Andrés Piqueras.
Ilustración: El sionismo mundial. OTL.
16 de junio 2024.
Es mi intención en este texto mostrar algunas claves del Poder Sionista Mundial (PSM), como predominante personificación del poder del capital en las últimas fases del modo de producción capitalista, hasta el presente. La dimensión de su poder es de tal envergadura, facetas y alcances que resulta difícilmente concebible, quedando mucho más allá de lo que la mayoría de las personas están dispuestas a asumir o dar crédito.
Gran parte de ese poder deviene del propio proceso de centralización del capital (cada vez en menos manos, por absorción de capitales ya acumulados -mediante fusiones o adquisiciones-) y concentración del capital (cada vez de mayor tamaño y dimensión -al centralizarse el capital también se concentra-), en forma de enormes conglomerados o megacorporaciones empresariales transnacionales. En realidad, instituciones globales.
Por eso creo que sería bueno que empecemos examinando la relación del PSM con el mercado capitalista. Luego, poco a poco, nos iremos introduciendo en los ámbitos de poder social, político y estratégico, para comprobar que están todos conectados. Pero antes una introducción necesaria para aclarar malentendidos.
INTRODUCCIÓN (Aclaraciones previas)
El sionismo es una forma de supremacismo y racismo, como reconociera la resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, el 10 de noviembre de 1975, que equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular, llamando a su eliminación (de suma importancia, por más que en 1991, desaparecida la URSS y sin contrapeso a EE.UU. en la ONU, esa resolución se anulara por la 4686).
El sionismo apoyó no sólo al régimen de apartheid de Sudáfrica, sino que desde el principio, como veremos en este texto, estuvo vinculado con el nazismo, el imperialismo y los regímenes dictatoriales y represivos de movimientos populares habidos en el siglo XX y XXI, especialmente vinculados a EE.UU. y sus políticas “antisubversivas”. En ese sentido, es proverbial cómo en poco tiempo las extremas derechas del mundo trocaron su “odio” antijudío por un apoyo a ultranza al régimen sionista.
Por otra parte, la absoluta mayoría de quienes en el mundo se dicen judíos no son semitas, sino de origen ashkenazi, propio de las tierras norteñas del Cáucaso, y extendidos paulatinamente hacia el oeste, Ucrania y Europa oriental y central. Sólo los pocos judíos que quedaron en Asia Occidental a lo largo de la historia son semitas (como los palestinos y buena parte de libaneses, sirios y jordanos). También los son los falasha, de África Oriental. Otra minoría judía importante, no semita, son los sefardíes (ver cuadro 1).
Muchos de quienes se reconocen judíos/as por vinculación étnica, no lo son por religión, y muchos otros/as no son sionistas. En cambio, buena parte del sionismo mundial está encarnado por cristianos protestantes, muchos evangélicos, como se verá en el texto.
Cuadro 1

Fuente: elaboración propia
Por eso, ser anti sionista no tiene nada que ver con ser antijudío, menos aún con ser “antisemita”, sino oponerse a la dominación de un Poder mundial a costa de los pueblos, y muy en concreto, para el caso de la entidad sionista autodenominada “Israel”, del palestino. Ser anti sionista implica enfrentar esa ideología supremacista, así como los crímenes, el apartheid, la colonización y la exclusión que practica. También su permanente agresión en todo el planeta a cualquier iniciativa o movimiento de liberación y emancipación colectiva.
Primera parte
Centralización extrema del capital y poder mundial
En esta primera parte me serviré de algunos datos e incluso pasajes enteros que aparecen en diferentes enlaces, y que me he tomado la molestia de sintetizar con fines ilustrativos y de facilitación general de la comprensión del fenómeno.
Aunque aparentemente, y así se muestra ante la ciudadanía, hay miles y miles de marcas que compiten en el mercado, en la práctica el proceso de centralización del capital ha ido conllevando que sean unas pocas empresas matrices gigantescas las que poseen empresas (marcas) grandes, que a su vez son dueñas de otras medianas, las cuales por su parte detentan la propiedad de muchas pequeñas, como en un perverso juego de muñecas rusas.
Todas las marcas de alimentos envasados, por ejemplo, son propiedad de una docena de empresas matrices: Pepsi Co., Coca-Cola, Nestlé, General Mills, Kellogg’s, Unilever, Mars, Kraft Heinz, Mondelez, Danone y Associated British Foods. Estas empresas matrices monopolizan la industria de los alimentos envasados, ya que prácticamente todas las marcas de alimentos disponibles pertenecen a una de ellas (ver gráfico 1, representativo).
Gráfico 1
Centralización empresarial en la industria alimenticia

Fuente: ¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org)
Estas 12 empresas cotizan en Bolsa y están dirigidas por consejos de administración en los que los mayores accionistas tienen poder sobre la toma de decisiones. Cuando se busca quiénes son esos mayores accionistas se encuentra otro oligopolio mayor por encima del oligopolio anterior (en este caso nada menos que un duopolio), pues hay dos empresas que figuran sistemáticamente entre los principales accionistas institucionales de estas empresas matrices: Vanguard Group Inc. y Blackrock Inc.
A veces estas megaempresas comparten control empresarial con una tercera. Por ejemplo, aunque hay más de 3.000 accionistas en Pepsi Co., las participaciones de Vanguard y Blackrock representan casi un tercio de todas las acciones. De los 10 principales accionistas de Pepsi Co., los tres primeros, Vanguard, Blackrock y State Street Corporation, poseen más acciones que los siete restantes.
Ahora veamos Coca-Cola Co., el principal competidor de Pepsi. Al igual que en el caso de Pepsi, la mayoría de las acciones de la empresa están en manos de inversores institucionales, que son 3.155.
Tres de los cuatro principales accionistas institucionales de Coca-Cola son idénticos a los de Pepsi: Vanguard, Blackrock y State Street Corporation. El accionista número 1 de Coca-Cola es Berkshire Hathaway Inc (su dueño es Warren Buffet). Estas cuatro megaempresas -Vanguard, Blackrock, State Street y Berkshire Hathaway-, son las cuatro mayores empresas de inversión del planeta. Por lo tanto, Pepsi y Coca-Cola son todo menos competidores. Y lo mismo ocurre con las demás empresas de alimentos envasados. Todas son propiedad del mismo pequeño grupo de accionistas corporativos.
El oligopolio de las megaempresas de inversión indicadas domina todas las demás industrias. Por ejemplo, entre las 10 mayores empresas tecnológicas encontramos: Apple, Samsung, Alphabet (empresa matriz de Google), Microsoft, Huawei, Dell, IBM y Sony.
Con ellas tenemos la misma configuración de muñeca rusa. Por ejemplo, Facebook es dueña de Whatsapp e Instagram. Alphabet es dueña de Google y de todos los negocios relacionados con Google, incluyendo YouTube y Gmail. También es el mayor desarrollador de Android, el principal competidor de Apple (ver gráfico 2).
