MEDIR EL RESULTADO ESTRATÉGICO DEL CONFLICTO. Enrico Tomaselli.

Enrico Tomaselli.

Foto: Dubai. Associated Press/LaPresse / APS

03 de marzo 2026.

Esta guerra…cambiará una serie de cosas en todo Oriente Medio y, por consiguiente, en toda la zona que gravita geopolíticamente a su alrededor, desde África Oriental hasta Asia Central.


Esta guerra, como es obvio, independientemente de cómo termine, cambiará una serie de cosas en todo Oriente Medio y, por consiguiente, en toda la zona que gravita geopolíticamente a su alrededor, desde África Oriental hasta Asia Central.

Y, como es igualmente obvio, la naturaleza de este cambio depende del resultado del conflicto.

Si excluimos por un momento del horizonte de posibilidades las más extremas —la capitulación de Irán o la huida de los estadounidenses—, que parecen ambas improbables, veamos cuáles podrían ser los mejores resultados estratégicos que pueden obtener las partes.

Desde el punto de vista estadounidense, el mejor resultado (y, obviamente, el más posible) podría estar determinado por dos factores combinados, a saber, un deterioro significativo de las capacidades ofensivas y defensivas, y las presiones chinas para evitar un bloqueo significativo y prolongado de Ormuz.

Para que se dé la primera condición, Teherán debería agotar sus reservas de misiles y drones, lo que parece bastante difícil, ya que sin duda han planificado su consumo con vistas a un conflicto prolongado, o, lo que es más probable, su red de lanzadores, fijos y móviles debería quedar en gran parte inutilizada.

Si Irán perdiera esta ventaja, no tendría más remedio que bloquear el estrecho de Ormuz de forma radical, lo que, como se ha dicho, encontraría la oposición de Pekín.

Si se dieran estas condiciones, el Gobierno iraní podría verse obligado a ceder, aceptando fuertes limitaciones al programa nuclear, incluso al civil, y sobre todo al programa de misiles.

En tal caso, tendríamos una solución al estilo venezolano, que permitiría a Estados Unidos proclamar su enésima victoria (entre otras cosas, apretando el nudo energético al cuello de China).

Esta sería una solución parcial para Israel, que querría la destrucción de la República Islámica, pero la ventaja política de la victoria podría compensar el hecho de no haber alcanzado todos los objetivos.

Con la limitación de que sería una especie de paz de Versalles, de la que Irán podría intentar escapar, quizás aprovechando una coyuntura favorable.

En cualquier caso, permitiría a Washington afirmar su control sobre un nudo energético fundamental, pero también, en buena medida, delegar el control de la región a Israel.

El escenario opuesto vería, por el contrario, el agotamiento de las capacidades defensivas del bando antiiraní y, por lo tanto, la creciente eficacia de los ataques con misiles de la República Islámica.

Si se diera una situación de este tipo, probablemente Estados Unidos buscaría una salida al estilo ucraniano, dejando un poco la pelota en manos de los israelíes —que estarían muy ‘magullados’— y tal vez tratando de mediar entre Teherán y Tel Aviv.

En este caso, Irán se encontraría en una posición estratégica mucho más favorable, no solo porque saldría victorioso del conflicto, sino porque ello conllevaría tres factores muy importantes.

En primer lugar, Estados Unidos tendría que retirarse en gran medida de la región y sus bases quedarían destruidas en gran parte.

Los países árabes se encontrarían sin capacidad autónoma para defenderse de los misiles iraníes y sin el paraguas estadounidense (que, por otra parte, han descubierto que es muy simbólico), y por lo tanto en una situación de subordinación de facto a Teherán, que se convertiría en el actor regional más importante; y, por supuesto, Israel, que saldría derrotado de la serie de guerras más larga de su historia, se vería obligado a hacer frente a una serie de convulsiones internas desestabilizadoras.

Ambos escenarios representan, en cierta medida, los resultados más favorables —para una u otra parte—, pero siempre dentro de los más fácilmente posibles.

Dada la variedad de factores que pueden influir en el resultado, es imposible hacer predicciones. Cuanto más se acerque una u otra parte a estos resultados, mayor será la victoria.

Traducción nuestra


*Enrico Tomaselli es Director de arte del festival Magmart, diseñador gráfico y web, desarrollador web, director de video, experto en nuevos medios, experto en comunicación, políticas culturales, y autor de artículos sobre arte y cultura.

Fuente original: Arianna Editrice

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