ENTREVISTA AL ANTROPÓLOGO EMMANUEL TODD Y SU POLÉMICO LIBRO: “No soy prorruso, pero si Ucrania pierde la guerra es Europa la que gana”. Daniele Labanti.

Entrevista a Emmanuel Todd por Daniele Labanti.

Foto: Un edificio destruido en Pokrovsk, ciudad ucraniana cercana a la línea del frente. Global Images Ucrania vía Getty

08 de octubre 2024.

La reacción más banal a este vacío es la deificación del vacío: el nihilismo, que lleva al impulso de destruir las cosas, las personas y la realidad.


Ha salido la traducción italiana del libro del académico francés acusado de posiciones cercanas a Putin.

1-la-sconfitta-delloccidenteFazi ha publicado la edición italiana de La derrota de Occidente, de Emmanuel Todd, publicado en Francia por Gallimard. El libro ha desencadenado un avispero de críticas contra el antropólogo francés, al que se acusa de mantener posiciones favorables a Putin desde hace una década. Todd estará el martes en Librerie.coop Ambasciatori para presentar el libro en diálogo con Carlo Galli.

Profesor Todd, en Francia se ha escrito que quieres “hacer pasar tus sueños por realidad” y que lo que afirmas no tiene ninguna base científica. ¿Cuál es tu respuesta?

La cuestión no es lo que la prensa francesa escriba sobre mí, sino conocer los hechos que revela la historia actual. El hecho es que EEUU no ha podido producir el equipamiento militar que necesitan los ucranianos, porque es un hecho que la potencia de su industria ha sido drenada por la financiarización.

Es un hecho que el ejército ucraniano está en retirada y es un hecho que tiene dificultades para reclutar soldados.

Es un hecho que las sanciones económicas occidentales han hecho más daño a la economía europea que a la rusa y también es un hecho que la estabilidad política de Francia está ahora más amenazada que la de Rusia.

La reestructuración de la economía rusa ha sido posible gracias a que este país produce más ingenieros que EEUU y, a que países que no son aliados ni súbditos de EEUU han seguido comerciando con Rusia.

Los comentarios de buena parte de la prensa francesa sobre mis sueños — “Le Monde”, “Libération”, “L’Express”, etc. — sugieren que es ella la que vive en un sueño. El éxito de mi libro en Francia también sugiere que los franceses no siempre toman en serio a esta prensa.

Sin embargo, el libro se basa en tus teorías sobre el nihilismo y la decadencia religiosa en Europa. ¿Puedes presentarnos su significado?

Han desaparecido los últimos vestigios de la estructura social y moral de origen religioso. Se ha alcanzado el estado cero de la religión. Sin embargo, la ausencia de creencias, normas y hábitos de carácter u origen religioso le deja a uno la angustia de ser un hombre, mortal, que no sabe lo que hace en la tierra.

La reacción más banal a este vacío es la deificación del vacío: el nihilismo, que lleva al impulso de destruir las cosas, las personas y la realidad.

Para mí, un síntoma central de esto es la ideología transexual que lleva a nuestras clases medias-altas a querer creer que un hombre puede convertirse en mujer y una mujer en hombre. Esto es una afirmación de lo falso.

La biología del código genético nos dice que esto es imposible. Hablo aquí como antropólogo, como erudito, y no como moralista. Debemos proteger a las personas que creen pertenecer a un género distinto del suyo.

En cuanto a la parte LGB de la ideología LGBT (lesbianismo, homosexualidad masculina y bisexualidad), son preferencias sexuales que cuentan con mi bendición.

También es sorprendente pero significativo que, al aceptar la inflexibilidad del código genético, la ciencia y la Iglesia estén ahora del mismo lado. Contra la afirmación nihilista de lo falso.

Sostienes que Europa ha delegado la representación de Occidente en Estados Unidos y ahora está pagando el precio. ¿Cómo crees que se puede cambiar esta tendencia?

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Emmanuel Todd (Oestani, CC BY-SA 4.0 Wikimedia)

Tal y como están las cosas actualmente, no podemos hacer otra cosa. Ha empezado una guerra.

El resultado de esta guerra decidirá el destino de Europa. Si Rusia es derrotada en Ucrania, la subyugación europea a los estadounidenses se prolongará durante un siglo.

Si, como creo, EEUU es derrotado, la OTAN se desintegrará y Europa quedará libre. Aún más importante que una victoria rusa será la detención del ejército ruso en el Dnepr y la falta de voluntad del régimen de Putin para atacar militarmente a Europa Occidental.

