Observatorio de Trabajadores en Lucha.
Foto: Movimientos Sociales tomaron las calles de Caracas en una Gran Marcha para exigir la liberación del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores.
17 de enero 2026.
La Venezuela revolucionaria ha demostrado, una vez más, que su fortaleza no reside en un hombre, sino en un pueblo, unas instituciones y una conciencia forjada en dos décadas de resistencia.
Contexto inicial: Un ataque sin precedentes
Hace más de diez días, Venezuela vivió uno de los momentos más críticos de su historia reciente: un bombardeo militar ordenado por el gobierno de Donald Trump contra territorio venezolano y el secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros. En medio de una presión política y mediática internacional sin precedentes, surge la pregunta obligada: ¿Qué está pasando realmente en Venezuela?
Para analizar la respuesta del Estado venezolano y las dinámicas geopolíticas en juego, la periodista Yiset Cabrera conversó con el analista internacional y estudioso de las relaciones estratégicas, Sergio Rodríguez Gelfenstein, en el programa “En cualquier lugar” de AlmaplusTV.
1. HORAS DESPUÉS: INSTITUCIONALIDAD FRENTE A LA AGRESIÓN
Contexto de guerra
Hace más de diez días, Venezuela sufrió un ataque sin precedentes: un bombardeo ordenado por el gobierno de Donald Trump y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. La pregunta que resonó en el mundo era si el Estado venezolano colapsaría. La respuesta fue un contundente ejercicio de soberanía jurídica.
El blindaje institucional se activa
Sergio Rodríguez Gelfenstein detalla la cronología de la resistencia institucional. Inmediatamente después de los hechos del 3 de enero, entró en vigor el decreto de conmoción exterior preparado por el Presidente Maduro. Ese mismo día, el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que se trataba de un secuestro, no de una ausencia definitiva.
Continuidad irreversible
El 4 de enero se reunió el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional y, esa noche, se celebró la primera reunión de gabinete presidida por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El 5 de enero, siguiendo el mandato constitucional, se juramentó la nueva Asamblea Nacional y con ella, la presidenta encargada.
«Si tú te pones a ver, funcionó el Poder Legislativo, funcionó el Poder Ejecutivo, funcionó el Poder Judicial… las instituciones del Estado actuaron acorde a la Constitución… en menos de 48 horas… podríamos decir que en 72 horas el Estado manifestó su solidez», enfatiza Rodríguez.
CONCLUSIÓN
La narrativa del caos se estrelló contra la roca de un Estado revolucionario con protocolos claros. La lección es militante:
“Como dije en un artículo: asesinaron al presidente Chávez y ahora secuestraron al presidente Maduro y las instituciones respondieron. De manera que tenemos una solidez institucional que nos permite eso”.
La continuidad del Estado es la primera trinchera y está más viva que nunca.
2. LA GUERRA QUE NO SE VE: LA BATALLA POR LOS CEREBROS
Cambio de paradigma
Frente a la imposibilidad de una invasión masiva, el imperio trasladó su ofensiva a un terreno más insidioso. «La confrontación en este momento se da sobre todo en el marco comunicacional, cultural, mediático», señala Rodríguez. La batalla ya no es por el territorio, sino por la mente.
Objetivo: La desmoralización programada
La estrategia busca colonizar la conciencia. “Se trata ahora de trastornar el progreso cognitivo de las personas para que en la medida de su confusión, en la medida de su duda o de una actitud no clara, puedan entrar en situaciones de desánimo, de desmoralización, de derrota que le permitan ser manejables, que le permitan ser manipulables”, explica el analista. El fin último es allanar el camino para la imposición de decisiones extranjeras.
La mentira como ecosistema
Rodríguez diagnostica un cambio estructural: “Hoy ya la verdad no es un atributo de los medios de comunicación, sino que hay que trabajar sobre la mentira, porque los medios de comunicación hoy en su gran mayoría mienten, los líderes occidentales, EEUU, Europa, mienten”. Esto exige un nuevo método: “Entonces nosotros lo que analizamos ya no tenemos que analizar sobre la base de la verdad que era lo que se interpretaba con anterioridad, ahora hay que interpretar sobre la base de la mentira”.
La autodefensa informativa: una disciplina revolucionaria
Frente a este bombardeo desinformativo, Rodríguez propone una postura militante radical:
“Yo no transmito ninguna información del enemigo, ninguna”.
Critica con dureza a quienes consumen pasivamente contenidos adversos:
“Si alguien utiliza el 80% de su tiempo en escuchar la fuente de información del enemigo… por supuesto que va a estar confundido, por supuesto que va a tener dudas”.
