M. K. Bhadrakumar.
Foto: El Ministro de Asuntos Exteriores de la India, Dr. Subrahmanyam Jaishankar (I), se reunió con el Miembro del Buró Político del Comité Central del PCC y Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, Vientiane, Laos, 25 de julio de 2024.
30 de julio 2024.
En pocas palabras, la fobia suscitada por los grupos de reflexión, los medios de comunicación y los funcionarios estadounidenses respecto a la entente chino-rusa ha perdido fuerza. India, por el contrario, ha reforzado sus lazos con Rusia y avanza hacia la estabilización de sus relaciones con China, haciéndolas previsibles.
Existe la expectativa de que el primer ministro Narendra Modi dé prioridad a un giro histórico en las relaciones de India con China como legado de sus 15 años en el poder. De hecho, las cosas van en esa dirección.
A Un alto funcionario indio declaró a la agencia nacional de noticias PTI la necesidad de adoptar un «enfoque matizado» respecto a las inversiones extranjeras directas (IED) procedentes de China, y que el gobierno está abierto a considerar propuestas de IED de Pekín en sectores que impliquen tecnologías de alta gama, como vehículos eléctricos y baterías, así como bienes de equipo modernos de distintos tipos.
Esto coincide con un cambio palpable en la política india durante el último semestre. La interacción de tres factores clave explica este cambio.
En primer lugar, la estabilización de la situación fronteriza, gracias al nuevo mecanismo de gestión de las tensiones fronterizas – «zonas tampón» para separar a los dos ejércitos en las que ambas partes retirarían tropas y cesarían todas las patrullas-, está teniendo repercusiones positivas.
Ya se han establecido zonas de este tipo en cinco de los siete puntos conflictivos. El gobierno no ha alardeado de este notable logro, pero su sinergia en el estrechamiento de los lazos comerciales es importante para ambos países, que se enfrentan a los vientos en contra de la escalada de las barreras comerciales en todo el mundo. Se ha producido una relajación constante de las restricciones indias a los visados para los profesionales chinos de algunos sectores seleccionados.
En segundo lugar, este cambio pragmático también subraya la urgente necesidad que tiene India de tecnología, inversiones y conocimientos chinos para satisfacer sus necesidades industriales inmediatas. La semana pasada, el asesor económico jefe, Anantha Nageswaran, había declarado en el estudio económico anual que Delhi debería centrarse en la IED procedente de China para impulsar las exportaciones de India a Estados Unidos y otros países occidentales, y ayudar a mantener bajo control el creciente déficit comercial de India con Pekín.
La observación de Nageswaran se produjo después de que los datos del Banco de la Reserva de India mostraran que la entrada neta de IED en India cayó un 62,17 por ciento interanual, hasta 10.580 millones de dólares, en 2023-24, el mínimo de los últimos 17 años.
En pocas palabras, la capacidad de India para atraer inversión extranjera se ha visto amenazada por una combinación de circunstancias adversas: incertidumbre económica mundial, proteccionismo comercial y riesgos geopolíticos, etc. La inversión china puede aportar fondos a India, introducir tecnología avanzada y experiencia de gestión, y promover la mejora de las industrias indias y la optimización de su estructura económica.
Un tercer factor tácito es que el entorno geopolítico ha cambiado radicalmente. Ciertamente, Rusia se ha impuesto en la guerra de Ucrania. Se trata de un golpe aplastante a la credibilidad de EEUU y la OTAN, y ocurre en un momento en que Asia-Pacífico se perfila como otro posible punto álgido. Los Estados de la región -excepto Japón, quizás, que se está militarizando rápidamente- no desean ver otra destructiva guerra de poder dirigida por la OTAN en su región.
La militarización de las sanciones por parte de Washington a raíz de la guerra de Ucrania tampoco ha sentado bien en el Sudeste Asiático. Al fin y al cabo, si el Colectivo Occidental puede congelar las reservas de Rusia (aproximadamente, 400.000 millones de dólares) y gastarse sus intereses burlando el derecho financiero internacional, ¿qué impide semejante bandolerismo con los países más pequeños de la región?
Sin duda, el creciente atractivo de los BRICS en la región del sudeste asiático conlleva un gran mensaje. Tailandia y Malasia son los últimos estados regionales que han manifestado su interés por unirse al bloque. Naturalmente, esto reforzará aún más su relación con China.
Mientras tanto, las relaciones de India con Estados Unidos también están algo deterioradas últimamente, tras la renovada implicación de este último país con los separatistas khalistani radicados en Norteamérica. Las acusaciones de EEUU de que India está tramando planes de asesinato, insinuando que la «pistola humeante» conduce a las altas esferas de la dirección política de Delhi, han creado la percepción de que EEUU tiene motivos ocultos para crear puntos de presión sobre la dirección del país. Está claro que EEUU es incapaz de comprender la resistencia y la centralidad de la autonomía estratégica de India.
