M. K. Bhadrakumar.
Ilustración: OTL
11 de diciembre 2024.
Es imposible forjar una relación de igualdad basada en el respeto mutuo con Trump, y mucho menos encadenar al indomable George Soros de 94 años.
La polémica en torno a la acusación del Partido Bharatiya Janata de que la dirección del Partido del Congreso está en contacto directo con el famoso financiero estadounidense George Soros, con un infame historial de financiación de revoluciones de colores y proyectos de cambio de régimen, está creciendo como una bola de nieve.
Es posible que el Partido del Congreso utilice el hemiciclo del Parlamento para alimentar sus diatribas públicas contra el Gobierno, basadas en el folclore proverbial de Kerala:
Tanto si la hoja cae sobre una espina como si una espina cae sobre una hoja, la hoja siempre sale perjudicada.
El Congreso calcula que el Gobierno de Modi y el BJP serían los perdedores si esta polémica sigue en el candelero. Es pronto y es difícil saber cómo acabará todo esto, ya que hay muchas variables en juego.
Fíjense en la reticencia del SP y el TMC, por ejemplo, a meterse en el asunto Adani. Además, el BJP es un campeón sin par de las tácticas de distracción en la política india.
Desde el punto de vista de la política exterior, el resultado de la pugna entre los dos principales partidos de la India va a depender de un factor «X», a saber, la influencia de George Soros con la administración estadounidense entrante y la actitud del presidente Donald Trump hacia el avance del Estado Profundo de una agenda de cambio de régimen en Delhi como ocurrió en Bangladesh.
El BJP se ha retractado discretamente de la acusación de su portavoz en la conferencia de prensa en Nueva Delhi el 6 de diciembre de que “siempre ha sido el Departamento de Estado de Estados Unidos el que ha estado detrás de esta agenda”.
El portavoz nacional del BJP y diputado, el Dr. Sambit Patra, acusó directamente al Departamento de Estado estadounidense de intentar ‘desestabilizar la India’ y afirmó que el ‘Estado profundo’ estadounidense está trabajando para ‘atacar al primer ministro Narendra Modi’.
El Estado Profundo tenía el claro objetivo de desestabilizar la India apuntando al primer ministro Modi, dijo el portavoz del BJP.
De hecho, ancló en el Estado Profundo y en el Departamento de Estado estadounidense todo el caso del BJP de que Rahul Gandhi es un “traidor del más alto nivel” y de que el Congreso “conspira con fuerzas extranjeras” para hacer descarrilar al Gobierno debido a su ‘odio’ hacia Modi.
El BJP exigió en el Parlamento que se investigara a fondo a Rahul Gandhi por reunirse con el controvertido magnate George Soros y con otros funcionarios estadounidenses durante sus visitas periódicas a Estados Unidos, que tienen ‘un historial de propaganda contra la India’.
Por supuesto, se trata de una acusación explosiva que sólo podría haberse formulado con el visto bueno (o instrucciones) de las más altas esferas del BJP y, posiblemente, del Gobierno.
Sorprendentemente, sin embargo, el BJP censuró posteriormente los comentarios anteriores en su extenso comunicado de prensa sobre las declaraciones del Dr. Patra. La mayor parte de los medios de comunicación corporativos también siguieron el ejemplo de la autocensura, salvo algunas excepciones.
Semejante marcha atrás no conviene ni al partido gobernante de India ni a los directivos de nuestros medios de comunicación. Huele a pusilanimidad y falta de determinación.
Esto sucede a pesar del hecho bien conocido de que Soros tiene una larga historia de actuar como testaferro del Departamento de Estado de EE.UU. en sus proyectos de cambio de régimen en el extranjero.
Organizaciones como la Open Society Foundations de Soros (fundada en 1984) o la National Endowment for Democracy (fundada en 1983) deben considerarse como los “guantes blancos” del gobierno estadounidense para
-
instigar revoluciones de colores para subvertir el poder estatal en otros países;
-
cultivar fuerzas pro-estadounidenses en los países objetivo;
-
tergiversar la situación de los derechos humanos en otros países;
-
manipular e interferir en las elecciones de otros países
-
incitar a la división y al enfrentamiento para socavar la estabilidad de otros países; y
-
fabricar información falsa para engañar a la opinión pública, utilizando las ‘actividades académicas’ como camuflaje para la injerencia y la infiltración.
Se trata de una historia compleja sobre la que el profesor Sreeram Chaulia, de la O.P. Jindal Global University, había escrito en 2006 un ensayo muy documentado titulado Democratización, ONG y “revoluciones de colores”.
Por cierto, Soros también es un globalista por convicción que suscribe genuinamente la ideología neoconservadora.
