Pepe Escobar.
Imagen: Abu Nasr al-Farabi nacio en Otrar, Kazajistán en 870 d.C. murio en Damasco, Siria en 950 d.C.
22 de diciembre 2023.
Hay que tener en cuenta a Al-Farabi como el filósofo por excelencia de la civilización, construida bajo la égida de la verdad, la virtud y la compasión.
TURKISTÁN – Mientras la locura geopolítica se dispara a finales de 2023, busquemos consuelo en un breve viaje en alfombra mágica por la Ruta de la Seda.
Te llega desde un tramo septentrional de las Antiguas Rutas de la Seda en Kazajistán, desde el valle de Ili, en China occidental, a través de la Puerta de Dzungarian, hasta las hermosas montañas de Zailiysky Alatau, estribaciones de la gran cordillera de Tian Shan, tan cerca de Almaty.
Este ramal de la Ruta de la Seda seguía después el valle del Chu y se bifurcaba hacia el suroeste hasta Samarcanda (en el actual Uzbekistán), pasando por Shymkent y Otrar (ambos en Kazajistán).
Los primeros pobladores de todas estas vastas latitudes eran esencialmente escitas nómadas. Sus kurganes (túmulos funerarios circulares) aún salpican la campiña del sureste de Kazajistán y el norte de Kirguistán.
A los escitas les siguieron diversas tribus turcas migratorias. A finales del siglo X, florecieron ciudades como Otrar (la antigua Farab) y Turquestán (la antigua Yasy, un centro comercial clave en la Gran Ruta de la Seda).
Otrar/Farab nos presenta a su hijo más famoso, Abu Nasr Muhammad ibn Muhammad ibn Turhan ibn Uzlug al-Farabi, científico y filósofo islámico (872-950), pero también matemático y teórico musical. Al-Farabi vivió justo al comienzo de la edad de oro de la civilización islámica.
El mundo latino medieval le conocía como Magister Secundus: el segundo gran maestro de filosofía después de Aristóteles. Hoy se le venera como símbolo del mundo túrquico y como líder consagrado del pensamiento filosófico en todas las tierras del islam.
Al-Farabi fue uno de los pocos filósofos que despertaron a Occidente de su letargo escolástico. No sólo fue un pionero de la filosofía de la civilización -como reflejan libros como Sobre la filosofía de la política y La ciudad virtuosa, la cúspide en cuanto al estudio de los conceptos griegos e islámicos de la ética y el orden político-, sino también uno de los padres fundadores de la ciencia política.
Era descendiente de turcomanos, un pueblo túrquico (no exactamente turco), nacido y criado a lo largo del camino de las caravanas de la Ruta de la Seda que transportaban hilos clave de la civilización. La historia de los turcos comienza con el khaganato turco en el siglo VI. La cuna dorada de la civilización túrquica se extendía desde los montes Altai hasta las estepas de Asia Central.
Filósofo-sabio, al-Farabi destacó en teología, metafísica, ontología, lógica, ética, filosofía política, física, astronomía, psicología, teoría musical, transmitiendo siempre conocimientos de valor incalculable desde la Antigüedad hasta la época medieval y la modernidad.
Un cambio radical para el sistema clásico.
Turkistan/Yasy, a sólo 60 km al norte de Otrar/Farab, en los límites del desierto de Kyzylkum, es una ciudad universitaria que alberga el monumento islámico más importante y lugar de peregrinación de Kazajistán: la fascinante tumba timúrida del siglo XIV del maestro sufí, poeta y erudito Khoja Ahmed Yassawi.
Los antiguos musulmanes de Asia Central creían que tres peregrinaciones a Turquestán eran el equivalente espiritual de ir al Hajj; el conquistador Timur quedó tan impresionado que ordenó construir un mausoleo en el lugar de la tumba original de Khoja Ahmed Yassawi.
Turkestán vive bajo el hechizo tanto de Khoja Ahmed Yassawi como de al-Farabi. Recientemente se ha construido toda una ciudad nueva, en su mayor parte por constructoras turcas, alrededor del mausoleo. De regreso a un complejo de caravasares (1) cercano, encontramos la ultramoderna biblioteca de al-Farabi, que contiene preciosos volúmenes y exégesis en varias lenguas del sabio filósofo.
