día después del golpe, el jefe de los servicios de inteligencia de Ucrania en el nuevo gobierno que EEUU había elegido a dedo, llamó a la CIA y al MI6 para iniciar una asociación para una guerra encubierta contra Rusia[12]
Esta asociación fue una razón clave por la que Rusia decidió intervenir militarmente ocho años después, en febrero de 2022[13]
El Washington Post informó “la CIA ha gastado decenas de millones de dólares para transformar los servicios de Ucrania formados en la Unión Soviética en potentes aliados contra Moscú”[14]
Estados Unidos también fortaleció entonces a los grupos fascistas de extrema derecha de Ucrania, ya que funcionaban como poder de veto sobre cualquier esfuerzo por buscar la paz con Rusia.
Varios occidentales ocuparon puestos clave en el gobierno ucraniano. En 2014, Natalie Jaresko asumió el cargo de ministra de Finanzas de Ucrania y recibió la ciudadanía ucraniana el mismo día que asumió el cargo.
Jaresko fue funcionaria del Departamento de Estado de EEUU y ex jefa de la Sección Económica de la embajada estadounidense en Ucrania. Pasó de representar los intereses estadounidenses en Ucrania, a representar a Ucrania.
El fiscal general de Ucrania, Viktor Shokin, denunció que, desde 2014, “lo más chocante es que todos los nombramientos [del gobierno] se hicieron de acuerdo con Estados Unidos”.
Según Shokin, el comportamiento de Washington indicaba que “creían que Ucrania era su feudo”[15] Más tarde, Biden se atribuiría el mérito de haber despedido al fiscal general de Ucrania, que había abierto una investigación sobre la empresa energética ucraniana Burisma.
Tres meses después del golpe, en febrero de 2014, Hunter Biden y un amigo íntimo de la familia del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se convirtieron en miembros del consejo de administración de Burisma[16].
Tras la invasión rusa de febrero de 2022, Estados Unidos reforzó aún más su control sobre Ucrania. En 2023, un transgénero estadounidense que sostenía que los rusos no son seres humanos se convirtió en el nuevo portavoz de las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania.
A medida que la situación de Ucrania se volvía más precaria y aumentaba la dependencia de Occidente, Kiev subcontrató en gran medida el proceso de reconstrucción de posguerra a BlackRock y J.P. Morgan para que gestionaran el Fondo de Desarrollo de Ucrania.
La afirmación por parte de EEUU del control administrativo sobre el gobierno ucraniano se describió como una ayuda a Ucrania en materia de gobernanza democrática y lucha contra la corrupción.
Desvincular a Ucrania de Rusia
Desvincular a Ucrania de Rusia era un objetivo clave para situar permanentemente a Ucrania en la órbita de la OTAN.
La Revolución Naranja de 2004, orquestada por Estados Unidos, instauró el gobierno de Yúschenko, que se distanció de Rusia y persiguió el ingreso en la OTAN; sin embargo, la población acabó invirtiendo esta trayectoria al elegir a Yanukóvich. Al final del mandato presidencial de Yúschenko, Newsweek lo calificó como el dirigente más impopular del mundo, con un índice de aprobación del 2,7%[17].
El apoyo estadounidense a la desrusificación de la sociedad ucraniana supuso la purga de la oposición política, la detención del principal líder de la oposición, la prohibición de los medios de comunicación independientes, la prohibición de la Iglesia Ortodoxa y la purga de la lengua y la cultura rusas.
El primer decreto del nuevo Parlamento ucraniano en 2014 fue un llamamiento a derogar el ruso como lengua regional. En 2024, Ucrania tenía incluso inspectores lingüísticos para contrarrestar la difusión de la lengua rusa[18]. La BBC informó de que, tras el golpe, el ayuntamiento de Kiev se cubrió con grandes pancartas neonazis, la bandera confederada estadounidense y retratos del aliado fascista de Hitler, Stepan Bandera[19].
Se apoyó una nueva identidad nacionalista basada en la extrema derecha, en la que los nombres de las calles con la historia compartida rusa o soviética se sustituyeron por fascistas que colaboraron con Hitler.