Gráfico 2
Ejemplo de la centralización tecnológica. El caso de Alphabet

Fuente: ¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org)
Microsoft es dueña de Windows y Xbox. En total, cuatro empresas matrices producen el software que utilizan prácticamente todos los ordenadores, tabletas y eso que llaman “teléfonos inteligentes” del mundo. ¿Pero quiénes son los dueños de esas macroempresas?
Más del 80% de las acciones de Facebook están en manos de inversores corporativos, y (a finales de 2021) los principales poseedores institucionales son los mismos que se encuentran en la industria alimentaria: Vanguard y Blackrock. Mientras que State Street Corporation es el quinto mayor accionista.
Los cuatro principales inversores institucionales de Apple son Vanguard, Blackrock, Berkshire Hathaway y State Street Corporation. Los tres principales accionistas institucionales de Microsoft son Vanguard, Blackrock y State Street Corporation.
Si se sigue repasando la lista de marcas tecnológicas -empresas que fabrican ordenadores, teléfonos inteligentes, aparatos electrónicos y electrodomésticos- cualquiera se topa repetidamente con Vanguard, Blackrock, Berkshire Hathaway y State Street Corporation entre los principales accionistas.
En cuanto a la “pluralidad” de los medios de comunicación en general, la centralización del capital no deja muchas dudas al respecto: es casi inexistente.
6 grandes conglomerados transnacionales -aunque todos tienen sede en EE. UU.- controlan el 70% del “negocio global de la comunicación”. Son Time Warner, Disney, NewsCorp (recientemente fusionada con 21st Century Fox), NBC Universal, Viacom y CBS (estas dos últimas se podrían volver a fusionar pronto) [En el Anexo 1 del Apéndice pueden seguirse algunos datos sobre la concentración mediática en el Reino de España].
“Un informe de Reporteros sin Fronteras denunciaba que, si en los ochenta había cincuenta grandes empresas en los Estados Unidos que controlaban el 90% del sector, en la actualidad esta cantidad se había reducido a seis” Principales medios de comunicación: de quién son. Mapa (opcions.org)
Lo que no deja ser aún más inquietante es que detrás de estos conglomerados encontramos también a los anteriores megagrupos de inversión, como importantes accionistas suyos.
Las empresas de este selecto club, que incluye Bancos y Fondos de Inversión, son también las mayores accionistas de las industrias extractivas y de provisión de materias primas en general.
Lo mismo ocurre con la agroindustria de la que depende la “industria alimentaria” mundial. Estos inversores institucionales son dueños de Bayer, el mayor productor de semillas del mundo; también lo son de los mayores fabricantes de textiles y de muchas de las mayores empresas de ropa.
Son dueños de las refinerías de petróleo, de los mayores productores de paneles solares (de manera que controlan tanto la “economía fósil” como la que nos quieren hacer creer que será “sostenible”) y de las industrias automovilística, aeronáutica y armamentística.
Poseen todas las grandes compañías de tabaco, y también todas las grandes compañías farmacéuticas e institutos científicos.
Igualmente son dueños de los grandes almacenes y de los mercados en línea como eBay, Amazon y AliExpress.
“La aerolínea en la que volamos es, en la mayoría de los casos, un Boeing o un Airbus. Y detrás de ellas vemos de nuevo a los mismos megaaccionistas corporativos. Si queremos buscar un hotel o un apartamento a través de Bookings.com o AirBnB.com., lo mismo: son en gran medida propiedad de aquellas megaempresas.
Si salimos a cenar y escribimos una reseña en Trip Advisor, igual. Los mismos inversores están en la base de todos los aspectos de nuestro viaje. Y su poder va mucho más allá, porque hasta el queroseno que alimenta el avión procede de una de sus muchas compañías petroleras y refinerías. Al igual que el acero del que está hecho el avión procede de una de sus muchas empresas mineras”.¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org)
Otro ejemplo lo tenemos en la Banca (cuadro 2).
Cuadro 2
Mayores accionistas del Banco de Santander y del BBVA

Fuente: Expansión
Curiosamente, son dos de los Bancos “españoles” que más invierten en armas y en proyectos ambientales y extractivos altamente dañinos para numerosas poblaciones del mundo, violando todas las normas de responsabilidad social y “sostenibilidad”. Son también de los que más estrechos lazos mantienen con la entidad sionista enclavada en Palestina.
¿Y quiénes son los mayores accionistas de la Reserva Federal de EE. UU.?
- En 2018 el Citibank era la institución número 1 de la lista, con 87,9 millones de acciones del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, es decir, el 42,8% del total.
- El accionista número 2 era JP Morgan Chase Bank, con 60,6 millones de acciones, lo que equivale al 29,5% del total (cuadro 3).
Cuadro 3
Situación accionaria de los dos Bancos más importantes de la FED

En suma, los dos Bancos juntos controlaban casi tres cuartas partes del capital social del Banco regional más importante del Sistema de la Reserva Federal. Tras ellos hay ya una fuerte caída de las participaciones. El Banco Morgan Stanley posee 4,8 millones y su filial Morgan Stanley Private Bank 2,8 millones de acciones, lo que supone una participación combinada del 3,7% en la Fed de Nueva York.
Podemos resumir diciendo que 3 megaempresas – “Fondos de Inversión” – , tienen acciones mayoritarias en el 60% de todas las empresas del mundo: BLACKROCK, VANGUARD y STREET CAPITAL.
Pero ¿Quién posee a estas monstruosas entidades?
Estas empresas de inversión son, por supuesto, propiedad de su propio grupo de accionistas, los cuales, y esto es lo sustancioso, también se poseen entre sí. Todos son accionistas de las empresas de los demás. Juntos forman una reducidísima cúspide de propietarios.
Los inversores institucionales más pequeños, como Citibank, ING y T. Rowe Price, son propiedad de empresas de inversión más grandes, como Northern Trust, Capital Group, 3G Capital y KKR.
Estos inversores, a su vez, son propiedad de empresas de inversión aún más grandes, como Goldman Sachs y Wellington Market, que a su vez son propiedad de empresas todavía mayores, como Berkshire Hathaway y State Street.
En la cúspide de la pirámide -la mayor muñeca rusa de todas- se encuentran Vanguard y Blackrock.
El poder de estas dos empresas es difícil de imaginar. No sólo son los mayores inversores institucionales de todas las empresas importantes del planeta, sino que también son dueños de los otros inversores institucionales de esas empresas, lo que les da un duopolio total.
En el proceso, poseerán buena parte del planeta Tierra (gráfico 3).
Gráfico 3
Influencia empresarial de Vanguard y BlacRock

Fuente: ¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org)
Sabido esto, ¿podemos de verdad seguir teniendo la misma noción ingenua de la tan proclamada “democracia”, el “pluralismo”, la “trasparencia”, la “soberanía del consumidor” o la “libre elección” dentro del modo de producción capitalista?; ¿no es hora de preguntarse de verdad qué hay detrás de toda esa ristra de eslóganes en los que se basa su supraestructura ideológica? Volveré a plantear estas preguntas al final del texto, una vez vista la segunda parte del mismo.
