Elshad Mirbashiroglu y Nilufar N. Mammadova.
Ilustración: OTL
02 de septiembre 2024.
Un llamamiento a una diplomacia renovada basada en el respeto mutuo por el bien común mundial y la adhesión al derecho internacional.
La inminencia del apocalipsis nuclear en el planeta Tierra nunca ha estado tan cerca desde la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962. Es evidente que la humanidad está viviendo de nuevo una época extremadamente peligrosa. A pesar del alarmante aumento del uso global del término «guerra nuclear», con el telón de fondo de los recientes acontecimientos en la geopolítica mundial, vemos una constante escalada en lugar de una desescalada en las principales áreas de conflicto en las que están implicadas potencias nucleares.
Entre ellas se incluyen la guerra por poderes en Ucrania, el exterminio de civiles palestinos en Gaza[1] desde el 7 de octubre de 2023, que tiene muchas probabilidades de desembocar en una guerra regional total en Oriente Medio, y una posible guerra entre EEUU y China por Taiwán.[2]
Antes de proseguir con el análisis, es importante señalar que este artículo no pretende proyectar un imperativo moral sobre las partes beligerantes implicadas en una confrontación militar directa o indirecta en esta compleja era geopolítica, dado que los imperativos morales suelen quedar relegados a un segundo plano en la visión realista de la política mundial. En su lugar, insta a una diplomacia renovada basada en el respeto mutuo por el bien común global y la adhesión al derecho internacional, que nosotros, como miembros de la comunidad global, necesitamos con más urgencia que nunca.
Ahora la pregunta clave es ¿cómo hemos llegado tan imprudentemente al borde del precipicio?
A menudo, las causas se ocultan mientras que los efectos son visibles. Pero no en esta situación, que contradice la narrativa dominante que se promueve implacablemente en Occidente. En un análisis crítico de la geopolítica mundial desde el final de la Guerra Fría, resulta evidente que la crisis actual no surgió únicamente tras la guerra entre Rusia y Ucrania, de forma similar a la situación en Gaza, que no empezó el 7 de octubre. Sin embargo, la posibilidad de una guerra nuclear se vislumbra mayor en este momento concreto desde el inicio de la guerra por poderes en Ucrania contra Rusia, después de que EEUU y sus aliados occidentales hayan autorizado el uso de armas[3] que proporcionaron a Ucrania para atacar territorio ruso.
En respuesta a esto, Rusia ha advertido de «graves consecuencias» si las armas occidentales alcanzan Rusia,[4] recordando a Occidente la doctrina nuclear rusa[5] La amenaza en sí es alarmante, por no hablar del posible uso de armas nucleares. Lo que es igualmente preocupante es que la situación se tome a la ligera en el establishment de la política exterior occidental. No se trata de un farol ni de retórica nuclear vacía, contrariamente a la percepción dominante en Occidente.
En lugar de revisar rigurosamente su política de escalada adversarial y comprender por qué Rusia recuerda a Occidente que podría utilizar armas nucleares, el jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunció que la OTAN está debatiendo la posibilidad de preparar armas nucleares[6]. Para complicar aún más la ya tensa geopolítica, además de la escalada en Ucrania, se está gestando otro conflicto, concretamente entre Israel y Hezbolá, que podría arrastrar a Irán y Rusia.
Cuando observamos otro centro clave de toma de decisiones políticas en la política mundial, Bruselas, es evidente que actualmente hay una mayoría a favor de la guerra. El estado de ánimo dominante actualmente en Europa es de conflicto, con una mentalidad bélica que influye en las decisiones políticas. Esta mentalidad está arraigada en el hecho de que la seguridad de Europa está ligada a EEUU a través de la OTAN, lo que da lugar a que Europa no tenga una política exterior independiente[7] Es como jugar con fuego, esta vez con implicaciones mucho mayores para la humanidad, lo que parece un completo sinsentido dado lo que Europa ha sufrido en el último siglo.
Aunque todos los enfrentamientos actuales se intensifican con repercusiones globales para la humanidad, EEUU sigue siendo el principal factor impulsor.