Desrusificar un país que vivió en el mismo estado que Rusia durante siglos y compartía lengua, cultura y fe, no podía coexistir con la democracia, la estabilidad o los derechos humanos básicos.
Tales políticas provocaron una profunda fisura en la cohesión social del país y causaron miseria a millones de ucranianos que se convirtieron en ciudadanos de segunda categoría en su propio país.
Sin embargo, estos acontecimientos pudieron apoyarse bajo el pretexto de “ayudar a Ucrania” a desvincularse de Rusia como condición para afirmar su identidad distintiva y su soberanía.
La guerra contra Donbás
Tras el golpe de Estado de 2014, la población de Donbás rechazó al nuevo gobierno de Kiev que había tomado el poder con el apoyo de Occidente, como predijo el director de la CIA Burns.
El primer instinto de las nuevas autoridades y de sus partidarios en Washington fue enviar al ejército para destruir el levantamiento. Sin embargo, el ejército ucraniano era débil y los soldados regulares no se sentían cómodos dirigiendo sus armas contra su propia población.
Este problema se superó reclutando milicias fascistas en Ucrania occidental, como Azov, que estaban encantadas de matar. Yevhan Karas, líder del grupo fascista C14, informó a su audiencia de que Occidente no daba armas para ayudar a los ucranianos, sino que lo hacía porque “hemos empezado una guerra” que estaba cumpliendo los objetivos de Occidente.
Occidente apoyaba a los nacionalistas debido a su resistencia: “porque nos divertimos, nos divertimos matando y nos divertimos luchando»[20].
Kiev lanzó una “operación antiterrorista” contra Donbás, en la que murieron más de 14.000 ucranianos. Ignorando todas las pruebas sobre la participación de ucranianos locales en el levantamiento, los medios de comunicación occidentales negaron en gran medida cualquier agencia, ya que todos los combates fueron llevados a cabo por milicias «prorrusas» o por los propios rusos.
Así, la guerra contra los ucranianos en Donbás pudo venderse a la opinión pública occidental como una ayuda a Ucrania para luchar contra la influencia rusa.
Sabotaje del Acuerdo de Paz de Minsk-2
Los combates entre Kiev y Donbass llegaron a su fin con el acuerdo de paz Minsk-2. Tanto Poroshenko como Zelensky intentaron aplicar el acuerdo Minsk-2 antes de encontrarse con la oposición de la extrema derecha respaldada por Estados Unidos.
La BBC informó en agosto de 2015 de que una clara mayoría de 265 diputados de un total de 450 había apoyado la primera lectura del proyecto de ley de descentralización para conceder más autonomía a Donbás.
Esto provocó un violento veto por parte de la extrema derecha, informó entonces: Los manifestantes liderados por el populista Partido Radical y el partido ultranacionalista Svoboda (Libertad) -que se oponen a cualquier concesión a los separatistas respaldados por Rusia- se enfrentaron a la policía antidisturbios, con el resultado de un miembro de la guardia nacional muerto y más de 100 heridos«[21] Posteriormente, Poroshenko empezó a abandonar sus esfuerzos por aplicar el acuerdo de Minsk-2.
Por ello, Zelensky consiguió una aplastante victoria electoral con el 73% de los votos en 2019. Se ganó a la opinión pública ucraniana presentándose con una plataforma de paz, prometiendo aplicar el acuerdo de Minsk para garantizar la paz.
Tras convertirse en presidente, Zelensky se vio amenazado por la extrema derecha, apoyada por Estados Unidos, y se organizó una protesta en Kiev en la que unas 10.000 personas se manifestaron contra el plan del presidente Zelensky para poner fin a la guerra, que fue denunciado como “capitulación”. [22]
Tras fracasar en su intento de imponer el control sobre los grupos de extrema derecha en el ejército, Zelensky tuvo que alinearse más estrechamente con los nacionalistas y, por tanto, rechazó la paz con Donbás[23].
EEUU ayudó a su gobierno en Ucrania a ignorar el acuerdo de paz Minsk-2, aprobado por la ONU, construyendo un ejército ucraniano cada vez más poderoso y vinculándolo más a la OTAN. Alemania y Francia habían negociado el acuerdo de paz Minsk-2 en 2015, aunque más tarde revelaron que había sido un engaño.