Frente a este bombardeo, la postura debe ser radical:
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Comprensión revolucionaria informativa: «No le puede dar ni el más mínimo espacio al enemigo».
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Fortaleza en las fuentes propias: “Los que entendemos que nuestra fuente de información son las nuestras, las que creemos en esa fuente, las hacemos nuestras, las hacemos nuestra verdad, estamos fortalecidos para defender esa verdad, para transmitir esa verdad”.
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Movilización constante: “Y la percepción interna en el país se cambia no solamente a partir de los instrumentos comunicacionales, sino que se mantiene o se cambia a través de la movilización, de la conciencia, de la actividad cotidiana”. La conciencia se transforma en las calles, en la actividad cotidiana.
Liderazgo comunicacional en acción
Rodríguez destaca la presencia constante de los líderes revolucionarios en el frente mediático:
“Creo que son ya ocho intervenciones importantes de la presidenta, cuatro o cinco del ministro de Defensa, General Padrino, como tres o cuatro del presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, como también como tres o cuatro del ministro del Interior y secretario general del PSUV Diosdado Cabello”.
Y concluye con un principio básico de la guerra comunicacional:
“Ahí están los parámetros sobre los cuales nosotros nos tenemos que informar”.
CONCLUSIÓN
La guerra mediática y cognitiva representa el frente más sofisticado de la agresión imperial contra Venezuela. Frente a esta ofensiva que busca quebrar voluntades antes que muros, la respuesta revolucionaria debe ser doble: una disciplina férrea en el consumo y difusión de información, priorizando exclusivamente las fuentes oficiales y los líderes legítimos; y una movilización permanente que transforme la conciencia en acción concreta.
Como señala Rodríguez, en esta batalla por los cerebros, cada militante es un soldado y cada verdad propia, un territorio liberado.
“La defensa de la patria hoy pasa por defender nuestra capacidad de pensar con cabeza propia”.
3. LA NARRATIVA DE LA «TRAICIÓN»: UNA TRAMPA PSICOLÓGICA
Un rumor beligerante
Dentro de la guerra mediática, uno de los dispositivos más tóxicos es la siembra del relato de la «traición interna». Rodríguez lo define con claridad: es un instrumento para «desorientar, desordenar, desmoralizar».
Disciplina informativa extrema
La respuesta debe ser de hierro. «Yo no voy a decir aquí que no hubo traición, no lo sé, no me interesa, yo voy a esperar que lo informen los que tienen que informarlo y cuando lo informe lo voy a creer», afirma. Descalifica a los «analistas» en el exterior que alimentan la especulación.
“Mientras tanto no me interesa que un, ya te repito, que un supuesto analista que está en China o en Brasil o donde sea, diga que lo hubo, a mí no me interesa, como yo no lo leo, yo no tengo ese problema”.
La verdad como acto político
En tiempos de guerra, la verdad es una elección militante. «Yo estoy esperando lo que diga al respecto las autoridades de Venezuela y esa es mi verdad».
Patología de la toxicidad
Con crudeza, diagnostica el comportamiento de quienes consumen narrativas enemigas:
“Ahora, efectivamente la gente tiene una necesidad morbosa y esquizofrénica de leer cualquier cosa”.
Remarca que la responsabilidad es individual:
“No se le puede echar la culpa al enemigo de eso, el enemigo hace su trabajo. Ahora es tu responsabilidad si tú cómo te informas”.
La duda como síntoma de debilidad ideológica
Para el analista, el simple hecho de cuestionar basándose en fuentes adversas es ceder terreno. “Yo no tengo duda con respecto a cuál es la verdad. Para mí la verdad es lo que dice Diosdado, todo lo demás no es y por tanto no creo, ni lo repito, ni lo transmito, ni lo pregunto, porque solo hecho de preguntarlo es expresión de que tú pones en duda algo”.
CONCLUSIÓN
El discurso de la traición es un artefacto de guerra, no una búsqueda legítima. La duda alimentada por el enemigo es un lujo que la Revolución no puede permitirse. La actitud coherente es la fe activa en las instituciones. Quien repite o escucha estas narrativas, ya hace el trabajo del imperio. La lealtad se practica con radicalidad cotidiana.
“La revolución se defiende con hechos institucionales, no con especulaciones intoxicadas”.
4. CHINA: EL ALIADO PARADÓJICO
Una relación Contradictoria
En el tablero geopolítico, el rol de China es una interrogante estratégica. Rodríguez la define sin ambages: «es una excelente relación política y una casi nula relación económica».
Gesto diplomático vs. realidad material
Reconoce los gestos de continuidad política del embajador chino tras el secuestro presidencial, pero desmonta cualquier ilusión: «Los empresarios chinos no son manejados por el Estado chino, son manejados por sus propios intereses» capitalistas.