De momento, y en el orden de información que seguimos, hay que considerar que Bloomberg se ha referido a BlackRock como la «cuarta rama del gobierno», debido a su estrecha relación con los Bancos Centrales. De hecho, BlackRock presta dinero a la Reserva Federal estadounidense, y es su principal asesor. Decenas de empleados de BlackRock han ocupado altos cargos en la Casa Blanca bajo las Administraciones de Bush, Obama y Biden.
BlackRock también ha desarrollado el sistema informático que utilizan los Bancos Centrales.
Demos, entonces, el siguiente paso: ¿quiénes son los dueños de Black Rock?
Aquí nos salen algunas figuras destacadas (su currículum es público, sacado de wikipedia -el carácter sionista de estos personajes, que yo añado, es algo que espero que el texto deje claro por las implicaciones de sus empresas-):
- Larry Fink. Judío sionista. Es miembro del Consejo de Administración de la Universidad de Nueva York (NYU) y del Foro Económico Mundial, y copresidente del Consejo de Administración del NYU Langone Medical Center. Además, forma parte de los consejos del Museo de Arte Moderno y del Consejo de Relaciones Exteriores.
- Robert S. Kapito. Judío sionista. En 1988 fundó con Laurence D.Fink BlackRock. En 1992 BlackRock se distanció de Blackstone y se convirtió en una compañía independiente con intereses en la administración de inversiones bursátiles, fondos de inversión privada, inmuebles, liquidez y estrategias alternativas. A través de BlackRock Soluciones, por ejemplo, la empresa proporciona administración de riesgo y servicios de inversión de empresa para miles de fondos y empresas bancarias. Robert Kapito es su Presidente y Director general, así como Presidente del Comité Operativo Global. Además es responsable de unidades operativas clave, incluyendo la administración y asesoramiento bursátil, inversión alternativa, riesgos y análisis cuantitativos y BlaclRock Soluciones. También es director de iShares Inc.
- Susan Wagner. Judía sionista. Tras su paso por la Universidad, Wagner se unió al Banco de inversión Lehman Brothers en Nueva York. En 1988, Wagner y Ralph Schlosstein dejaron Lehman para unirse a Blackstone Financial Group, que luego sería BlackRock.
Wagner ha ocupado muchos puestos directivos en la compañía que fundara: agente operativa, responsable de fusiones y adquisiciones, jefa de inversiones y segunda CEO de BlackRock. Entre las empresas con las que ha negociado figuran Quellos, Merrill Lynch Investment Management y Barclays Global Investors. Expandió la compañía a Asia, Oriente Medio y Brasil. Y tras apartarse de la primera línea de BlackRock, sigue en el consejo asesor de la compañía. En julio de 2014 fue nombrada consejera de Apple Inc.
Pero no son los únicos que toman las decisiones, ya que BlackRock es propiedad de algunos gigantescos accionistas. “Curiosamente” el mayor de ellos es Vanguard.
Y es aquí donde el asunto se pone más oscuro.
“Vanguard tiene una estructura única que nos impide ver quiénes son los verdaderos accionistas. La élite propietaria de Vanguard no quiere que nadie sepa que son los propietarios de la empresa más poderosa del planeta. Aun así, si se indaga lo suficiente, se pueden encontrar pistas sobre quiénes son estos propietarios” ¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org).
No puede ser de otra forma que sus principales accionistas estén entre ese 0,001% de la población mundial.
Las familias más ricas del planeta. Sí, efectivamente, entre ellas están:
Los Rothschild La familia DuPont Los Rockefeller Los Walton
Los Murdoch La familia Oppenheimer y La familia Morgan
Es momento, ahora, de ver la implicación de algunas de esas familias sionistas en los centros neurálgicos del poder de EE. UU. y, con ello, su preponderancia en las redes de poder mundial.
Segunda parte
La penetración de las poderosas familias judío-sionistas en los centros neurálgicos del poder de Estados Unidos
Hadwa y Domenech (2023), en quienes me baso fundamentalmente para esta segunda parte (y a quienes recomiendo encarecidamente seguir para profundizar en la información aquí seleccionada), hablan del estrecho entrelazamiento entre el papel histórico del “judío real”, la creación del poder imperial occidental y el surgimiento del sionismo.
Este último como “producto de la fase imperial del capitalismo”, pero aún más protagonista en su actual decadencia y corrupción. Producto, cuya fabricación fue estimulada y respaldada por las potencias imperialistas que encontraron en esta ideología el caldo de cultivo para sus intereses hegemónicos, “apoyando incondicionalmente y de forma permanente la conversión de la entidad en el símbolo más representativo de un poder mundial, más allá de su incidencia como Nación” (2023: 83).
Desde hace siglos, el empotramiento de la burguesía judía en las redes financieras y comerciales del naciente capitalismo, especialmente por lo que toca al capital a interés usurario, le proporcionó una situación de relevancia estructural.
En sus primeros momentos, el sionismo fue cogiendo peso en Europa gracias a las poderosas familias judías que desde el principio estaban detrás del movimiento, para después dar un salto hacia una mayor vinculación con los poderes mundiales territoriales. Así se explica su frustrado intento de ligarse al imperio otomano entre el final del siglo XIX y principios del XX.
También en esa primera década del nuevo siglo, hubo un acercamiento del movimiento sionista al imperio de los zares rusos, para luego, en la siguiente, tantear, por fin con éxito, al Imperio Británico, con el que pronto se asociaría, tras ofrecer a los judíos sionistas como agentes de Inglaterra y al futuro Estado de colonos judíos como un Estado cliente del Imperio.
La decisiva importancia estratégica del Canal de Suez y el desarrollo del petróleo en la región, terminarían de inclinar la geoestrategia británica en favor del sionismo, lo cual se expresó a través de la Declaración Balfour, (2 de noviembre de 1917). En ella se anunciaba el apoyo inglés al establecimiento de un «hogar nacional» para el pueblo judío en Palestina, que entonces formaba parte del Imperio otomano. La Declaración fue incluida en una carta firmada por el ministro de Relaciones Exteriores británico, Arthur James Balfour, y dirigida nada menos que al barón Lionel Walter Rothschild, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda.
“No siendo casual que en los primeros 15 años del siglo XX, una gran potencia colonial como Gran Bretaña, cuya economía colonial manejaba la familia Rothschild, apoyara la fabricación de una entidad sionista en el corazón del Medio Oriente” (Hadwa y Domenech, pg. 58).
Por aquel entonces Inglaterra seguía la recién estrenada estrategia moderna preconizada por su geógrafo Halford Mackinder, centrada en demostrar la importancia de la geografía (el territorio) en el dominio del mundo, y de ahí la importancia de establecer el control de Europa y Asia Central (además de los territorios coloniales de Asia y África), para enfrentar a Rusia, mayor potencia territorial mundial, a la que había que doblegar y fragmentar para apropiarse de sus riquezas.
