Vijay Prashad.
Pintura: Niniko Morbedadze (Georgia), The Orange Clouds on the Boundary [Las nubes naranja sobre la frontera], 2018.
19 de septiembre 2024.
Indicios recientes indican que la OTAN podría permitir a Ucrania utilizar misiles proporcionados por Occidente para atacar territorio ruso. Esto supondría una grave escalada del conflicto.
El 13 de septiembre, en un cónclave celebrado en Washington DC, el presidente estadounidense, Joe Biden y el primer ministro británico, Keir Starmer, señalaron que sería aceptable que Ucrania disparase misiles, proporcionados por Occidente, contra territorio ruso. Todavía no se ha anunciado ninguna decisión oficial, pero está claro hacia dónde se dirige la conversación entre los Estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Después de que Starmer -cuyo índice de aprobación entre los votantes se sitúa en el 22%- regresara a Londres, su ministro de Relaciones Exteriores, David Lammy, declaró a la prensa que el gobierno británico está negociando con otros aliados el levantamiento de las restricciones a Ucrania para el uso en Rusia de misiles Storm Shadow proporcionados por el Reino Unido. Sir John McColl, un alto oficial retirado del ejército británico, fue más allá al afirmar que esos misiles acabarían utilizándose contra Rusia, aunque no permitirán que Ucrania prevalezca. En otras palabras, sabiendo perfectamente que esos misiles no cambiarán el tenor de la guerra, estos hombres (Biden, Starmer y McColl) están dispuestos a arriesgarse a agravar el conflicto.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha convertido el uso de misiles proporcionados por Occidente en el centro de sus conversaciones con los líderes mundiales, afirmando que si se permite a su ejército disparar los misiles Storm Shadow (del Reino Unido), SCALP (de Francia) y ATACMS (de Estados Unidos), Ucrania podrá atacar bases militares rusas en suelo ruso. Una luz verde de la OTAN para utilizar estos tres sistemas de misiles, que ya han sido suministrados a Ucrania por países miembros de la OTAN, implicaría una escalada significativa: si Ucrania utilizara estos misiles para atacar a Rusia, y Rusia tomara represalias con un ataque contra los países que proporcionaron los misiles, se activaría el artículo 5 del tratado de la OTAN (1949), atrayendo a todos los países miembros de la OTAN directamente a la guerra. En semejante escenario, varias potencias nucleares (EE.UU., Reino Unido, Francia y Rusia) tendrán los dedos sobre el botón nuclear y bien podrían llevar al planeta por el camino de una ardiente destrucción.

1. 7 de diciembre de 2021. El presidente estadounidense, Joe Biden y el presidente ruso, Vladimir Putin, sostuvieron una videoconferencia de dos horas. El informe de la Casa Blanca, de apenas un párrafo, se centró en los movimientos de tropas rusas en la frontera ucraniana. El resumen del Kremlin es un poco más largo e introduce un punto que Estados Unidos ha ignorado: “Vladimir Putin advirtió en contra del traslado de la responsabilidad a Rusia, ya que era la OTAN la que estaba realizando peligrosos intentos de asentarse en territorio ucraniano y aumentaba sus capacidades militares a lo largo de la frontera rusa. Por esta razón, Rusia quiere obtener garantías fiables y jurídicamente vinculantes que excluyan la posibilidad de una expansión de la OTAN hacia el este y el despliegue de sistemas de armas ofensivas en los países vecinos de Rusia”.
2. 15 de diciembre de 2021. El Viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Ryabkov, se reunió en Moscú con la Subsecretaria de Estado estadounidense para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Karen Donfried. El comunicado de prensa ruso publicado tras la reunión afirmaba que “mantuvieron un debate detallado sobre las garantías de seguridad en el contexto de los persistentes intentos de EE. UU. y la OTAN de cambiar la situación militar y política europea a su favor”.