Crítica real
En un momento de rara franqueza, expresa su decepción: «Yo creo que China podría haber hecho mucho más y puede hacer mucho más de lo que ha hecho hasta ahora», y ejemplifica: «China podría haber enviado sus barcos, sus supertanqueros a cargar petróleo a Venezuela, pero no lo hace».
Diagnóstico: miedo y Status Quo
Las razones, para Rodríguez, son dos:
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«China todavía tiene mucho temor de Estados Unidos».
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Un apego a ficciones como el «famoso derecho internacional que no existe» y la ONU, que «no tiene ninguna importancia».
La doble moral del sistema internacional
El analista amplía su crítica a la comunidad internacional en general, usando el ejemplo de Palestina para mostrar un patrón:
“No han demostrado que tengan ninguna importancia los hechos acaecidos en Venezuela. Como tampoco tiene ninguna importancia en el asesinato de 70.000 palestinos, entre ellos 30.000 niños”.
Y desprecia la diplomacia formal como respuesta insuficiente:
“Eso no se le ataca con declaraciones y con declaraciones de repudio, de rechazo y con resoluciones. Eso no basta, ya no basta”.
La dimensión humana y civilizatoria de la lucha
Rodríguez eleva el conflicto más allá de lo nacional:
“Porque lo que está en juego es la humanidad, no es solo Venezuela lo que está en juego de la humanidad”.
Y diagnostica la raíz del problema en Estados Unidos:
“Se ha entronizado un gobierno nazi en Estados Unidos y como todo gobierno nazi aspira al supremacismo, al expansionismo y a la entronización de ideas ajenas a la democracia”.
CONCLUSIÓN
China simboliza la gran frustración estratégica. Muestra solidaridad discursiva, pero le faltan hechos concretos. Su actitud revela una verdad cruda: en el sistema internacional, incluso los rivales de EE.UU. temen más a su poder que valoran la soberanía de los pueblos.
La liberación final no vendrá de aliados externos timoratos, sino de la propia resistencia y la solidaridad revolucionaria verdadera.
5. LA TRINCHERA DEFINITIVA: LA BATALLA ECONÓMICA
El Epicentro de la lucha
Superados los primeros embates, el frente decisivo es otro. Rodríguez es categórico: «Yo creo que la gran batalla que tenemos que dar ahora es la batalla económica». La agresión estadounidense mutará y se centrará en este plano.
La economía como frente de guerra
Rodríguez advierte que la agresión estadounidense mutará de forma:
“La agresión de EEUU no va a disminuir, no se va a atenuar y se va a dar ahora sobre todo en el plano, además del plano comunicacional, cultural y mediático, se va a dar en el plano económico”.
Señal acertada
Celebra como un acierto estratégico que la primera medida de la presidenta encargada haya sido crear el Estado Mayor Agroalimentario. La soberanía alimentaria es el primer paso.
Ecuación de la resistencia
La capacidad de resistir está atada a la solución de los problemas materiales. «Si nosotros no resolvemos el problema económico… vamos a estar en condiciones de debilidad para enfrentar lo que se viene».
Potencial vs. ejecución
Reconoce las capacidades del país, pero exige acción gubernamental:
“Nosotros tenemos el potencial para resistir y para avanzar en términos económicos. Pero se trata de que el gobierno haga su trabajo y yo espero que lo haga”.
La autodeterminación como principio
Frente a ilusiones de salvación externa, Rodríguez es claro:
“Yo creo que en todo caso esto se va a decidir en Venezuela y en Estados Unidos. Esto no lo va a decidir ni China, ni Rusia, ni la ONU, ni Europa, ni nadie”.
La resistencia como destino y deber
Asume con realismo el desafío histórico:
“Y a nosotros nos cabe resistir. La respuesta a eso está en directa relación con nuestra capacidad de resistir”.
Las verdaderas armas de la revolución
En esta guerra material, las armas son intangibles pero decisivas: “Nosotros las armas que tenemos son nuestro honor, nuestra dignidad, nuestro amor al país, nuestra voluntad de defender la soberanía, el apego a nuestra Constitución y las leyes”.
La base social de la resistencia
Confía en la fortaleza del pueblo organizado:
“Tenemos un pueblo unido, tenemos un liderazgo firme”.
CONCLUSIÓN
La batalla económica es la trinchera definitiva. Como diagnostica Rodríguez, después del ruido de las bombas y el veneno de los medios, llegará el silencioso y demoledor asedio de los mercados, las sanciones y la guerra financiera.