Angela Merkel argumentó en una entrevista concedida tanto a Bild como a Spiegel que el acuerdo de Minsk le permitía ganar tiempo para que Ucrania se convirtiera en un país poderoso y bien fortificado[24].
Cuando se preguntó a su homólogo francés, el ex presidente François Hollande, sobre la afirmación de Merkel de que el acuerdo de paz de Minsk-2 sólo pretendía ganar tiempo, confirmó: “Sí, Angela Merkel tiene razón en este punto” y añadió que el conflicto con Rusia se resolvería en el campo de batalla: “Sólo habrá una salida al conflicto cuando Rusia fracase sobre el terreno”[25]
El general alemán retirado Harald Kujat, ex jefe de la Bundeswehr alemana y ex presidente del Comité Militar de la OTAN, afirmó posteriormente que el sabotaje occidental del acuerdo de Minsk era
una violación del derecho internacional… resulta que somos nosotros los que no cumplimos los acuerdos internacionales [26].
Los países de la OTAN habían confirmado durante 7 años que el acuerdo de paz de Minsk-2 era el único camino hacia una solución pacífica del conflicto en Ucrania, mientras que al mismo tiempo saboteaban el único camino hacia la paz.
Este camino hacia la guerra se hizo en contra de la voluntad abrumadora de la población ucraniana, como demuestra su voto constante a favor de una plataforma de paz.
¿Por qué deberían considerarse «proucranianos» o «de ayuda a Ucrania» los esfuerzos de la OTAN por anular el resultado de las elecciones ucranianas para sabotear el acuerdo de paz?
Rechazo de la exigencia rusa de garantías de seguridad en 2021
Rusia exigió en 2021 garantías de seguridad para mitigar las amenazas de la creciente huella de la OTAN en Ucrania; de lo contrario, la escalada de la amenaza se resolvería por medios militares. El presidente Biden advirtió a Ucrania de que Rusia estaba preparando a su ejército para una invasión, pero no quiso ofrecer ninguna garantía de seguridad para evitarla.
Kurt Volker, ex embajador de EEUU ante la OTAN y ex representante especial de EEUU para las negociaciones con Ucrania de 2017 a 2019, llegó a afirmar que Biden no debía llegar a ningún acuerdo con Putin, ya que
el mejor resultado posible no es el de unos acuerdos modestos y un compromiso de “previsibilidad”, sino el de la ausencia total de acuerdos. El éxito es la confrontación [27]
El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, también reconoció que era necesario detener la expansión de la OTAN para evitar una invasión:
El Presidente Putin declaró en otoño de 2021, y de hecho envió un borrador de tratado que quería que firmara la OTAN, que no prometía más ampliaciones de la OTAN. Eso fue lo que nos envió. Y era una condición previa para no invadir Ucrania. Por supuesto, no lo firmamos [28]
En una feroz competición de seguridad en la que Rusia temía por su seguridad, “ayudar a Ucrania” habría implicado sin duda mitigar algunas de las preocupaciones de Rusia en materia de seguridad.
Sabotaje de las negociaciones de paz de Estambul en 2022
Tras 7 años de sabotaje del acuerdo de Minsk y sin garantías de seguridad, Rusia decidió en febrero de 2022 utilizar la fuerza militar para imponer un acuerdo político. El primer día después de la invasión rusa, Zelensky confirmó:
Hoy hemos oído decir a Moscú que siguen queriendo hablar. Quieren hablar sobre el estatus neutral de Ucrania…. No tenemos miedo de hablar sobre el estatus neutral [29]
El tercer día después de la invasión, Moscú y Kiev anunciaron que celebrarían conversaciones de paz “sin condiciones previas” en Bielorrusia[30]
Zelensky incluso sugirió más tarde un “acuerdo de seguridad colectiva” para garantizar que se satisfarían las preocupaciones de seguridad tanto de Rusia como de Ucrania[31].
