PALESTINA: BORRELL, DE LA UE, DEFIENDE A EE.UU. M. K. Bhadrakumar.

M. K. Bhadrakumar.

Ilustración: Blinken y Borrel viajan…, OTL

11 de enero 2024.

Como jefe de la política exterior de la UE, Borrell navegó por las turbulencias internacionales y las divisiones dentro del bloque de 28 miembros para hacer que Europa estuviera más unida y convertirla en un peso pesado diplomático, pero con un éxito desigual.


La semana pasada, la escena diplomática de Oriente Medio estuvo dominada por la gira regional del secretario de Estado estadounidense Antony Blinken a Turquía, Jordania, Qatar, EAU, Arabia Saudí, Israel, Cisjordania y Egipto. Se trataba de un «espectáculo itinerante» para reunir a los dirigentes de los países árabes en torno a Estados Unidos, pero culminó con una enconada reunión en Cisjordania entre Blinken y el presidente palestino Mahmud Abbas, empañada por «disputas y discusiones», según Sky News Arabia.

La región está atenazada por la angustia de que Israel pueda provocar una fatídica expansión del conflicto de la Franja de Gaza al Líbano e Irán, tras el asesinato de varias figuras militares de alto rango de Hamás y Hezbolá en los últimos días, que coincidieron con la presencia de Blinken en la región y subrayaron el desdén de Tel Aviv hacia las sutilezas diplomáticas. Dos vídeos de Cisjordania mostraban a tropas israelíes disparando a un muchacho de 17 años y atropellando repetidamente el cadáver de un hombre al que habían disparado el viernes pasado.

EEUU teme la expansión del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, Blinken cargaba con la contradicción de que la retórica del apoyo continuado de Washington a la operación israelí está tan visiblemente reñida con las palabras del presidente Joe Biden la semana pasada de que estaba realizando un trabajo «discreto» con el gobierno israelí «para conseguir que reduzcan significativamente su presencia y se retiren en gran medida de la Franja de Gaza».

Blinken afirmó que

los países (árabes) acordaron trabajar juntos para ayudar a estabilizar la Franja de Gaza, trazar una vía política para los palestinos y trabajar por la paz, la seguridad y la estabilidad a largo plazo en la región.

Al mismo tiempo, admitió que para ello es necesario poner fin al conflicto de Gaza e identificar una vía concreta para la creación de un Estado palestino. Blinken señaló que los países de la región siguen interesados en normalizar las relaciones con Israel, pero sólo en los términos de una solución del conflicto palestino-israelí. Podría decirse que éstas podrían ser señales incipientes de la aparición de una hoja de ruta.

El asesinato de altos cargos de Hamás y Hezbolá indica que Israel no está logrando avances significativos en el campo de batalla y que los dirigentes se ven obligados a reunir «trofeos» y reclamar la «victoria». En una guerra híbrida, tales asesinatos no debilitarán significativamente al movimiento de resistencia. De la noche a la mañana se nombró a un líder eficaz para dirigir la Fuerza Quds del CGRI cuando el legendario general iraní Qassem Soleimani fue asesinado en 2020.

Dicho esto, no debe sobrestimarse la probabilidad de un conflicto directo entre Israel y Hezbolá, ya que este último es muy consciente de que un estallido de hostilidades es precisamente lo que conviene a Tel Aviv. Irán también calibra el cálculo de Israel para arrastrar a EEUU a la guerra. Según los informes, Irán ha suministrado misiles de crucero a Hezbolá.

Con un telón de fondo tan tumultuoso, en un espectáculo paralelo cuidadosamente coreografiado, el jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, también apareció en la región al mismo tiempo que Blinken. Los destinos de Borrell fueron Líbano y Arabia Saudí. El anuncio de la Unión Europea  decía que la misión de Borrell

será una ocasión para debatir todos los aspectos de la situación en Gaza y sus alrededores, incluidas sus repercusiones en la región, especialmente la situación en la frontera entre Israel y Líbano, así como la importancia de evitar una escalada regional y de mantener el flujo de ayuda humanitaria a los civiles.

En declaraciones a los medios de comunicación en Beirut, Borrell se mostró muy crítico con la guerra de Israel en Gaza y pidió una pausa «que podría convertirse en permanente». También dijo: «Es imperativo evitar una escalada regional. Es absolutamente necesario evitar que Líbano se vea arrastrado a un conflicto regional». Borrell consideró que su misión consistía en hacer balance de la situación y «contribuir a una salida de la crisis».

