Michael Roberts.
Pintura: «Retirado» de Tetsuya Ishida, Japon, 1998.
26 de octubre 2024.
Nota de Observatorio de Trabajador@s en Lucha
Como se preveia la coalición formada por el Partido Liberal Democrático y el Kōmeitō perdió la mayoría en la Cámara de Representantes. Pasó de un total de 288 asientos entre los dos a 215 en las elecciones a la Cámara de Representantes (Cámara Baja) de 2024, por debajo de los 233 necesarios para alcanzar la mayoría. En los comicios del pasado 27 de octubre, el PLD ganó 191 escaños, mientras que el Kōmeitō se hizo con 24. Entre los partidos de la oposición, el Partido Democrático Constitucional de Japón (PDCJ) ganó 148 escaños; el Nippon Ishin no Kai 38; el Partido Democrático para el Pueblo 28; el Reiwa Shinsengumi 9; el Partido Comunista de Japón (PCJ) 8; el Partido Socialdemócrata 1; el Sanseitō 3 y el Partido Conservador de Japón 3. Los candidatos independientes ganaron 12 asientos en la Cámara Baja.
De Abe a Kishida e Ishiba, nada cambia; la economía capitalista de Japón sigue estancada.
Japón celebra elecciones parlamentarias el domingo 27 de octubre. El nuevo líder de los Demócratas Liberales en el gobierno y ahora primer ministro, Shigeru Ishiba, ha convocado las elecciones para consolidar su gobierno. El anterior primer ministro, Fumio Kishida, dimitió tras un escándalo de corrupción relacionado con el dinero de ‘cajas negras’ para que las empresas financiaran las campañas de su partido.
Esto no es nada nuevo, ya que ha sido práctica habitual del PLD buscar financiación secreta de empresas a cambio, sin duda, de políticas adecuadas. El escándalo más reciente fueron las estrechas conexiones entre el saliente Kishida y la llamada Iglesia de la Unificación, del rabioso culto cristiano anticomunista del ya fallecido Sun Myung Moon.
Las encuestas de opinión indican que, aunque el PLD conserva su popularidad entre los votantes conservadores de más edad, las generaciones más jóvenes están cada vez más desencantadas. Algunos se sienten atraídos por el énfasis que pone el partido libertario Nippon Ishin no Kai en la reforma política y las iniciativas contra la corrupción.
Tal y como van los sondeos de opinión, el gobernante PLD podría perder su mayoría absoluta en la Cámara Baja, lo que significaría que probablemente tendría que depender de su socio de coalición habitual, el Komeito budista, para controlar la Cámara Baja del Parlamento.
Ya depende del Komeito para obtener la mayoría en la Cámara Alta. El Komeito se ha mostrado menos dispuesto que el PLD a adoptar políticas como dotar al ejército japonés de misiles de mayor alcance y eliminar las restricciones a la exportación de armas que han impedido a Tokio enviar armas a Ucrania o a los países del sudeste asiático que se oponen a Pekín en el mar de China Meridional.
La política exterior antichina de Japón, en alianza con EEUU, es una cosa, pero, como de costumbre, es el estado de la economía lo que centra la atención de la mayoría de los votantes.
Por primera vez en décadas, ha aumentado la inflación de los precios de los bienes y servicios de consumo.
Tasa de inflación subyacente en JAPÓN (%)

Los salarios reales llevan dos años cayendo. En medio del aumento de los precios, algunos partidos de la oposición han abogado por una reducción o la abolición del impuesto sobre las ventas, pero Ishiba se ha opuesto diciendo que es una importante fuente de ingresos para la seguridad social.
Ganancias reales, incluidas las primas (%)

De hecho, la participación del trabajo en la renta nacional de Japón ha ido disminuyendo sustancialmente desde el final del periodo de auge japonés de los años 80; del 60% al 55% actual.
Según algunas mediciones, Japón no es tan desigual en riqueza personal como las demás grandes economías, – la Base de Datos Mundial sobre Desigualdad sitúa el coeficiente de gini de la desigualdad de riqueza en 0,74 (el de EEUU es de 0,83), y el índice de gini de la desigualdad en 0,54 (el de EEUU es de 0,63).
Pero la desigualdad sigue siendo significativa, y la desigualdad de ingresos iguala los niveles de Europa. El 10% de los asalariados con mayores ingresos se lleva el 44% de los ingresos personales, mientras que el 1% con mayores ingresos se lleva el 13%. El 50% de los asalariados con menos ingresos sólo obtiene el 17%. Como es habitual, la diferencia de riqueza es aún mayor. El 10% de los más ricos posee el 60% de toda la riqueza personal de Japón, una cifra que no ha cambiado en el siglo XXI.
El 1% superior posee el 25% de toda la riqueza, mientras que el 50% inferior sólo tiene el 5%. Japón es propiedad, está controlado y dirigido por una élite, al igual que en las demás grandes economías.
Y Japón sigue luchando con años de bajo crecimiento económico; incluso durante (muy anunciada por los keynesianos ) la llamada «Abenomics» bajo el mandato del ex primer ministro Shinzo Abe, que pretendía estimular el crecimiento mediante la relajación monetaria, déficits fiscales y ‘reformas’ estructurales neoliberales.
Japón: Crecimiento del PIB real per cápita (%)

Y el ex primer ministro Kishida ganó las últimas elecciones con un programa que, según él, iba a reactivar la economía japonesa con lo que denominó un “nuevo capitalismo”, supuestamente un rechazo del ‘neoliberalismo’ tal y como lo aplicaron anteriores primeros ministros como Abe.
En su lugar, reduciría la desigualdad, ayudaría a las pequeñas empresas frente a las grandes y ‘nivelaría’ la sociedad. Esto rompería con el énfasis de Abe en la ‘reforma estructural’, es decir, reducir las pensiones, el gasto social y desregular la economía.
Pero nada cambió. Parece que el “nuevo capitalismo” no duró mucho. El crecimiento de la productividad sigue siendo bajo. La imagen de tecnología innovadora del capital japonés parece haber desaparecido hace tiempo. Una medida dominante de la ‘innovación’ se denomina productividad total de los factores (PTF).
El crecimiento de la PTF se ha desvanecido desde más del 1% anual en la década de 1990 hasta casi cero ahora, mientras que la enorme inversión de capital de las décadas de 1980 y 1990 no se ve por ninguna parte. Ahora la tasa de crecimiento del PIB real potencial de Japón es cercana a cero.

Aunque muchas empresas japonesas son supuestamente ‘ricas en efectivo’, no invierten en casa. Esto refleja la baja rentabilidad de los sectores productivos nacionales. Así que el crecimiento de la inversión empresarial es muy débil. Puede que las empresas japonesas hayan aumentado sus beneficios a expensas de los salarios e incluso hayan conseguido aumentar un poco la rentabilidad del capital, pero no están invirtiendo ese capital en nuevas tecnologías y equipos que mejoren la productividad. La inversión real no es mayor que en 2007.
Japón. Tasa de beneficio sobre el capital social y crecimiento anual del capital social %

Y como en el resto de las grandes economías, el sector manufacturero japonés está en recesión (cualquier puntuación por debajo de 50 significa contracción).
Japón: PMI manufacturero – puntos

De Abe a Kishida e Ishiba, nada cambia; la economía capitalista de Japón sigue estancada.
Traducción nuestra
*Michael Roberts es un economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente original: Michael Roberts Blog
