Domenico Moro.
Imagen: Archivo.
09 de septiembre 2025.
…se trata de una tendencia importante, que demuestra cómo el cambio en las relaciones de poder entre Occidente y los BRICS está avanzando no solo en términos de PIB y producción industrial, sino también en términos monetarios.
Recientemente se han producido acontecimientos que confirman la tendencia al declive del dólar como moneda mundial de intercambio comercial y de reserva, también conocida como “desdolarización”.
Este proceso es tanto causa como efecto del debilitamiento de la hegemonía estadounidense, frente a la creación de un frente opuesto al imperialismo occidental, representado por los países del llamado Sur global, empezando por China e India, que se han reunido en organismos como el BRICS y la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghái.
Aunque todavía no se puede hablar del fin del dominio del dólar y actualmente no existe ninguna moneda, y mucho menos una moneda única de los BRICS, que pueda sustituir al dólar como moneda mundial, el debilitamiento del dólar queda demostrado por la prevalencia del oro sobre los títulos del Estado estadounidense (los Treasuries) en las reservas de los bancos centrales y por la decisión de Zimbabue, pero también de otros gobiernos africanos, de emanciparse del dominio del dólar.
Desde mediados de los años 80 del siglo pasado, el oro había ido disminuyendo en la composición de las reservas de los bancos centrales, mientras que, por el contrario, el peso de los bonos del Tesoro aumentaba, hasta que en 1996 estos últimos superaron al primero.
En agosto de 2025, después de veintinueve años, el oro volvió a superar a los bonos del Tesoro, con un 27 % de las reservas frente al 23 %[i].
¿Cuáles son las causas del adelanto del oro a los bonos del Tesoro?
Para los bancos centrales, los bonos del Tesoro ya no son títulos sin riesgo en los que conviene invertir.
Por un lado, la deuda pública estadounidense ha crecido mucho, hasta alcanzar los 35 billones de dólares, y existe el riesgo de un impago técnico, debido a la existencia de un límite legal a la deuda, que impide al Tesoro estadounidense emitir más títulos de deuda para financiarse sin el consentimiento del Congreso.
Además, las políticas económicas de Trump, basadas en aranceles, fuertes recortes fiscales y aumento del gasto público, debilitan la posición del dólar y de los bonos del Tesoro como activos refugio.
Por otro lado, pesa el riesgo geopolítico: tras el estallido de la guerra en Ucrania, EE. UU. y la UE “congelaron” las reservas rusas en dólares y bonos del Tesoro, por un valor de 300 000 millones de euros, y transfirieron a Ucrania parte de los intereses devengados entretanto[ii].
Esto ha significado, a ojos de muchos países no occidentales, que las reservas en dólares no son intocables.
En consecuencia, los bancos centrales de muchos países emergentes se han volcado, como alternativa, en la compra de oro, al tiempo que se deshacían de los bonos del Tesoro.
De hecho, el oro, a diferencia de los bonos del Tesoro, no puede ser congelado por ningún gobierno. De este modo, las compras de los países emergentes han superado las mil toneladas al año en los últimos tres años.
China, por ejemplo, se ha deshecho de muchos bonos del Tesoro y ha realizado compras masivas de oro. Hoy en día, con 2302 toneladas de oro, ha subido muchos puestos en la clasificación de los países que poseen más reservas de oro, situándose en séptimo lugar.
Rusia se ha deshecho por completo de los bonos del Tesoro y posee 2329 toneladas en lingotes de oro. Además de lo mencionado, el oro es también un activo refugio ideal en épocas de alta inflación, que erosiona los rendimientos de los bonos del Estado.
Por todas estas razones, el oro ha superado progresivamente nuevos récords en 2025, llegando recientemente a cotizar a más de 3600 dólares la onza.
En cambio, en lo que respecta a las relaciones entre el dólar y África, hay que recordar que, según el Instituto de Política Económica de Camerún, casi la mitad del comercio interno de África se factura en dólares (según otras fuentes, el 70 %), el 45 % de los pagos transfronterizos pasa por el sistema interbancario Swift, controlado por Estados Unidos, y el 60 % de la deuda pública está denominada en dólares.