Con 144 millones de habitantes, una población en retroceso y 17 millones de kilómetros cuadrados, el Estado ruso ya está luchando por ocupar su territorio.

Rusia no tendrá ni los medios ni el deseo de expandirse una vez que se reconstituyan las fronteras de la Rusia precomunista.

La histeria rusófoba occidental, que fantasea con el deseo de expansión rusa en Europa, es sencillamente ridícula para un historiador serio. El choque psicológico que espera a los europeos será darse cuenta de que la OTAN no existe para protegernos, sino para controlarnos.

¿Crees que Europa dio el último paso hacia esta subordinación durante los conflictos de los Balcanes, y especialmente con la cuestión de Kosovo?

No, todo empezó en Ucrania. Durante la guerra de Irak, después de Kosovo, Putin, Schröder y Chirac celebraron conferencias de prensa conjuntas. Esto aterrorizó a Washington. Parecía que EEUU podía ser expulsado del continente europeo.

Por tanto, la separación de Rusia de Alemania se convirtió en una prioridad para los estrategas estadounidenses. Empeorar la situación en Ucrania sirvió a este propósito. Forzar a los rusos a la guerra para impedir la integración de facto de Ucrania en la OTAN fue, inicialmente, un gran éxito diplomático para Washington.

La conmoción de la guerra paralizó a Alemania y permitió a los estadounidenses, en la confusión general, volar el oleoducto Nordstream, símbolo del entendimiento económico entre Alemania y Rusia.

Evidentemente, en una segunda fase, la de la derrota estadounidense, el control estadounidense sobre Europa se pulverizará. Alemania y Rusia volverán a encontrarse.

Este conflicto es algo artificial. Lo que es natural, en una Europa con baja fecundidad y envejecimiento de la población, es la complementariedad entre la industria alemana y los recursos energéticos y minerales rusos».

¿Por qué adoptas una postura prorrusa en la guerra de Ucrania y ves este conflicto como un ejemplo del fin de Occidente?

Soy un historiador objetivo. Quiero entender por qué en Occidente provocamos esta guerra y la perdimos, y con esta derrota perdimos también nuestro control sobre el mundo.

No soy prorruso. Pero leo los textos de Putin y Lavrov y creo entender sus objetivos y su lógica. Si nuestros dirigentes hubieran tomado más en serio a investigadores como yo y algunos otros, no nos habrían llevado a semejante desastre.

Un Putinófobo inteligente podría utilizar mi libro para combatir a Rusia. Por otra parte, cuando un periódico como ‘Le Monde’ oculta a sus lectores –las élites francesas– la recuperación económica y social de Rusia, como hizo, desinforma a nuestros dirigentes sobre la estabilidad y el poder de Rusia y sirve a Putin.

Introduces los conceptos de “oligarquía liberal” para muchos estados europeos y de “democracia autoritaria” para Rusia. ¿En qué sistema preferirías vivir?

La oligarquía liberal no es un problema práctico para mí. No olvides que nací en el seno del establishment intelectual francés. Mi abuelo Paul Nizan publicó con Gallimard antes de la guerra y tuvo como padrino a Raymond Aron.

Su mujer, mi abuela Henriette, era prima de Claude Lévi-Strauss. Mi padre, Olivier Todd, fue un gran periodista del Nouvel Observateur.

Básicamente, no soy más que un miembro disidente de la oligarquía intelectual. Además, amo apasionadamente a mi país, Francia, y viviré allí mientras el régimen no sea fascista ni racista, y no tenga que convertirme en refugiado político.

Si me convirtiera en refugiado político, no iría a Estados Unidos, como era tradición en mi familia, porque están descendiendo a algo peor que la oligarquía liberal, el nihilismo. No me gusta la barbarie, soy demasiado conformista culturalmente, demasiado educado como dicen en francés. Creo que iría a Italia, porque allí todo es hermoso, o a Suiza, porque parte del país habla francés. ¿Qué haría en Rusia?.

Traducción nuestra


Entrevistado

*Emmanuel Todd es un historiador, demógrafo, sociólogo y politólogo francés, que trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Demográficos (Institut National d’Études Démographiques, INED), en París. Sus investigaciones se centran en los diferentes tipos de familias occidentales, en cómo se desarrollan creencias compartidas y hasta coincidentes respecto de las ideologías y los sistemas políticos, además de indagar en los acontecimientos históricos involucrados en esos hechos.

Entrevistador

*Daniele Labanti es periodista, autor, investigador. Colabora en el Corriere di Bologna

Fuente original: Corriere di Bologna

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