ES HORA DE QUE EEUU SE DESHAGA DE ZELENSKY. Scott Ritter.

Scott Ritter.

Imagen: OTL

12 de noviembre 2023.

No ha habido mayor animador del actual conflicto entre Rusia y Ucrania que el presidente ucraniano, Volodymir Zelensky.


Desde el inicio del conflicto, el líder ucraniano ha sido elevado a un estatus casi mítico por los brazos propagandísticos del Occidente colectivo, fabricando una caricatura atribuida a unas declaraciones heroicas que nunca pronunció, pero que fueron inyectadas en el discurso dominante gracias a la colaboración de los servicios de inteligencia occidentales y de unos medios de comunicación complacientes.

La famosa cita atribuida a Zelensky al principio del conflicto, después de que supuestamente rechazara una oferta para ser evacuado de Kiev, es un ejemplo de ello. «La lucha está aquí», se atribuyó a Zelensky . «Necesito munición, no que me lleven».

La cita fue promulgada por primera vez por Associated Press, citando a una fuente de la embajada estadounidense. Sin embargo, no se ha corroborado que Zelensky dijera realmente esas palabras. Se atribuyen a «un alto funcionario de los servicios de inteligencia estadounidenses [de la embajada de EEUU en Kiev] con conocimiento directo de la conversación», y sin embargo nadie conoce la conversación en cuestión.

En este caso, la comprobación de los hechos no estaba en el orden del día: la cita era demasiado buena para no utilizarla, así que los medios de comunicación la utilizaron y el resto es historia.

El presidente ucraniano emitió entonces una declaración en vídeo en la que afirmaba: «Estoy aquí. No vamos a deponer las armas. Defenderemos nuestro país, porque nuestra arma es la verdad, y nuestra verdad es que ésta es nuestra tierra, nuestro país, nuestros hijos, y defenderemos todo esto«.

Veinte meses después, el presidente ucraniano sigue «aquí», al timón de una nación que ha sido devastada por una guerra para cuya prevención fue elegido. Y sigue creyendo en la inevitabilidad de una victoria ucraniana. «Nadie cree en nuestra victoria como yo. Nadie», declaro Zelensky a la revista Time en una entrevista reciente.

El problema para Zelensky es que nadie parece compartir su optimismo. «Lo más aterrador es que parte del mundo se acostumbró a la guerra en Ucrania», señaló Zelensky en la misma entrevista. «El agotamiento por la guerra se extiende como una ola. Lo ves en Estados Unidos, en Europa. Y vemos que en cuanto empiezan a cansarse un poco, se convierte en un espectáculo para ellos: ‘No puedo ver esta repetición por décima vez'».

Por lo visto, la CIA no estaba allí para convertir este mensaje en algo más pegadizo.

Uno de los mayores problemas de Zelensky es que sus propios militares ya no creen en la victoria. En una escalrecedora entrevista con The Economist, el general Valery Zaluzhny admitió que la tan anunciada contraofensiva ucraniana, diseñada para cortar el puente terrestre que conecta Crimea con el resto de Rusia, ha fracasado estrepitosamente. Tras cinco meses de sangrientos combates, Zaluzhny concluyó que el conflicto con Rusia había  alcanzado el nivel de un “punto muerto  , y que «lo más probable es que no se produzca un avance profundo y hermoso». Las pérdidas ucranianas durante este tiempo superaron los 90.000 muertos y heridos, junto con más de 300 tanques, aproximadamente el número de tropas entrenadas por la OTAN para la contraofensiva, así como el número de tanques suministrados por la OTAN para ayudar en los ataques.

Hace casi un año, Zuluzhny concedió una entrevista mucho más optimista  a The Economist, en la que declaró: «Sé que puedo vencer a este enemigo. Pero necesito recursos. Necesito 300 tanques, 600-700 ifvs [vehículos de combate de infantería], 500 obuses. Entonces, creo que es completamente realista llegar a las líneas del 23 de febrero [nota: el día antes de que Rusia iniciara la Operación Militar Especial]».