En un entorno así, la Quad ha perdido su gravitas. La Quad está desfasada con respecto a las necesidades de los países regionales de Asia-Pacífico, donde la opción estratégica de la gran mayoría de los países es el desarrollo económico. A China le tranquiliza cada vez más que India no se alíe con la estrategia de contención de EEUU contra ella.

Pekín vería con satisfacción los comentarios del ministro de Asuntos Exteriores S. Jaishankar, tras la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Quad celebrada el lunes en Tokio, en los que cerraba la puerta firmemente a cualquier papel de terceros para la Quad en las tensas relaciones entre India y China. Dijo:
Tenemos un problema o, yo diría, una cuestión entre India y China… Creo que nos corresponde a los dos hablarlo y encontrar la manera.
Obviamente, otros países del mundo tendrían interés en el asunto, porque somos dos grandes países y el estado de nuestra relación repercute en el resto del mundo. Pero no miramos a otros países para resolver lo que realmente es un problema entre nosotros, añadió Jaishankar.
India comparte los recelos de los Estados de la ASEAN ante la expansión de la OTAN, impulsada por Estados Unidos, como organización global centrada en Asia-Pacífico. La reacción de India ha sido la de seguir reforzando su independencia estratégica. Curiosamente, la visita de Modi a Rusia coincidió con la Cumbre de la OTAN en Washington. (Véase mi blog titulado India-Russia ties take a quantum leap in the fog of Ukraine war, los lazos entre India y Rusia dan un salto cualitativo en la niebla de la guerra de ucrania).
Una encuesta reciente del Instituto ISEAS-Yusof Ishak, un grupo de reflexión financiado por el gobierno de Singapur, mostró que, en Malasia, casi tres cuartas partes de los encuestados afirmaron que la ASEAN debería favorecer a China frente a EEUU si el bloque se viera obligado a alinearse con una de las dos superpotencias rivales.
India está muy en sintonía con estas tendencias en la región de la ASEAN. La centralidad de la ASEAN es la piedra angular de la política Act East de la India, mientras que EE.UU. solo hace promesas de apoyo y ha trabajado tras bambalinas para debilitar la cohesión y unidad del grupo.
En pocas palabras, la fobia suscitada por los grupos de reflexión, los medios de comunicación y los funcionarios estadounidenses respecto a la entente chino-rusa ha perdido fuerza. India, por el contrario, ha reforzado sus lazos con Rusia y avanza hacia la estabilización de sus relaciones con China, haciéndolas previsibles.
Teniendo en cuenta el escenario anterior, el periodo comprendido entre ahora y octubre, cuando está previsto que los BRICS celebren su cumbre bajo la presidencia de Rusia, va a ser una fase formativa. La última reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de India y China, celebrada la semana pasada en Vientiane, parece haber ido bien.
El informe chino destacó la declaración de Jaishankar de que
Mantener un desarrollo estable y predecible de las relaciones bilaterales redunda plenamente en interés de ambas partes, y reviste especial importancia para mantener la paz regional y promover la multipolaridad. India y China tienen amplios intereses convergentes y se enfrentan a la sombra que supone la situación en las zonas fronterizas. Pero la parte india está dispuesta a adoptar una perspectiva histórica, estratégica y abierta para encontrar soluciones a las diferencias y conseguir que las relaciones bilaterales vuelvan a una senda positiva y constructiva.»(Énfasis añadido.)
Lo decisivo va a ser hasta qué punto se traduce en hechos el acuerdo alcanzado en la reunión a nivel de ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Vientiane para resolver las cuestiones fronterizas residuales. El «enfoque matizado» de India para atraer IED de China es un paso en la dirección correcta. Una reunión entre Modi y el presidente chino Xi Jinping al margen de la próxima cumbre de los BRICS, que se celebrará en Kazán del 22 al 24 de octubre, es totalmente concebible.
Sin embargo, desde una perspectiva a más largo plazo, no hay más remedio que descartar los discursos indios interesados sobre las relaciones con China, basados en fobias, rivalidades enconadas e incluso falsedades absolutas, que han calado profundamente en la mentalidad de las élites indias durante décadas de adoctrinamiento, a fin de crear un nuevo pivote positivo y con visión de futuro para una amistad duradera entre las dos naciones.
La tarea no es fácil, pues han proliferado los grupos de interés y los grupos de presión estadounidenses interfieren activamente. En última instancia, corresponde a los dirigentes indios demostrar el valor de sus convicciones.
Traducción nuestra
*M.K. Bhadrakumar es Embajador retirado; diplomático de carrera durante 30 años en el servicio exterior indio; columnista de los periódicos indios Hindu y Deccan Herald, Rediff.com, Asia Times y Strategic Culture Foundation entre otros
Fuente original: Indian Punchline