Doctrina que ha no ha perdido vigencia hasta hoy mismo, y que ha tenido sucesivas actualizaciones, siendo la primera la del discípulo estadounidense de Mackinder, John Spykman, quien propuso establecer un cordón sanitario en torno a Rusia, abarcando desde el centro de Europa hasta todo el Asia fronteriza con aquel inmenso país, incluido su extremo oriental.
Tal objetivo geoestratégico venía reflejado en la sentencia que formulara al respecto: “quien rija el Este de Europa comandará el Heartland (el corazón del mundo). Quien rija el Heartland comandará la Isla del Centro Mundo. Quien rija la Isla del Centro Mundo comandará el Mundo”. La Isla del Centro del Mundo no es otra que Eurasia y su “Heartland” o corazón es Rusia, el fulcro entra ambas partes de ese gran continente.
Por eso, para el Eje Anglosajón (Inglaterra y después EE.UU.) y el PSM ha sido objetivo prioritario, irrenunciable, impedir la consolidación de Eurasia como entidad política coordinada. Lo que se traduce ante todo y por todos los medios, incluidas varias guerras, en separar a Europa de Rusia, y muy en concreto, a germanos de eslavos, enfrentándolos permanentemente entre sí.
No es de extrañar que el Movimiento Sionista, cada vez más consolidado como Poder Sionista Internacional, estableciera también una alianza con la Alemania nazi en la cuarta década del siglo XX, que se concretó en el ACUERDO DE HAAVARA, el 25 de agosto de 1933. Un “Acuerdo de traslado” entre las autoridades nazis y la Organización Sionista Mundial, con intermediación de la Federación Sionista de Alemania, el Banco Leumi y la Agencia Judía para Israel. Merced al mismo, se trasladaron a Palestina unos 60.000 judíos, dotados con unos 100 millones de $, mientras que los que no comulgaban con los principios sionistas de ocupación fueron abandonados al régimen nazi.
En compensación por su reconocimiento oficial como únicos representantes de la comunidad judía, los dirigentes sionistas se ofrecieron para romper el boicot que habían organizado todas las organizaciones judías del mundo, lideradas por las poderosas asociaciones de EE.UU. y que estaba afectando muy directamente al naciente Reich.
También fueron muy activos en los Judenrat, los comités que controlaban los guetos y decidían quién debía ser deportado. Todas las cuestiones fueron negociadas por Adolf Eichmann (mismo que en 1942, en la conocida como Conferencia de Wansee, propondría, junto con Reinhard Heydrich, y tras el inicio de la derrota nazi en el frente soviético, la “solución final” para los judíos no sionistas, es decir, su exterminio), como se probaría en el juicio a que fue sometido en Jerusalén.
El polémico “acuerdo de traslado” incluía que los nazis organizaran los viajes, de modo que los judíos alemanes llegaran a Palestina en barcos que ondeaban la bandera con la esvástica. Las SA organizaron campos de entrenamiento para preparar a las juventudes sionistas en su emigración, además de imprimir su propaganda y contribuir a la difusión del proyecto y a la organización de los actos.
Pero volviendo a la alianza definitiva, consolidada hasta hoy, entre el sionismo y el Eje Anglosajón, y siendo Asia Occidental el lugar de convergencia entre Europa, Asia y África, es fácil de entender por qué Inglaterra se decidió por establecer allí la entidad sionista, lo cual nada tenía que ver con razones históricas, étnicas o bíblicas, sino puramente geoestratégicas, para disponer de un enclave de contención de cualquier amenaza procedente de Asia, máxime por si las exitosas revoluciones soviética y china pudieran extenderse al llamado “Mundo Árabe”.
Se trataba de implantar una base militar (sin constitución ni fronteras definidas) para el control del territorio y de sus recursos, y al tiempo como fortaleza de vigilancia y dique de posibles sublevaciones y/o amenazas contra el Imperio. Un ente político, en suma, de ocupación y apartheid territorial, que poco a poco se convertiría en el bastión o atalaya adelantada del Sistema Capitalista y de su Imperio Occidental en Asia, permitiendo asimismo el control de África y, en el intersticio entre tres continentes y dos mares, de buena parte de los flujos mundiales.
“Las rivalidades inter-europeas y las riñas por las colonias precipitaron las guerras y revoluciones mundiales, y se transformó en la «cuestión colonial». La primera cuestión provocó que las principales figuras imperialistas propusieran la idea de crear un Estado de colonos judío y cliente en Palestina, diseñado fundamentalmente para bloquear la realización de la unidad y la independencia es esa importante zona del mundo y para servir a los intereses de sus patrocinadores.
Los acontecimientos de la última parte del siglo fueron propicios para la creación de un consenso de opinión entre los imperialistas y los políticos occidentales, con la cooperación de millonarios judíos occidentales y anti-semitas de todas partes a favor del sionismo y de la emigración judía a un Estado judío en Palestina, así como a favor del establecimiento de este Estado. La interacción de los retos y la persistencia de los problemas y de las cuestiones se introdujeron en los planes imperialistas y llevó los acontecimientos a encontrar soluciones a expensas de los pueblos del tercer mundo (…) [este concepto] respondía a las nacientes necesidades occidentales en la zona tras la apertura del Canal de Suez, la ocupación británica de Egipto y la Primera Guerra Mundial.
Lo esencial del pensamiento estratégico británico se formuló en un memorandum hecho por el Estado mayor en el Departamento de Guerra: «La creación en Palestina de un Estado Judío que sirva de parachoques, aunque en sí mismo este Estado sea débil, es deseable estratégicamente para Gran Bretaña”. Abdul Wahhab Al Kayyali, en Las raíces históricas de la alianza imperialista-sionista – Rebelion
El mismo autor, un poco más adelante nos relata los presupuestos de uno de los adalides del sionismo.
Ponencia de Herzl en el Primer Congreso Sionista: «Cada vez es mayor el interés de las naciones civilizadas y de la civilización en general en que se establezca una estación cultural en el camino más corto a Asia. Palestina es esta estación y nosotros, los judíos, somos los portadores de cultura que estamos dispuestos a dar nuestras propiedades y nuestras vidas para realizar esta creación» (…) Herzl confiaba en que las potencias imperiales europeas utilizaran la influencia judía organizada para combatir los movimientos revolucionarios y otros factores internos.”
Es por eso que el Imperio Occidental en su conjunto terminaría apoyando esos objetivos, hasta hoy. De ahí el inseparable entrelazamiento entre el sionismo y el imperialismo (que incluye, siempre que sea necesario, al fascismo global, ya que el sionismo no es sino una forma de fascismo). Todo lo cual ha llevado la cuestión judía a una dimensión impropia, que poco tiene que ver con el pueblo judío en sí. Tanto más a partir de que se empotra en la madeja del poder de la que surgiría como principal potencia mundial tras la Segunda Gran Guerra: Estados Unidos.
Este último paso vendría precedido de una intensa labor de las familias judío-sionistas desde el siglo XVIII. Aunque es a partir de 1845 que el Movimiento Sionista Mundial emprende una política de inserción en las redes de poder de EE. UU. De hecho, el poder judío será decisivo en la consolidación del capitalismo en USA, tanto como en su dominio planetario. De esta forma, su poder también se haría mundial.
