LA PLATAFORMA DE INTERMEDIACIÓN COMERCIAL DE CHINA Y LA DESDOLARIZACIÓN. Domenico Moro.

Domenico Moro.

12 de noviembre 2024.

…EEUU vive parasitariamente del dólar, ya que poseer la moneda de reserva y de cambio internacional le permite financiar el consumo interno y toda su economía, en particular su enorme doble deuda, la comercial y la pública.


Los medios de comunicación hicieron mucho hincapié en las declaraciones de Trump de que EEUU elevaría los aranceles sobre las importaciones procedentes de China hasta el 60%. Pocos, sin embargo, han recordado que Biden ya había elevado los aranceles sobre toda una serie de productos, cuadruplicándolos para los coches eléctricos (102,5%), y aumentándolos considerablemente para las baterías de litio (25%), y para los chips y los paneles solares (50%).

De hecho, por tanto, estamos en medio de una guerra comercial entre EEUU y China. Pero la guerra comercial es sólo un aspecto de la guerra económica en la que están implicados no sólo EEUU y China, sino también otros países, incluidos los pertenecientes al Brics+, empezando por Rusia e Irán, afectados por las sanciones estadounidenses. Un aspecto de esta guerra, aún más importante que los aranceles, gira en torno a la llamada desdolarización.

La desdolarización es el proceso por el que la moneda estadounidense, el dólar, es desplazada de su papel de moneda de reserva y con la que se comercian internacionalmente las mercancías.

De hecho, hasta ahora, todo comprador que desee adquirir mercancías cotizadas en dólares en el mercado internacional tiene que abrir una cuenta en un banco estadounidense, el banco corresponsal, para obtener dólares. Al hacerlo, sin embargo, el comprador en cuestión se somete a la legislación estadounidense y, por tanto, al control del gobierno de EEUU.

Por esta razón, el dólar es también una importante arma de guerra por parte de EEUU, que lo utiliza para sancionar, bloqueando las transacciones comerciales, a los países con los que mantiene disputas políticas abiertas.

Hablando de desdolarización, se ha prestado poca atención a un acontecimiento reciente que nos hace darnos cuenta de lo agudo que es el enfrentamiento en torno al dólar entre EEUU y otros países, empezando por China.

Recientemente, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), organismo internacional que reúne a varios bancos centrales del mundo, abandonó el proyecto conocido como mBridge, que consiste en crear un sistema financiero alternativo al dólar basado en el uso de la tecnología blockchain.

Esta tecnología, creada tras la crisis financiera de 2008, permite la intermediación de diversos tipos sin ningún control central, por ejemplo, de bancos o instituciones financieras.

El mBridge se puso en marcha en 2021 dentro de la BPI, pero el verdadero impulsor de la iniciativa fue China, con el apoyo de Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes. El pasado mes de junio también se produjo un acontecimiento importante: la adhesión de Arabia Saudí a mBridge.

La importancia de este hecho resulta aún más clara si tenemos en cuenta que Arabia Saudí, el segundo productor mundial de petróleo con las mayores reservas probadas, anunció en los mismos días que no renovaría el acuerdo vigente desde 1974 de utilizar sólo dólares en las ventas de petróleo.

Después de todo, Arabia Saudí exporta el 20% de su petróleo a China, que se ha convertido en su principal cliente. Además, Arabia Saudí, con los buenos oficios de China, ha hecho las paces con Irán, su mayor competidor en la región, y participó como nación invitada en la reciente cumbre Brics+ de Kazán.

La negativa a vender petróleo en dólares tiene una importancia considerable porque el dólar desempeña el papel de moneda de reserva mundial, ya que se utiliza en el comercio internacional de las materias primas más importantes, empezando por el petróleo.

Así pues, la decisión saudí puede contribuir a poner en peligro el papel del dólar como moneda mundial y representa un desaire geopolítico para EEUU, que había basado en parte su control de Oriente Medio, la zona del mundo con mayores reservas de petróleo, en su alianza con la monarquía saudí.

Pero volvamos a la decisión del BPI. Para entender la razón de la salida del BPI de mBridge, debemos referirnos a las siguientes declaraciones del mexicano Agustín Carstens, director general del BPI:

MBridge no fue creado para satisfacer las necesidades de los BRICS… el BPI no opera con ningún país, ni sus productos pueden ser utilizados por ningún país sujeto a sanciones. Todos los miembros del banco central comparten la idea de que debemos ser cuidadosos con las sanciones y que cualquier producto que creemos no debe ser un canal para violar las sanciones»[i].

