Xavier Villar.
Ilustración: Mahdi Rtail para Al mayadeen English
20 de enero 2024.
Reconocer la necesidad de la acción política no implica renunciar a la noción de ilegitimidad que caracteriza a «Israel» desde la perspectiva iraní.
La histórica demanda por genocidio presentada por Sudáfrica contra «Israel» comenzó el pasado jueves en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el tribunal con sede en La Haya.
Durante la primera jornada, el equipo jurídico sudafricano describió la desgarradora situación de la población palestina de Gaza y expuso lo que el propio equipo jurídico calificó de actos genocidas cometidos por «Israel».
Adila Hassim, miembro del equipo jurídico sudafricano, acusó directamente a la entidad colonial sionista de estar implicada en cinco actos genocidas:
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Asesinatos en masa de palestinos: Según Hassim, el primer acto genocida consiste en el asesinato masivo de palestinos en Gaza. El abogado presentó al tribunal imágenes de fosas comunes donde se enterraron cadáveres, muchos de ellos «sin identificar». Hassim también subrayó que más de 1.800 familias han perdido a varios miembros.
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Daño físico y mental: El segundo acto genocida cometido por la entidad sionista es el daño físico y mental infligido a la población palestina. Cerca de 60.000 personas han sido heridas y mutiladas, la mayoría mujeres y niños, en un lugar donde el sistema sanitario se ha colapsado.
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Desplazamiento forzoso y bloqueo alimentario: Adila Hassim declaró que la entidad sionista ha impuesto deliberadamente condiciones insostenibles y diseñadas para provocar la destrucción de Gaza mediante el desplazamiento forzoso de la mayoría de la población. Asimismo, Hassim mencionó el bloqueo sionista de alimentos y agua en Gaza, que ha provocado un hambre generalizada. Además, la ocupación colonial ha eliminado la capacidad de distribuir los alimentos disponibles al restringir la circulación de los trabajadores humanitarios.
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Destrucción del sistema sanitario: El ataque militar de «Israel» contra el sistema sanitario de Gaza ha hecho insostenible la vida en la región. Según la declaración del abogado, la asistencia sanitaria ya estaba debilitada por años de ataques israelíes y actualmente es incapaz de hacer frente al abrumador número de heridos que necesitan tratamiento urgente.
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Impedir el nacimiento de palestinos: Hassim explicó al tribunal cómo la entidad sionista obstaculiza el tratamiento vital necesario para el parto, impidiendo de hecho los nacimientos en Gaza.
Hasta ahora, 14 países, todos ellos situados en el Sur Global, han respaldado la demanda por genocidio contra «Israel» ante el Tribunal Internacional de Justicia. Entre estos países se encuentran Brasil, Arabia Saudí, Malasia, Turquía, Bolivia, Nicaragua, Maldivas, Venezuela, Namibia, Jordania, Marruecos, Bangladesh, Pakistán y la República Islámica de Irán. Además, en los últimos días, la Liga Árabe, organización regional formada por 22 países miembros, ha declarado su apoyo a la demanda sudafricana.
El apoyo de Irán a Sudáfrica requiere una explicación más detallada. La República Islámica no reconoce a «Israel» como «Estado legítimo» debido a su condición de «Estado usurpador». En este contexto, se plantea la cuestión de cómo puede Irán denunciar a un «Estado» que no reconoce.
Aquí, podemos diferenciar entre la perspectiva política, en la que la entidad sionista se considera un estado colonial y opresor sin legitimidad, y la realidad política que afirma que el «estado sionista» está cometiendo un genocidio en Palestina, situación que debe detenerse a toda costa. Reconocer la necesidad de la acción política no implica renunciar a la noción de ilegitimidad que caracteriza a «Israel» desde la perspectiva iraní.
Por otra parte, no puede pasarse por alto la «ironía» histórica de que sea precisamente Sudáfrica la que ha llevado a «Israel» ante el Tribunal Internacional de Justicia. El recuerdo del apartheid, el sistema de segregación racial y discriminación institucionalizada contra la población no blanca implantado en Sudáfrica entre 1948 y 1994, sigue vivo en el país.
Del mismo modo, persiste el recuerdo del apoyo sionista al colonialismo blanco en el país africano, ejemplificado en la estrecha relación entre el primer ministro sudafricano del apartheid, P.W. Botha, y el entonces ministro de Seguridad sionista, Ariel Sharon, en la década de 1980. Al mismo tiempo, el Congreso Nacional Africano, el principal partido de la lucha anticolonial dirigida por Nelson Mandela, dejó claro su apoyo incondicional a la liberación palestina. En palabras del propio Mandela «Nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos».
Durante casi 20 años, Pretoria bajo el apartheid y «Tel Aviv» fueron socios importantes en diversos ámbitos, desde los intercambios comerciales hasta la colaboración en cuestiones de armamento nuclear. Además, no puede pasarse por alto la similitud entre ambos proyectos coloniales desde una perspectiva política.
Es precisamente esta relación colonial entre ambos la que explica por qué las autoridades de la actual Sudáfrica post-apartheid encuentran paralelismos entre la situación actual de Gaza y la vivida por el pueblo sudafricano a manos del supremacismo blanco.
Por último, es necesario señalar, aunque sea brevemente, la respuesta dada por la entidad sionista a la denuncia presentada por Sudáfrica. Las respuestas pueden resumirse en las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores israelí, acusando a Sudáfrica y, en particular, al equipo jurídico que representa al país ante el tribunal, de «simpatizar con Hamás». Esto criminaliza de nuevo la respuesta anticolonial proporcionada por el grupo palestino.
Se puede concluir afirmando que el argumento israelí, según el cual todo en Gaza es un escudo humano, convierte a toda la población civil en un objetivo militar «legítimo», lo que constituye el rasgo central del genocidio.
Traducción nuestra
*Xavier Villar es investigador y escritor independiente.
Fuente original: Al Mayadeen English
