Alastair Crooke.
Ilustración: OTL
08 de abril 2026.
…cualquier acuerdo para poner fin al largo desgaste y asedio de Estados Unidos a Irán podría frustrarse de forma similar, ya que el representante de Estados Unidos —Israel— continúa librando su larga guerra por la hegemonía en la región.
Lo que Irán acordó el 7 de abril no es un alto el fuego per se, sino más bien una breve suspensión de las acciones militares con el fin de crear un margen para comprobar si es posible o no entablar un diálogo político significativo con EE. UU.
Estados Unidos, sin embargo, ha aceptado el marco de 10 puntos del Consejo de Seguridad Nacional de Irán como el «punto de partida» acordado para posibles conversaciones, que están previstas que comiencen en Islamabad el viernes —
[Trump] dijo que había recibido una propuesta de 10 puntos de Irán que constituía una “base viable sobre la que negociar”.
Los 10 puntos, en efecto, representan las condiciones previas de Irán para cualquier avance hacia un alto el fuego más sustantivo.
El Marco no emana de figuras políticas marginales iraníes que hablan con mediadores externos, sino del núcleo de liderazgo de Irán. Tras un debate considerable dentro del Comité de Seguridad del Consejo de Seguridad Nacional de Irán (NSC), el Marco se ultimó y se propuso al Líder Supremo. Este último debatió el texto, modificó algunos aspectos y le dio su visto bueno. El Marco es, por lo tanto, una declaración seria y fundamentada de la posición de Irán.
Es evidente, no obstante, que la situación actual sigue siendo muy incierta. Las contradicciones entre el plan de 10 puntos y la exposición de 15 puntos de Witkoff por parte de Estados Unidos son evidentes, y es posible que la tensión entre ambos no pueda mantenerse.
Además, la contraparte clave de este frágil marco —Israel— afirma que no se le consultó y está furiosa por la aquiescencia de EE. UU. a mantener conversaciones basadas en el marco iraní, lo que considera una derrota estratégica para EE. UU. y, por lo tanto, también para Israel.
El décimo punto del Marco de Irán exige el cese de las acciones militares en todos los frentes — incluido el conflicto de Israel con Hezbolá en el Líbano. Sin embargo, Netanyahu afirma ahora que no lo respetará en el frente libanés (donde la guerra ha continuado hoy con ataques israelíes masivos en Beirut y el sur del Líbano).
Irán ya ha anunciado que se está preparando para lanzar «operaciones disuasorias contra instalaciones militares israelíes en los territorios ocupados» a raíz de los ataques de hoy de Israel contra Hezbolá:
En Teherán prevalece la creencia de que la continuación de los ataques del régimen [israelí] en todos los frentes, a pesar del acuerdo, es prueba de la incapacidad de Estados Unidos para controlar a Netanyahu o de que el CENTCOM concede libertad de acción a la entidad sionista (FARS News).
La violación de hoy por sí sola podría bastar para hacer fracasar el Acuerdo Marco, si Israel no se comprometiera a cumplir los términos y, en su lugar, utilizara la carta del Líbano para sabotear subrepticiamente el Acuerdo Marco.
El destacado comentarista de inteligencia israelí Ronen Bergman se preguntaba hoy mismo: «¿Está incluido el Líbano en el acuerdo de alto el fuego? Depende de a quién le preguntes»:
Fuentes de seguridad de alto rango [israelíes] declararon a [Yedioth Ahornot] que el alto el fuego anunciado por el presidente Trump incluye al Líbano. El primer ministro de Pakistán también confirmó los detalles. Pero la Oficina del Primer Ministro [de Israel] lo niega.
El cambio de postura de Trump, que pasó de amenazar con la «aniquilación civilizacional» a un acuerdo de última hora para suspender los ataques incapacitantes que amenazaba lanzar contra toda la infraestructura civil iraní —y aceptar el plan de 10 puntos de Irán— parece haber seguido al colapso de su «Plan B» durante el fin de semana:
La esperanza de Trump era una operación relámpago de las Fuerzas Especiales, al estilo de la de Venezuela (In-boom-Out), para hacerse con una parte sustancial de los 430 kg de uranio enriquecido de Irán, que, según ha dicho Grossi, director del OIEA, se almacenan en un túnel de la instalación nuclear de Isfahán. A continuación, proclamaría la ‘victoria’ antes de que abrieran los mercados tras las vacaciones de Semana Santa.
La incursión de incautación de las Fuerzas Especiales que se barajaba se vio entorpecida por los esfuerzos para rescatar a la tripulación de un F-15 estadounidense que había sido derribado por las defensas aéreas iraníes, no muy lejos de Isfahán.
Los helicópteros de rescate enviados para evacuar a los pilotos resultaron dañados por fuego terrestre (se les veía dejando una estela de humo), pero llegaron a la base fuera de Irán.
Sin embargo, los aviones de las Fuerzas Especiales enviados para la incursión relámpago en Isfahán sufrieron una emboscada por parte de Irán y se estrellaron violentamente.
La operación de Isfahán fracasó así con una gran pérdida de aeronaves. Ahora es poco probable que se pueda repetir una incursión sorpresa de este tipo.
El ‘plan B’ para una ‘victoria’ rápida de entrada y salida para Trump se había evaporado así, dejándole con las opciones de una escalada militar importante que se extendería más allá de su plazo autoimpuesto de 4 a 6 semanas para concluir la guerra con Irán antes de las (ya tensas) elecciones de mitad de mandato.
Para Irán, en caso de que Estados Unidos aceptara sus condiciones previas (un gran «si»), esto se consideraba en Teherán como una oportunidad para remodelar el equilibrio de poder geopolítico regional.
Para este análisis es crucial el control continuado de Irán sobre Ormuz, el levantamiento de todas las sanciones, la expulsión de las fuerzas militares estadounidenses y las bases de EE. UU. de la región, y el fin del concomitante dominio del petrodólar en todo el Golfo Pérsico.
En resumen, Irán ve su actual resiliencia (que ha sorprendido y trastocado muchas expectativas) como la oportunidad de escapar de la ‘jaula’ en la que ha estado atrapado durante siete décadas. Esto se concebía como el retorno de Irán a su posición de potencia estratégica reconocida.
Para Israel, por el contrario, nada podría ser peor como resultado: que Irán emergiera como el Estado más poderoso de la región, y que sus antiguos aliados del Golfo —y también muchos países de Asia— se vieran obligados a aceptar un Irán empoderado.
Históricamente, las pruebas demuestran que los alto el fuego que incorporan contradicciones sustanciales suelen erosionarse, y luego lo hacen de forma acelerada.
En el contexto ruso-ucraniano, contradicciones similares han impedido que surja cualquier arquitectura de seguridad regional consensuada, ya que Europa insistió en proseguir la guerra contra Rusia a través de sus representantes ucranianos.
Del mismo modo, cualquier acuerdo para poner fin al largo desgaste y asedio de Estados Unidos a Irán podría frustrarse de forma similar, ya que el representante de Estados Unidos —Israel— continúa librando su larga guerra por la hegemonía en la región.
Traducción nuestra
*Alastair Crooke, es un exdiplomático británico y es el fundador y director del Foro de Conflictos con sede en Beirut, una organización que aboga por el compromiso entre el Islam político y Occidente.
Fuente original: Conflicts Forum