La crisis ucraniana en concreto, junto con otras crisis que se están produciendo actualmente en todo el mundo, se derivan fundamentalmente de la falta de diplomacia en Occidente, en particular en el seno de la Administración Biden, que busca celosamente mantener el imperialismo estadounidense[8] dentro de un paradigma político-económico defectuoso impulsado por la arrogancia y la codicia[9]. En consecuencia, no cabe duda a estas alturas de que este paradigma ha sido perjudicial y sigue siéndolo para (i) los principios universales refrendados por el Occidente dirigido por EEUU[10] y (ii) las economías tanto de EEUU como, en particular, de Europa[11], lo que ha dado lugar a un sentimiento antiestablishment en la política de esta última, que se ha manifestado claramente en la última cumbre de la UE[12].y (iii) las economías tanto de EEUU[10] como de Europa en particular,[11] dando lugar a un sentimiento antisistema en la política de esta última, que se manifestó claramente en las últimas elecciones al Parlamento de la UE. Además de repercutir negativamente en los medios de subsistencia de los ciudadanos medios de EEUU y Europa, la lucha geopolítica de Occidente por el dominio mundial ha socavado significativamente a Ucrania como Estado soberano[12]. Sin duda, éste es el resultado más conmovedor de las políticas sin salida adoptadas por el Occidente dirigido por EEUU hacia Ucrania.
Todos estos acontecimientos entrelazados se producen en un punto de inflexión en el que la influencia del Occidente colectivo, liderado por EEUU, está disminuyendo, y asistimos a la aceleración de un nuevo mundo multipolar.
Otra pregunta crucial en el análisis es ¿por qué involucrarse en este tipo de arriesgado juego al borde del abismo con Rusia?
Principalmente, hay dos razones. El bloque occidental liderado por EEUU se ha dado cuenta de que se enfrenta a pérdidas tanto militares como económicas. Su guerra contra Rusia utilizando Ucrania ha sido un fracaso. Aparte de reconocer el fracaso de toda la empresa bélica en Ucrania, Occidente cree erróneamente que sólo tiene una alternativa: la escalada. Dicho de otro modo, cuanto más lucha Occidente en Ucrania, más intenta escalar la situación.
También es crucial preguntarse por qué el reconocimiento de la derrota está tan rotundamente fuera de la mesa. Aunque puede haber varias razones para no aceptar el fracaso de este proyecto bélico en Ucrania, dos motivos destacan como la principal razón de ser de su escalada. La primera gira en torno a las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, donde admitir la derrota podría suponer probablemente una derrota para el Partido Demócrata. La segunda razón se refiere a la reputación de la OTAN, que vuelve a encontrarse en una situación precaria, con consecuencias potencialmente importantes para la Alianza.
También hay que señalar el papel de los medios de comunicación manipuladores en este intento de escalada, que ha sido significativo y sigue siendo provocador, por lo tanto contraproducente. Por ejemplo, un artículo con una postura favorable a la guerra,[13] titulado «Si gana Putin, esperad el peor genocidio desde el Holocausto», no refleja la realidad ni habla de conciencia, normas morales y valores. Lamentablemente, este tipo de artículos completamente alejados de la realidad abundan hoy en día, presionando a favor de una mayor implicación en enfrentamientos, conflictos y guerras. Otro artículo,[14] escrito de forma similar, lleva el título: «China prosperará si ayuda a enfrentarse a Rusia: Marles», en medio de la percepción occidental de China como una amenaza más.
Si se observa el panorama en su conjunto, se descubre que la ideología de confrontación imbuida de un doble rasero va más allá del periodismo de pacotilla. Esta corriente de conciencia envuelve a personas de diferentes ámbitos de la vida. Por ejemplo, Robin Brooks, investigador principal de la Brookings Institution y economista, escribe en su perfil X: «… La única forma de detener esto es un cambio de régimen en Moscú. Una vez que Putin se haya ido, Alemania podrá volver a comprar gas ruso»[15] Otro ejemplo es el de la embajadora de EEUU en el Reino Unido, Jane Hartley, que en una de sus entrevistas[16] afirmó: «Putin no se detendrá en Ucrania», lo cual es un argumento profundamente infundado.
El presidente Putin nunca ha expresado su interés en la conquista de la totalidad de Ucrania, y mucho menos en la conquista de Europa Oriental u Occidental[17]. A pesar de carecer de toda base fáctica, abundan en Occidente numerosos ejemplos de este tipo de desinformación. Otra afirmación de naturaleza similar procede de Robert D. Blackwill, investigador principal de política exterior estadounidense en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y antiguo diplomático estadounidense.