Esta dependencia del dólar determina la fragilidad de las economías africanas frente a la política monetaria de los Estados Unidos y la apreciación del dólar, así como las ineficiencias típicas de un mercado interno dominado por una moneda extranjera, que suponen 5000 millones de dólares al año en costes de conversión de monedas fuertes[iii].
Además, según muchos africanos, la liquidación en dólares de los intercambios comerciales es inadecuada, entre otras cosas porque el intercambio comercial de África con Estados Unidos es de solo 70 000 millones al año, frente a los 400 000 millones con India y China y los 355 000 millones con la UE[iv].
Por todas estas razones, el banco central de Zimbabue ha declarado que para 2030 se emancipará del uso del dólar.
En cualquier caso, a nivel general, entre los gobiernos africanos están creciendo el debate y las acciones para sustraerse del dominio del dólar y para la búsqueda de alternativas.
Cabe destacar, además, que más allá del dominio estadounidense, también es notable la voluntad de los países de África Occidental de emanciparse del dominio de Francia, la antigua potencia colonial, que se ejerce a través de la adopción del Franco CFA, vinculado al euro. De hecho, en 2027 entrará en vigor en África Occidental una nueva moneda, el Eco.
Una de las posibles soluciones a los problemas relacionados con el uso del dólar es un acercamiento de los países africanos a China y al polo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
En particular, los países africanos podrían recurrir a los bonos panda (bonos del Estado chino) y convertir parte de la deuda en la moneda china, el yuan renminbi.
También habrá que ver cuál será el destino del Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación (PAPSS), la infraestructura digital creada en 2022 para permitir los pagos en moneda local entre los 50 países africanos, cuyas economías están cada vez más integradas.
A todo esto, se suma el hecho de que, a partir de la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia, se ha extendido el uso de monedas distintas del dólar (yuan, rupia, rublo y real) en las transacciones, especialmente de materias primas energéticas, entre Rusia, China, India y Brasil.
Repetimos, lo dicho aquí no significa que estemos ante el fin del papel mundial del dólar, sino más bien ante la reducción de su monopolio, que va de la mano del uso cada vez más extendido de otras monedas para las transacciones comerciales y del oro como reserva de los bancos centrales.
Hoy en día, la desdolarización no es un hecho consumado, sino una tendencia.
Sin embargo, se trata de una tendencia importante, que demuestra cómo el cambio en las relaciones de poder entre Occidente y los BRICS está avanzando no solo en términos de PIB y producción industrial, sino también en términos monetarios.
La realidad que se está formando ante nuestros ojos, también debido a las políticas arancelarias introducidas por Trump, se desarrolla de forma contradictoria y requiere, por nuestra parte, una evaluación cuidadosa de todas las tendencias que se están produciendo.
Traducción nuestra
*Domenico Moro es sociólogo. Investigador en el campo sociológico y del marketing, ha publicado Il Militare e la Repubblica, sobre el nuevo modelo de defensa, y numerosos artículos y ensayos de carácter sobre todo económico e histórico en distintos medios periodísticos y en revistas teóricas y de actualidad política, entre ellas Marxismo Oggi y Rinascita della Sinistra. El Viejo Topo publicó en 2013 su libro Nuevo compendio de El Capital y en 2015 Bilderberg. La élite del poder mundial. Su última obra publicada por el Viejo Topo es La Jaula del Euro.
Notas
[i] Sissi Bellomo, «El oro supera al Tesoro: tiene más peso en las reservas de los bancos centrales», il Sole24ore, 3 de septiembre de 2025.
[ii] A. Conner y David Wessel, «What is the status of Russia’s frozen sovereign assets?», Brookings, 27 de junio de 2025. https://www.brookings.edu/articles/what-is-the-status-of-russias-frozen-sovereign-assets/?utm_source=chatgpt.com
[iii] «África pierde 5000 millones de dólares al año debido al comercio de divisas», KSBC Journal, 17 de marzo de 2025. https://ksbcjournal.com/2025/03/28/new-pension-remittance-platform-pencom-sets-june-1-deadline-for-full-compliance/
[iv] Alberto Magnani, «África: adiós al dólar estadounidense entre el shock de Trump, los tipos de interés y la integración financiera», il Sole24ore, 4 de septiembre de 2025.
Fuente original: LABORATORIO per il socialismo XXI secolo
