EJE DE LA RESISTENCIA: UN ATAQUE CALCULADO Y SIMULTÁNEO CONTRA ISRAEL. Ali Rizk.

Ali Rizk.

Ilustración: The Cradle

06 de agosto 2024.

Una fuente de Hezbolá dice a The Cradle que Irán, Líbano y Yemen lanzarán ataques de represalia simultáneos contra Israel, con la intención de abrumar a la Cúpula de Hierro. Esperemos a ver.


Asia Occidental se encuentra en el filo de la navaja mientras el Eje de la Resistencia de la región se prepara para tomar represalias contra una serie de recientes asesinatos y agresiones israelíes.

Irán, Hezbolá y las fuerzas armadas de Yemen alineadas con Ansarallah han prometido hacer pagar un alto precio al Estado de ocupación tras el asesinato selectivo del jefe del buró político de Hamás, Ismail Haniyeh, en Teherán, y del alto comandante de Hezbolá, Fuad Shukr, en el sur de Beirut.

Además, Israel bombardeó el puerto de Hodeidah, en Yemen, tras el éxito de la operación con aviones no tripulados ‘Yaya’ de Sanaa en Tel Aviv el 19 de julio.

Un responsable de la resistencia libanesa ha informado a  The Cradle de que «la respuesta vendrá a la vez de Irán, Hezbolá y Yemen», añadiendo que el objetivo era «infligir un doloroso golpe a Israel que quizá no se consiga si se toman represalias por separado.»

Ejecución de la «unidad de frentes

Las represalias son casi seguras y podrían producirse en cuestión de horas, según altos funcionarios estadounidenses. Un informe publicado ayer por Axios afirma que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, informó a sus homólogos del G7 de que la respuesta podría comenzar ya en las próximas 24 horas.

Ayer mismo, Ali al-Qahoum, miembro del buró político de Ansarallah, subrayó  que la respuesta a Israel no vendrá sólo de Teherán:

Afirmamos nuestro compromiso con la batalla, la firmeza, la conciencia, el honor y el orgullo de estar junto a Palestina, la causa de la nación.

La cuestión crítica ahora es el alcance y la severidad de las represalias. El secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, ha prometido un golpe doloroso pero calculado contra Tel Aviv. Durante el cortejo fúnebre de Shukr, Nasralá advirtió que Israel había cruzado la línea, prometiendo «una respuesta real y bien calculada», distinta de las operaciones transfronterizas que Hezbolá ha llevado a cabo contra Israel desde el 8 de octubre.

 Aplastar la Cúpula de Hierro

Otras fuentes bien informadas coinciden en que la respuesta podría ser coordinada, lo que sugiere que es probable una represalia desde múltiples frentes simultáneamente. Dicen a The Cradle que un enfoque así podría dejar fuera de servicio el principal sistema de defensa antiaérea de Israel, la Cúpula de Hierro, impidiéndole rearmarse rápidamente. Creen que esto es factible dada la capacidad de Hezbolá para lanzar una importante andanada de misiles y dada la proximidad geográfica del Líbano a posibles objetivos israelíes.

Estas valoraciones parecen coincidir con las realizadas por funcionarios estadounidenses que advirtiron de que la Cúpula de Hierro podría verse desbordada por el arsenal de misiles y drones de Hezbolá si estallara una guerra a gran escala.

Altos mandos militares estadounidenses, por su parte, han advertido públicamente de que Washington probablemente no podría proporcionar a Tel Aviv protección suficiente ni siquiera en una guerra a gran escala con Hezbolá en un solo frente. El Jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, Charles Brown, así lo manifestó en sus declaraciones a la prensa a finales de junio.

Desde nuestro punto de vista, teniendo en cuenta dónde están nuestras fuerzas, el corto alcance entre Líbano e Israel, es más difícil que podamos apoyarles [a Israel] del mismo modo que lo hicimos en abril [con la Operation Truthful Promise, Operación Promesa Veraz].