No es muy difícil suponer que la inesperada salida del BPI de mBridge se deba a la presión del gobierno y del banco central estadounidenses, preocupados por la estabilidad del dólar y por el activismo de los BRICS en las plataformas de intermediación comercial.

En cualquier caso, la salida del BPI del proyecto no impedirá que China utilice la tecnología del proyecto mBridge sin la ayuda y supervisión de los bancos centrales de los BPI.

A través de mBridge, China puede utilizar blockchain para transacciones transfronterizas mediante el intercambio de moneda digital china con otros países. De este modo, China puede independizarse del dólar y, en particular, de la intermediación de los bancos corresponsales, que, junto con el sistema de mensajería Swift, son los medios por los que EEUU impone sanciones.

El sistema mBridge puede resultar atractivo para muchos países que están fuera del “Occidente colectivo”, y que temen las iniciativas sancionadoras de EEUU y sus aliados, o que ya las han sufrido, como Rusia. En particular, la incautación por parte de EEUU de los activos financieros denominados en dólares de Rusia y otros países ha puesto sobre aviso a varios gobiernos del Sur Global, incitándoles a buscar alternativas al dólar.

Al asunto mBridge hay que añadir lo que salió de la última cumbre de los Brics+ en Kazán. La noticia más importante es la decisión de utilizar monedas nacionales en las transacciones entre los países Brics+, que se realizarán a través de sus respectivos sistemas bancarios en una plataforma independiente de Swift, que es un sistema de mensajería para pagos internacionales, controlado por EEUU.

Una moneda Brics está aún muy lejos, aunque Putin mostró en Kazán un billete de una nueva moneda que se llamaría R5, a partir de las iniciales de las monedas de los países fundadores (real, rublo, rupia, renmimbi y rand). En cualquier caso, una posible moneda de los Brics no se inspiraría en el ejemplo del euro, dados los impresentables resultados y los graves desequilibrios dentro de la zona creados por la moneda única.

En términos generales, aunque no será fácil para China y los Brics embarcarse en un nuevo sistema basado en monedas tan poco atractivas como el dólar en los mercados internacionales, para EEUU tal sistema supone un peligro considerable.

De hecho, no hay que olvidar que EEUU vive parasitariamente del dólar, ya que poseer la moneda de reserva y de cambio internacional le permite financiar el consumo interno y toda su economía, en particular su enorme doble deuda, la comercial y la pública.

Gracias a la necesidad de muchos países, sobre todo emergentes y periféricos, de tener reservas en dólares, EEUU puede colocar fácilmente sus bonos del Estado.

Sin embargo, la situación de la deuda estadounidense se ha ido deteriorando en los últimos años, lo que dificulta su gestión. La deuda pública entre 2020 y 2024 creció de 27,7 billones de USD a 35 billones de USD[ii], mientras que la deuda comercial aumentó de 981.900 millones de USD en 2020 a 1.151.800 millones de USD en 2023[iii].

Por lo tanto, Trump tiene ante sí otro reto mucho más importante que la introducción de nuevos aranceles sobre los productos importados de China y la UE: defender el papel global del dólar.

De hecho, es muy poco probable que los aranceles a la importación estimulen la recuperación de la producción nacional, haciendo que EEUU vuelva a ser lo que no ha sido durante mucho tiempo, es decir, una potencia industrial y manufacturera. Por eso el dólar conserva toda su importancia si EEUU quiere seguir manteniendo su nivel de consumo y su posición de hegemonía económica y geopolítica.

Traducción nuestra


*Domenico Moro es sociólogo. Investigador en el campo sociológico y del marketing, ha publicado Il Militare e la Repubblica, sobre el nuevo modelo de defensa, y numerosos artículos y ensayos de carácter sobre todo económico e histórico en distintos medios periodísticos y en revistas teóricas y de actualidad política, entre ellas Marxismo Oggi y Rinascita della Sinistra. El Viejo Topo publicó en 2013 su libro Nuevo compendio de El Capital y en 2015 Bilderberg. La élite del poder mundial. Su última obra publicada por el Viejo Topo es La Jaula del Euro.

Notas

[i] Fancesco Ninfole, «BPI, adiós al plan dólar», Milano Finanza, 5 de noviembre de 2024.

[ii] Vito Lops, El riesgo de déficit hace saltar los rendimientos del Tesoro, il Sole 24 ore, 10 de noviembre de 2024.

[iii] Unctad, Centro de datos, Mercancías: Balanza comercial, anual.

Fuente original: Laboratorio Per il socialismo del XXI secolo

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