KIEV PUBLICA UN NUEVO «PLAN DE VICTORIA» PARA UCRANIA QUE CONSISTE EN UNA GUERRA SIN FIN Y NINGUNA PAZ. Dmitri Kovalevich.

Dmitri Kovalevich.

Ilustración: Mahdi Rtail para AlMayadeenEnglish

11 de octubre 2024.

Al igual que el día sigue a la noche, quienes quieren perpetuar la guerra actual sólo pueden conseguirlo usurpando el poder político y suprimiendo toda protesta y desacuerdo públicos.


En la segunda quincena de septiembre, las autoridades ucranianas se han mostrado especialmente activas en política exterior, en un contexto de incertidumbre sobre el resultado de las elecciones que tendrán lugar en Estados Unidos el 5 de noviembre.

Los estadounidenses votarán a un presidente en esa fecha, y también a los 435 escaños de la Cámara de Representantes y a 34 de los 100 escaños del Senado.

La continuación por parte de Ucrania de sus operaciones militares contra Rusia es esencial para que Kiev siga en el poder, pero Ucrania depende completamente financiera y militarmente de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Volodymyr Zelensky, cuyo mandato electoral de cinco años como presidente Ucrania expiró en abril de 2024, está sometido a una presión cada vez mayor por parte de los legisladores estadounidenses para que presente algún tipo de ‘plan de victoria’ coherente con fechas, cifras y plazos que pueda venderse a un electorado estadounidense en gran medida desinformado pero cada vez más escéptico.

Se necesita un ‘plan’ para que continúe el apoyo incondicional que Zelensky ha recibido hasta la fecha de las potencias occidentales.

Según el Washington Post del 13 de septiembre, Ucrania ha preparado un nuevo “plan de victoria” que está casi listo para presentar a sus patrocinadores gubernamentales occidentales.

El periódico informó de que Zelensky iba a viajar a Estados Unidos a finales de septiembre para reunirse con el presidente Joe Biden. Zelensky admite que su ‘plan’ no acabaría directamente con la guerra contra Rusia, pero ‘ayudaría’ a Ucrania y a la OTAN en sus esfuerzos bélicos.

Zelensky dijo que le gustaría reunirse con Donald Trump durante su estancia en Nueva York para que su “plan de victoria” (consistente en el aumento de la ayuda militar y el apoyo incondicional a Ucrania por parte de las potencias occidentales) cuente con el apoyo de quienquiera que sea elegido presidente el 5 de noviembre.

¿Un “plan de victoria” de Ucrania?

La opinión pública ucraniana no sabe mucho sobre el “plan de victoria”, denominado anteriormente “plan de paz” por Zelensky en una variante anterior. Pero el ‘plan’ ya está atrayendo muchas críticas, tanto dentro como fuera del país.

Zelensky presentó un vago esbozo de su propuesta en la conferencia anual celebrada en Kiev los días 13 y 14 de septiembre de la fundación Estrategia Europea de Yalta (YES), organismo creado por el rico oligarca ucraniano Viktor Pinchuk en 2004. Se reúne anualmente en Kiev.

Hay un total de cinco puntos en el plan’ de Zelensky, según funcionarios ucranianos.

Cuatro de ellos son los que necesitamos, y uno aborda la situación de posguerra, declaró Zelensky a principios de septiembre, aunque se negó a revelar detalles.

Los medios de comunicación ucranianos informan de que la piedra angular del “plan de victoriaes la exigencia de que las potencias occidentales proporcionen a Ucrania misiles de mayor alcance que le permitan atacar más profundamente en territorio ruso y, lo que es crucial, permiso para utilizarlos.

El canal ucraniano de Telegram Rubicon escribe que Kiev ha estado solicitando activamente permiso para tales ataques, no tanto con fines militares como para obtener ventajas en operaciones de información y psicológicas.

En particular, un ataque contra alguna reunión multitudinaria en el centro de Moscú se consideraría una victoria para Kiev por el pánico público que sembraría, aunque desde el punto de vista militar tuviera un valor nulo.

Según los escritores de Rubicon, tales golpes de Kiev podrían ser verdaderamente destructivos para la moral de la sociedad rusa y harían descender inevitablemente el nivel de confianza del pueblo ruso en sus dirigentes políticos y militares. O al menos, eso esperan los escritores y la propia Kiev.

