INQUIETANTES PREGUNTAS SOBRE EL ACCIDENTE DE UN DRON ESTADOUNIDENSE CERCA DE CRIMEA… UNA COLISIÓN INEVITABLE MADE IN WASHINGTON. Strategic Culture Foundation.

Editorial de Strategic Culture Foundation.

Imagen: OTL

17 de marzo 2023.

En cualquier caso, al ponderar las minucias del incidente se pierde de vista el panorama general, que es mucho más importante. Los aviones no tripulados de Estados Unidos y la OTAN vuelan a gran velocidad alrededor de las fronteras rusas desde el comienzo del conflicto en Ucrania hace un año.


¿Un avión espía no tripulado estadounidense que operaba a 8.000 kilómetros de Washington, en las fronteras de Rusia, ayudando a un régimen nazi en guerra contra Rusia, se estrella en el Mar Negro y, sin embargo, insensatamente, Moscú es acusada de tomar medidas defensivas?

Uno tiene que estar asombrado por la total disonancia entre los políticos y los medios de comunicación estadounidenses sobre el incidente de esta semana, cuando un avión militar estadounidense no tripulado se estrelló en el Mar Negro, cerca de territorio ruso. La justa indignación habla de un doble pensamiento y una hipocresía inefables.

Rusia fue condenada por conducta «imprudente» e «ilegal» después de que dos de sus cazas interceptarón un vehículo aéreo no tripulado (UAV) MQ-9 Reaper. El Reaper se despliega como avión de vigilancia y como arma de ataque capaz de disparar misiles. Este avión no tripulado fue detectado acercándose a un espacio aéreo que Moscú ha designado como prohibido en relación con su operación militar especial en Ucrania.

El Pentágono afirmó que uno de los aviones rusos Su-27 colisionó con el dron causando daños en una de sus hélices. Las Fuerzas Aéreas estadounidenses afirman que sus operadores derribaron el Reaper, que se estrelló en aguas internacionales. ¿Por qué un UAV de 32 millones de dólares fue derribado tan fácilmente?

Por su parte, Rusia afirma que sus cazas zumbaron al dron estadounidense haciéndole realizar maniobras bruscas con las que el UAV perdió el control aeronáutico y se estrelló en el mar. Moscú ha culpado a Estados Unidos de crear una provocación y le ha pedido que detenga los vuelos hostiles cerca de sus fronteras. Rusia está intentando recuperar los restos del dron. Los datos confidenciales del vuelo podrían revelar qué tipo de misión estaba realizando realmente el UAV. ¿Estaba recopilando coordenadas de objetivos ofensivos, como han estado haciendo muchos de estos UAV estadounidenses durante el último año para ayudar al régimen de Kiev?

Un breve vídeo publicado por el Pentágono, aparentemente del Reaper antes de estrellarse, muestra a los aviones rusos haciendo pasadas cercanas y vertiendo combustible sobre el UAV. El vídeo se interrumpe momentáneamente, pero se reanuda para mostrar aparentemente una hélice doblada. Si el avión no tripulado seguía volando a pesar de la hélice dañada, ¿por qué sus operadores decidieron derribarlo, si eso es lo que realmente ocurrió?

Resulta difícil de creer, tanto desde el punto de vista de la credulidad como de las leyes de la física, que una colisión de este tipo pudiera tener lugar sin provocar una explosión en pleno vuelo de ambas aeronaves, sobre todo teniendo en cuenta que el dron estadounidense había sido empapado en combustible de aviación antes del supuesto impacto a gran velocidad.

En cualquier caso, al ponderar las minucias del incidente se pierde de vista el panorama general, que es mucho más importante. Los aviones no tripulados de Estados Unidos y la OTAN vuelan a gran velocidad alrededor de las fronteras rusas desde el comienzo del conflicto en Ucrania hace un año.

Estos drones y otras plataformas de vigilancia están proporcionando información sobre objetivos al régimen de Kiev para atacar a Rusia. Se ha producido un aumento de los ataques aéreos contra el territorio ruso anterior al conflicto, incluidos ataques contra bases aéreas nucleares e infraestructuras energéticas. Está claro que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN son parte de facto en la guerra.