En su reciente artículo,[18] hace las siguientes afirmaciones: «Un dictador ruso pretende derrocar el sistema de seguridad europeo que trajo paz y prosperidad al continente durante muchas décadas. La guerra de Gaza demuestra el fracaso de las sucesivas administraciones estadounidenses a la hora de enfrentarse eficazmente a las ambiciones hegemónicas de Irán.» Tales declaraciones invitan a escrutar la lógica por varios motivos, lo que lleva principalmente a la pregunta, entre otras muchas: ¿Se refiere esto al mismo sistema de seguridad europeo en virtud del cual la OTAN bombardeó Yugoslavia?
Quizá no deban asombrarnos tales efusiones cuando la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos[19], fechada el 12 de octubre de 2022, conjetura que «durante el último siglo, el gobierno ruso ha optado por seguir una política exterior imperialista con el objetivo de derribar elementos clave del orden internacional», mientras que, incluso considerando sólo las intervenciones militares y el número de bases militares en todo el mundo, ha sido Estados Unidos quien se ha arrogado y sigue la «gran estrategia imperial», como la denomina G. John Ikenberry[20]. John Ikenberry[20] Esta gran estrategia imperial no es nueva y, como dijo John Lewis Gaddis, historiador de la política exterior estadounidense[21], ha funcionado bajo el dictado de «la expansión es el camino hacia la seguridad», que durante los dos últimos siglos ha sido el tema constante de la gran estrategia estadounidense.
A estas alturas está claro que el mundo entero está subsumido en el proyecto de guerra de la información, no sólo militar. Esta campaña de vilipendio va contra cualquiera o contra cualquier cosa que presente una alternativa a la dominación global estadounidense.
Como era de esperar, el Informe Anual de Evaluación de Amenazas[22] de la Comunidad de Inteligencia estadounidense, publicado el 5 de febrero de 2024, identifica a China e Irán, además de Rusia, como los principales antagonistas por desafiar supuestamente las normas establecidas del sistema internacional, es decir, la unipolaridad dirigida por Estados Unidos. Según la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos de 2022, estos países plantean «el desafío estratégico más apremiante» porque «combinan un gobierno autoritario con una política exterior revisionista»[23], desafiando supuestamente la paz y la estabilidad internacionales, lo que aparentemente va en contra del propio orden mundial en el que el Imperio estadounidense ha ostentado un poder incuestionable desde la era posterior a la Guerra Fría.
Si se compara esta estrategia de seguridad con la publicada 20 años antes, en 2002, por la administración Bush, que delinea los principales elementos de la Doctrina Bush, el punto central de la estrategia es claramente el mantenimiento de la hegemonía global estadounidense a expensas del resto del mundo. De hecho, es un tema recurrente y otro epítome de la llamada estrategia de contención y disuasión, que ha sido el núcleo de la gran estrategia imperial estadounidense durante décadas.
También es crucial señalar que, aunque la Doctrina Bush continuó la Doctrina Clinton,[24] representó un nivel totalmente nuevo en la estrategia de contención al afirmar el derecho a las guerras preventivas[25] incluso sin una amenaza clara[26] Sigue siendo tan indignante ahora como lo fue cuando se concibió durante la administración Bush. También hay que señalar que esta mentalidad imperialista se remonta hasta las Guerras Seminolas, en las que la invasión de Florida por Andrew Jackson puede servir de génesis de la gran estrategia estadounidense, concretamente desde la época posterior a la Guerra Fría hasta la actualidad.
En cuanto a la unipolaridad, ya es evidente que el orden político-económico mundial está pasando rápidamente de una estructura unipolar centrada en EEUU a un orden mundial multipolar y multilateral. De hecho, se cree que la era de la supremacía de Estados Unidos tras el final de la Guerra Fría ya ha terminado. Este punto de inflexión en el orden mundial es fundamental, y sustenta esencialmente la segunda razón del incesante belicismo de Occidente, liderado por EEUU. En consecuencia, el mundo se encuentra envuelto en enfrentamientos cada vez mayores y siempre presentes, impulsados por un imperio occidental peligrosamente debilitado y decidido a dar un golpe de timón definitivo para preservar su supremacía y dominio mundiales.
Este impulso queda ejemplificado principalmente por la escalada de tensiones en Ucrania[27], envuelta en una psicosis política impulsada por la perenne inducción al poder y la codicia, indicativa de hasta dónde llegará el Occidente dirigido por Estados Unidos para mantener su influencia y afirmar sus intereses. Así, incluso oímos a Boris Johnson, ex primer ministro del Reino Unido, decir explícitamente: «¡Porque si Ucrania cae, será un desastre para Occidente! Esto pondrá fin a la hegemonía de Occidente. Y no tendremos a nadie a quien culpar sino a nosotros mismos»[28].
