LA CRISIS COMO CAUSA DE LA GUERRA… Y (NO TAN) VICEVERSA. RED ROJA.

RED ROJA.

14 de junio 2022.

Informe de coyuntura. Parte I.

Analisis Internacional

Es imposible desligar el actual panorama bélico de la situación económica mundial. Tras la profunda crisis que el capitalismo atravesó en los años 70, este modo de producción se encuentra desde hace más de una década en un nuevo gran periodo de crisis, que ha llegado con más fuerza al centro del sistema, y cuyos recursos para sortearla y superarla son cada vez más escasos

Si bien es cierto que EEUU podría temer a una guerra generalizada por razones evidentes del armamento en juego, mas aun teme a una paz en la que su parasitismo económico y financiero ya no tuviera cabida

Dada la podredumbre del sistema capitalista internacional, podemos concluir que tanto la UE como los EEUU necesitan de la guerra, sobre todo ante la amenaza que suponen potencias como Rusia y China, pero son los EEUU los que necesitan que ese escenario bélico se imponga desde ya, de ahí que la primera potencia mundial tenga poco que ganar con  un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia.

APUNTES PARA LA COMPRENSION

 Desde el punto de vista bélico, el actual conflicto en Ucrania no solo hay que contextuarlo en la guerra iniciada en 2014, sino que en realidad se inserta en la larga cadena de conflictos y guerras azuzadas desde el Occidente imperialista desde los años 90 (Yugoslavia, Irak, Libia, Siria,…), con EEUU como principal promotor. Y que, como veníamos señalando desde hace tiempo [1], tenía en la mira a Rusia y China en la medida en que estas no se sometían precisamente al dictado hegemónico de EEUU.

Esta larga inestabilidad internacional -que ha terminado por estallarle en sus fronteras a la UE, haciendo crecer la percepción de que el planeta está más cerca de una guerra a gran escala- no se puede desligar de la situación económica mundial; y, más en concreto, de la crisis sistémica en que desde hace años se encuentran esas mismas potencias. Es la situación macroeconómica sin salida la que ha provocado la guerra y no al contrario tal y como pretenden vendernos desde los medios de comunicación.

Dentro de esa crisis del centro imperialista, efectivamente hay que situar como factor desestabilizador de primer orden a unos Estados Unidos que necesitan como nadie de la guerra en su intento por mantener un dominio mundial que ya no controlan como antes, al precio incluso de llevar la desestabilización y el descontrol al seno mismo de sus aliados europeos. Si bien es cierto que EEUU podría temer a una guerra generalizada por el tipo de armamento nuclear puesto en juego, más aún teme a una paz en la que su parasitismo económico y financiero ya no tuviera cabida.

Los pueblos del “occidente avanzado” –especialmente en países intermedios como el nuestro- van viendo cómo su nivel de vida desciende sin que haya vuelta atrás. No solo no ha habido recuperación real de la precariedad y la descomposición social que se instauraban tras la crisis financiera del 2008, sino que esos problemas amenazan con ir a más. De la misma manera, irán a más los mecanismos demagógicos para silenciar esa situación o negar las verdaderas causas y enfrentar a las víctimas entre sí. Los Estados aceleran su conversión en auténticos regímenes de contrarrevolución preventiva, donde las formas democráticas y liberales cada vez estorban más y necesitan deshacerse de ellas. Junto a la dictadura mediática que de facto han instaurado, se van armando de recursos legales y militares, sabiendo que se avecina una probable agudización de la lucha de clases.

No en vano, desde el marxismo sabemos que el capitalismo en crisis conduce a la guerra en el exterior pero también contra el “enemigo interior”. De la misma manera sabemos que las épocas de crisis, de guerra, por duras y complejas que resulten, son las que han abierto a lo largo de la historia las mayores posibilidades para los cambios revolucionarios (y esto lo saben también nuestros enemigos). Ahora bien, estos cambios solo se podrán producir si se desarrolla un ámbito revolucionario organizado que comprenda los fenómenos en juego y los cambios de escenario que están ocurriendo y están por venir. Ese ámbito revolucionario organizado ha de echar ineludiblemente raíces entre los diferentes sectores del pueblo, por lo que tiene que comenzar por comprender esa diversidad sectorial en la convicción de que es el pueblo en movimiento y en su misma diversidad el que podrá poner en cuestión al propio poder a fin de salvarse de la barbarie social y bélica que le amenaza.