Al parecer, Zelensky cree en el valor militar/político de las provocaciones a gran escala contra civiles en Rusia, parecidas, por ejemplo, a los espantosos ciberataques llevados a cabo por ‘Israel’ en el Líbano los días 17 y 18 de septiembre.

Aquellos ataques mataron a decenas de personas e hirieron a miles, incluidos muchos niños y muchas personas que perdieron uno o ambos ojos.

El nuevo “plan de victoria” sustituye a la anterior, denominada fórmula de paz, que Kiev promovió por primera vez a finales de 2022. Este proyecto, que era esencialmente una propuesta de rendición de Rusia, como era de esperar, no encontró apoyo en los países del Sur Global.

El nuevo “plan de victoria” de Zelensky no es en realidad ningún plan.Consiste en gran parte de medidas necesarias para que el régimen y su ejército sobrevivan a la actual ofensiva rusa, que avanza constantemente en la región del Donbás.

Es decir, pretenden ganar más tiempo para reclutar a la fuerza a más soldados rasos en el ejército ucraniano, según declaró el analista político ucraniano Vadym Karasev al medio de noticias Politnavigator el 17 de septiembre.

¿Y el ingreso en la OTAN?

Uno de los puntos del nuevo “plan de victoria” de Zelensky es que la OTAN extienda una invitación formal a Ucrania para que se adhiera a ella. El jefe saliente de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo en un acto de despedida organizado en su honor en Alemania el 19 de septiembre que no habrá paz en Ucrania hasta que Kiev se convierta en miembro de la OTAN. Pero añadió que los países de la OTAN no tienen actualmente un consenso sobre las condiciones y fechas para tal invitación.

En un reciente comentario de opinión, el ex primer ministro británico Boris Johnson volvió a manifestar su firme apoyo a la adhesión de Ucrania a la OTAN.

A principios de septiembre, la viceprimera ministra ucraniana para la Integración Euroatlántica, Olha Stefanyshyna, declaró audazmente que Ucrania sólo debería ingresar en la OTAN a condición de que se reconocieran y consagraran sus fronteras de 1991.

Muchos otros funcionarios ucranianos siguen expresando esta esperanza desesperada. Esto resulta muy provocativo a oídos rusos y también para los ciudadanos de los territorios de la antigua Ucrania, especialmente Crimea y Donbass.

Allí, la población ha soportado más de 10 años de amenazas militares y sanciones y bloqueos económicos por parte de Ucrania tras el violento golpe de extrema derecha de Kiev en febrero de 2014.

En particular, los ciudadanos de la región de Donbass (que Rusia reconoce como las repúblicas rusas de Lugansk y Donetsk) han soportado más de 10 años de una cruel guerra civil librada por Kiev tras el golpe de Estado de 2014 con el respaldo de los países de la OTAN.

Crimea también sufrió enormemente las sanciones económicas y de todo tipo que comenzaron en 2014. Sigue siendo un objetivo declarado de los ataques militares ucranianos, pero la península se libró de la intervención militar directa de Ucrania en Donbass.

Sin vuelta atrás para los nuevos ciudadanos de la Federación Rusa

Como resultado del golpe de 2014 y sus secuelas, los ciudadanos de Crimea y Donbass han votado abrumadoramente a favor de unirse a la Federación Rusa. La votación final y definitiva en Donbass tuvo lugar poco después de que Rusia iniciara su intervención militar en Ucrania en febrero de 2022.

El estatus de Crimea se decidió en el referéndum del 15 de marzo de 2014. Todas las encuestas realizadas desde entonces, incluidas las llevadas a cabo por agencias de sondeos occidentales y prooccidentales, han confirmado altos índices de satisfacción con esa votación por parte de los residentes de la península.

Tres de los principales objetivos de la diplomacia rusa y de la operación militar especial de Rusia en Ucrania son poner fin a la guerra civil de Kiev en Donbass, acabar con cualquier desafío al estatus de Crimea como constituyente de la Federación Rusa y garantizar la seguridad futura de ambos territorios. (Esto también se aplicaría a los «nuevos territorios» de la Federación Rusa, como se denominan en Rusia, de Kherson y Zaporizhzhya, antiguos oblasts de Ucrania).