Este punto de inflexión en el orden político-económico mundial también implica directamente a la OTAN en la ecuación de nuestro análisis, ya que las alianzas y la cooperación militar se convierten en factores cada vez más significativos para navegar por el cambiante panorama geopolítico.
LA OTAN: ¿Paz, seguridad y libertad?
Reliquia de la época de la Guerra Fría, fundada en 1949, la OTAN celebró su 75th aniversario el 4 de abrilth de este año. Establecida originalmente por sólo doce estados, liderados por EEUU, desde entonces ha seguido una política expansionista acompañada de un militarismo desenfrenado a lo largo de los años, y ahora cuenta con una alianza de 32 estados miembros.
También cabe señalar que la OTAN ha añadido 16 Estados miembros desde la disolución de la Unión Soviética, a pesar de que el Secretario de Estado estadounidense James Baker aseguró al primer ministro soviético Mijail Gorbachov en una reunión celebrada el 9 de febrero de 1990 que la OTAN no se extendería «ni una pulgada hacia el este», como revelan los documentos[29] publicados por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.
La intención de incorporar a Georgia y Ucrania a la OTAN como parte de su estrategia de expansión hacia el este fue la gota que colmó el vaso en las ya tensas relaciones entre EEUU y Rusia, lo que sirve de origen a la crisis que finalmente desembocó en la guerra entre Rusia y Ucrania. Como tal, la guerra fue efectivamente provocada, a lo largo de los años, contrariamente a la narrativa dominante en Occidente[30].
Lo que es más sombrío es que, tras causar todo el daño y la destrucción en Ucrania, las aspiraciones de ingresar en la OTAN no han dado ningún resultado hasta ahora y es poco probable que lo den en el futuro. La razón principal de esta conclusión se encuentra en una de las declaraciones: «Ucrania debe ganar primero la guerra contra Rusia para entrar en la OTAN». Esta afirmación la han hecho no sólo el jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg[31], y el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby[32], sino también el propio Zelenskyy[33].
A pesar de afirmar que trabaja por la paz, la seguridad y la libertad desde hace 75 años, las acciones de la OTAN contradicen esta afirmación. El expansionismo y la agresión de la OTAN han dado lugar a infracciones del derecho internacional, guerras ilegales y crímenes de guerra, haciendo que diversas partes del mundo sean mucho menos estables y seguras, lo que obstaculiza su progreso socioeconómico.
La campaña de bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia, que duró despiadadamente 78 días en 1999, fue el primer caso de agresión contra un Estado soberano europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Trágicamente, no es el único caso; hay más de una instancia en su historial.
Según una investigación llevada a cabo por el proyecto Costes de la Guerra del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown, las guerras de la OTAN dirigidas por Estados Unidos en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria, Libia, Yemen y Somalia han provocado «la muerte indirecta de entre 3,6 y 3,8 millones de personas, lo que eleva el número total de víctimas mortales al menos a 4,5-4,7 millones y contando»[34]
Otros corolarios de un estado de guerra perpetua son la pérdida de medios de subsistencia, la inseguridad, la inestabilidad política, los desplazamientos involuntarios y los escondites de terroristas. Sin duda, una lista penosa. Además, «los costes humanos y económicos de estas guerras continuarán durante décadas», según las conclusiones del proyecto Coste de la Guerra. Manifestamente, estas agresiones militares no corroboran la afirmación de que la OTAN es una «alianza militar defensiva».
Ya en 1955, el ex primer ministro de la India Jawaharlal Nehru, en su discurso en la sesión de clausura de la Conferencia Asiático-Africana de Bandung, afirmó que «la OTAN es hoy uno de los más poderosos protectores del colonialismo»[35] Por su papel en el derrocamiento del líder libio Muamar Gadafi, Fidel Castro caracterizó célebremente a la OTAN como «una brutal alianza militar que se ha convertido en el más pérfido instrumento de represión de la historia de la humanidad»[36].
Hoy, como en 1949, la OTAN sigue funcionando como una herramienta de la potencia mundial dominante, Estados Unidos, utilizada para afirmar, proteger y hacer avanzar sus objetivos estratégicos y de seguridad, manteniendo esencialmente el mundo unipolar dirigido por Estados Unidos.
