Andrés Piqueras.
Foto: Cientos de miles de personas se han concentrado esta tarde en la plaza del Ayuntamiento de Valencia para participar en la manifestación contra la gestión de Carlos Mazón, president de la Generalitat Valenciana, de la dana que ha costado más 200 muertos. 10 de noviembre 2024.
04 de noviembre 2024.
El PSOE parece por el momento carente de estrategia ante la situación, esperando acontecimientos.
- El gobierno valenciano no lanzó la alerta roja que el Ministerio le había anticipado 7 horas y media antes y la AEMET al menos con 12 horas de anticipación, dejando a miles de trabajadores y trabajadoras acudir a sus lugares de empleo, obligados por la patronal, que ante la ausencia de alerta roja no les permitieron salir de sus puestos de trabajo (muchos tuvieron que quedarse toda la noche en polígonos industriales inundados, o en grandes superficies comerciales sin poder salir, e intentando salvarse arriba de las escaleras o agarrados a rejas de ventanas; incluso hay casos de trabajadores que todavía el sábado no habían sido rescatados y que se alimentaron durante días de las máquinas expendedoras de la empresa).
- Esto ha sido un crimen masivo, no una fatalidad. Con la tecnología de prevención y medios materiales que tiene un País, como el valencià, dentro de una Europa que presume de ‘desarrollada’, no es admisible que una perturbación atmosférica que no llegó ni de lejos a la categoría de huracán de baja intensidad, cause más de 210 muertos en un balance provisional, con decenas de personas todavía desaparecidas (mientras que en Cuba, por ejemplo, huracanes fuertes de más de 200 y a veces 250 kms./h, apenas se cobran vidas, cuando se las cobran).
- Por supuesto que hay una ‘racionalidad’ capitalista detrás de la sinrazón y la barbarie. Entre las píldoras de esa ‘racionalidad’ está que se priorizara hasta el último momento no perder horas laborales (se ha hecho famosa, como símbolo de ello, la foto que circula en las redes de una furgoneta de Mercadona intentando hacer un reparto en la zona afectada, ya con el agua hasta la altura de la puerta). Forma parte también de esa ‘racionalidad’ que se venga permitiendo durante décadas levantar viviendas junto a lechos de los ríos y en barrancos y torrenteras. Y por supuesto el hecho de que se haya abortado reiteradamente un proyecto contra desbordamientos de los ríos, barrancos y arroyos que concurren en la zona, “porque era muy caro” [La obra que salvó València y pudo evitar la gran avenida en l’Horta]. La falta de medidas estructurales y de planificación urbana están en la raíz de la tragedia [Como prevenir una inundación #Valencia #DANA]. Todas las autoridades y sus técnicos saben que el Mediterráneo es una bomba atmosférica, entre las regiones del mundo que mayor estrés climático padecemos, donde el mar puede alcanzar los 30º en verano y donde a menudo tenemos temperaturas mínimas de 12 e incluso 15º en pleno invierno (16º de mínima este fin de semana de noviembre en Valencia). Con una escasez de lluvias que cada año se agudiza, y que más y más sólo permite llover de forma catastrófica (uno de nuestros cantautores canta desde hace tiempo “el meu país no sap ploure”, y otro de nuestros mejores poetas modernos decía: “al meu país o no plou o plou massa”). Así que no hacer nada frente a esas condiciones objetivas y sabidas es un crimen político. Este tipo de eventos se repite infaltablemente cada cierto tiempo, y con el estrés climático actual, la frecuencia con que se dan ha aumentado. Conclusión: estamos ante una catástrofe anunciada, que ante el conjunto de inacciones y de ineptitudes, especialmente del gobierno valenciano, se convierte en una matanza.