Las votaciones en Crimea y Donbass para unirse a la Federación Rusa equivalieron a una “reincorporación” a Rusia, teniendo en cuenta que ambas entidades se unieron a Rusia no hace tanto, unos 70 años, y nunca aceptaron separarse de ella en 1990-91.

Crimea mantuvo durante mucho tiempo un estatus autónomo en la Unión Soviética hasta que se unió a Ucrania en 1954 mediante una decisión administrativa del gobierno soviético de la época. Los habitantes de Donbass nunca votaron hasta hace poco sobre a qué país deseaban unirse.

Una perpetua guerra por poderes de Occidente

Ucrania sigue sumida en un círculo vicioso de guerra perpetua por poderes a instancias de los países de la OTAN.

El nuevo ‘plan’ de Zelensky para ‘ganar’ esa guerra consiste en atraer a los países de la OTAN más directamente al conflicto con Rusia, con suministros de armas y una futura adhesión de Kiev a la OTAN como aristas principales.

Pero el ingreso de Ucrania en la OTAN es imposible de imaginar sin una derrota militar de Rusia, y la única forma de lograrlo, según los ideólogos de Kiev, es la escalada, utilizando el armamento avanzado que proporcionarían los países de la OTAN.

En otras palabras, el ‘plan de paz’ es un plan de escalada militar cuyo resultado es totalmente impredecible y podría desencadenar una nueva e impensable escalada militar.

Andriy Yermak, jefe de la oficina del presidente Zelensky, insiste en la necesidad de que las potencias occidentales participen más directamente en la guerra contra Rusia.

En un informe publicado el 9 de septiembre en el sitio web en inglés de dicha oficina, se dirigió a los pueblos y gobiernos de las potencias occidentales:

No se trata sólo de nuestra libertad, independencia e integridad territorial. Se trata también de vosotros y de vuestros países. Porque esta guerra es una prueba para el mundo. Todos nosotros, en América Latina, África y Asia- queremos vivir en un mundo seguro, donde prevalezcan las normas y el derecho internacional, no en uno donde quien sea fuerte, quien sea grande, tenga todos los derechos.

El economista ucraniano Oleksiy Kushch establece a menudo paralelismos entre la Ucrania moderna e ‘Israel’. Ambos son Estados militarizados y prooccidentales que deben estar constantemente en guerra para evitar la derrota y el colapso a manos de aquellos cuyos territorios ocupan ilegalmente.

Kushch escribe que Netanyahu va a la guerra, aunque hable de ‘paz’ porque su estrategia consiste en arrastrar a EEUU a una gran guerra regional, con el objetivo de aplastar a Irán, el único gran país de Oriente Próximo que actualmente puede y está preparado para hacer frente a ‘Israel’ y a sus patrocinadores estadounidenses y europeos.

Netanyahu no se detendrá. Podría ser sustituido mediante un proceso político, pero mientras dure la guerra, eso es imposible. Cualquier resolución «intermedia» del conflicto de ‘Israel’ con el pueblo palestino es, para él, similar a la muerte política. Mirándole, se puede incluso formular la máxima de su política: La guerra es poder. El poder es la vida. El fin de la guerra equivale a la pérdida de poder. La pérdida del poder equivale a la pérdida de la vida política, como mínimo, parafrasea el economista ucraniano.

La misma fórmula de guerra perpetua con la perspectiva de escalar a una guerra global también se aplica en Ucrania.

Para Zelensky, es exactamente lo mismo: el fin de la guerra significará la pérdida del poder y la muerte política no sólo para él, sino también para las decenas de miles de funcionarios ucranianos corruptos que se han enriquecido desde 2014 gracias a la ayuda occidental y que desean que esto continúe.

Los países imperialistas occidentales también se benefician de la continuación de la guerra en Ucrania. El Financial Times informó el 11 de septiembre de que, según un organismo de control del gasto que cita, gran parte de la ayuda militar que el Reino Unido ha dado a Ucrania ha consistido en equipo viejo, como botas, que de otro modo habría que tirar. El Ministerio de Defensa británico ha dado prioridad a equipos militares que “a menudo debían desecharse o sustituirse” porque se considera que tienen un “valor militar inmediato” para Ucrania. Pero ocurre que el envío de ese material a Kiev también “redujo los residuos o los costes relacionados con su eliminación”.