EEUU tenía otros objetivos. El primer día después de la invasión rusa, Washington rechazó la paz sin condiciones previas, ya que Rusia primero tenía que retirar todas sus fuerzas de Ucrania[32]
Washington incluso sugirió que no apoyaría el esfuerzo de Ucrania por resolver el conflicto mediante un compromiso, ya que “ésta es una guerra que en muchos sentidos es más grande que Rusia, es más grande que Ucrania” [33]
En marzo de 2022, Zelensky argumentó en una entrevista con The Economist que
hay a quienes en Occidente no les importa una guerra larga porque significaría agotar a Rusia, aunque esto signifique la desaparición de Ucrania y se produzca a costa de vidas ucranianas[34].
Según el líder del partido político de Zelensky y asesor de éste, Rusia y Ucrania estaban cerca de llegar a un acuerdo. El embajador ucraniano Oleksandr Chalyi, que participó en las conversaciones de paz con Rusia, confirma que Putin “lo intentó todo” para llegar a un acuerdo de paz y que pudieron “encontrar un compromiso muy real”[35].
El general alemán retirado Harald Kujat, ex jefe de la Bundeswehr alemana y ex presidente del Comité Militar de la OTAN, afirmó que la OTAN provocó la guerra y que EEUU y el Reino Unido sabotearon las negociaciones de paz de Estambul, ya que “Occidente no estaba preparado para el fin de la guerra”[36]: «Tuve la impresión de que dentro de los Estados miembros de la OTAN hay quienes quieren que la guerra continúe: que la guerra continúe y Rusia se debilite. No les importa mucho la situación en Ucrania«[37]
Los mediadores israelíes llegaron a la misma conclusión que el ex primer ministro israelí Naftali Bennett, quien reconoció que “ambas partes deseaban fervientemente un alto el fuego”, pero Occidente “bloqueó” el acuerdo de paz como una “decisión de Occidente de seguir golpeando a Putin” en lugar de buscar la paz[38].
Tras entrevistarse con dirigentes estadounidenses y británicos, Niall Ferguson informó en Bloomberg de que se había tomado la decisión de “prolongar el conflicto y así desangrar a Putin”, ya que “el único fin del juego ahora es el fin del régimen de Putin”[39]
Durante los dos años y medio siguientes, numerosos dirigentes políticos y militares estadounidenses expresaron su apoyo a la guerra, ya que era una gran oportunidad para debilitar a Rusia como rival estratégico sin utilizar ni perder tropas estadounidenses.
No obstante, la decisión de combatir a Rusia con ucranianos se enmarcó sistemáticamente en los medios de comunicación como una “ayuda a Ucrania”.
Mantener a Ucrania en la guerra
Como había argumentado Zelensky en marzo de 2022, algunos de sus socios occidentales preferían
una guerra larga porque significaría agotar a Rusia, aunque ello supusiera la desaparición de Ucrania y se produjera a costa de vidas ucranianas. [40]
Los estadounidenses estaban presionando a Ucrania para lanzar la desastrosa contraofensiva de 2023.
Según recordó un «alto oficial militar ucraniano, los estadounidenses estaban insistiendo en que el inicio se había retrasado» [41].
El New York Times informó que
los funcionarios estadounidenses dicen temer que Ucrania se haya vuelto adversa a las bajas, una de las razones por las que ha sido cautelosa al avanzar con la contraofensiva [42].
Sin embargo, a pesar de las desastrosas bajas entre los ucranianos y del fracaso de la contraofensiva, el Washington Post pudo informar de que
para Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, estos 18 meses de guerra han sido una ganancia estratégica, a un coste relativamente bajo (aparte de para los ucranianos). El antagonista más temerario de Occidente ha sido sacudido. La OTAN se ha hecho mucho más fuerte con las incorporaciones de Suecia y Finlandia. Alemania ha dejado de depender de la energía rusa y, en muchos sentidos, ha redescubierto su sentido de los valores. Las disputas de la OTAN ocupan titulares, pero en general, éste ha sido un verano triunfal para la alianza [43]
Mientras Ucrania sigue desangrándose en la guerra de desgaste, cada vez hay más vídeos en los canales ucranianos de Telegram sobre tácticas de “reclutamiento” más agresivas que consisten en agarrar a ucranianos de la calle y meterlos en furgonetas.