Financieros y comerciantes judíos inmigrantes de Europa, comienzan a establecer en Estados Unidos en las décadas de los 40 y 50 del siglo XIX, un importante grupo de casas bancarias, sobre todo de capital alemán. Teniendo todas ellas la particularidad común de estar asociadas de una u otra manera, a la familia Rothschild, terminarían entretejiendo “una tupida red de relaciones” (Hadwa y Domenech, 2023: 88) no sólo económicas, sino también familiares.
Es la figura de August Belmont, agente de la familia Rothschild, la que terminaría de dar cohesión a esa red, a través de la firma August Belmont & Co., que se ocuparía de realizar transacciones en divisas, préstamos comerciales y privados, transacciones corporativas. ferroviarias e inmobiliarias y, lo que es aún más importante, contribuyendo a la creación del imperio económico Morgan. Desde el principio asociado a los Rothschild en la Banca británica, inició su despegue en EE. UU. mediante la venta de armas (al parecer no estaban en su mejor estado) al Norte, en la Guerra de Secesión.
Los Rothschild también apoyarían a los banqueros judíos alemanes Kuhn, Loeb y Seligman, que en su emigración a EE. UU. crearían el Banco J. & W. Seligman & Co., el cual participaría en la financiación de ferrocarriles, en la construcción del Canal de Panamá, así como en la formación de la Standard Oil y la General Motors.
Otra familia banquera judío-alemana, los Warburg, se haría socia de Kuhn, Loeb & Co., y pasaría a dirigir la Wells Fargo & Co., así como el Banco de la Compañía Manhattan.
El Kuhn, Loeb & Co se haría con el control de la Western Union y Westinghouse, además de diferentes líneas de ferrocarriles.
La familia Lehman, por su parte, crea su Banca Lehman Brothers, que a principios del siglo XX se asociaría con Goldman, Sachs & Co., reputada de elegir por su cuenta los puestos de la Secretaría del Tesoro Norteamericano.
Ya en 1913 cinco familias judío-sionistas, se hacen con el control de la Reserva Federal. Son las familias ROTHSCHILD, ROCKEFELLER, KUHN-LOEBS, GOLDAMN SACHS y LEHMAN.
La Reserva Federal (FED), el Banco de Bancos, a diferencia de los Bancos Centrales europeos y de otros lugares del mundo, es una entidad privada que presta dinero a otros Bancos, controla las tasas de interés, el acuñamiento de moneda y detenta el derecho exclusivo de la emisión de billetes. Controlar la FED, por tanto, proporciona el control de la economía de EE. UU., lo que supone detentar el auténtico poder del país (ver cuadro 4).
Cuando esta formación socioestatal se fue haciendo el hegemón mundial, aquellas familias pasaron también a controlar las altas finanzas internacionales, lo que las ha dado desde entonces una enorme capacidad de control de los destinos económicos y por tanto políticos del mundo, en una colosal concentración de poder que no tenía precedentes. De esas raíces florece el Poder Sionista Mundial (PSM).
Cuadro 4
Las familias que controlan EE. UU.

Fuente: elaboración propia a partir de Hadwa y Domenech (op. cit.).
“La creación de la Reserva Federal fusionó el poder de las familias que la dominaban con la fuerza militar y diplomática del gobierno de Estados Unidos. Si sus préstamos en el extranjero no eran pagados, los oligarcas ahora podían desplegar marines estadounidenses para cobrar las deudas” (Hadwa y Domenech, 2023: 93).
La expansión imperial de EE. UU. proporcionaría las bases de acoplamiento de otros “imperios económicos”, como el de los Du Pont (mientras que los Rothschild se calcula que tuvieron más de 100 mil millones de $ de ganancias en la Primera Guerra Mundial).
La extensión de la esfera financiera y la transformación del dinero convertible en oro en simple papel, en los años 30 del siglo XX, acrecentaría aún más tal poder.
En adelante, esas familias estarían también detrás de la elección de funcionarios clave del gobierno e incluso de presidentes, así como de los órganos de control de la política monetaria e instituciones crediticias locales y globales (titulares del Tesoro, Secretaría de Comercio, directores del Banco Mundial y del FMI, de la OCDE…). Su poder es determinante en las megaempresas transnacionales a su vez más poderosas del mundo, en el G7, el Foro Económico Mundial o Foro de Davos, que perfilan la política mundial y dan las directrices a seguir a la mayor parte de gobiernos del mundo, así como a las instituciones de corte global, sean públicas o privadas.
Otros pilares de su poder, como dicen Hadwa y Domenech, son los consorcios petroleros y tecnológicos, además de los armamentísticos, “a través de infinitas redes y vasos comunicantes, cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EE. UU.” (pg. 98). Tienen influencia decisiva en los conglomerados mediáticos y de entretenimiento, pues están en la cúspide de su centralización según ya vimos en la primera parte, en la industria cultural y artística en general, en las organizaciones sociales, empresariales y profesionales, en las fundaciones y ONGs (ver cuadro 5), cuya influencia, a su vez, se expande por el mundo entero.
En suma, esas familias son buena parte de la fuerza militar, económica, sociocultural y diplomática de EE. UU. Son el poder acreedor del mundo y controlan en buena medida la circulación monetaria del mismo
Cuadro 5
Redes de poder en EE.UU. de las familias judío-sionistas

Fuente: elaboración propia a partir de Hadwa y Domenech (op. cit.) y de Petras Las bases locales y estatales del poder sionista en EE.UU. – Rebelion
“El poder sionista es entonces, ciertamente, una extensa y compleja red de individuos y organizaciones inter vinculadas e interactuantes entre sí, destinadas a influir de forma directa y sistemática en la política exterior de los principales países imperialistas para apoyar a la entidad sionista, y particularmente en la de Estados Unidos” (Hadwa y Domenech, 2023: 100).
Bastantes de los grandes magnates corporativos de EE.UU. están detrás de ese Poder Mundial Sionista, como donantes o financiadores directos. También muchos cargos del Congreso, del Senado y en posiciones estratégicas claves, como los Departamentos del Tesoro y del Estado, el Pentágono, el Consejo de Seguridad Nacional y la misma Casa Blanca.
Algunas de las Organizaciones sionistas de EE.UU.:
B’nai B’rith (1843; sólo para población judía)
B’nai B’rith Women (1909)
B’nai B’rith Youth Organization (1944)
Jewish Women International (1995)
Liga Anti-Difamación contra el anti-sionismo (1914; que tendría su réplica años más tarde -1927- en la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo, en Francia).
Organización Sionista de América (1897; filial de la Organización Sionista Mundial hasta 1993 cuando se crea oficialmente el Movimiento Sionista Americano)
Movimiento Sionista Americano (1993)
Congreso Judío Estadounidense (1918)
Consejo Sionista Americano
Comité de Asuntos Públicos EE. UU. – Israel (1959; mantiene por lo general un apoyo directo al Likud. A su comité ejecutivo pertenecen todos los miembros de la Conferencia de Presidentes).