3. 17 de diciembre de 2021. Rusia dio a conocer un proyecto de tratado con Estados Unidos, así como un proyecto de acuerdo con la OTAN. Ambos textos dejaban claro que Rusia buscaba garantías de seguridad consistentes contra cualquier desestabilización del status quo hacia su oeste. En estos textos hay declaraciones explícitas e importantes sobre misiles y armas nucleares. El proyecto de tratado dice que ni Estados Unidos ni Rusia deben “desplegar misiles lanzados desde tierra de alcance intermedio y de corto alcance fuera de sus territorios nacionales, así como en las zonas de sus territorios nacionales desde las que dichas armas puedan atacar objetivos en el territorio nacional de la otra Parte” (artículo 6) y que ambas partes deben “abstenerse de desplegar armas nucleares fuera de sus territorios nacionales” (artículo 7). El proyecto de acuerdo con la OTAN dice que ninguno de los países de la alianza debe “desplegar misiles terrestres de alcance intermedio y corto en zonas que les permitan alcanzar el territorio de las otras Partes” (artículo 5).
4. 23 de diciembre de 2021. En su conferencia de prensa anual, Putin transmitió una vez más la inquietud de Rusia ante el movimiento de la OTAN hacia el Este y las amenazas de despliegue de sistemas de armamento en las fronteras rusas: “Recordamos, como ya he mencionado muchas veces y como ustedes saben muy bien, cómo nos prometieron en la década de 1990 que [la OTAN] no se movería ni un centímetro hacia el Este. Nos engañaron descaradamente: se han producido cinco oleadas de expansión de la OTAN, y ahora los sistemas de armamento que he mencionado se han desplegado en Rumanía, y el despliegue ha comenzado recientemente en Polonia. Esto es de lo que estamos hablando, ¿no lo ven? No estamos amenazando a nadie. ¿Nos hemos acercado a las fronteras de Estados Unidos? ¿O a las fronteras de Gran Bretaña o de cualquier otro país? Son ustedes los que se han acercado a nuestra frontera, y ahora dicen que Ucrania también se convertirá en miembro de la OTAN. O, aunque no entre en la OTAN, que en su territorio se instalarán bases militares y sistemas de ataque en virtud de “acuerdos bilaterales”.
5. 30 de diciembre de 2021.Biden y Putin mantuvieron una conversación telefónica sobre el deterioro de la situación. El resumen del Kremlin es más detallado que el de la Casa Blanca, por lo que resulta más útil. Putin, se nos informa, “hizo hincapié en que las negociaciones debían producir garantías sólidas, jurídicamente vinculantes que excluyeran la expansión de la OTAN hacia el este y el despliegue de armas que amenazaran a Rusia en las inmediaciones de sus fronteras”.
El 24 de febrero de 2022, las tropas rusas entraron en Ucrania.

Un nuevo estudio de la consultora Accuracy muestra que las empresas de armamento de Estados Unidos y Europa se han beneficiado enormemente de esta guerra, con un aumento de un 59,7% en la capitalización bursátil de las principales empresas armamentísticas, desde febrero de 2022. Las mayores ganancias han correspondido a Honeywell (EE.UU.), Rheinmetall (Alemania), Leonardo (Italia), BAE Systems (Reino Unido), Dassault Aviation (Francia), Thales (Francia), Konsberg Gruppen (Noruega) y Safran (Francia). Las empresas estadounidenses Huntington Ingalls, Lockheed Martin, General Dynamics y Northrup Grumman también registraron ganancias, aunque sus aumentos porcentuales fueron menores porque sus beneficios absolutos ya estaban en niveles exorbitantes. Mientras estos mercaderes de la muerte de la OTAN se benefician significativamente, sus poblaciones siguen lidiando con precios más altos debido a la inflación en los costos del combustible y los alimentos.

Todo esto forma parte del telón de fondo de la 79ª reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebra este mes, en la que los Estados miembros debatirán un nuevo Pacto Mundial. El borrador del pacto utiliza la palabra “paz” más de cien veces, pero el verdadero eco que escuchamos es guerra, guerra, guerra.

Queda una noche para construir fortificaciones.
Está en mis manos, la esperanza de nuestra salvación.
Añoro el pasado; entonces podría advertir
A los que estaban condenados a perecer en esta guerra.
Un hombre al otro lado de la calle me oiría gritar,
“Vengan aquí, ahora, y la muerte pasará de largo”.
Sabría la hora en que estallaría la guerra
Quién sobrevivirá a los campos y quién morirá.
Quiénes serán los héroes galardonados,
Y quién morirá fusilado por los pelotones de fusilamiento.
Veo la nieve en Stalingrado, toda regada
De cadáveres de los pelotones enemigos.
Bajo los ataques aéreos, veo Berlín
La infantería rusa entra marchando.
Puedo predecir cada complot del enemigo
Más que inteligencia de ningún tipo.
Y sigo suplicando, pero nadie me escucha.
Las personas que pasan respiran aire fresco,
Disfrutando de las flores de verano en junio,
Todas inconscientes de la fatalidad que se avecina.
Un momento más y mi visión desaparece.
No sé cuándo ni cómo acabé aquí.
Mi mente está en blanco. Miro el cielo brillante,
Mi ventana aún no está tapada por las rayas entrecruzadas.
*Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de LeftWord Books y director del Instituto Tricontinental de Investigación Social. También es miembro senior no-residente del Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Sus últimos libros son Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism y The Withdrawal: Iraq, Libya, Afghanistan, and the Fragility of U.S. Power (con Noam Chomsky).