Mientras que la Cumbre de la OTAN celebrada en Washington D.C. en julio, una importante celebración de su 75 aniversario, puede caracterizarse como una nueva escalada, las tensiones entre la Alianza y Rusia han aumentado a un nuevo nivel, suscitando inquietud sobre la posibilidad de una guerra nuclear tras autorizar Ucrania a atacar a Rusia con armas suministradas por Occidente. Esta autorización implica también una escalada significativa, que podría transformar el conflicto de Ucrania de una guerra por delegación a un enfrentamiento directo entre la OTAN liderada por EEUU y Rusia.
Llamamiento urgente a una diplomacia renovada
Un espectro recorre el mundo mientras presenciamos cómo se hace historia una vez más. La magnitud de la amenaza es primordial, ya que el mundo centrado en Occidente, impulsado por el predominio estadounidense posterior a la Guerra Fría, está siendo sustituido en el orden político-económico mundial. Naturalmente, el proceso de cambio es doloroso y caótico, lo que recuerda la cita de Antonio Gramsci que dice: «El viejo mundo está muriendo. El nuevo tarda en aparecer». Y en esta mezcla de luz y oscuridad nacen los monstruos».
En el análisis crítico e imparcial de la geopolítica mundial actual, es fácil ver que esos monstruos están ansiosos por acercarnos a un punto sin retorno, otra guerra mundial. A diferencia de ciertos grupos, los habitantes medios de este planeta no necesitan otra guerra mundial, que podría derivar instantáneamente en un conflicto nuclear. En realidad, ya estamos al borde de un Armagedón nuclear. En este preciso momento de la historia, el tablero político mundial nunca ha sido tan intratable.
La cuestión primordial a la que nos enfrentamos ahora es cómo podemos establecer la paz[37] y la seguridad común en el mundo para el bienestar y los intereses colectivos de la comunidad global, requisitos previos esenciales para el progreso socioeconómico. Aunque esta pregunta puede suscitar respuestas diversas, un punto crucial a considerar es el significativo declive de la diplomacia durante un largo periodo. Como tal, existe una necesidad urgente de renovar la diplomacia para abordar con inteligencia la lucha mundial en curso.
Para alcanzar este fin, deberíamos plantearnos seriamente cómo impedir que siga existiendo la amoralidad en la política internacional, a menudo justificada bajo el disfraz del llamado «orden internacional basado en normas», que corresponde a la perspectiva tucydideana. Otra práctica que debemos dejar atrás es la guerra cognitiva promulgada a través de la propaganda, que permite cambios drásticos en la opinión pública.
También es hora de disolver cualquier alianza y agrupación militar que perpetúe la necesidad de un enemigo, provocando constantemente enfrentamientos y escaladas en todo el mundo. Ya hemos pasado por suficientes sucesos de Cisne Negro -acontecimientos impredecibles y de gran impacto-, sucesos inducidos por aventurerismos de diversa naturaleza. Debe haber un esfuerzo concertado y genuino para abordar este creciente desafío mediante una diplomacia hábil, siempre que todas las partes actúen en interés colectivo, no sólo en interés de unos pocos. Es urgente y es factible.
Traducción nuestra
Elshad Mirbashiroglu es Doctor en Ciencias Políticas y Profesor del Departamento de Ciencias Políticas y Gestión Política de la Academia de Administración Pública dependiente del Presidente de la República de Azerbaiyán.
Nilufar N. Mammadova es analista política e investigadora. Tiene un Máster en Políticas Públicas por la Escuela Lee Kuan Yew de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Singapur (NUS).
Notas
[1] Enlace al último informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados, incluida Jerusalén Este, e Israel, presentado en la 56ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU: https://www.ohchr.org/en/news/2024/06/commission-inquiry-occupied-palestinian-territory-concludes-israeli-authorities-and
[2] En los últimos años, Estados Unidos ha llevado a cabo acciones provocadoras en Taiwán contra la percibida «amenaza china», ampliando su presencia militar a las puertas de China. Esta presencia militar se ha multiplicado casi por diez de 2021 a 2023. No contento con ello, en febrero de 2024 surgió la noticia de que tropas de las fuerzas especiales estadounidenses se estacionarían en Taiwán de forma permanente, apartándose de los anteriores acuerdos temporales o rotativos.