Ha donado a las Fundaciones más de 32.000 millones de dólares de una fortuna personal amasada en los mercados financieros. Se calcula que las Fundaciones tenían activos por valor de 25.000 millones de dólares el año pasado y, entre sus actividades en todo el mundo, dan prioridad a “los retos actuales… del auge de nuevas formas de autoritarismo” en países extranjeros.
¿Acabará Trump con Soros? Esa parece ser la hipótesis en Delhi, que se basa en la antipatía entre Trump y Soros, que mantenía estrechos vínculos con el Partido Demócrata, y, a la inversa, en la actitud jovial de Trump hacia Modi.
Soros es un adversario formidable que, al parecer, ha destinado mil millones de dólares a un cambio de régimen en India. Considera los cambios de régimen no solo un pasatiempo neoconservador, sino también un negocio.
En Ucrania, donde financió las protestas de Maidan y el cambio de régimen en 2014, está invirtiendo para generar lucrativos negocios (aquí y aquí)
Sin duda, lo que queda por ver es cómo ve Trump a Soros en el futuro. Es una historia complicada, ya que Soros tiene su línea abierta al círculo íntimo de Trump. Hay algunas pajas en el viento. Básicamente, Trump es un negociador que no tiene amigos ni aliados permanentes, ni tampoco enemigos.
Lo más destacado de la entrevista de una hora y veintiséis minutos que Trump concedió el domingo a NBC News, la primera que concede tras la victoria electoral, es que, si bien es posible que trate con dureza a los funcionarios que abusaron de su autoridad bajo la vigilancia del presidente Biden para acosarle, humillarle y perseguirle, espera trabajar con los legisladores del Partido Demócrata en el Congreso para sacar adelante su agenda.
Trump reconoció la importancia del apoyo bipartidista para realizar las enmiendas constitucionales necesarias en relación con las leyes de inmigración. Incluso rindió homenaje al electorado de izquierdas que le votó.
Resulta significativo que Alex Soros, hijo de George Soros, que había contribuido generosamente a las arcas de Kamala Harris, haya rendido desde entonces un cumplido elogio a Trump. Escribió en X:
Demasiados demócratas se pelean entre sí por las tácticas de campaña, porque es más fácil que aceptar que Trump fue subestimado como candidato. Era un ‘supercandidato’ con un atractivo cada vez mayor para un electorado más amplio, probablemente fuera del alcance tanto de demócratas como de republicanos.
Curiosamente, Elon Musk también respondió llamándose a sí mismo el «George Soros del medio. No quiero que el péndulo oscile demasiado a la derecha, pero ahora mismo está demasiado a la izquierda».
La conclusión es que Trump ha tomado una decisión meditada al elegir a Scott Bessent para el crucial puesto de Secretario del Tesoro. Las credenciales de Bessent incluyen su paso por un pequeño equipo de la empresa de inversiones de Soros durante la década de 1980 que en 1992 ayudó a ‘quebrar’ el Banco de Inglaterra con operaciones aplastantes contra la libra esterlina, tras haber acumulado una apuesta de 10.000 millones de dólares de que la libra estaba sobrevalorada.
El New York Times informó:
Aunque el gobierno británico intentó apoyar la moneda, no fue capaz de soportar la presión, y la libra se desplomó. El fondo del Sr. Soros ganó más de 1.000 millones de dólares, junto con el crédito (y la infamia) por orquestar una de las operaciones más audaces de Wall Street.»
Ahora bien, no hay nada que le guste más a Trump que las seductoras historias de éxito de Wall Street. El Times escribió:
Fue la experiencia del Sr. Bessent en el fondo del Sr. Soros -incluyendo otra apuesta de alto perfil, contra el yen japonés- lo que ayudó a definir su carrera, y que sus antiguos colegas y otros asociados ven como una credencial crucial” para el puesto de gabinete como Secretario del Tesoro.
Y ahora llega la noticia de que Trump ha elegido a la abogada californiana Harmeet Kaur Dhillon para dirigir la división de derechos civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos y la ha nombrado fiscal general adjunta, quien, al parecer, empatiza con los activistas pro Khalistan en Estados Unidos y Canadá.
No subestimemos el ingenio del Estado Profundo en Estados Unidos para salirse con la suya. Mantener la guardia baja será un error catastrófico por parte del establishment de Delhi. No nos equivoquemos, a fin de cuentas, Trump es un gran patriota y nacionalista que defiende el lema «America First».
Es imposible forjar una relación de igualdad basada en el respeto mutuo con Trump, y mucho menos encadenar al indomable George Soros de 94 años.»
Traducción nuestra
*M.K. Bhadrakumar es Embajador retirado; diplomático de carrera durante 30 años en el servicio exterior indio; columnista de los periódicos indios Hindu y Deccan Herald, Rediff.com, Asia Times y Strategic Culture Foundation entre otros
Fuente original: Indian Punchline
