DECLARACIÓN FINAL DEL FORO VIRTUAL PREPARATORIO DE LA CLASE OBRERA PARA LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS. PCOA.

PCOA.

09 de julio 2023.

Observatorio de Trabajador@s en Lucha presenta a continuación la declaración final del Foro virtual preparatorio de la Clase Obrera para la Cumbre de los Pueblos, organizado por la Plataforma de la Clase Obrera Antimperialista (PCOA), organización conformada por la vicepresidencia de la Clase Obrera del PSUV y la CBST. Este evento se realizo el 17 de junio y participaron mas de 120 trabajadoras y trabajadores de diferentes organizaciones sindicales de América Latina y el Caribe y de Europa. En este Foro tuvimos como ponentes especiales a Julio Fuentes por América Latina y el Caribe de la CLATE y José Manuel Oliveira por Europa, miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Nacional de la Confederación General de Trabajadores de Portugal Intersindical Nacional (CGTP-IN). El presentador del Foro fue Guillermo Hidalgo de la PCOA Venezuela, contando como miembros de la mesa directiva del Foro a Geraldine Colotti, Tulio Virguez, Fravia Márquez, Nelson Herrera, Marcos García y Luis Primo. La moderara del evento fue Ermelinde Malcotte, Bélgica. Francisco Torrealba, Ministro del Trabajo y vicepresidente de la Clase Obrera del PSUV, envió un saludo a todas y todos los participantes del evento. Una vez realizadas las exposiciones de los compañeros se presentaron unas preguntas y reflexiones de las trabajadoras y trabajadores participantes. El evento duro una hora y cuarenta minutos. Presentamos aquí la sistematización de este evento con el contexto  mundial y la situación de la clase obrera en América Latina y el Caribe y Europa expuestas por los ponentes, las declaraciones del Foro y además propuestas y tareas a realizar. Este documento será presentado en la Cumbre de los Pueblos que se realizara el 17 y 18 de julio en Bruselas, en el marco de la Cumbre de la CELAC y Unión Europea.


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DECLARACION FINAL DEL FORO VIRTUAL PREPARATORIO DE LA CLASE OBRERA PARA LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS

17 DE JUNIO 2023

La Plataforma de la Clase Obrera Antimperialista (PCOA), una organización conformada por la Vicepresidencia de la Clase Obrera del PSUV y la Central Bolivariana Socialista de Trabajadoras y Trabajadores, convocó a más de 150 líderes sindicales y de movimientos sociales de América Latina y Europa para llevar a cabo un Foro preparatorio de la Clase Obrera para la Cumbre de los Pueblos, que se celebrará del 17 al 18 de julio de 2023 en el marco de la Cumbre CELAC-UE. Esta iniciativa promovida por la PCOA fue un éxito, contando con la participación de más de 120 líderes obreros. A continuación, presentamos una aproximación al contexto mundial en que nos encontramos.

La crisis sistémica del capitalismo y tendencias geopolíticas

Existe una crisis sistémica y estructural del capitalismo y de su fase imperialista, una crisis multivariable en lo económico, medioambiental, geopolítico y cultural. Crisis que se expresa, económicamente, en una profunda depresión desde la crisis del 2008. Con la guerra entre Ucrania y Rusia, provocada por la OTAN, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) se han desarrollados procesos sancionatorios contra Rusia lo que ha provocado recesión económica con alta inflación debido a los altos precios, desmejorando a la clase trabajadora del mundo y especialmente de Europa donde se ha acelerado la precariedad del trabajo, la pobreza y la desigualdad de forma notoria.

Todo esto en medio de una crisis climática y medioambiental en general que desde hace décadas se viene advirtiendo, con reportes científicos, los riesgos que trae consigo el modo de producción capitalista. Este se niega a hacer las inversiones indispensables para el uso racional de las fuerzas productivas que resolverían el desastre que sumerge al mundo. A consecuencia de esta crisis se han incrementado los procesos de superexplotación y precarización del trabajo y se margina aun más la participación de la clase obrera en la solución de estos problemas.