ECONOMIA

Es imposible desligar el actual panorama bélico de la situación económica mundial. Tras la profunda crisis que el capitalismo atravesó en los años 70, este modo de producción se encuentra desde hace más de una década en un nuevo gran periodo de crisis, que ha llegado con más fuerza al centro del sistema, y cuyos recursos para sortearla y superarla son cada vez más escasos.

Concretamente lo que se ha estado fraguando – y bastante antes de la intervención rusa en Ucrania-  es una nueva réplica de la crisis que entre 2007 y 2008 estalló en el centro del Occidente capitalista. A pesar de que esta actual réplica se venía anunciando desde distintas fuentes, los voceros del sistema negaban que fuera a suceder, como ahora tratan de ocultar su profundidad y sus verdaderas causas. De la misma manera que han venido negando una inflación -que estaba cantada que tenía que terminar por aparecer dada la astronómica emisión artificial de dinero- que alcanza ya cifras históricas. Después de tratar de afirmar que la inflación es coyuntural y de culpar a Rusia, ahora parece que “reconocen» sus errores de diagnóstico [2]

Así, con la clara intención de ocultar la podredumbre del (des)orden capitalista internacional y buscar en el este (ruso) y en el oriente (chino) la culpa de sus miserias sistémicas, los editorialistas económicos pringan de cinismo sus análisis, negando lo que debería ser evidente para cualquier aficionado a la teoría económica. Ya en nuestro propio ámbito militante se preveía desde el año pasado una fuerte subida de los precios tras la emisión (a golpe de decreto) de inmensos fondos por parte de los bancos centrales de EEUU y de la Unión Europea; y sin embargo, aún hoy hay que leer a supuestos “expertos” que con aires de seriedad parecen hacerse los sorprendidos:

El ciclo expansivo que dio comienzo tras la profunda recesión del covid ha generado una situación un tanto singular en la economía. La fuerte y repentina recuperación ha venido acompañada de un invitado inesperado: la inflación. La subida de precios se desató cuando la economía aún ni había recuperado los niveles de PIB previos al covid, por lo que la banca central decidió mantener todos los estímulos desplegados pese a que cada dato de IPC la cosa se ponía más fea. [3] 

Pues bien, la verdad – y quienes han escrito lo anterior no podían dejar de saberlo –  es que era totalmente esperable y no tenía nada de «singular» que llegara la inflación más desbocada tras querer salir de una recesión profunda provocando artificialmente un repentino ciclo expansivo a base de estimular la máquina de fabricar billetes a fondo. Así que la salida de la última crisis financiera y de la pandemia de la COVID-19 imprimiendo dinero de la nada, se ha acabado girando en contra, elevando la inflación a unas cifras que no se veían precisamente desde los años 70 y 80, y esta vez en un contexto de mayor debilidad para sus economías.

Por lo demás, se pone sobre el tapete que el capitalismo está también caduco en lo que se refiere a los métodos de explotación imperialista de la periferia. El occidente capitalista, que durante décadas o incluso siglos ha construido y moldeado el sistema-mundo a su medida, ya no puede dominar como antes, ni puede superar sus crisis exportándolas al exterior, lo cual le permitía mantener con una cierta holgura una “clase media” (que incluía una parte de la propia clase obrera) que le servía de factor mayor de estabilidad social y de conjuro de la alternativa revolucionaria por el socialismo.

Las potencias imperialistas, con EEUU a la cabeza, ya no pueden exportar con tanta facilidad su deuda e inflación a la periferia tercermundista. Por eso hoy la explotación interior dentro de los países ha de incrementarse. Incluyendo la “importación” masiva de mano de obra migrante al propio «primer mundo». Que este sistema capitalista no se sostiene desde hace mucho tiempo  –  y  que si lo ha  logrado ha  sido, como se  ha  dicho, por  la  capacidad de las potencias capitalistas de exportar  la  crisis  a  la periferia –  puede verse en  el hecho de  que  los  voceros de este sistema llegan a  ligar  la  amenaza de  recesión en  EEUU al hecho de que la tasa de paro es «demasiado» baja [4].

La competencia entre los de abajo, el paro y la degradación social en general, son para los capitalistas la garantía que permite evitar una “inflación salarial” (como llaman ellos a la lógica petición por parte de los trabajadores de subidas de salario ante la gran pérdida de poder adquisitivo que genera el encarecimiento de los productos). Es precisamente en este contexto donde hay que situar la necesidad de los explotadores de utilizar de forma perversa el discurso anti- inmigración.

