Vali Kaleji.
Ilustración: The Cradle
17 de abril 2025.
Las maniobras militares conjuntas con Ereván ponen de relieve la creciente preocupación de Teherán por la desestabilización regional, el expansionismo turco y las amenazas a la seguridad fronteriza que plantea el corredor de Zangezur, promovido por Azerbaiyán.
Mientras aumentaban las tensiones entre Irán y Estados Unidos antes de las conversaciones indirectas en Omán, Irán y Armenia llevaron a cabo maniobras militares conjuntas los días 9 y 10 de abril a lo largo de su frontera común. Las maniobras, que se desarrollaron en la región iraní de Norduz, en la provincia de Azerbaiyán Oriental, tenían por objetivo reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad y la estabilidad regional.
El general de brigada Valiollah Madani, comandante adjunto de las Fuerzas Terrestres del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), destacó la importancia geopolítica de la zona y declaró:
No se puede subestimar la importancia estratégica de nuestra frontera con Armenia.
Aunque Madani se abstuvo de mencionar explícitamente el corredor de Zangezur, sigue estando claro que Teherán considera cualquier implementación forzada del corredor como una amenaza directa a su integridad territorial y a su influencia regional.
Zangezur como línea roja
Desde el alto el fuego de Karabaj de 2020, Irán ha llevado a cabo varias maniobras militares sin precedentes en su frontera noroeste, en gran parte como respuesta a la cooperación militar entre Israel y Azerbaiyán y a las maniobras «Tres Hermanos» en las que participan Azerbaiyán, Turquía y Pakistán.
Teherán percibe el corredor de Zangezur como una cuña potencial que rompe su vínculo directo con Armenia, un escenario contra el que lleva mucho tiempo advirtiendo.
A pesar del reciente anuncio, el 13 de marzo, de un proyecto de acuerdo de paz entre Bakú y Ereván, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, introdujo dos condiciones que Teherán considera desestabilizadoras:
la disolución del Grupo de Minsk de la OSCE y enmiendas constitucionales en Armenia. Por lo tanto, sigue sin alcanzarse un tratado de paz vinculante y la situación de seguridad entre los dos vecinos septentrionales de Irán sigue siendo inestable.
El colapso del Gobierno del expresidente sirio Bashar al-Assad también ha envalentonado a Turquía en el escenario de Asia Occidental, y Teherán teme que la creciente asertividad de Ankara se extienda al Cáucaso Meridional. Esto podría llevar a Azerbaiyán a lanzar una ofensiva en la provincia armenia de Syunik para imponer por la fuerza la ruta de Zangezur.
La situación se complica aún más por la intensificación de los despliegues militares israelíes y estadounidenses en la región —sobre todo el estacionamiento de bombarderos B-2 en la estratégica isla de Diego García, en el océano Índico— en vísperas de la reanudación de las negociaciones nucleares entre Irán y Washington.
Para Teherán, que ahora se enfrenta a amenazas militares desde el sur, las maniobras conjuntas con Armenia sirvieron para transmitir el mensaje de que no estaba descuidando la seguridad de sus fronteras noroccidentales.
El cambio de Rusia y el aislamiento estratégico de Irán
El cambio de postura de Moscú ha añadido otra capa de preocupación para Teherán. Tras la visita del presidente ruso Vladimir Putin a Bakú en agosto de 2024, el ministro de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov respaldó públicamente la petición de Azerbaiyán de acceso sin restricciones a Najicheván.
Irán esperaba que Moscú mantuviera una posición más neutral, y este realineamiento ha dejado a Teherán cada vez más aislado. Hoy en día, Irán se encuentra solo, junto con Armenia, en oposición al proyecto de Zangezur, que tiene su origen en varias preocupaciones interrelacionadas.
En primer lugar, la base jurídica del corredor es muy controvertida. El acuerdo de alto el fuego de Karabaj de 2020 no menciona el “corredor de Zangezur”. El único corredor identificado en el acuerdo es el de Lachin, que permitía a los armenios de Nagorno-Karabaj acceder a Armenia.
Con la toma de Nagorno-Karabaj por parte de Azerbaiyán en septiembre de 2023 y el posterior éxodo de armenios de la región, el corredor de Lachin ha quedado obsoleto.
Teherán y Ereván insisten en el estricto cumplimiento de los términos originales del acuerdo y rechazan cualquier reinterpretación que introduzca nuevas rutas de tránsito a través del territorio armenio.
En segundo lugar, tanto Irán como Armenia consideran que el corredor es una tapadera para las ambiciones territoriales más amplias de Bakú y sus aliados. En los últimos años, altos funcionarios azerbaiyanos y medios de comunicación han se referido a la provincia de Syunik como “Zangezur occidental” o “Azerbaiyán occidental”, enmarcándola como parte del dominio histórico de Azerbaiyán.
Esta retórica sugiere que el corredor es más que una ruta de tránsito; es un proyecto geopolítico destinado para remodelar las fronteras. Para Irán, las implicaciones son especialmente graves.
Cualquier alteración de su frontera de 40 kilómetros con Armenia dejaría toda la frontera noroeste de Irán colindante con Azerbaiyán y Najicheván, cortando una vía de tránsito vital hacia Georgia y el mar Negro a través de Armenia.