El punto de inflexión en la geopolítica mundial lo podemos ubicar cuando se inicia el conflicto militar entre Rusia y Ucrania, OTAN, EEUU y la élite burocrática de la UE. Esto implicó en el tiempo la desconexión de Europa del gas barato desde Rusia por la presión y destrucción de los gasoductos por Estados Unidos con la complicidad de la UE. Además, suspendieron la exportación de petróleo ruso a Europa, y a cambio de esto comprarle gas licuado, petróleo, energía nuclear, carbón etc. a EEUU y otros mercados. Estos son más costosos y ha provocado la aceleración de la desindustrialización, que estaba en proceso avanzado en algunos países.

Esta situación ha generado una escasez energética en toda Europa, aumento del precio de las materias primas y aceleración de la recesión económica a nivel mundial; principalmente en países “desarrollados” sobre todo en Europa. Esto impactó en la moneda; el euro se devaluó hasta estar a la paridad del dólar. Simultáneamente, se desarrolló un proceso inflacionario en el mundo, incluida Europa, que ha reducido considerablemente el nivel de vida de la clase trabajadora y la disminución del salario real, provocando masivas protestas en 2023 en toda Europa. Todo este cuadro subordinó aún más a la Unión Europea a la política unipolar de los Estados Unidos, conformando lo que se ha llamado como la vasallización europea.

Por otro lado, las múltiples sanciones generadas por EEUU y la UE además del robo de los activos del estado ruso han alertado a los países del sur global a que se construya otro orden basado en los derechos internacionales y la Carta de las Naciones Unidas. Los paises del Sur Global están empezando a comerciar con sus propias monedas lo que está desarrollando una tendencia hacia la desdolarización, más aún cuando la Organización de Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática y los BRICS plantean la creación de una moneda única y una alternativa a la corporación financiera mundial SWIFT que permitan a las naciones poder desarrollarse sin la injerencia imperialista y colonial de EEUU y la UE. Como observamos, en este punto de inflexión geopolítico, la guerra en Ucrania aceleró el proceso tendencial hacia una multipolaridad euroasiática, que venía desarrollándose desde hace varios años.

Todos estos procesos expresan una crisis hegemónica del imperialismo, que trata de recomponer su hegemonía universal, pero está chocando con la conformación de una nueva correlación de fuerzas, a nivel de las grandes potencias capitalistas, como China, India y Rusia, en la tendencia a la construcción de un nuevo orden multipolar.

Tendencias en el trabajo y la clase obrera

El capital hace esfuerzos por cargar el peso de esta crisis multivariable en la espalda de los trabajadores. Esto se puede observar en algunas tendencias del trabajo que afectan a la clase obrera:

La destrucción del trabajo: Una de las principales tendencias del sistema capitalista es la destrucción de la fuente misma de su riqueza: el trabajo. Paradójicamente, el constante proceso de acumulación de ganancias impulsa la adopción de nuevas técnicas y tecnologías en los procesos de producción. Sin embargo, esta búsqueda de competitividad en el mercado a través de la innovación conlleva inevitablemente a el desplazamiento de la mano de obra.

Aumento del desempleo y la desrelocalización del trabajo en países del Sur Global: Observamos una tendencia generalizada al aumento de la tasa de desempleo a nivel mundial, con impactos diferenciales en distintas regiones del mundo. Regiones como América Latina y el Caribe, el África subsahariana y el sureste asiático han experimentado de manera más intensa las consecuencias del desempleo, con millones de trabajadores expulsados del mercado laboral. Mientras que, en otras regiones, la sustitución de mano de obra por nuevas tecnologías puede ser relocalizada en nuevos sectores productivos, en las regiones más pobres esto se traduce en una expulsión estructural de la mano de obra sin posibilidad de reubicación. Esto evidencia una clara tendencia global de desempleo, que se agrava al considerar el crecimiento de la población mundial y da cuenta de la existencia de un verdadero ejército de proletarios excedentes. La reducción de empleos y el incremento de la explotación laboral son tendencias intrínsecas a la crisis inherente al capitalismo como forma de organización social.