La burguesía, después de fomentar la expulsión de los trabajadores migrantes de sus lugares de origen, emplea la inmigración aquí para fomentar la competencia entre asalariados, y devaluar las condiciones de trabajo. Al mismo tiempo, de forma calculada instrumentalizan a las organizaciones de extrema derecha para que siembren el enfrentamiento y la confusión, y culpabilicen de la degradación social generalizada a la propia inmigración. Así la patronal fomenta la «cruzada contra la invasión extranjera», mientras se lamenta de la imposibilidad de seguir trayendo la muy «deseable» mano de obra barata que ofrecen los «indeseables» trabajadores llegados de los países más pobres.

GEOESTRATEGIA

Si los mecanismos puramente económicos y especialmente financieros de exportación de la crisis se han ido agotando, precisamente porque cada vez más se iba expulsando del circuito económico a países enteros, llegando a afectar incluso a los intereses de las grandes potencias, un problema de orden mayor se le ha presentado al sistema de dominación imperialista con la llegada a la escena internacional de Rusia y China. Dos países que, por lo singular de su historia reciente, no podían ser fácilmente instrumentalizados para conectar a ellos las podridas cañerías del “gran” y “desarrollado” primer mundo, como se hiciera con África y América Latina en la década de los ochenta.

El viejo occidente imperialista solo tiene como alternativa a la exportación de su crisis la “exportación” de la guerra. China y Rusia, que no han edificado su poder e influencia de la misma forma capitalista y colonial clásica, sino que son tributarias de los profundos cambios provocados en su historia por sus propias revoluciones socialistas -, no podían ser sometidos con la misma facilidad con que se ha hecho con otros países de la “periferia”. De ahí, el problema militar que suponen esas dos potencias para el “mundo libre”.

Si el sistema en su conjunto está en crisis, es la decadencia de los EEUU la que hoy está teniendo mayor peso, pues su hegemonía es terminal mientras el bloque imperial de la Unión Europea no termina de parirse. El imperialismo euroalemán aún se encuentra, tras el golpe que supusieron las dos Guerras Mundiales, en una fase de búsqueda de expansión de mercados, utilizando la interminable construcción europea. Que se ve obligado a cubrirse diplomáticamente, a definir una agenda de conquista que necesita aún de métodos “más pacíficos».

Europa, con Alemania a la cabeza, se encuentra en  un momento histórico en que no ha conseguido construir un bloque imperialista sólido, ni en lo político ni en lo militar, aunque no desaprovechen cada ocasión para dar pasos efectivos en la construcción [5]. Esto hace que en una agudización de las tensiones con un país como  Rusia  – enemigo o candidato a serlo de todo occidente, con quien Alemania guarda menos relación “de cercanía sistémica” que con los Estados Unidos – la UE se vea forzada a plegarse en parte a estos y a la OTAN. EEUU lo sabe y obliga a la UE a tener que acompañarle en su actitud de “elefante entrando en una cacharrería”.

En cualquier caso, hay que advertir y recalcar que las intenciones expansionistas y de dominio de la UE en torno a Alemania no son menos imperialistas; tan solo ocurre que este país se encuentra en una fase diferente de materialización de sus pretensiones, lo que le obliga a definir una agenda distinta de conquista de mercados y de domino geoestratégico. Por cierto, también en lo que concierne a los ritmos en que imprimir papel-moneda. Pero, aunque las intencionalidades de Euroalemania no sean menos imperialistas, sí es verdad que en lo inmediato el factor principal de guerra y desestabilización son los EEUU. Los USA necesitan mantener como sea una hegemonía que han ido perdiendo. Los yanquis necesitan como nadie la guerra. La guerra garantiza que, si no consiguieran dominar como hicieran antaño, al menos eviten que otros lo hagan. “O nosotros o el caos”, que también son los Estados Unidos.

Precisamente por esto, las relaciones comerciales normales que Alemania o la UE puedan construir con Rusia, como lo estaban haciendo en los últimos años, deben ser dinamitadas. Proyectos como el Nord Stream II han sido boicoteados desde el minuto uno. Con el conflicto ucraniano, los EEUU vuelven a romper la citada agenda imperialista europea, como ya hicieran con Yugoslavia.

Pese a que estemos viendo un aparente cierre de filas en torno a la OTAN por parte de algunos países que comenzaban a cuestionarla, esto no significa que la alianza atlántica y el dominio norteamericano vayan a imponerse de nuevo de forma prolongada, como ocurriera durante la Guerra Fría. La guerra, y la dificultad de la UE de consolidar su independencia estratégica respecto a los USA, ha hecho que coyunturalmente se tengan que supeditar a ellos, pero las tendencias contradictorias de fondo siguen estando ahí.