Sin embargo, los debates en los países de la OTAN giran en torno a la reducción de la edad de reclutamiento en Ucrania o a la deportación de refugiados ucranianos que puedan utilizarse para rellenar las trincheras.
Si se tratara de nuestros propios soldados muriendo por centenares de miles, ¿no habríamos iniciado las negociaciones hace mucho tiempo? El jefe entrante de la política exterior de la UE ha rechazado cualquier diplomacia con Rusia, ya que Putin es un “criminal de guerra”, al tiempo que ha castigado a Estados miembros de la UE como Hungría por intentar restablecer la diplomacia y las negociaciones entre Ucrania y Rusia.
La OTAN podría ayudar a Ucrania utilizando la promesa de poner fin a la expansión como moneda de cambio en las negociaciones con Rusia. En lugar de ello, la OTAN sigue amenazando con una mayor expansión después de la guerra, lo que hace imposible cualquier acuerdo de paz.
Cuando Ucrania empiece a derrumbarse, es probable que EEUU y la OTAN pidan un alto el fuego para congelar los frentes y así ganar de nuevo, algo de tiempo para reconstruir su ejército ucraniano y luchar otro día.
Al reflexionar sobre las políticas de la OTAN hacia Ucrania, ¿podemos concluir que han sido en interés de Ucrania o que han contado con el apoyo de los ucranianos? ¿Han sido en interés de Occidente?
La capacidad de formular preguntas críticas se ve impedida al presentar todas las políticas como proucranianas o prorrusas, en las que la disidencia se criminaliza de hecho.
Es un fenómeno común que cuando los dirigentes políticos crean propaganda, a menudo acaban engañándose a sí mismos.
Traducción nuestra
El texto incluye extractos de mi libro «La guerra de Ucrania y el orden mundial euroasiático» https://www.claritypress.com/product/the-ukraine-war-the-eurasian-world-order/
(*) Glenn Diesen es profesor de ciencias políticas en la Universidad del Sureste de Noruega (USN), profesor con investigación centrada en geoeconomía, política exterior rusa e integración euroasiática. Autor de tres libros importantes para la comprensión de Rusia y los actuales conflictos (Russian Conservatism, Europe as the Western Peninsula of Greater Eurasia y The Ukranian War & the Eurasian World Order)
Referencias
[1] WIKILEAKS – – CIA Red Cell Special Memorandum; Afghanistan: Sustaining West European Support for the NATO-led Mission-Why Counting on Apathy Might Not Be Enough, March 11, 2010
[2] Why Nato must defend women’s rights | Jens Stoltenberg and Angelina Jolie | The Guardian
[3] J. Ray and N. Esipova, ‘Ukrainians Likely Support Move Away From NATO’, Gallup, 2 April 2010.
[4] C. English, ‘Ukrainians See More Value in Ties With Russia Than U.S.’, Gallup, 15 February 2008.
[5] 2011 – 172 CDSDG 11 E REV1 – UKRAINE – MALAN REPORT | NATO PA (nato-pa.int).
[6] GALLUP® CORP Template (usagm.gov)
[7] W.J. Burns, ‘Nyet means nyet: Russia’s NATO Enlargement Redlines’, Wikileaks, 1 February 2008.
[8] R. Lyne, ‘The UC Interview Series: Sir Roderic Lyne by Nikita Gryazin’, Oxford University Consortium, 18 December 2020.
[9] BBC, ‘Ukraine’s revolution and the far right, BBC, 7 March 2014.
[10] D. Morrison, ‘How William Hague Deceived the House of Commons on Ukraine’, Huffington Post, 10 March 2014.
[11] BBC, ‘Ukraine crisis: Transcript of leaked Nuland-Pyatt call’, BBC, 7 February 2014.
[12] The Spy War: How the C.I.A. Secretly Helps Ukraine Fight Putin – The New York Times (nytimes.com)
[13] The Spy War: How the C.I.A. Secretly Helps Ukraine Fight Putin – The New York Times (nytimes.com)
[14] G. Miller and I. Khurshudyan, ‘Ukrainian spies with deep ties to CIA wage shadow war against Russia’, The Washington Post’, 23 October 2023.