Otros partidarios occidentales también han regalado material obsoleto a Kiev. En un ejemplo reciente de EEUU, diez vehículos de transporte militar aparentemente valorados en más de 7 millones de dólares tenían un valor contable combinado de cero. En otras palabras, este tráfico de material militar usado puede ser extremadamente rentable para Occidente.

Gran parte de ese tráfico consiste en vender a crédito a Ucrania lo que equivale a chatarra que, de otro modo, costaría a Estados Unidos y Gran Bretaña considerables fondos para su eliminación.

El ex diputado ucraniano y ultranacionalista Igor Mosiychuk afirma que a los ucranianos simplemente se les arroja al caldero de la guerra de forma similar a como se echa carbón en un horno.

Nos dan ayuda y nos dan armas para que podamos seguir defendiéndonos eficazmente, pero no lo suficiente para detener al enemigo o ganar la guerra. Nuestra nación está siendo utilizada como carbón o carbón vegetal para freír a la Federación Rusa.

El multimillonario ucraniano, gran amigo de los dirigentes occidentales, presiona para que se amplíe la guerra

A finales de septiembre, el multimillonario ucraniano Viktor Pinchuk, yerno del segundo presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, organizó en Kiev el mencionado foro YES. Pinchuk es conocido por financiar a políticos occidentales, como donaciones a la Fundación Clinton, mantener relaciones amistosas con el ex secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo y organizar fiestas para las élites occidentales cuando se reúnen cada año en Davos (Suiza).

En el foro de septiembre, Pinchuk afirmó que Occidente debería proporcionar a Kiev tantas armas y dinero como desee y atender sus peticiones, ya que los países occidentales no están dispuestos a sacrificar las vidas de sus propios soldados en la lucha contra Rusia.

También quiere que la ayuda militar se proporcione sin condiciones ni reservas, afirmando que los temores occidentales sobre los riesgos de una escalada del conflicto con Rusia no son más que el resultado de la “propaganda del Kremlin”. No hay nada que temer, afirma. La mayoría de los familiares de Pinchuk viven en Londres en lujosos inmuebles adquiridos por él a lo largo de los años.

Sin la derrota de Rusia, afirma Pinchuk, podría estallar la guerra en otras regiones.

 Si Rusia triunfa en Ucrania, es probable que China, Corea del Norte e Irán se vuelvan contra Taiwán, Corea del Sur e Israel. El mundo entero se verá arrastrado a la guerra. Cuanto mayor sea el apoyo militar a Ucrania, menor será el riesgo de escalada, de guerra entre la OTAN y Rusia, y de un efecto dominó mundial con la aparición de más y más guerras contra la democracia, declaró Pinchuk en la reunión del foro.

Según él, los ucranianos son el pueblo elegido para mostrar el triunfo de la libertad y la democracia. Pero le gustaría que los europeos también participaran personalmente en la guerra contra la Federación Rusa.

Cuando llamo a los ucranianos el pueblo elegido, surgen en mi mente muchos paralelismos importantes. Citaré sólo uno: El Faraón [Vladimir Putin] debe perder, y para lograrlo, debemos derrotarlo, concluyó el multimillonario.

Según ABC News, la ex funcionaria de la administración Trump Kellyanne Conway se ha registrado en Estados Unidos como agente extranjera en representación de la fundación de Victor Pinchuk. Las mismas noticias explican:

Pinchuk también ha sido un prolífico donante de la Fundación Clinton, a la que ha entregado decenas de millones de dólares a lo largo de los años.

Vencer o no ser

En el foro YES, Pinchuk resumió en lenguaje shakesperiano su estrategia recomendada para Ucrania en su guerra con Rusia: “Vencer o no ser”.

El legislador ucraniano Oleksandr Dubinsky, antiguo aliado de Zelensky, comentó a sus seguidores en Telegram:

La frase ‘Vencer o no ser Ganar’ pronunciada por Pinchuk en la reunión del YES se refiere a la guerra eterna, en la que la nación ucraniana no tiene derecho a aceptar la derrota. Aunque Pinchuk quería mezclar a Shakespeare y Churchill en su redacción, sonaba más a Hitler en 1945: ‘Si la nación alemana no puede ganar esta guerra, debe desaparecer’. Esta es exactamente la opción que Pinchuk y Zelensky plantean hoy a los ucranianos, escribió Dubinsky.