Todas ellas se constituyen como grupos de presión, comités de acción política, think tanks y grupos de vigilancia de los medios de comunicación (una lista más exhaustiva puede verse en el Anexo II del Apéndice, mientras que el cuadro 6 ofrece algunas de las interconexiones sionistas de EE.UU.).
Cuadro 6
Interconexiones de los grandes poderes sionistas en EE.UU.

Fuente: elaboración propia a partir de Hadwa y Domenech (op. cit.).
A todo ello hay que añadir el sionismo evangélico (cristiano), como:
- Mayoría Moral (1979)
- Embajada Cristiana Internacional de Jerusalén (1980)
- Fraternidad de Cristianos y Judíos (1983)
- Consejo de Investigación Familiar
- Coalición de Unidad Nacional para Israel (1991)
- Amigos Cristianos de las Comunidades Israelíes (1995) → Especialmente posicionado contra los Acuerdos de Oslo
- Cristianos Unidos por Israel (2006)
En la Cumbre judía – evangélica de Jerusalén (2003) se vincularon una vez más los principales líderes de la extrema derecha israelí y de la extrema derecha religiosa y militar de EE.UU., … “para coordinar su política común”.
Estos son los principales “THINK TANKS” sionistas:
Pilgrims Society (1903), rama estadounidense de la sociedad creada en Inglaterra un año antes. Recibirá sustanciosas aportaciones de los trusts familiares Morgan, Rockefeller, Carnegie y Lazard Brothers.
Round Table (1909)
Royal Institute of International Affaires (1920) – Londres
Council of Foreign Relations (1921)
Aspen Institute (1949)
Foreing Policy Research Institute (1955)
Hudson Institute (1961)
Washington Institute for Near Est Policy (1985)
Center for Security Policy (1988)
Gatestone Institute (2008)
En el cuadro 7 podemos ver los más grandes entre los grandes del sionismo.
Cuadro 7

Fuente: elaboración propia a partir de Hadwa y Domenech (op. cit.).
Con todos estos antecedentes, ahora sí, volvemos a la pregunta con la que acabábamos la primera parte de este texto: ¿de qué clase de “democracia”, de “derechos” y de “libre mercado” hablamos en el mundo capitalista? Y conectado a ello, yendo a lo concreto del tema que nos ocupa, ¿puede a alguien extrañar que la política de EE. UU., y por tanto del conjunto del Imperio Occidental, esté directamente implicada en el sostenimiento de su entidad sionista-colonial en Asia, su delegación imperial?
¿Podemos ahora entender claramente por qué ésta goza de impunidad absoluta para, entre otras cuestiones, no cumplir ni una sola resolución de la ONU (ver cuadro 8), para ocupar territorios, practicar apartheid, asesinar en masa, cometer crímenes de guerra (en estos momentos 3 reconocidos por la ONU: de genocidio, de limpieza étnica y de castigo colectivo)?
Este puesto avanzado del Imperio en Asia tiene bula para todo ello, porque las instituciones globales, sean económicas, diplomáticas o jurídicas, están bajo control del Imperio, y dentro de él, del Poder Sionista Mundial.
Cuadro 8
Algunas de las más importantes resoluciones de la ONU nunca cumplidas por la entidad sionista |
| 1948: Resolución 194 de la Asamblea General, por la que se reconoce el derecho al retorno de los refugiados y desplazados árabes. |
| 1967: Resolución 242 del Consejo de Seguridad. Reclama la retirada israelí de los territorios ocupados. |
| 1974: Resolución 3.236 de la Asamblea General, por la que reconoce los derechos inalienables del pueblo palestino y reclama el retorno de los refugiados a sus hogares. |
| 1975: Resolución 3.379 de la Asamblea General de la ONU, que describe al sionismo como una forma de racismo. |
| 1978: la ONU declara el 29 de octubre día internacional de solidaridad con el pueblo palestino. |
| 1979: Resolución 446 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige a Israel el desmantelamiento de sus asentamientos sobre los Territorios Ocupados. |
| 1980: Resolución 478 del Consejo de Seguridad, en la que se declara que cualquier intento de modificar el estatuto de Jerusalén por parte de Israel, sería considerado “nulo e inválido”. |
| 1992: Resolución 726 del Consejo de Seguridad, por la que se condena a Israel por deportar a 12 palestinos de los territorios ocupados. (Al tiempo que esta medida viola también la Convención de Ginebra). |
| El derecho al retorno de los refugiados y desplazados (70% de la población palestina) es reconocido, asimismo, por las resoluciones 2.252, 2.452, 2.535, 2.672, 2.792, 2.963, 3089, 3.331 y 3.419 de la Asamblea General. Mientras que las resoluciones 242, 338, y 425 del Consejo de Seguridad reclaman la retirada israelí de los Territorios Ocupados. |
|
Fuente: elaboración propia |
Ya en 1918, el presidente de EE. UU., Woodrow Wilson, presentó al Congreso 12 puntos para la creación del ente sionista en Palestina, aceptando más tarde la Declaración de Balfour. En 1922 ambas cámaras del Congreso aprobaron la Resolución Lodge-Fish, que preconizaba la creación en Palestina del “Hogar Nacional Judío”.
Eso llevaría a firmar con Gran Bretaña en 1925 un Tratado encaminado a “considerar que cualquier intento de negar el derecho del pueblo judío a Palestina (Eretz Israel) y negarles el acceso y el control en el área designada para el pueblo judío por la Liga de Naciones es una infracción procesable tanto por el derecho internacional como por la Cláusula de Supremacía [de Estados Unidos]…” (Hadwa y Domenech, 2023:119).
En 1924 se aprueba en EE.UU. la Ley Johnson-Reed o Acta de Orígenes Nacionales, para limitar la entrada de originarios del sur y este de Europa, que era de donde provenía más población judía proletaria, uno, para asegurar y “clarear” la predominancia del componente anglosajón en la población estadounidense (europea trasplantada), y dos, para incentivar de rebote la emigración judía hacia Palestina. Hoover, en 1931, restringiría aún más esas entradas (lo que muestra, de paso, que el interés de la mayoría de judíos, como se evidenciaría más tarde con el ya visto Acuerdo de Haavara en la Alemania nazi, no era ir a Palestina, sino en todo caso, al nuevo centro del mundo capitalista).
En 1948, Truman fue el primer presidente en reconocer, sólo 11 minutos después de su proclamación como entidad estatal independiente, al ente sionista. El cual, entre 1949 y 1965, recibió del Impero 7.000 millones de dólares. De 1966 a 1970 serían 63 millones anuales. En 1971 esa suma subiría a 634,5 millones $ (el 85% para asistencia militar), multiplicándose por más de 5 tras la guerra del Yom Kipur, en 1973.
El régimen sionista es el mayor receptor acumulativo de la ayuda exterior de EE. UU. desde la II Guerra Mundial. En los años 90 la entidad sionista recibió unos 92.000 millones $, más de 2/3 provenientes de EE. UU., y luego de Alemania y del Poder Sionista Mundial. Tiene, además, el privilegio de recibir préstamos de la Banca comercial mundial a intereses por debajo del resto del mundo.
