ELOGIO DE LA MADUREZ DEL CHAVISMO. Farruco Sesto.

Farruco Sesto.

Foto: El diputado Orlando Camacho habla en la Asamblea Nacional de Venezuela el 22 de enero 2026. (Foto: Asamblea Nacional de Venezuela)

06 de Febrero 2026.

“Sopla tempestad, que tengo espacio para maniobrarte. Vengan a mí las dificultades, que navegaremos en ellas.”


Es cosa de compartir nuestro orgullo cuando se constata el nivel de madurez que alcanzó el chavismo, como fuerza motora de la revolución bolivariana.

Una madurez que está a la vista de cualquiera observador, sensible y sin prejuicios, que haya seguido el largo proceso de afirmación de esta revolución, particularmente a la luz de los últimos acontecimientos.

Revolución que no tuvo ni un instante de calma, siempre asediada y agredida, desde que Venezuela decidió elegir a Hugo Chávez para la presidencia de la república. Pero que, con todo, siempre supo llevar el pulso de los acontecimientos sin rendirse, manteniendo la paz del país y la continuidad del poder en manos del pueblo.

Dejemos de lado los esquemas al uso y vayamos a los hechos de la realidad. Y luego reflexionemos sobre la respuesta del chavismo.

Entendamos que Venezuela estuvo sometida durante todo este tiempo a una guerra integral, híbrida, criminal, cuyo último capítulo, con expresión de extrema violencia militar, se vio el 3 de enero pasado.

Repasemos un instante ese universo de agresiones continuas.

¿Qué encontramos allí?

Golpes de estado que se pueden entender también como uno solo que adquiere distintas manifestaciones según el momento y las circunstancias.

Un bloqueo generalizado dirigido por los EEUU con la colaboración de una buena parte de sus países subordinados. Asedio político, diplomático, comercial, económico, mediático, financiero. Con una especial ofensiva cultural y cognitiva para mostrar, ante la opinión pública occidental, a la democracia venezolana como una dictadura opresora.

Secuestro de activos en el exterior. Medidas coercitivas unilaterales, ilegales según el derecho internacional, y mal denominadas sanciones, concebidas para destrozar estructuralmente el país en lo económico y con eso demoler el ánimo de sus habitantes.

Diversos intentos de magnicidio, que incluyen el asesinato de un presidente (pues todo indica que la enfermedad de Chávez fue inducida). Y que tampoco cesan, por lo menos como amenazas provenientes del imperio.

Invasiones mercenarias. Sabotaje eléctrico. Terrorismo. Guarimbas con decenas de asesinatos. Ataques cibernéticos. Secuestro de buques

Reconocimiento a falsos gobiernos auto proclamados.

Apoyo y aliento a los factores de la extrema derecha y sus manifestaciones violentas, con ensalzamiento general del fascismo interno. (Analícese, por ejemplo, la locura del Nobel de la paz).

Y ahora, la operación militar contra una nación de paz, y el secuestro de su Presidente y su esposa.

¿Cuál fue en todo este tiempo la respuesta del Chavismo? ¿Acaso en algún momento se sintió derrotado, perdido el ánimo o abandonada la palabra?

Nada de eso. Todo lo contrario. Actuando siempre con un pulso político ejemplar. Manteniendo, hasta donde es posible, la tranquilidad para pensar con calma y cordura. Con absoluta confianza en las propias fuerzas, confianza en el pueblo, confianza en los dirigentes.

Preparándose siempre para los distintos escenarios adversos (también para los exitosos). Y, sobre todo trabajando políticamente para mantener la unidad total en lo interno. Unidad de la vanguardia. Unidad de los patriotas. Unidad y fusión cívico-militar-policial.  Nunca perdiendo la confianza en la victoria. Con la paz verdadera en todo tiempo como uno de los grandes objetivos.

En analogía un poco forzada con el refrán popular que dice que “lo que no mata engorda”, pudiéramos afirmar que el chavismo aprovechó cada circunstancia difícil para crecer políticamente, sobre todo en conciencia, experiencia y sabiduría.

Formándose en la praxis. Adquiriendo cada vez más experiencia táctica, y mejorando la visión estratégica. Con mayor moral y fortaleza para lidiar con cada coyuntura y entender e interpretar cada vez mejor a sus enemigos internos y externos.

Creando e impulsando líderes de su seno en todos los niveles de la lucha política y en todos ámbitos de uso del poder.  Organizándose intensivamente en el estado comunal. Avanzando hacia el socialismo a veces de cara y a veces por el carril. Es verdaderamente extraordinario. Pero no sorprendente. Las revoluciones verdaderas son así.

Ahora los últimos acontecimientos y sus resultados no hicieron sino reafirmar una vez más esa madurez cada vez mayor del pueblo organizado al constatarse que la revolución continúa al mando (ciertamente en condiciones excepcionales con el presidente Maduro prisionero), la Constitución sigue vigente y el país en paz.

Recordamos lo que decía Chávez aludiendo a la escena de la obra de Shakespeare:

“Sopla tempestad, que tengo espacio para maniobrarte. Vengan a mí las dificultades, que navegaremos en ellas.”


*Farruco Sesto es arquitecto, poeta y ensayista. Ex-Ministro de Estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas. Ex-Ministro de Cultura.

Fuente original: NÒSdiario en gallego

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