Zaluzhny no ocultó dónde recaería su principal foco de esfuerzo, y por qué. «Para llegar a fronteras de Crimea, a día de hoy tenemos que recorrer una distancia de 84 kilómetros hasta Melitopol. Por cierto, esto es suficiente para nosotros, porque Melitopol nos daría un control de fuego total del corredor terrestre, porque desde Melitopol ya podemos disparar al istmo de Crimea.»

En su entrevista más reciente con The Economist, Zaluzhny parece haber olvidado sus audaces planes de  tomar Melitopol; las bien preparadas defensas rusas en el pueblo de Robotino y sus alrededores vieron cómo ese sueño se esfumaba, como el blindaje de los tanques Leopard de fabricación alemana que ensucian los campos de Zaporizhian. En su lugar, Zaluzhny cuenta una nueva historia: que su estrategia consistía en causar bajas masivas rusas para quebrar el espíritu del Ejército ruso y obligar a los dirigentes políticos rusos a sentarse a la mesa de negociaciones. «Ese fue mi error«, dijo Zaluzhny. «Rusia ha perdido al menos 150.000 muertos. En cualquier otro país tales bajas habrían detenido la guerra».

Los comentarios de Zaluzhny plantean dos cuestiones críticas. La primera es la exactitud de las cifras que cita. Aunque Rusia lleva meses sin publicar un recuento oficial de sus bajas en la Operación Militar Especial, los análisis de fuentes abiertas realizados por la BBC y Meduza indican que entre 30.000 y 47.000 soldados rusos han muerto en el conflicto, una cifra enorme, pero muy inferior a los 120.000 citados por Zaluzhny.

Pero Zaluzhny ignoró el elefante en la habitación: las bajas ucranianas.  Según algunas estimaciones, entre 350.000 y 400.000 soldados ucranianos han muerto en los combates con Rusia, agotando por igual las reservas ucranianas y el potencial de movilización. Aunque las pérdidas rusas son considerables, se han compensado con la movilización de 300.000 reservas complementadas por más de 300.000 voluntarios. La capacidad de Rusia para generar fuerzas de combate mientras Ucrania agota las suyas es la verdadera razón por la que la contraofensiva ucraniana ha fracasado, y por la que el resultado final será una victoria estratégica rusa, no el estancamiento previsto por Zaluzhny.

Las declaraciones del general de más alto rango de Ucrania no fueron bien recibidas por el presidente ucraniano. Poco después de hacerse pública la entrevista de The Economist, Igor Zhovka, jefe adjunto de la Oficina del Presidente de Ucrania, criticó a Zaluzhny. «Estoy seguro de que los rusos lo han leído todo cuidadosamente, lo han anotado y han sacado conclusiones», declaró. Además, añadió Zhovka, los comentarios de Zaluzhny sobre un punto muerto tienen a los aliados de Ucrania «en estado de pánico».

El propio Zelensky contradijo las nefastas conclusiones de su máximo comandante militar. «Ha pasado el tiempo, la gente está cansada, independientemente de su estatus, y esto es comprensible», dijo a la prensa durante una rueda de prensa. «Pero esto no es un estancamiento, lo subrayo una vez más». Más tarde, en comentarios realizados durante una reunión con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, Zelensky señaló que aunque «hay dificultades, hay opiniones diferentes», creía que «no tenemos derecho a pensar siquiera en rendirnos, porque ¿cuál es la alternativa?».

La revista Time, en su artículo de octubre de 2023, calificó de delirante la creencia de Zelensky en la victoria final de Ucrania, y su percepción de su papel «roza lo mesiánico«. Según un estrecho colaborador del presidente ucraniano, «Nos hemos quedado sin opciones. No estamos ganando. Pero intenta decírselo».

Parece que alguien lo hizo. El resultado fue el típico enfado y amargura de Zelensky. «No estamos dispuestos a entregar nuestra libertad a este terrorista f_____g de Putin», declaró a NBC News en una entrevista.

Vemos, por tanto, que la Guerra no es meramente un acto político, sino también un verdadero instrumento político, una continuación del comercio político, una realización del mismo por otros medios», escribió el famoso estratega militar prusiano Carl von Clausewitz en su clásico tratado Sobre la Guerra.