Asesoramiento, tecnología militar, acceso a secretos de la OTAN, protección diplomática contra todo lo que haga, son algunas de las “transferencias” o “apoyos” que la primera potencia imperial también facilita al ente sionista.
Este es, en realidad, de hecho, una entidad asistida, inviable por sí misma, una auténtica base militar en la que el Imperio Occidental gasta enormes recursos económicos, energéticos y diplomáticos, para que pueda seguir existiendo pese a todas sus atrocidades.
Sin embargo, el relato del victimismo judío para poder perpetrar toda clase de crímenes, el “capital moral” que se utilizó para intentar justificar este engendro, a costa de los millones de judíos no sionistas que fueron sacrificados por el nazismo (y el propio sionismo), se está agotando a pasos agigantados, según el horror de lo que hace ese ente autodenominado “Israel” supera todos los límites y rebasa todas las líneas rojas de decencia, degradando más y más a la humanidad entera en el pozo de la ignominia y la barbarie.
Y esto no es algo que empezara el pasado 7 de octubre, cuando la resistencia palestina atacó a los invasores de su propio territorio (sus ataques se centraron en el territorio acordado como palestino por la ONU, en 1948), ocupado ilegalmente por la entidad sionista y sus colonos armados.
La expropiación, masacre y explotación del pueblo palestino tiene siglos de preparación y de perpetración de la agresión y expolio, que se agudiza al menos a partir de 1948, dado que desde entonces la población palestina padece ocupación ilegal de cada vez más partes de su territorio, demolición de viviendas, sustracción o destrucción de tierras de cultivo, asesinatos de decenas de miles de personas y prisión arbitraria de miles más, entre ellas muchos menores (sí, menores encarcelados sin cargos -a quienes, unas y otros, nuestros media convenientemente orientados por el PSM no consideran “rehenes”-), confinamientos a voluntad del invasor, muros en sus propias localidades, separación forzada de familias, obstaculización del acceso al agua… y un largo etcétera.
Aquí un mapa del proceso de invasión-ocupación llevado a cabo por la entidad sionista.

Acciones que no pueden justificarse en ningún caso, salvo por el pensamiento más aberrante, alegando un pretendido “derecho a la defensa de Israel”, ya que la ONU no reconoce ese derecho a la potencia invasora que ocupa ilegalmente un territorio, como es el caso sionista, mientras que en cambio la resolución 3070 de la ONU sí reconoce el derecho de la población ocupada a defenderse por todos los medios.
Con la decadencia de EE.UU., donde el PSM ha incubado su Poder mundial, así como con la degeneración del modo de producción capitalista, al que le debe también ese Poder, no es de extrañar que el PSM centre hoy sus esfuerzos en impedir el surgimiento del Mundo Emergente, y sobre todo en intentar frenar por todos los medios a China -de los poquísimos lugares del mundo donde no tiene acceso a los centros neurálgicos de dirección social-, y a Rusia, que se ha convertido forzadamente y pagando un alto precio, en una suerte de dinamo clave de ese posible nuevo mundo.
Contra ello es que el PSM, insertado en los núcleos de comando y decisión del Eje Anglosajón, parece cada vez más dispuesto a desatar la fase nuclear de la Guerra Total en la que ya estamos inmersos/as. Desde Palestina hacer estallar al conjunto de Asia. Desde Ucrania acosar al coloso ruso. El conjunto de Europa -cada vez más subordinada al Eje Anglosajón y al PSM- está siendo ya su primera víctima económica. A falta de reacción popular, pronto podrá ser también el primer continente arrasado por la Guerra Total.
APÉNDICE
Anexo 1
Concentración y centralización mediática en el Reino de España
En el ámbito televisivo, los dos grandes conglomerados privados –Mediaset y Atresmedia– seleccionan lo que ve el 58% de la audiencia. En el caso de la radio, son el grupo Prisa (Cadena SER), la Iglesia católica (COPE), Planeta (Onda Cero) y el grupo Godó (RAC1) quienes deciden lo que escucha el 80% de la audiencia total de la radio española, y controlan el 97% del mercado. Antena 3 (ahora en la órbita de Planeta y, anteriormente, controlada por la empresa expública Telefónica), Tele 5 (vinculada con el empresariado italiano), y Canal Plus [un canal de pago inicialmente con apoyo francés y del Grupo Prisa, a su vez con gran parte de su accionariado controlado por capital anglosajón. De hecho, el principal accionista del Grupo PRISA es la firma estadounidense-británica Amber Capital, con un 29,8% de participación. A continuación, se sitúa Vivendi como segundo accionista con un 9,9%. Telefónica es el tercer accionista con un 9%, y Rucandio ocupa el cuarto lugar con un 7,6%].
Otro ejemplo, Mediaset España, se constituyó en los años 2010 y 2011, una vez que la compañía Gestevision Telecinco se fusionó mediante absorción con Sogecuatro, dueñas respectivamente de Telecinco y Cuatro.
Principales grupos de medios de comunicación en el Reino de España

Fuente: Principales medios de comunicación: de quién son. Mapa (opcions.org)
Esto significa que las grandes corporaciones sostienen medios de comunicación que responden a casi todo el arco ideológico, no sólo para asegurarse clientela o negocio con el conjunto de la sociedad, sino para “persuadirla” o “informarla” en su práctica totalidad.
Anexo 2
Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de EE.UU.
Organizaciones miembro
- Ameinu
- American Friends of Likud
- American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
- America-Israel Friendship League
- American Israel Public Affairs Committee
- American Jewish Committee
- American Jewish Congress
- American Jewish Joint Distribution Committee
- American Sephardi Federation
- American Zionist Movement
- Americans for Peace Now
- AMIT
- Anti-Defamation League
- Association of Reform Zionists of America
- B’nai B’rith International
- Bnai Zion
- Central Conference of American Rabbis
- Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
- Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
- Emunah of America
- Friends of Israel Defense Forces
- Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
- Hebrew Immigrant Aid Society
- Hillel: The Foundation for Jewish Campus Life
- Jewish Community Centers Association
- Jewish Council for Public Affairs
- The Jewish Federations of North America
- Jewish Institute for National Security Affairs
- Jewish Labor Committee
- Jewish National Fund
- Jewish Reconstructionist Federation
- Jewish War Veterans of the USA
- Jewish Women International
- MERCAZ USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
- NA’AMAT USA
- MCSK» Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States & Eurasia
- National Council of Jewish Women
- National Council of Young Israel
- ORT America
- Rabbinical Assembly
- Rabbinical Council of America
- Religious Zionists of America
- Union for Reform Judaism
- Union of Orthodox Jewish Congregations of America
- United Synagogue of Conservative Judaism
- WIZO
- Women’s League for Conservative Judaism
- Women of Reform Judaism
- Workmen’s Circle
- World ORT
- World Zionist Executive, US
- Zionist Organization of America
Esta información puede encontrarse en James Petras, Las bases locales y estatales del poder sionista en EE.UU. – Rebelion. De este texto, entre otras muchas consideraciones, entresaco estas palabras de Petras:
“Hay por lo menos 52 importantes organizaciones judías estadounidenses involucradas activamente en la promoción del orden del día de la política exterior, la economía y la tecnología de Israel en EE.UU. Los miembros de base varían entre varios cientos de miles de militantes en las Federaciones Judías de Norteamérica (JFNA, por sus siglas en inglés) y cien mil acaudalados donantes, activistas y traficantes de influencias en el Comité EE.UU.-Israel de Asuntos Públicos (AIPAC).