En otras palabras, los trabajadores y agricultores de Ucrania, que se han convertido en los principales objetivos de la movilización militar forzosa, deben sacrificar sus vidas por la preservación del orden mundial global y las fortunas de la clase de multimillonarios de Ucrania.

Una desmilitarización de facto de Ucrania

En realidad, afirma el politólogo ucraniano Vadym Karasev, Ucrania se está desmilitarizando de facto, tanto militar como psicológicamente.

En primer lugar, corremos el riesgo de desmilitarización por los combates, porque estamos perdiendo personas y equipos. No podemos restaurar el equipamiento en cantidad suficiente porque sencillamente no tenemos capacidad propia para hacerlo, y en cuanto a la pérdida de personas (nuestros soldados), tampoco se pueden reemplazar.

En segundo lugar, se está produciendo una desmilitarización de la conciencia. Vemos lo que está ocurriendo con la movilización militar [reclutamiento]. Se están produciendo secuestros forzosos porque muchos ciudadanos no quieren luchar. Todavía no están militarizados y consideran que así poco se puede conseguir, afirma.

Además, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, casi 10 millones de ucranianos sufren trastornos mentales graves debido a la guerra, o corren el riesgo de sufrirlos.

Para el profesor de periodismo de Kiev Nikita Vasilenko, la simple preservación del país de Ucrania de alguna forma debería considerarse una victoria.

Para preservar el país, debemos apostar incluso por el plan de paz más despreciable y bastardo. Esto es por una simple razón: una ofensiva más como la reciente en Kursk, Rusia nos costará la élite restante de la nación. En Kursk, según nuestro recuento, ya han caído unos 10.000. El recuento que hacen los rusos de nuestras pérdidas es una cifra mucho mayor, inmensa como era de esperar. Sea cual sea el recuento exacto, estas pérdidas fueron de tropas profesionales, formadas por hombres jóvenes que ya no pueden regenerar y reanimar a la población.

En respuesta a las peticiones de paz que se oyen cada vez más en Ucrania, los redactores del Washington Post recurren a asustar a los ucranianos con el espectro de un nuevo golpe de Estado en caso de que se llegue a un acuerdo de paz que implique la pérdida de territorio. Para ello citan a varios oficiales militares ucranianos.

Oleksandr Dubinskyy escribe que fueron los grupos de presión de Zelensky quienes transmitieron a los medios de comunicación occidentales la tesis expresada por Pinchuk en la conferencia YES, que a su vez se extrajo de los dirigentes militares ucranianos invitados que asistieron, a saber: “La paz a cambio de territorio en Ucrania conducirá a la guerra civil”.

Dubinsky escribe:

Esto no es más que alarmismo dirigido por Zelensky a los gobiernos y poblaciones occidentales. Está diciendo, efectivamente: ‘Si me obligáis a buscar un acuerdo de paz, conseguiréis un golpe de Estado’. Sin embargo, un golpe sólo es posible si Zelensky, que ha hecho todo lo contrario a los intereses de Ucrania, permanece en el poder sin elecciones.

Zelensky y los halcones militares de Occidente que le apoyan pretenden hablar en nombre del pueblo ucraniano. Pero no conocen ni pueden conocer la opinión del pueblo.

En las actuales condiciones de ley marcial, férrea censura de los medios de comunicación y terror ultraderechista en Ucrania para reprimir cualquier expresión de protesta política no es posible, ni siquiera está permitido, realizar ninguna encuesta precisa sobre las opiniones de los ucranianos en materia social, política y militar.

Además, los ucranianos con experiencia política saben que decir lo que se piensa a los sociólogos que realizan encuestas no es algo seguro en el país hoy en día. Sólo se puede hacer con un riesgo considerable para la seguridad personal.

Las elecciones en Ucrania se han aplazado indefinidamente, hasta el fin de la ley marcial, sea cuando sea. Zelensky y los halcones occidentales buscan por todos los medios perpetuar la guerra contra Rusia.

Al igual que el día sigue a la noche, quienes quieren perpetuar la guerra actual sólo pueden conseguirlo usurpando el poder político y suprimiendo toda protesta y desacuerdo públicos.

Traducción nuestra


*Dmitri Kovalevich es corresponsal especial en Ucrania para Al Mayadeen English.

Fuente original: Al Mayadeen English

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