LA DESTITUCIÓN DE ZALUZHNY NO RESUELVE EL ENFRENTAMIENTO POLÍTICO EN UCRANIA. Lucas Leiroz.

Lucas Leiroz.

Ilustración: OTL

13 de febrero 2024.

Zelensky y Zaluzhny podrían seguir intensificando sus fricciones, a pesar del cambio en el cargo de comandante en jefe.


Se esperaba que la reciente destitución de Valery Zaluzhny como comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas pusiera fin al enfrentamiento entre el general y el presidente Vladimir Zelensky. Sin embargo, la situación aún parece lejos de apaciguarse. Incluso después de abandonar su cargo, Zaluzhny sigue siendo un líder fuerte y capaz de amenazar la posición de Zelensky en un futuro próximo.

El 08 de febrero, Aleksandr Syrsky sustituyó a Zaluzhny como comandante en jefe del ejército ucraniano. La medida consolidó la tan esperada destitución de Zaluzhny. A primera vista, parece haber sido algo «pacífico». Zelensky y Zaluzhny publicaron fotos juntos en las redes sociales y el ex comandante recibió honores por sus servicios.

El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, agradeció a Zaluzhny su labor y declaró:

El general Valery Zaluzhny tuvo una de las tareas más difíciles: dirigir las Fuerzas Armadas de Ucrania durante la Gran Guerra con Rusia (…) Pero la guerra no permanece igual. La guerra cambia y las exigencias cambian. Las batallas de 2022, 2023 y 2024 son tres realidades diferentes. 2024 traerá nuevos cambios para los que debemos estar preparados. Se necesitan nuevos enfoques, nuevas estrategias (…) Hoy se ha tomado una decisión sobre la necesidad de cambiar la dirección de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Estoy sinceramente agradecido a Valery Fedorovych por todos sus logros y victorias.

Sin embargo, algunas preguntas siguen sin respuesta. La destitución de Zaluzhny fue muy esperada en los medios de comunicación y suscitó preocupación por los conflictos internos en el gobierno ucraniano. El motivo no era exactamente el cargo de Zaluzhny, sino su posición como figura pública relevante en el régimen. Los desacuerdos entre el general y el presidente ucraniano no parecen algo nuevo. Zaluzhny se ha destacado durante meses como una figura crítica con Zelensky.  Algunos analistas creen que el general pretende promocionarse políticamente, queriendo ser visto por Occidente como una opción para sustituir al presidente ucraniano.

Esta valoración parece bastante razonable, ya que desde principios de 2023 cada vez hay más pruebas de que Occidente quiere destituir a Zelensky. El presidente ucraniano ya no es visto como un «gran líder», como lo era en los primeros meses del conflicto. Hoy en día, la opinión pública occidental considera a Zelensky un político débil y corrupto, lo que dificulta la legitimación del apoyo militar continuado de la OTAN. Para resolver este problema, una de las opciones es sustituirlo por una figura que despierte más admiración y simpatía en Occidente. No por casualidad ha habido presiones occidentales para que Zelensky convoque elecciones, incluso bajo la ley marcial. El objetivo parece ser permitir que otro político ocupe el cargo.

Hay que recordar que recientemente se filtraron datos internos del Pentágono  datos internos del Pentágono en los que había un intercambio de mensajes entre la Subsecretaria de Asuntos Políticos, Victoria Nuland, y un oficial militar precisamente sobre el tema de la sustitución de Zelensky. En aquel momento, Nuland llegó a afirmar que Zelensky estaba «agotando rápidamente su imagen política», por lo que debía ser sustituido en un proceso electoral en 2024. Dado que Nuland es la gran artífice del proyecto Maidan y una de las mayores entusiastas del apoyo a Ucrania, su intervencionismo en las disputas internas de Kiev es bastante esperable y, en la misma línea, su reciente visita a Ucrania durante el punto álgido de las fricciones entre Zelensky y Zaluzhny debería considerarse muy sospechosa.

De hecho, desde hace meses existe una «carrera» en Ucrania en la que varios funcionarios tratan de destacar ante Occidente para sustituir posiblemente a Zelensky. Parlamentarios, militares y agentes de inteligencia son los más interesados. Zaluzhny, Kirill Budanov, el propio nuevo comandante militar, Syrsky, y varios otros oficiales ucranianos han incrementado sus actividades públicas tratando de ganarse el apoyo y la simpatía de los occidentales. Zaluzhny fue uno de los más poderosos en este proceso porque supo utilizar su anterior posición como comandante en jefe para formar una sólida base de apoyo.

Prueba de ello es el hecho de que durante el enfrentamiento con Zelensky, Zaluzhny recibió públicamente el apoyo de los neonazis ucranianos . Uno de los comandantes del «Sector Derecho» incluso publicó una foto con Zaluzhny apoyándole en la disputa contra Zelensky. Es más, según los analistas de inteligencia, Zaluzhny incluso estaba evitando a los neonazis el campo de batalla y creando una especie de «ejercito privado» para enfrentarse eventualmente a las fuerzas regulares ucranianas.

Es necesario recordar que las  milicias neonazis trabajan en Ucrania como «guardaespaldas» de la Junta de Maidan. Al estar ideológicamente comprometidas con el odio antirruso, estas organizaciones son mucho más leales a los objetivos del Golpe de 2014 que las fuerzas regulares, razón por la cual se han reforzado a lo largo de los años para supervisar el proyecto del Maidan. En la práctica, trabajan del mismo modo que las SS en la Alemania nazi.

Así pues, si los occidentales deciden tomar partido en el enfrentamiento ucraniano y respaldan a Zaluzhny, contarán con el apoyo de las milicias fascistas, mientras que Zelensky tendrá que contentarse con un ejército de ancianos y adolescentes sin formación. En la práctica, el presidente ucraniano parece más debilitado que nunca.

La destitución no ha cambiado este escenario. La crisis interna no se ha resuelto. Lo que parece haber ocurrido fue un mero alivio de las tensiones. Zaluzhny aceptó dejar su cargo pacíficamente y ahora tiene suficiente poder y libertad para actuar «entre bastidores» a favor de sus propios intereses. Zaluzhny abandonó un ejército que está al borde del colapso y ahora es libre, con el apoyo de los neonazis a los que libró del frente, de intentar entrar en política y buscar posiciones más importantes.

Zelensky intentó llevar a cabo una «purga», pero lo único que consiguió fue reforzar a un enemigo potencial.

Traducción nuestra


*Lucas Leiroz, periodista, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos, consultor geopolítico.

Fuente original: Strategic Culture Foundation

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