Además numerosas fábricas de propaganda, denominadas think tanks, han sido establecidas con subsidios de millones de dólares de sionistas multimillonarios, incluidos el Brookings Institute (Haim Saban) y el Hudson Institute entre otros. Numerosos comités de acción política (PAC) financiados por los sionistas han intervenido en todas las elecciones nacionales y regionales, controlando candidaturas e influenciando los resultados de las elecciones.
Fanáticos sionistas se han apoderado literalmente de editoriales, incluidas prensas universitarias; el ejemplo más indignante es Yale University, que publica los folletos más tendenciosos que repiten como loros parodias sionistas de la historia judía (sección de crítica literaria del Financial Times 28/29 de agosto de 2010).
Nuevos proyectos sionistas con considerable financiamiento, hechos para capturar a jóvenes judíos y convertirlos en instrumentos de la política exterior israelí incluyen «Taglit-Birthright» que ha gastado más de 250 millones de dólares durante la última década enviando a más de un cuarto de millón de judíos (entre 18 y 26 años) a Israel durante 10 días de intenso lavado de cerebro (Boston Globe 26 de agosto de 2010). Multimillonarios judíos y el Estado israelí pagan la cuenta.
Se somete a los estudiantes a una fuerte dosis de militarismo al estilo israelí ya que son acompañados por soldados israelíes como parte de su adoctrinamiento; en ningún momento visitan Cisjordania, Gaza o Jerusalén Este (Boston Globe, 26 de agosto de 2010). Se les insta a convertirse en ciudadanos de doble nacionalidad e incluso se les alienta a servir en las fuerzas armadas israelíes.
En resumen, las 52 organizaciones miembros de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses en cuestión constituyen sólo la punta del iceberg de la Configuración Sionista del Poder: tomadas en conjunto con los PAC, las fábricas de propaganda, las editoriales comerciales y universitarias y los medios de masas, nos vemos ante una estructura de poder para comprender la tremenda influencia que tienen en la política exterior e interior de EE.UU. en la medida en que afectan a Israel y al sionismo estadounidense (…)
El Archivo del Lobby de Israel publicó recientemente documentos desclasificados del Consejo Sionista Estadounidense (AZC) obtenidos por emplazamiento legal durante una investigación del Senado de EE.UU. entre 1962 y 1963. Los documentos revelan cómo el Estado israelí a través de sus conductos judíos estadounidenses -las organizaciones sionistas dominantes- penetró los medios de masas de EE.UU. y propagó su línea política, sin conocimiento del público estadounidense.”
Algunos de los más influyentes sionistas
Sheldon Adelson
Victoria Nuland
Anthony Blinken
Paul Dundes Wolfowitz
Henry Kissinger
Leo Strauss
Dominique Strauss-Kahn
James Harris Simons
George Soros Larry Fink
Michael Bloomberg
Lloyd Craig Blankfein
Sanford Weill
Norman Perle
Robert Milken
Nicolas Sarközy
Stephen Allen Schwarzman
George Akerlof
Henry R. Kravis
Guy de Rosthchild
Emmanuel Macron
El currículo de todas estas figuras de la política y del mundo empresarial está al alcance en cualquier buscador, para saber más sobre su dirección o su posesión de empresas, su alta vinculación a instituciones, organismos, etc.
*Andrés Piqueras es profesor titular de Sociología en la Universitat Jaume I de Castelló. Autor y director de numerosos estudios sobre migraciones, mundialización, identidades, movimientos sociales y agencialidad política; ha desmenuzado también la dialéctica Trabajo/Capital a lo largo del capitalismo histórico. Entre sus libros más destacados cabe citar Capital, migraciones e identidades (2007) y la obra colectiva del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), del que es miembro, El colapso de la globalización (2011). Recientemente ha publicado un libro de gran importancia, La opcion reformista: entre el despotismo y la revolucion, antecesor del que aquí se presenta. También es Premio Nacional de Investigación ¬´Marqués de Lozoya¬ª 1994, del Ministerio de Cultura, por su investigación sobre la identidad valenciana.
NOTAS
1 Pueden encontrarse sobre todo en ¿Quién es el dueño del mundo? Blackrock y Vanguard (climaterra.org) [que a su vez toma del documental MAGNÍFICO DOCUMENTAL «MONOPOLY – ¿QUIÉN ES EL DUEÑO DEL MUNDO?» – Tim Gielen 29 (2021) – subtitulado en español por Vari3dad3S (odysee.com), el cual podría ser recomendable de seguir por algunos de los datos que aporta, aunque no por sus conclusiones conspirativas, además de, por supuesto, anticomunistas]. Otros enlaces: Goldman Sachs, el banco que gobierna el mundo | Economía | EL PAÍS (elpais.com); Los verdaderos amos del mundo según Germán Vega Lombardía (youtube.com); ⚠La EMPRESA que CONTROLA EL MUNDO en secreto gracias a tu colaboración⚠ (youtube.com); 💥 ELLOS CONTROLAN EL MUNDO (con tu dinero) – BlackRock y Vanguard (youtube.com); (1049) Las 10 empresas que controlan todo lo que consumes. – YouTube; Las 7 empresas que controlan el 70% de los medios del mundo (youtube.com)
2 En 2016, Oxfam informó que la riqueza combinada del 1% más rico del mundo era igual a la riqueza del 99% restante. En 2018, se informó que las personas más ricas del mundo obtienen el 82% de todo el dinero ganado en todo el mundo en 2017. Ver también Las 7 familias que controlan el mundo – MENzig
3 Nicola Hadwa y Silvia Domenech (2023). El proceso de penetración, ocupación y destrucción de Palestina. Fundamentos, etapas y perspectivas.Agradezco a Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana de Derechos Humanos, que me motivara a escribir este texto. A Fermín Santxez por toda la información aportada.
4 En la poderosa Corona de Castilla desde bien pronto se ocuparon del préstamo del dinero (algo que luego aplicarían a otras Coronas e Imperios europeos), así como de la recaudación de las rentas reales, además del alto pago de impuestos.
5 De interés conocer el libro, El otro lado: la relación secreta entre el nazismo y el sionismo, de M. Abbas. En él se da cuenta del asesinato de judíos, o la complicidad con el mismo, por parte del sionismo, para fomentar la emigración judía a Palestina. Tesis completada en la Universidad Patrice Lumumba de la URSS, en 1982.
Fuente: Observatorio de la Crisis