En el último incidente, el Reaper estadounidense se aproximaba a la zona de seguridad aérea de Rusia con su transpondedor apagado. Ese modo de vuelo encubierto contradice la afirmación del Pentágono de que su avión estaba llevando a cabo una misión «rutinaria». Se deduce que «rutinaria» significa «inocente». No hay nada de «inocente» en que aviones no tripulados de la OTAN espíen en territorio ruso mientras suministran armas ofensivas e información sobre objetivos a un régimen de Kiev cuyos soldados glorifican a los nazis y el asesinato de rusos.

De hecho, es increíble que Rusia se vea obligada a gastar esfuerzos en justificar sus acciones para interceptar el dron estadounidense. El embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoly Antonov, fue convocado en Washington para una reprimenda. Al parecer, Antonov se dirigió a sus interlocutores estadounidenses y les dijo que eran ellos los que estaban creando provocaciones.

Dadas las circunstancias más generales en las que la OTAN está armando hasta los dientes al régimen de Kiev -el último acontecimiento ha sido el suministro de aviones de combate MiG-29 por parte de Polonia y Eslovaquia-, podría decirse que Rusia debería tener el derecho legal no sólo de interceptar, sino de hacer saltar por los aires a los aviones no tripulados enemigos.

¿Puede imaginarse cómo reaccionaría Estados Unidos si aviones no tripulados rusos volaran cerca de su territorio con sus transpondedores apagados? No hace falta imaginarlo. Hace sólo unas semanas, el presidente Joe Biden ordenó a los F-16 disparar misiles Sidewinder de 500.000 dólares para derribar un globo meteorológico chino y otros globos que se habían desviado accidentalmente hacia el espacio aéreo norteamericano.

El peligro aquí es que Washington es un régimen canalla hipermilitarizado e hiperhostil que está desquiciado por su propio sentido delirante de rectitud y arrogancia. El régimen estadounidense declara gratuitamente que Rusia y China son enemigos geopolíticos y, sin embargo, espera volar y navegar con sus aviones y buques de guerra donde le plazca como una cuestión de «rutina».

Hasta cierto punto, parece que Washington percibe el peligro de una posible conflagración con una potencia nuclear. Tras el incidente del avión no tripulado, la cúpula militar estadounidense se puso rápidamente en contacto con sus homólogos rusos en un aparente esfuerzo por evitar una escalada. Sin embargo, los jefes del Pentágono repitieron su presunto «derecho» a seguir enviando drones cerca del espacio aéreo ruso. La misma actitud arrogante se aplica a China y al incesante despliegue de buques de guerra en los llamados ejercicios de «libertad de navegación», haciendo caso omiso de las advertencias de Pekín.

Un problema fundamental es la profunda irracionalidad de los dirigentes estadounidenses. Quieren tener su pastel imperial y comérselo también. Este excepcionalismo dura ya décadas. En 1960, un avión espía U2 de la CIA fue derribado sobre espacio aéreo soviético, lo que provocó la indignación de los estadounidenses por el atrevimiento de Moscú.

La situación actual es aún más absurda. Washington está prácticamente en guerra contra Rusia -a pesar de sus risibles afirmaciones de no estar implicado- y, sin embargo, cuando un avión hostil es derribado se produce una risible indignación e hiperventilación por parte de los estadounidenses.

He aquí la forma más directa de evitar una confrontación desastrosa. Washington y sus aliados tienen que dejar de armar al régimen de Kiev y sacar sus fuerzas militares del Mar Negro por completo. No sólo del Mar Negro, sino también del Báltico, de Barents, del Mar de China Meridional y de otras regiones en las que merodean como una amenaza global.

Los gobernantes estadounidenses dicen que no quieren un conflicto con Rusia o China. Bien. Pues entonces que tomen las medidas necesarias para desescalar.

La cuestión preocupante, sin embargo, es que los imperialistas autoproclamados amos globales parecen incapaces de entender siquiera por qué, cómo y qué significa desescalar.

El peligro de una guerra mundial -y de la aniquilación nuclear- proviene de la arrogancia imperial de Washington y sus sátrapas occidentales, que parecen creer que tienen un derecho divino a gobernar el mundo como les parezca. Hubo un tiempo en que estos criminales podían volar aviones no tripulados con impunidad sobre naciones indefensas como Afganistán e Irak, volando fiestas de boda y asesinando a civiles. Esos días se han acabado, como demuestra el incidente del Mar Negro.

Un avión no tripulado de 32 millones de dólares enterrado sin ceremonias en el mar dice mucho de un imperio en decadencia.

Traducción nuestra


Fuente original: Strategic Culture Foundation

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