La decadencia norteamericana y las necesidades del capital europeo a la hora de conseguir su propia autonomía nos dicen que las tensiones entre ambas potencias continuarán, y seguramente aumentarán más allá de lo que refleje la diplomacia y la propaganda oficial. Lo cierto es que incluso durante estos meses de guerra las hemos seguido observando: potencias como Alemania, Francia o Italia se han desmarcado, directa o indirectamente -vía terceros países- en más de una cuestión planteada por los yanquis, que aprietan las tuercas a países mucho más alineados con ellos como Polonia o las repúblicas bálticas, creando fuertes discrepancias dentro de la Unión Europea.

Dada la podredumbre del sistema capitalista internacional, podemos concluir que tanto la UE como los EEUU necesitan de la guerra, sobre todo ante la amenaza que suponen potencias como Rusia y China cuestionando las reglas internacionales de comercio financieras, etc. Pero son los EEUU los que necesitan que ese escenario bélico se imponga desde ya, de ahí que la primera potencia mundial tiene poco que ganar con un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia.

Por su parte, Rusia ha asumido ese clima de guerra permanente y sabe que está en la diana para ser de nuevo objeto de desestabilización y de agresión. Y es que al occidente imperial no le bastaba con cargarse a la URSS, sino también a su «ex«, a esa Rusia que no quiso dar continuidad a la rastrera línea de absorción y entreguismo que siguió a la desaparición de la Unión Soviética.

Después de poner coto en la batalla de Siria al castillo de naipes que iba Occidente tirando, Rusia sabía que tenía que actuar más preventivamente aún en otros escenarios que cada vez la acorralaban más; al precio, incluso, de aparecer mediáticamente, sobre todo en Occidente, como el causante de la guerra.

No obstante, no creemos que a Rusia le vaya a bastar con asumir que puede verse en una guerra prolongada con la OTAN y plantear la cuestión puramente en términos militares o geoestratégicos. Si Rusia ha significado un problema para Occidente imperialista por no querer hacer desaparecer toda su herencia de la Unión Soviética, pensamos que tendrá que aprender de esta su plan integral con el que, por ejemplo, afrontó la gran Guerra Patria. Guerra Patria en la que la URSS se impuso gracias al heroico sacrificio de las masas, sacrificio aquel que hoy la dictadura mediática se esfuerza por censurar y «cancelar».

Ese espíritu de sacrificio requiere de un liderazgo ejemplar, que al tiempo que promueva la guerra interior a toda veleidad oligarca, ponga en marcha un plan económico- social a favor de los más humildes en la perspectiva del socialismo. No es una consideración idealista y pretenciosa que lanzamos a la ligera desde la lejanía. Nos hacemos eco de lo que vienen planteando los propios comunistas rusos [6].

CITAS Y REFERENCIAS

(1) https://rebelion.org/desinoculandonos-la-paralisis- antiimperialista/

(2) https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11740265/04/22/El-mayor-error-de-prevision-en-la-historia-del- BCE-por-que-el-banco-central-no-vio-venir-la- inflacion.html

(3) ‘Tirón de orejas’ de uno de los padres del euro al BCE por no reaccionar ante la inflación: «Viven en una fantasía» – es

(4) Por qué un aterrizaje suave de la economía es ya casi imposible: la  historia  telegrafía  el  camino  hacia  la  recesión en EEUU (eleconomista.es)

(5) Nos referimos, por ejemplo, al reciente anuncio de Alemania de ampliar en cien mil millones de Euros  la inversión militar, lo que podría suponer un salto  de  su ejército a la tercera posición en la escala mundial, según algunos analistas. Pero no  sólo es  este hecho; recientemente la UE ha  presentado  su  documento  “Brújula  Estratégica”, que marca los primeros pasos en  la  autonomía estratégica y en la construcción de un ejército  propio;  o  también podríamos hablar de los cuestionamientos que Francia ha venido haciendo de la propia OTAN y de  acuerdos militares que esta ha ido firmando con  países  como  Grecia,  que apuntan en la dirección de una mayor independencia con respecto a la alianza atlántica.

(6) https://insurgente.org/gennady-zyuganov-o-la- globalizacion-con-los-dictados-de-los-ee-uu-o-la- socializacion-de-rusia/

Fuente: RED ROJA

 

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