[3] Ucrania ya puede utilizar armas occidentales para atacar dentro de Rusia: ¿es demasiado tarde? (2024, 2 de junio). https://www.aljazeera.com/news/2024/6/2/ukraine-can-now-use-western-arms-to-strike-inside-russia
[4] Putin advierte de «graves consecuencias» si las armas occidentales golpean a Rusia. (sin fecha). TRT World. Recuperado el 7 de junio de 2024, de https://www.trtworld.com/europe/putin-warns-of-serious-consequences-if-western-weapons-strike-russia-18167269
[5] Putin dice que Rusia podría desplegar misiles a distancia de ataque de Occidente. (s.f.). Reuters. https://www.reuters.com/world/europe/putin-says-west-is-wrong-assume-russia-would-never-use-nuclear-weapons-2024-06-05/#:~:text=Russia’s%20published%2020%20nuclear%20doctrine,of%20the%20state%20is%20put
[6] La OTAN en conversaciones para desplegar más armas nucleares. (2024, 16 de junio). The Telegraph. https://www.telegraph.co.uk/world-news/2024/06/16/nato-jens-stoltenberg-nuclear-weapons-deployt-russia-china/
[7] Esto, a su vez, socava su economía. Uno de los ejemplos notables de esta política es que Estados Unidos se ha convertido en el mayor proveedor de gas natural licuado (GNL) a Europa desde el comienzo de la guerra de Ucrania, y Europa paga ahora bastante más de lo que pagaba por el gas ruso.
[8] Una de las manifestaciones recientes de esta política y práctica neocolonial es el siguiente comentario del presidente Biden el 1 de febrero de 2024 en el Desayuno Nacional de Oración: «Somos el faro para el mundo. El mundo entero nos mira. No es una hipérbole». (Enlace a la fuente: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2024/02/01/remarks-by-president-biden-at-the-national-prayer-breakfast-3/)
[9] En una de sus recientes entrevistas, el senador estadounidense Lindsey Graham explicó al mundo entero uno de los motivos ocultos por los que Estados Unidos ha invertido tanto en Ucrania, afirmando explícitamente lo siguiente: «En Ucrania están sentados sobre minerales críticos por valor de 10 a 12 billones de dólares. Podrían ser el país más rico de toda Europa. No quiero dar ese dinero y esos activos a Putin para que los comparta con China. Si ayudamos a Ucrania ahora, puede convertirse en el mejor socio comercial que jamás hayamos soñado». Enlace a la fuente: https://www.youtube.com/watch?v=YS1s8GN77h0 Evidentemente, no se trata sólo de un interés estratégico.
[10] Según la Oficina de Análisis Económico de EEUU, el pago de intereses de la deuda federal estadounidense supera actualmente el gasto destinado a defensa. Enlace al gráfico: https://fred.stlouisfed.org/graph/fredgraph.png?g=1pcUg
[11] Ahora es obvio que las consecuencias económicas de las sanciones extremas diseñadas para paralizar la economía rusa han fracasado en su objetivo último, dando lugar a un efecto bumerán. Han perjudicado más a Europa que a Rusia, provocando una ralentización de las tasas de crecimiento, inflación, aumento de la deuda pública y una mayor desindustrialización. Según el Fondo Monetario Internacional (enlace a la fuente: https://www.imf.org/en/Countries/RUS), se espera que la economía rusa crezca un 3,2% en 2024, superando tanto a Estados Unidos como a Europa.
[12] Los acontecimientos desembocaron en la miseria y la difícil situación de los ciudadanos ucranianos. Una de las acusaciones de la crisis es evidente en la falta de hombres dispuestos a ir a la línea del frente, lo que dio lugar a los despiadados métodos adoptados por las autoridades. Durante algún tiempo, las autoridades ucranianas tacharon estas noticias de propaganda rusa, pero un reciente informe de la BBC arroja luz sobre el creciente problema. Enlace al informe de la BBC: https://www.youtube.com/watch?v=UjlJoLT1Df0
[13] Hird, K. (2024). Si gana Putin, espera el peor genocidio desde el Holocausto. The Telegraph. https://www.telegraph.co.uk/news/2024/05/31/europe-see-the-worst-genocide-since-holocaust/
[14] China prosperará si ayuda a enfrentarse a Rusia: Marles. (2024, 31 de mayo). Revista Financiera. https://www.afr.com/politics/federal/china-will-prosper-if-it-helps-stand-against-russia-marles-20240531-p5ji6d
[15] Enlace a la fuente: https://x.com/robin_j_brooks/status/1721949931160715761
[16] «Putin no se detendrá en Ucrania», advierte el embajador de EEUU en el Reino Unido. (2024). [Vídeo]. YouTube. Recuperado el 8 de junio de 2024, de https://www.youtube.com/watch?v=aopc8Obq6Jk
[17] Además, también tiene importancia histórica señalar que a finales de los años 80 y principios de los 90 se puso fin a la rivalidad militar e ideológica entre dos grandes potencias, lo que supuso una oportunidad de oro en la historia para pasar página y construir relaciones mutuamente beneficiosas y de cooperación en las relaciones internacionales mediante la adhesión al derecho internacional. No se trata de mero patetismo. La base fáctica de esta afirmación es de dominio público. Ya en 1988, el discurso del Secretario General soviético Mijail Gorbachov ante la Asamblea General de las Naciones Unidas dio testimonio de los esfuerzos de Rusia por redefinir las relaciones internacionales, haciendo hincapié en el compromiso de «cooperación mutuamente ventajosa y equitativa» y adoptando medidas políticas concretas como la reducción de sus fuerzas armadas, aunque de forma unilateral, con el objetivo de «desmilitarizar las relaciones internacionales». También afirmó con razón que «La fórmula del desarrollo «a costa del otro» se está quedando anticuada».
