EXPULSIÓN DE LAS TROPAS ESTADOUNIDENSES: LOS ESFUERZOS DE LA RESISTENCIA IRAQUÍ GANAN FUERZA EN BAGDAD. Corresponsal de The Cradle en Irak.

Corresponsal de The Cradle en Irak.

Ilustración: The Cradle

01 de marzo 2024.

Mientras la Resistencia iraquí sigue presionando a EEUU para que detenga su apoyo a la guerra de Israel contra Gaza, Bagdad -y Moscú- se alinean más estrechamente con su agenda para expulsar a las tropas estadounidenses de Irak.


Los dispositivos de vigilancia de una vía pública local de Bagdad captaron en cámara el asesinato de un dirigente de las Brigadas iraquíes de Hizbulá, Abu Baqir al-Saadi, en un ataque con misiles estadounidense el 7 de febrero. Las imágenes muestran un misil que perfora el techo de su vehículo y luego se desvía a la derecha de la calle Al-Baladiyat, dejando una estela de llamas a su paso incendiario.

Con el telón de fondo de la creciente guerra israelí contra Gaza, apoyada y armada por Estados Unidos, los ataques aéreos estadounidenses contra Irak y Siria debían transmitir un firme mensaje de disuasión a los aliados de Irán en el Eje de la Resistencia, que tienen como objetivo los intereses militares estadounidenses en Asia Occidental en respuesta a la matanza de Gaza.

Pero los ataques han servido principalmente para avergonzar al gobierno iraquí y a sus aliados internos, provocando una reevaluación de la relación del país con Washington y reavivando los llamamientos para que se ponga fin de la presencia militar estadounidense en Irak.

A pesar del flujo constante de amenazas y tácticas intimidatorias estadounidenses empleadas para disuadir a la resistencia iraquí desde finales del año pasado, estas facciones han aumentado y ampliado progresivamente su participación en la guerra en toda la región, impulsadas por su compromiso con la resistencia palestina y sus objetivos de liberación. Los grupos iraquíes tienen un objetivo específico: presionar a Washington hasta que fuerce una tregua en Gaza, un objetivo estratégico que refleja la unidad de propósito unidad de propósito entre las facciones de la resistencia en Iraq y en la región.

En declaraciones a The Cradle, un alto dirigente de la Resistencia Islámica en Irak (IRI) arroja luz sobre la importancia de la operación de inundación de Al-Aqsa dirigida por Hamás y lanzada el 7 de octubre de 2023. Ese acontecimiento, dice, es considerado como un cambio de juego por las facciones de la resistencia palestina, y ha enviado ondas de choque a través de los corredores del poder en Tel Aviv, Washington y las capitales aliadas.

La operación se considera un proceso histórico que desafía el statu quo de las últimas siete décadas y redefine la dinámica social, de seguridad y militar de la región, explica la fuente.

“Unidad de Frentes»: llevar la teoría a la práctica

Apenas dos semanas después de la operación Diluvio de Al-Aqsa y sus consecuencias, el corresponsal de The Cradle en Irak planteó: «¿Se unirán Yemen e Irak al Diluvio de Al-Aqsa de Palestina?». En aquel momento, se señaló que cualquier posible participación en la guerra de miembros del Eje de la Resistencia distintos del Hezbolá libanés «se materializaría probablemente en forma de ataques con drones y misiles dirigidos contra objetivos específicos, según la convergencia estratégica del Eje de la Resistencia en la Unidad de Frentes.»

La «crisis del Mar Rojo» que se desarrolló en el frente yemení dirigido por Ansarallah, además de las decenas de ataques de la resistencia iraquí contra bases estadounidenses en Irak y Siria desde octubre, parecen confirmar esta hipótesis.

En el caso de Irak, la mayor carga militar fue asumida por cuatro de las facciones de la resistencia identificadas por el secretario general de Kataib Hizbulá, Abu Hussein al-Hamidawi: su propio grupo Kataib Hizbulá, Harakat al-Nujaba, Kataib Sayyid al-Shuhada y Ansarallah al-Aufiaa. Como dice a The Cradle un funcionario del IRI:

Los frentes se abren a discreción de los propios líderes (de estos grupos), basándose en compromisos religiosos, ideológicos y morales derivados de la naturaleza del carácter iraquí en primer lugar.

En los últimos meses, el IRI ha demostrado su versatilidad empleando diversas tácticas y armamento en unas 188 operaciones militares distintas contra objetivos estadounidenses. Éstas van desde ataques con misiles contra bases estadounidenses en Irak hasta ataques con aviones no tripulados contra las fuerzas de ocupación estadounidenses en Siria, e incluso incluyen el ataque contra territorios israelíes distantes, como Ashdod, Haifa y los Altos del Golán ocupados.

Una fuente oficial del IRI confirma a The Cradle que «bombardeamos con misiles balísticos bases estadounidenses, incluso las de Irak, y esto no se limitó a objetivos lejanos en la profundidad, o en el territorio ocupado».

Sin embargo, a medida que aumentaban las tensiones, se hicieron palpables las tensiones en la relación entre Bagdad y Washington. El gobierno iraquí se encontró atrapado entre la vergüenza de la complicidad y el reto de mantener el control sobre los asuntos de seguridad. Incluso algunas de las propias facciones de la resistencia sintieron la presión externa, en particular Kataib Hezbolá, que el 31 de enero anunció la  suspensión temporal de sus operaciones contra las fuerzas estadounidenses y objetivos israelíes.