Borrell se reunió con el Jefe de Misión y Comandante de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano ( UNIFIL por sus siglas en ingles), el general Aroldo Lázaro, compatriota español. De hecho, se ha hablado de desplegar una fuerza de mantenimiento de la paz en la frontera norte de Israel con Líbano.

Mientras tanto, Al Jazeera informó, citando a una fuente gubernamental de Beirut, de que Borrell también mantuvo una reunión no publicitada con una delegación de Hezbolá encabezada por Mohammad Raad, miembro de la asamblea legislativa libanesa. Es concebible que éste haya sido un punto clave de su itinerario en Beirut.

Mientras que Estados Unidos y varios países europeos, como Alemania, Reino Unido, República Checa y Austria, entre otros, consideran a Hezbolá una organización terrorista, la UE se limitó a añadir la denominada «rama militar» de Hezbolá a su lista de organizaciones terroristas, dejando la puerta abierta a interactuar con la dirección política del movimiento en caso necesario.

Ello se produjo a raíz del supuesto atentado suicida del grupo contra un autobús en 2012 en Burgas (Bulgaria), en el que murieron cinco turistas israelíes y un conductor búlgaro. El pasado julio, durante un debate sobre la situación de crisis en el Líbano, el Parlamento Europeo adoptó por primera vez una resolución en la que pedía que la UE incluyera a todo Hezbolá en su lista de organizaciones terroristas prohibidas, pero aún no se ha actuado en consecuencia.

La reunión de Borrell con la delegación de Hezbolá sólo se habría producido con el conocimiento del gobierno de Biden, e incluso podría estar proporcionando un leitmotiv pensable (y accionable) del viaje de Borrell al Líbano. La BBC también había informado hace una semana sobre contactos secretos entre Israel y Hezbolá.

En cualquier caso, por casualidad, Borrell se encontraba en Arabia Saudí cuando Blinken llegó allí, y ambos mantuvieron una reunión. Más tarde, en una  declaración preparada para los medios de comunicación tras mantener conversaciones en Arabia Saudí con el ministro de Asuntos Exteriores, el príncipe Faisal, Borrell también adoptó una postura matizada respecto a Hamás, diciendo

Tenemos que poner fin a la matanza de civiles en Gaza. Tenemos que poner fin a este gran número de víctimas. Hay que erradicar a Hamás. Pero Hamás es una idea, representa una idea, y no se puede matar una idea. La única manera de matar una idea -una mala idea- es proponer una mejor, dar un horizonte al pueblo palestino, a su dignidad, a su libertad, a su seguridad, que tiene que ir de la mano de la seguridad de Israel.

Claramente, Borrell se esforzó por romper el hielo comprometiéndose con Hezbolá. Teniendo en cuenta que la Unión Europea ha sido el socio menor de EEUU en las principales cuestiones internacionales, la misión de Borrell puede considerarse sustantiva, encaminada a abrir una vía diplomática para aliviar las tensiones fronterizas entre Israel y Líbano.

Asimismo, Borrell y el príncipe Faisal reavivaron el llamado Esfuerzo del Día de la Paz, lanzado en septiembre del año pasado conjuntamente por la UE con Arabia Saudí, la Liga de Estados Árabes, Egipto y Jordania como iniciativa «para revitalizar el proceso de paz en Oriente Medio».

Una declaración conjunta emitida entonces al margen de la 78ª sesión de la Asamblea General de la ONU, en presencia de casi cincuenta ministros de Asuntos Exteriores de todo el mundo, pretendía

elaborar un ‘Paquete de Apoyo a la Paz’ que maximizara los dividendos de la paz para palestinos e israelíes una vez que alcanzaran un acuerdo de paz, … incentivando así los esfuerzos serios por alcanzarlo.

Como jefe de la política exterior de la UE, Borrell navegó por las turbulencias internacionales y las divisiones dentro del bloque de 28 miembros para hacer que Europa estuviera más unida y convertirla en un peso pesado diplomático, pero con un éxito desigual. Por supuesto, Ucrania le aguó la fiesta. Palestina bien podría ser el último vals de Borrell. El mandato de cinco años de Borrell en Bruselas termina en diciembre.

Traducción nuestra


*M.K. Bhadrakumar es Embajador retirado; diplomático de carrera durante 30 años en el servicio exterior indio; columnista de los periódicos indios Hindu y Deccan Herald, Rediff.com, Asia Times y Strategic Culture Foundation entre otros.

Fuente original: Indian Punchline

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