Enlace a la fuente: https://sites.temple.edu/immerman/gorbachevs-speech-to-the-u-n-december-7-1988/
[18] D. Blackwill, R. (2024, 13 de junio). El orden mundial está en una espiral descendente. Consejo de Relaciones Exteriores. Recuperado el 15 de junio de 2024, de https://www.cfr.org/article/world-order-downward-spiral
[19] Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. (2022, 12 de octubre). La Casa Blanca. Recuperado el 15 de junio de 2024, de https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf
[20] Ikenberry, G. J. (2002). La ambición imperial de Estados Unidos. Recuperado el 15 de junio de 2024, de https://web.archive.org/web/20050714004831id_/http://www-rohan.sdsu.edu/~rgibson/Ikenberry.pdf
[21] Gaddis, J. L. (2004). Sorpresa, Seguridad y la Experiencia Americana. Harvard University Press. https://doi.org/10.2307/j.ctv1ns7mpg
[22] EVALUACIÓN ANUAL DE AMENAZAS DE LA COMUNIDAD DE INTELIGENCIA DE EE.UU. (2024, 5 de febrero). Recuperado el 1 de junio de 2024, de https://www.dni.gov/files/ODNI/documents/assessments/ATA-2024-Unclassified-Report.pdf
[23] En general, este tipo de encasillamiento que clasifica a los países en categorías como «democracia» o «autocracia» es un enfoque poco sofisticado para abordar la política mundial, cada vez más compleja, que sirve para ampliar las fisuras ya existentes.
[24] Dumbrell, J. (2002). ¿Hubo una Doctrina Clinton? La política exterior del presidente Clinton reconsiderada. Diplomacy & Statecraft, 13(2), 43-56. https://doi.org/10.1080/714000309
[25] Debemos señalar que el término original utilizado tanto en la edición de 2002 como en la de 2006 de la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU es «guerra preventiva». Aunque, según el derecho internacional, la guerra preventiva es muy distinta de la guerra preventiva, que se considera un acto de agresión, la invasión estadounidense de Irak ejemplifica claramente una guerra preventiva y no preventiva. Curiosamente, John Lewis Gaddis, en su entrevista de 2004 con el Consejo de Relaciones Exteriores (Enlace a la entrevista: https://www.cfr.org/interview/gaddis-bush-pre-emption-doctrine-most-dramatic-policy-shift-cold-war), afirmó que «está profundamente arraigada en la política exterior estadounidense, remontándose a las secuelas de la Guerra de 1812. En el pensamiento de aquella época no había distinciones claras entre el derecho preferente y la prevención».
[26] Guerra preventiva. (2016). Recuperado el 15 de junio de 2024, de https://academic.oup.com/book/25497/chapter-abstract/192729020?redirectedFrom=fulltext
[27] El caso de Ucrania pasará a la historia como uno de los casos más desafortunados de explotación sin reparación por parte de una potencia imperialista.