Venezuela tiene los recursos, el territorio y el pueblo para resistir, pero debe activar con urgencia su potencial productivo. La creación del Estado Mayor Agroalimentario es una señal en la dirección correcta, pero es solo el primer paso. En esta fase, cada hectárea cultivada, cada empresa recuperada, cada innovación tecnológica será un acto de soberanía.
La independencia política se consolida en la independencia económica, o no se consolida. El imperio lo sabe, y por eso ha trasladado allí su ofensiva principal. La respuesta venezolana debe ser tan contundente en los campos y fábricas como lo fue en los tribunales y cuarteles.
6. DIPLOMACIA REVOLUCIONARIA: SENTARSE CON EL DIABLO PARA DEFENDER LA PATRIA
Principio estratégico
En un escenario de asedio multifacético, Rodríguez defiende la inteligencia sobre el impulso. «Yo creo que siempre hay que darle espacio a la diplomacia. Yo creo que no se puede cerrar los caminos diplomáticos: Recuerda que esta no es una posición coyuntural, sino histórica:
“Venezuela nunca se ha negado a conversar con Estados Unidos. Nunca. Ni el presidente Chávez, ni el presidente Maduro. Y ahora tampoco”.
Condiciones irrenunciables
El diálogo tiene límites claros. Debe darse «en el marco de nuestra Constitución, de nuestras leyes, del respeto a nuestra integridad territorial, a nuestra soberanía».
Pragmatismo revolucionario
Rodríguez es contundente: «Suponer que nosotros podemos enfrentarnos de tú a tú con EEUU en el plano económico, en el plano militar, es una total locura». Las verdaderas armas son las morales.
Critica al aventurerismo
Se deslinda de las «voces calenturientes» que claman por una confrontación directa o ven cualquier cesión como traición. «Las negociaciones son para eso… las dos partes tienen que ceder si quieren llegar a un acuerdo». La alternativa al diálogo es la fuerza, y sus resultados ya se vieron.
Éxito táctico
Destaca el reciente acercamiento con embajadores europeos y el posible restablecimiento de relaciones con Italia como un logro de la diplomacia venezolana. Analiza el cinismo geopolítico detrás: Europa ve el espejo de Venezuela y teme ser la siguiente.
“Claro, los europeos lo están haciendo porque ellos, como dice el dicho, si ve las barbas de tu vecino arder pon las tuyas en remojo, ellos en unos días más pueden estar en la misma situación de Venezuela”.
La esencia revolucionaria
Concluye con una definición de alta política:
“Y precisamente la habilidad de los políticos y de los estadistas es tener la capacidad y la flexibilidad para, en función de los intereses del Estado, en función de los intereses del pueblo, actuar en cada contingencia de la manera más acertada”.
CONCLUSIÓN
La fortaleza revolucionaria no está en los gritos, sino en la sabiduría para navegar el tablero internacional sin perder principios. La diplomacia no es capitulación, es la lucha por otros medios. Cerrar puertas es entregar la victoria al imperio. Dialogar con dignidad y condiciones es extender la trinchera. Como enseñaba Chávez, a veces hay que sentarse con el diablo para defender el cielo de la patria. La prudencia es la inteligencia del fuerte.
La Venezuela revolucionaria ha demostrado, una vez más, que su fortaleza no reside en un hombre, sino en un pueblo, unas instituciones y una conciencia forjada en dos décadas de resistencia. Frente al ataque militar, activó su blindaje jurídico. Frente a la guerra cognitiva, apela a la disciplina informativa. Frente al cerco económico, se apresta a la batalla productiva. Y frente a la diplomacia del imperio, despliega la astucia del que defiende lo suyo. El mensaje es claro: ni traición ni caos. Resistencia y victoria.
*La transcripción y realización del reportaje por Observatorio de Trabajador@s en Lucha
*La entrevista fue realizada en You Tube por AlmaplusTV
*Pagina web AlmaplusTV
Entrevistado
*Sergio Rodríguez Gelfenstein es Consultor y analista internacional venezolano, graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Relaciones Internacionales UCV. Ha sido profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH). Imparte cursos en los posgrados del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual (IAEDPG) de Venezuela y en el Instituto de Estudios Avanzados de Venezuela (IDEA). Candidato a Doctor en Estudios Políticos por la Universidad de los Andes (Venezuela). Ha publicado artículos en Revistas especializadas de Puerto Rico, Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela, México, Argentina y España así como en diversos periódicos e innumerables páginas de Internet. Es autor de numerosos libros entre ellos: ¿Y cuándo Fidel no esté?. Además es colaborador de La Pluma.net. Twitter: @sergioro0701. http://www.sergioro07.blogspot.com