El poco dispuesto apoyo de EEUU a Tel Aviv

Aunque se ha hablado mucho de que Estados Unidos y sus aliados lograron frustrar la respuesta de Irán al ataque israelí contra su consulado el pasado abril, cabe señalar que todas las bases militares israelíes objetivo, fueron alcanzadas  durante los ataques de represalia iraníes. La Operación Promesa Veraz pretendía ser más bien un mensaje, indicando que Teherán ya no toleraría la agresión israelí contra sus intereses.

Los refuerzos militares estadounidenses en la región podrían ayudar a interceptar misiles y aviones no tripulados procedentes del Líbano, mientras que Jordania también podría desempeñar un papel, como hizo durante los ataques de represalia iraníes. Sin embargo, esto también convierte a los activos militares estadounidenses y a los de sus socios en objetivos legítimos del Eje de Resistencia.

Como explica a The Cradle el ex analista del Pentágono Michael Maloof:

Hezbolá probablemente atacaría buques de guerra estadounidenses en la región que participaran en la interceptación de misiles dirigidos contra objetivos israelíes.

Al igual que en 2006, preveo que la participación de EEUU se centrará más en evacuar a muchos de los 86.000 estadounidenses que se encuentran ahora en el Líbano y que querrían marcharse», añade Maloof.

Los altos mandos militares de Washington también parecen oponerse firmemente a verse arrastrados a un papel ofensivo activo en caso de que estalle una guerra más amplia con Hezbolá, por no hablar de una temida guerra en varios frentes. Esta postura se ve respaldada por las declaraciones del Jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, Charles Brown, que indican la escasa disposición del Pentágono a proteger a Israel.

Nótese que las promesas de Washington de defender a Israel no han hecho mención de una posible acción ofensiva, lo que refleja el deseo estadounidense de evitar una guerra más amplia. Los expertos dudan de que EEUU se implique en gran medida en una guerra a gran escala, apoyándose en declaraciones públicas que subrayan la importancia de evitar una escalada regional -y expresadas más en privado, el deseo de mantener los objetivos militares estadounidenses a salvo de ataques de represalia.

Riesgo militar y cálculos políticos

Como dijo Brown en su momento, el mensaje principal de Washington es:

Pensar en el efecto de segundo orden de cualquier tipo de operación en el Líbano, y en cómo podría desarrollarse y cómo repercute no sólo en la región, sino también en nuestras fuerzas en las regiones.

El general -el oficial militar estadounidense de más alto rango y el principal asesor militar de la Casa Blanca- estaba transmitiendo un mensaje que tiene un significado especial en medio de los recientes acontecimientos.

Al afirmar que una guerra contra Líbano iniciada por Israel ponía en peligro a las tropas estadounidenses, Brown estaba diciendo esencialmente que los altos mandos del Pentágono no consideraban que una guerra regional más amplia ayudara a los intereses estadounidenses.

Dadas estas declaraciones, sigue siendo posible -aunque no está ni mucho menos garantizado- que la administración saliente de Biden frene a Israel independientemente del doloroso golpe que le asestara el Eje de la Resistencia.

Las próximas elecciones estadounidenses de noviembre son otro factor que puede evitar una conflagración regional. «Que EEUU se implique más militarmente con Israel», advierte Maloof, «provocaría disturbios en las calles de Chicago durante la Convención Demócrata a finales de este mes».

Estas realidades sugieren un escenario en el que Washington podría obligar a Tel Aviv a absorber las represalias del Eje de la Resistencia, por graves que sean.

Traducción nuestra


*Ali Rizk lleva más de 15 años trabajando como periodista y comentarista sobre la política de Asia Occidental, y sus artículos más recientes han aparecido en medios como Responsible Statecraft y Al Monitor. Ali cursa actualmente un Máster en Contraterrorismo en la Universidad Macquarie de Australia.

Fuente original: The Cradle

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