[28] El ex primer ministro británico Boris Johnson declaró que cuando Rusia consiga alcanzar sus objetivos en su operación militar especial se acabará la «hegemonía de Occidente». (2024, 17 de abril). X. Obtenido el 10 de junio de 2024, de https://x.com/SputnikInt/status/1780686904364532004
[29] Documentos desclasificados muestran garantías de seguridad contra la expansión de la OTAN a dirigentes soviéticos por parte de Baker, Bush, Genscher, Kohl, Gates, Mitterrand, Thatcher, Hurd, Major y Woerner. (2017). Recuperado el 8 de junio de 2024, de https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/russia-programs/2017-12-12/nato-expansion-what-gorbachev-heard-western-leaders-early
[30] Sin embargo, hay algunos casos atípicos. Por ejemplo, escuchamos al líder del partido Reformista del Reino Unido, Nigel Farage, decir: «Occidente provocó la guerra de Ucrania». Enlace a la fuente: https://www.bbc.com/news/articles/cldd44zv3kpo?xtor=AL-72-%5Bpartner%5D-%5Bbbc.news.twitter%5D-%5Bheadline%5D-%5Bnews%5D-%5Bbizdev%5D-%5Bisapi%5D&at_ptr_name=twitter&at_medium=social&at_format=link&at_campaign_type=owned&at_link_id=1E2065DC-2FF0-11EF-9B42-99539EE11649&at_link_type=web_link&at_bbc_team=editorial&at_link_origin=BBCPolitics&at_campaign=Social_Flow
[31] Los aliados acuerdan que Ucrania será miembro de la OTAN, pero primero debe ganar – Stoltenberg. (2023). Obtenido el 20 de junio de 2024, de https://www.lrt.lt/en/news-in-english/19/2031274/allies-agree-that-ukraine-will-be-nato-member-but-it-must-win-first-stoltenberg
[32] «Primero tienen que ganar esta guerra» – Kirby pone condiciones para que Ucrania se una a la OTAN. (2024, 18 de junio). Obtenido el 20 de junio de 2024, de https://www.kyivpost.com/post/34468
[33] Zelenskyy afirma que Ucrania sólo entrará en la OTAN tras ganar la guerra contra Rusia. (2024, 30 de abril). Recuperado el 20 de junio de 2024, de https://www.aa.com.tr/en/russia-ukraine-war/zelenskyy-says-ukraine-will-join-nato-only-after-winning-war-against-russia/3206410
[34] Algunas de las principales conclusiones del Proyecto sobre los Costes de la Guerra son: (s.f.). Recuperado el 8 de junio de 2024, de https://watson.brown.edu/costsofwar/papers/summary
[35] Jawaharlal Nehru: Paz y Cooperación Mundiales (1955). (s.f.). Recuperado el 8 de junio de 2024, de https://pdcrodas.webs.ull.es/anglo/NehruWorldPeaceAndCooperation.pdf
[36] Fidel Castro llama «brutal» a la OTAN por su papel en Libia. (2011). Recuperado el 8 de junio de 2024, de https://www.atlanticcouncil.org/blogs/natosource/fidel-castro-calls-nato-brutal-for-libya-role/
[37] Uno de los intentos recientes de trazar un camino hacia la paz fue la Cumbre sobre la Paz en Ucrania, celebrada los días 15 y 16 de junio de 2024 en Suiza. Sin embargo, esta supuesta cumbre de paz careció de verdadera trascendencia por dos razones principales: (i) Rusia, una parte clave del conflicto, no fue invitada, lo cual era inusual, y (ii) la Cumbre parecía tener conclusiones predeterminadas. En consecuencia, la Cumbre no demostró un verdadero compromiso con la consecución de la paz.
Además, algunas declaraciones realizadas durante la Cumbre tampoco fueron constructivas. Por ejemplo, la declaración del Presidente de Polonia, Andrzej Duda, no fue en absoluto un llamamiento a la paz. La declaración del presidente Duda dice lo siguiente: «En la parte del mundo que represento, a menudo se llama a Rusia la «prisión de las naciones», y con razón. Porque es el hogar de casi 200 grupos étnicos, la mayoría de los cuales se convirtieron en residentes de Rusia como resultado de los métodos utilizados hoy en Ucrania. Rusia sigue siendo el mayor imperio colonial del mundo, que, a diferencia de las potencias europeas, nunca se ha sometido al proceso de descolonización y nunca ha podido hacer frente a los demonios de su pasado. Como miembros de la comunidad internacional, tenemos que decir finalmente: ¡no hay más espacio para el colonialismo en el mundo moderno!»
Enlace a la fuente: https://eestieest.com/dudas-call-for-decolonizing-russia-proved-that-putin-was-right-to-warn-about-this-plot/
De hecho, los argumentos a favor de la desintegración de la Federación Rusa no son nuevos en Occidente. Zbigniew Brzezinski, que fue asesor de seguridad nacional del presidente estadounidense Jimmy Carter, sugirió célebremente «una Rusia débilmente confederada».
Enlace a la fuente: https://www.comw.org/pda/fulltext/9709brzezinski.html
Fuente original: Internationalist 360º