La suspensión se produjo inmediatamente después del asesinato de tres soldados estadounidenses en la Torre 22, a lo largo de la frontera entre Jordania y Siria, en una operación de la resistencia iraquí sin precedentes por su profundidad, que se consideró un desafío directo a la percepción de invencibilidad de Washington. Como era de esperar, la operación provocó un repunte de las tensiones, dando lugar a una feroz diplomacia itinerante en los días siguientes y provocando una respuesta militar estadounidense enérgica y desproporcionada.

Consideraciones económicas y estratégicas

Para facciones como Kataib Hezbolá y Al-Nujaba, la decisión de suspender las operaciones fue un movimiento calculado para calibrar la respuesta de Washington. Sin embargo, el asesinato selectivo por parte del ejército estadounidense del comandante de Kataib Hizbulá, Abu Baqir al-Saadi, les cogió desprevenidos y provocó una dura condena del ataque estadounidense por parte de Bagdad. Cabe señalar que la facción de Saadi forma parte de las Unidades de Movilización Popular que derrotaron al ISIS y, por tanto, está bajo el paraguas de las fuerzas armadas iraquíes.

Esta vez, el gobierno iraquí no tuvo más remedio que ponerse del lado de la resistencia, mientras que el IRI lanzó una severa advertencia a EEUU en la que señalaba la vuelta a las operaciones.

La vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, luego extendió una invitación al primer ministro iraquí, Mohammed Shia al-Sudani, para visitar Washington. La visita a la Casa Blanca programada para septiembre de 2023 para reunirse con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pospuesta, hace que Sudani, notablemente, sea el único primer ministro iraquí que aún no ha visitado los Estados Unidos en funciones oficiales.

Tras el regreso del primer ministro iraquí de Múnich a principios de febrero, la embajadora de EEUU en Irak, Elena Romansky, se reunió con él para coordinar la agenda de su próxima visita a EEUU y garantizar la coincidencia en los temas a tratar.

Romansky declaró que

Los líderes también discutieron la importancia de continuar con la Comisión Militar Superior de EE. UU.-Iraq, que permitirá la transición a una colaboración bilateral de seguridad duradera entre Estados Unidos e Iraq y es el siguiente paso natural para construir sobre la colaboración muy exitosa de los últimos 10 años entre Iraq y la coalición para derrotar al ISIS.

Lo que no puede ignorarse, sin embargo, es que estas iniciativas diplomáticas siguieron a una series de medidas coercitivas del Tesoro estadounidense para disminuir el valor del dinar iraquí frente al dólar estadounidense. Mientras Irak -tanto oficialmente como entre sus diversas facciones políticas- insiste en que aprovechar el volumen de las exportaciones de petróleo iraquí como moneda de cambio en el mercado mundial es una herramienta de negociación ineficaz, hay quienes prevén aprovechar la oportunidad de la escasez del mercado para aumentar su cuota en dos millones de barriles.

La misión de Sudani es difícil. Debe forjar una solución que cumpla el compromiso de su gobierno de retirar las fuerzas militares extranjeras del suelo iraquí sin desencadenar repercusiones negativas para EEUU.

Bagdad respalda a la resistencia

Según filtraciones, el primer ministro iraquí habría llegado a un acuerdo con el IRI para suspender sus operaciones militares contra las bases estadounidenses a fin de facilitar sus negociaciones para la retirada completa de Irak de las fuerzas de la coalición internacional.

Sin embargo, cualquier decisión en este sentido corre el riesgo de provocar una respuesta negativa de Washington, que blande un arsenal siempre presente de tácticas de presión. Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que los ingresos iraquíes procedentes del petróleo todavía deben pasar por el Banco Federal estadounidense antes de ser entregados a Bagdad.

Los miembros del Consejo de Representantes iraquí están trabajando activamente para sacar adelante una ley que retire las fuerzas extranjeras de Irak, con representación mayoritaria del centro y el sur de Irak, dominados por los chiíes. Sin embargo, las facciones suníes mantienen una postura ambigua respecto a los esfuerzos de los bloques del marco de coordinación para promulgar dicha ley. Además, los partidos kurdos, en particular el Partido Democrático del Kurdistán, se oponen con vehemencia a cualquier consideración sobre la retirada militar estadounidense de Irak.

En respuesta a esta dinámica, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha expresado la voluntad de Moscú de reforzar las fuerzas iraquíes tras la salida de las tropas extranjeras no deseadas. La oferta rusa ha agravado la presión sobre Washington, provocando una reevaluación de la menguante posición estratégica estadounidense en Asia Occidental.

Investigadores próximos a la coalición Marco de Coordinación de Irak, un colectivo de partidos políticos iraquíes que desempeñó un papel clave en la formación del gobierno de Sudani, sugieren que esta evolución -unida a la presión militar ejercida por la resistencia- ha reforzado la postura oficial iraquí y ha obligado a EEUU a comprometerse con el gabinete iraquí y atender sus demandas.

A medida que las facciones de la resistencia intensifican sus operaciones militares en respuesta al asalto israelí a Gaza, respaldado por EEUU, resulta evidente que existe una creciente sinergia entre el gobierno iraquí y los elementos de las fuerzas armadas apoyados por Irán.

Esta alineación forma parte de una facción de resistencia regional más amplia, cuyo objetivo estratégico no es sólo la liberación de Palestina, sino también la salvaguarda de la soberanía de Iraq en su totalidad.

Traducción nuestra


Fuente original: The Cradle

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