La guerra debe considerarse siempre como un mero medio a través del cual pueden modificarse las opiniones políticas, señaló Clausewitz.

[L]a visión política es el objeto, la Guerra es el medio, y el medio debe incluir siempre el objeto en nuestra concepción.

Las palabras de Clausewitz sirven de base para una evaluación del abismo que se ha abierto entre Zelensky -el dueño de la «visión política»– y Zaluzhny -el empuñador de los «medios militares»-. La realidad, sin embargo, es que ninguno de los dos es el amo de su respectivo reino. Como en el caso de la cita de Zelensky «Necesito munición, no un paseo», el control del guión del que leen tanto Zelensky como Zaluzhny corresponde a Estados Unidos y sus aliados europeos, el llamado «Occidente colectivo«. Y es aquí donde ambos hombres se encuentran en apuros.

La «visión política» de Zelensky no tiene nada que ver con las aspiraciones que pueda tener para Ucrania como nación, sino más bien con la utilidad que tiene Ucrania para promover las metas y objetivos geopolíticos estratégicos del Occidente colectivo respecto a Rusia. Ucrania ha sido, es y será siempre poco más que una herramienta en la mente de los dirigentes occidentales con los que se ha alineado Zelensky, para utilizarla cuando convenga y desecharla cuando ya no lo sea. El hecho es que el Occidente colectivo se ha agotado por el conflicto de Ucrania, tanto financiera como militar y políticamente. Lejos de debilitarse por el conflicto, Rusia ha salido fortalecida a todos los niveles: económico, militar y político.

La táctica del Occidente colectivo para debilitar a Rusia promoviendo un conflicto con Ucrania ha fracasado. Esta es la nueva realidad de la «visión política» de Zelensky: ya no es una herramienta útil para el Occidente colectivo, que intenta desesperadamente encontrar las condiciones adecuadas para descartarlo.

En cuanto a los «medios militares», los comentarios del general Zaluzhny subrayan la impotencia del ejército ucraniano cuando se trata de ser un instrumento político útil. La derrota estratégica del ejército ucraniano ha sido consumada por el ejército ruso. Aunque todavía puede haber más combates y mucho derramamiento de sangre antes de que se asegure la victoria final rusa, el hecho es que ese resultado está prácticamente asegurado.

En este entorno, el Occidente colectivo se resiste a seguir tirando dinero bueno tras dinero malo. El Congreso de EEUU se muestra cada vez más reacio a seguir aportando miles de millones de dólares en apoyo de una causa perdida. Europa también está agotada. El «estancamiento» de Zaluzhny es un retrato de color de rosa comparado con la oscura realidad a la que él y el ejército ucraniano se enfrentan. Sin tanques, sin municiones, sin hombres, la dura verdad es que Ucrania está atrapada en una guerra de desgaste en la que todos los factores favorecen a Rusia.

Hoy, la pregunta de «¿qué es lo siguiente?» flota incómodamente en el aire, aunque sólo sea por el simple hecho de que todo el mundo conoce la respuesta: Ucrania ha perdido la guerra. La OTAN ha perdido la guerra.

Zelensky ha perdido la guerra.

En las próximas semanas y meses, el Occidente colectivo tendrá que encontrar los medios para descartar a Zelensky y a Ucrania. El actual conflicto entre Hamás e Israel parece haber proporcionado una excusa conveniente para acelerar este proceso, desviando hacia Israel recursos militares que de otro modo podrían haberse puesto a disposición de Ucrania, una realidad que existirá en el futuro inmediato.

Tal vez haya llegado el momento de que los guionistas de la CIA elaboren un final para la tragedia que ayudaron a crear. «No me queda munición», podría decirse de Zelensky. «Necesito que me lleven».

Traducción nuestra


*Scott Ritter es un antiguo oficial de inteligencia del Cuerpo de Marines de EEUU que sirvió en la antigua Unión Soviética aplicando tratados de control de armas, en el Golfo Pérsico durante la Operación Tormenta del Desierto y en Irak supervisando el desarme de armas de destrucción masiva. Su libro más reciente es Disarmament in the Time of Perestroika, publicado por Clarity Press.

Fuente original: Sputnik International

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