[15] M.M. Abrahms, ‘Does Ukraine Have Kompromat on Joe Biden?’, Newsweek, 8 August 2023.
[16] P. Sonne and J. Grimaldi, ‘Biden’s Son, Kerry Family Friend Join Ukrainian Gas Producer’s Board’, The Wall Street Journal, 13 May 2014.
[17] O. Matthews, ‘Viktor Yushchenko’s Star Has Fallen’, Newsweek, 13 March 2009.
[18] Language inspectors to start working in Frankivsk | УНН (unn.ua)
[19] BBC, ‘Ukraine’s Revolution and the Far Right’, BBC, 7 March 2014.
[20] A. Rubenstein and M. Blumenthal, ‘How Ukraine’s Jewish president Zelensky made peace with neo-Nazi paramilitaries on front lines of war with Russia’, The Grayzone, 4 March 2022.
[21] BBC, ‘Ukraine crisis: Deadly anti-autonomy protest outside parliament’, BBC, 31 August 2015.
[22] A. Korniienko, ‘Thousands rally in Kyiv against Zelensky’s plan to end war with Russia’, Kyiv Post, 6 October 2019.
[23] J. Melanovski, ‘Ukrainian President Zelensky deepens alliance with far right’, WSWS, 30 April 2021.
[24] A. Osang, ‘You’re Done with Power Politics’, Spiegel, 1 December 2022.
[25] T. Prouvost ‘Hollande: ‘There will only be a way out of the conflict when Russia fails on the ground’’, The Kyiv Independent, 28 December 2022.
[26] Emma, ‘Russland will verhandeln!’ [Russia wants to negotiate!], Emma, 4 March 2023.
[27] K. Volker, ‘What Does a Successful Biden-Putin Summit Look Like? Not What You Think’, CEPA, 2 June 2021.
[28] J. Stoltenberg, ‘Opening remarks’, NATO, 7 September 2023.
[29] V. Zelensky, ‘Address by the President to Ukrainians at the end of the first day of Russia’s attacks’, President of Ukraine: Official website, 25 February 2022.
[30] S. Raskin and L. Brown, ‘Ukraine and Russia to meet for peace talks ‘without preconditions,’ Zelensky says’, New York Post, 27 February 2022.
[31] M. Hirsh, ‘Hints of a Ukraine-Russia Deal?’, Foreign Policy, 8 March 2022.
[32] US Department of State, ‘Department Press Briefing’, US Department of State, 25 February 2022.
[33] US Department of State, ‘Department Press Briefing’, US Department of State, 21 March 2022.
[34] The Economist. ‘Volodymyr Zelensky on why Ukraine must defeat Putin’ The Economist, 27 March 2022.
[35] Breaking the Stalemate to Find Peace: The Russia-Ukraine War – A Geneva Security Debate (youtube.com)
[36] J. Helmer, ‘Whr. Gen. Kujat: Ukraine War is Lost, Germany Now Faces an Angry Russia… Alone’, Veterans Today, 25 January 2023.
[37] R. Semonsen, ‘Former Israeli PM: West Blocked Russo-Ukraine Peace Deal’, The European Conservative, 7 February 2023.
[38] N. Bennett, ‘Bennett speaks out’, YouTube Channel of Naftali Bennett, 4 February 2023.
[39] N. Ferguson, ‘Putin Misunderstands History. So, Unfortunately, Does the U.S.’, Bloomberg, 22 March 2022.
[40] The Economist. ‘Volodymyr Zelensky on why Ukraine must defeat Putin’ The Economist, 27 March 2022.
[41] ‘Miscalculations, divisions marked offensive planning by U.S., Ukraine’, The Washington Post, 4 December 2023.
[42] ‘Troop Deaths and Injuries in Ukraine War Near 500,000, U.S. Officials Say’, The New York Times, 18 August 2023.
[43] D. Ignatius, ‘The West feels gloomy about Ukraine. Here’s why it shouldn’t’, The Washington Post, 18 July 2023.
Fuente original: Glenn Substack