- Esta matanza se ha agravado por la falta de respuesta adecuada a la envergadura del siniestro, con una carencia casi absoluta durante un tiempo crítico de medios humanos y materiales. Es decir, con un servicio de protección civil indigno de tal nombre. Máxime cuando nada más asumir el gobierno de la Generalitat el presidente Mazón del PP eliminó la Unidad Valenciana de Emergencias. Hoy, aquí como en el conjunto del Estado, quedamos en manos del ejército para la protección ante riesgos naturales o causados por la acción humana. Un ejército que, por cierto, no se desplegó a tiempo y no fue requerido por el gobierno valenciano en números mínimamente adecuados, aunque todavía insuficientes, hasta que ya fue muy tarde. Igual que tampoco se hizo con el conjunto de unidades de bomberos del País Valencià y se desestimó la ayuda de dotaciones de bomberos de otras naciones.
- Ante esta situación se nos plantea la dificultad de mantener una estrategia correcta, ajustada a las circunstancias. La cuestión principal sería cómo canalizar de forma política toda la enorme rabia popular acumulada que existe en estos momentos, y cómo hacerlo inteligentemente, es decir, que de unas condiciones subjetivas proclives a la protesta se consiga una acumulación de conciencia social. Pedir la cabeza del presidente Mazón es relativamente lo más sencillo ahora; luego le sustituyen y todo se aplaca. De hecho, hay que saber leer la estrategia del contrario, y en estos momentos todo indica que el PP quiere ya deshacerse de Mazón [Fonsi Loaiza a X: «Manuel Milián Mestre fue fundador de Alianza Popular con Fraga y diputado del PP. Critica la gestión del president Mazón: «Tiene que ser expulsado de la política». https://t.co/D3XY6CdCSn» / X -también hasta la propia dirección de El Mundo parece manifestarse en tal sentido-], y puede que incluso de Feijóo, quien descabelladamente ha unido su suerte a la de aquél, mintiendo desde el primer momento sobre los tiempos y niveles de alarma. Eso querría decir que el PP prepara ya el recambio hacia personajes aún más siniestros, como la propia Ayuso y veremos quién en el País Valenciano [Feijóo, contra las cuerdas, ha intentado reaccionar pidiendo al Gobierno el estado de emergencia en Valencia, circunstancia que pasaría el mando a Pedro Sánchez, con un Carlos Mazón y todo su equipo declarados de inutilidad total -el actual Secretario Autonómico de Seguridad y Emergencias, Emilio Argüeso, tránsfuga de Ciudadanos y amigo personal de Carlos Mazón,, estaba en una reunión sobre festejos taurinos cuando la situación ya era crítica. Al día siguiente, y con decenas de muertos confirmados, no se incorporó hasta las once de la mañana al puesto de mando avanzado, algo de lo que él mismo se jactó en tono chulesco en redes sociales, según relata El País de este 3 de noviembre-]. Pero esa situación requiere la proclamación de un estado de emergencia o de excepción, apoyado por el PP de Feijóo contra el gobierno autónomo, para al tiempo poner en un brete a los “socios” o sostenedores nacionalistas del PSOE: PNV, Bildu, ERC, Junts, BNG. Sembrando, por tanto, la discordia en el bloque gobernante. En suma, el PP (todavía) liderado por Feijóo reconoce la inutilidad del Consell (no le queda otra), pero busca hacerse necesario en la Política de Estado y pide que el PSOE asuma parte de su responsabilidad (tal vez con la cabeza de Marlaska). Ofrece a su derecha menoscabar autonomías, recentralizar competencias, debilitando la ofensiva de Vox a su favor y jugándosela una vez más con Ayuso, en una nueva vuelta de tuerca hacia el Bipartidismo de alternancia en pro de la Gobernabilidad y la salvaguarda de la monarquía.
El PSOE parece por el momento carente de estrategia ante la situación, esperando acontecimientos. La apuesta de Compromís, en cambio, pasaría por la dimisión de Mazón y la convocatoria de elecciones, en las que creen que ganarían votos a costa del PSOE y que prácticamente se desharían de Sumar y Podemos, quedándose como “la izquierda” del País.