En 2021, en una cumbre de la Organización de Estados Turcos (Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguistán, Turkiye, Uzbekistán), Turkestán fue proclamada capital espiritual del mundo turco, para regocijo del sultán Erdogan.
¿Cómo pensaba Al-Farabi y cómo puede seguir siendo un maestro modelo para todos nosotros? Se trata de eclecticismo. Intentó conciliar la filosofía aristotélica -su canon- con Platón, reinterpretando al mismo tiempo la filosofía helenística y construyendo un nuevo sistema de pensamiento islámico.
Era un aprendiz perenne; y ése fue el núcleo de su viaje, hace más de mil años, desde las estepas del Heartland hasta las capitales culturales del mundo islámico: Bagdad, Alepo, Damasco y El Cairo.
Progresivamente, Al-Farabi fue conociendo el cúmulo cultural de conocimientos de la civilización universal, bebiendo directamente de la cuna: Mesopotamia y la cuenca del Tigris y el Éufrates.
Así que sí: Al-Farabi puede definirse concisamente como el filósofo por excelencia de la civilización. Y esto significa que debe ser considerado como el heraldo y uno de los padres fundadores definitivos del humanismo, pues se esforzó por construir los cimientos del pensamiento universal de la civilización en todas sus obras.
Eso supuso un cambio radical para el sistema clásico: un intento de reclasificar las ciencias para que incluyeran las ciencias islámicas, en lugar de ceñirse a la clasificación estándar de la época, el Trivium-Quadrivium, que pasó de la antigua Grecia a Roma y después a la escolástica cristiana.
Así pues, gracias a Al-Farabi, la filosofía de la civilización pasó a disfrutar por primera vez de una posición crucial en el marco de una nueva ciencia.
El sistema de lógica de Al-Farabi también se convirtió en un fundamento primordial de la Metodología, concebida en el siglo XVII y uno de los vectores clave en la formación de la ciencia moderna.
Al-Farabi influyó en el pensamiento occidental casi tanto como en el islámico. Averroes, por ejemplo, no sólo difundió las ideas de Al-Farabi en la España musulmana, sino que éstas cruzaron los Pirineos y llegaron a lo más profundo de Europa.
La tradición del pensamiento islámico en su totalidad es una extensión de los contornos explorados por las ideas de al-Farabi.
En tiempos de al-Farabi, el concepto de «civilización» no se empleaba, por supuesto, en el mismo sentido que hoy. Sin embargo, prácticamente todos los campos comprendidos en el ámbito de la «civilización», entendida concisamente como la esencia y la suma de las actividades superiores de la humanidad, han sido estudiados a fondo por al-Farabi.
La vida y el pensamiento de al-Farabi son lo absolutamente opuesto al retorcido concepto de «choque de civilizaciones», que puede haberse construido con ayuda de la filosofía y la política de al-Farabi, pero que luego ha sido explotado por los sospechosos habituales con el objetivo de convertir la posmodernidad en un baño de sangre.
Por eso, ahora más que nunca, necesitamos comprender el concepto de civilización desarrollado por al-Farabi, mucho más allá del clásico colonialismo occidental de la variedad «carga del hombre blanco».
Al-Farabi debe ser tenido en cuenta como el filósofo por excelencia de la civilización, construida bajo la égida de la verdad, la virtud y la compasión, especialmente ahora que el baño de sangre desatado por un torrente de falacias –la guerra del terror, el Gran Oriente Próximo, los Acuerdos de Abraham, el sionismo incontrolado– asola las estepas de nuestras almas como un Ejército de los Condenados.
Traducción nuestra
*Pepe Escobar es columnista de The Cradle, redactor jefe de Asia Times y analista geopolítico independiente centrado en Eurasia. Desde mediados de la década de 1980 ha vivido y trabajado como corresponsal extranjero en Londres, París, Milán, Los Ángeles, Singapur y Bangkok. Es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge, Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009), 2030 (Nimble Books, 2020). Su ultimo libro es Raging Twenties (Nimble, 2021).
Notas nuestras
(1) Un caravasar (en persa: کاروانسرا) es un antiguo tipo de edificación surgido a lo largo de los principales caminos donde las caravanas que hacían largos viajes de muchas jornadas —de comercio, peregrinaje o militares— podían pernoctar, descansar y reponerse los viajeros y animales.
Fuente original: Strategic Culture Foundation