En tercer lugar, la función prevista del corredor sigue siendo ambigua. No está claro si se trata de una ruta nacional, un canal comercial regional o un corredor militar estratégico. Como subraya el artículo noveno del acuerdo de alto el fuego:
Las conexiones de transporte entre las regiones occidentales de la República de Azerbaiyán y la República Autónoma de Najicheván con el fin de organizar la circulación sin obstáculos de ciudadanos, vehículos y mercancías en ambas direcciones.
Sin embargo, los funcionarios azerbaiyanos parecen considerar el corredor como parte de una iniciativa internacional más amplia, que lo conectaría con Turquía y constituiría un tramo clave del «Corredor Medio».
Tanto en Teherán como en Ereván se teme que también pueda facilitar el movimiento no regulado de personal y material militar. En consecuencia, ambos gobiernos exigen que cualquier enlace de tránsito sea supervisado y controlado por las fuerzas de seguridad, aduaneras y fronterizas armenias.
En cuarto lugar, Irán y Armenia rechazan la idea de un corredor extranjero no controlado que atraviese el territorio soberano armenio. Permitir que una potencia extranjera administre y patrulle un corredor militar o comercial dentro de las fronteras armenias sentaría un peligroso precedente y violaría los principios básicos de la soberanía nacional.
Al igual que Irán y Rusia mantienen la autoridad sobre el Corredor Norte-Sur y Azerbaiyán y Georgia sobre el Corredor Medio, Armenia insiste en su derecho a supervisar cualquier ruta de este tipo dentro de sus fronteras.
En quinto lugar, Irán está profundamente preocupado por quién controla su frontera compartida con Armenia. Tras un acuerdo de 2024 entre Putin y el primer ministro armenio Nikol Pashinyan, las fuerzas fronterizas rusas se retiraron de esta frontera en enero de 2025, cediendo el control total a los guardias fronterizos armenios.
Irán apoya este acuerdo y se opone firmemente a cualquier presencia militar extranjera, en particular de Turquía o Azerbaiyán, en esta delicada frontera.

Irán y Armenia ofrecen alternativas
A pesar de oponerse al corredor de Zangezur, Teherán y Ereván no se oponen a restablecer la conectividad entre Azerbaiyán y Najicheván. Por el contrario, ambos países apoyan la aplicación del artículo 9 del acuerdo de alto el fuego de 2020, siempre que no comprometa la soberanía ni las fronteras existentes.
Una de estas alternativas es el «corredor de Aras», acordado por Irán y Azerbaiyán en octubre de 2023. Esta ruta de 55 kilómetros de carretera y ferrocarril conectaría Azerbaiyán y Najicheván a través del territorio iraní.
En una declaración pública, el asesor de política exterior de Aliyev, Hikmet Hajiyev, señaló la disposición de Bakú a proceder a través de Irán, afirmando que el plan de Zangezur “había perdido su atractivo”. Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, los líderes turcos y azerbaiyanos siguen presionando públicamente para que se construya el corredor a través de Armenia.
Mientras tanto, Armenia ha propuesto su propia iniciativa, denominada «Encrucijada de la Paz».
Presentada por Pashinyan en el Foro de la Ruta de la Seda de 2023 en Tiflis, el plan prevé una red de conectividad regional —que incluye carreteras, ferrocarriles, oleoductos y conexiones eléctricas— diseñada para normalizar las relaciones y fomentar la cooperación con Azerbaiyán, Turquía e Irán.
Sin embargo, la propuesta ha recibido poco apoyo de las principales potencias regionales y, hasta ahora, sigue siendo una aspiración.
Tanto Teherán como Ereván también han abogado por la reactivación de la red ferroviaria de la era soviética que en su día unía Jolfa, en Irán, con Najicheván, Syunik y el sur de Azerbaiyán.
Destruida durante la primera guerra de Karabaj, la ruta ha cobrado un nuevo interés tras los últimos cambios en el equilibrio de poder en el Cáucaso Meridional. Por ello, Armenia ha incluido la restauración del ferrocarril Yeraskh-Julfa-Meghri-Horadiz en su agenda de desarrollo para la posguerra.
Teherán traza una línea en el Cáucaso Meridional
Las maniobras militares de Irán y Armenia cerca de la frontera de Norduz no fueron solo gestos defensivos, sino que sirvieron como una clara señal política.
Mientras Israel y Estados Unidos amenazan a Irán desde el sur y Ankara y Bakú obtienen ventajas estratégicas en el norte, Teherán está dejando claro que no tolerará ninguna intromisión en sus intereses territoriales o de tránsito.
A través de maniobras conjuntas, corredores alternativos y un firme rechazo al proyecto de Zangezur, Irán reivindica un orden regional que respete las fronteras soberanas y evite la balcanización del Cáucaso Meridional.
Traducción nuestra
*Vali Kaleji reside en Teherán, Irán, y es doctor en Estudios Regionales, Estudios sobre Asia Central y el Cáucaso. Ha publicado numerosos artículos analíticos sobre cuestiones euroasiáticas y la política exterior de Irán para Oxford Analytica en el Reino Unido, Eurasia Daily Monitor de la Fundación Jamestown, el Instituto de Asia Central y el Cáucaso (Consejo de Política Exterior Estadounidense), The National Interest y el Instituto de Oriente Medio en los Estados Unidos, TRENDS Research & Advisory en los Emiratos Árabes Unidos, el Consejo de Oriente Medio sobre Asuntos Globales en Doha, Catar, y también Nikkei Asia.
Fuente original: The Cradle