¿Cuál, entonces, tendría que ser una estrategia popular transformadora?
- Nuestra estrategia siempre debe estar en la calle, creando organización, con la clase trabajadora. Eso quiere decir que deberíamos movernos para impulsar cuán lejos se puede ir en la ruptura de la legitimidad de los poderes (monarquía incluida). Pero aquí también hay que tener mucho cuidado porque desde los ‘tanques’ de lanzamientos de consignas y mensajes en general, Vox y demás facherío están llamando a manifestarse también contra las instituciones… las valencianas, claro. Quieren aprovechar el momento para minar el ‘Estado de las Autonomías’ e insistir en el gobierno centralizado y en el ejército, con mando único. Así que hay que ir con pies de plomo y articularse bien entre la calle, los movimientos vecinales-sociales y la izquierdita institucional que nos queda y que ya ha convocado una manifestación en Valencia capital para el próximo sábado pidiendo la dimisión de Mazón.
- Un segundo paso imprescindible es que cuando la conmoción vaya pasando quede al menos el poso de conciencia entre la población de que el capitalismo se hace cada vez más y más indiferente a las vidas de las poblaciones, más despótico y mortífero, y que hay una responsabilidad no sólo política sino también penal por lo ocurrido aquí, como muestra de tantas otras barbaries del capital. Por tanto, Denuncia, Concienciación y Explicación o Difusión del Análisis deben ser nuestros pilares de intervención, para ir acumulando conciencia y fuerza social de cara a la superación del capitalismo, un modo de producción en degeneración, que cada vez más sólo dolor, sufrimiento y muerte puede ofrecer a la humanidad.
Exigencias básicas, además de las encaminadas a la denuncia y responsabilidad política y penal del empresariado que corresponda y de los gobiernos autonómico y central:
Ayudas directas a la clase trabajadora afectada por las inundaciones, no a las empresas, ante la enorme pérdida de tejido productivo. Se necesita un Plan de Emergencia Social.
Bolsa de trabajo con control obrero desde la Conselleria d’Ocupació que dé trabajo en las obras de reconstrucción a las personas que han perdido su empleo o lo van a perder.
Intervención del mercado de la vivienda (compra y alquiler) en todas las comarcas valencianas afectadas, impidiendo la especulación y subida de precios.
Tramitación rápida de las ayudas mediante oficinas in situ de la Generalitat, asegurando que determinadas ayudas de urgencia se liquiden sobre la marcha.
Aceleración de la indemnización del Consorcio de Compensación de Seguros a las personas perjudicadas.
Creación de economatos populares en las localidades afectadas aprovechando las infraestructuras de las grandes cadenas de distribución.
Paralización forzosa de todos los desahucios, así como de los cortes de suministros básicos (luz, agua y gas).
Medidas correctoras efectivas en el urbanismo y una planificación eficiente del mismo de cara a impedir que se construya en zonas peligrosas, así como, en general, con escasa dignidad de vivienda.
Realizar de una vez las obras estructurales de prevención de desbordamientos de los barrancos y torrenteras principales del País Valencià, y muy en concreto en este caso, el que anega Valencia y sus alrededores periódicamente.
*Andrés Piqueras es profesor titular de Sociología en la Universitat Jaume I de Castelló. Autor y director de numerosos estudios sobre migraciones, mundialización, identidades, movimientos sociales y agencialidad política; ha desmenuzado también la dialéctica Trabajo/Capital a lo largo del capitalismo histórico. Entre sus libros más destacados cabe citar Capital, migraciones e identidades (2007) y la obra colectiva del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), del que es miembro, El colapso de la globalización (2011). Recientemente ha publicado un libro de gran importancia, La opcion reformista: entre el despotismo y la revolucion, antecesor del que aquí se presenta. También es Premio Nacional de Investigación ¬´Marqués de Lozoya¬ª 1994, del Ministerio de Cultura, por su investigación sobre la identidad valenciana.
Fuente: El Blog de Andrés Piqueras