Incremento excesivo de las horas de trabajo: A pesar de los avances tecnológicos, las grandes empresas multinacionales, que a menudo tienen sus fábricas en países periféricos, someten a sus trabajadores a jornadas laborales excesivamente largas en todo el mundo, superando ampliamente las antiguas ocho horas. Este fenómeno de explotación laboral afecta especialmente a las mujeres, quienes han experimentado una sobreexplotación particularmente severa. Los empleos que muestran resistencia al desplazamiento debido a la introducción de nuevas tecnologías son precisamente aquellos que requieren una mayor intensidad de trabajo físico humano.

Además, el capital en su crisis orgánica ha desarrollado diversos procesos capitalistas como la “plataformización” del trabajo y la “economía de servicios” que son inversiones de empresas capitalistas que, en un contexto de estancamiento económico prolongado, buscan obtener rentas a través del uso de datos masivos y la explotación de una fuerza laboral disponible y barata. El otro proceso la “logistización del capitalismo” ha sido uno de los más relevantes en las transformaciones del capitalismo reciente. Este proceso de mover mercancías con fines específicos ha acelerado la circulación de bienes y ha constituido cadenas de suministro global fundamental para la globalización. Es una respuesta a la caída de las tasas de ganancias, en la cual las cadenas globales se convierten en un arma crucial. Pero a la vez precariza el trabajo al tratar de sacarlo de las leyes y normas de los paises e impedir la sindicalización, sin embargo, por la lucha tenaz de la clase obrera esto ha venido cambiando.

La profundización del ciclo de luchas de clases

A pesar de esta crisis orgánica del capitalismo se han acelerado los procesos subyacentes que están impulsando un crecimiento de la lucha de clases en todo el mundo. En un país tras otro, se está produciendo un nuevo auge de la militancia de la clase obrera. Un factor importante detrás del mayor malestar social ha sido el aumento del coste de vida, incluyendo el alza desenfrenada de los precios de los bienes básicos. En los últimos seis meses del 2023, los futuros del trigo aumentaron 80% y los de maíz 58% con respecto al 2022.

Destacamos las luchas populares en Sri Lanka en 2022 por la depauperización de las condiciones de vida de la población, promovidas por las recetas de la FMI. En África, la inflación está teniendo un inmenso impacto en el desarrollo de la lucha de clases. El alza de los precios está agravando el hambre en condiciones en las que la mayoría de los países africanos carecen de una red de seguridad social. Las luchas y protestas en Nigeria y Sudáfrica en 2023 así lo atestiguan. Hubo protestas masivas contra el aumento del coste de la vida en varios países latinoamericanos, especialmente tras las conmociones económicas provocadas por la guerra instigada por Estados Unidos y la OTAN en Ucrania, a más de 10.000 kilómetros de distancia.

Alemania en 2022 también estuvo marcada por la radicalización de la clase obrera, plasmada en una serie de huelgas. En otoño del 2022, el sindicato metalúrgico IG Metall convocó a cientos de miles de trabajadores a una huelga de advertencia por los efectos de la inflación y las políticas de guerra del gobierno alemán.  Pero es en Francia donde se ha venido desarrollando un proceso de lucha profundo, que aún continúa; donde las trabajadoras y trabajadores franceses se sublevaron contra la reforma a la jubilación dirigida por Macron. En estos momentos la sublevación de los barrios periféricos y marginales en las ciudades más importantes de Francia tienen en jaque al gobierno y al Estado francés colonial.

Todos estos procesos constituyen una oportunidad para potenciar y articular la conformación de una fuerza internacional de trabajadoras y trabajadores contra el imperialismo. A partir de este contexto internacional es que expresamos que existe la necesidad de globalizar las luchas antimperialistas (feminista y antipatriarcal, pueblos originarios, cambio climático, trabajadoras y trabajadores, campesinos por la tierra, lucha por la soberanía de los pueblos) e ir conformando una organización que articule alianzas con los pueblos del mundo contra el imperialismo de EE. UU. y Europa.

Debemos reconstruir articulaciones y alianzas en la que estructuremos nuestras fuerzas comunes para una lucha única y global contra el imperialismo colonial. Construir nuevas formas orgánicas socioproductivas y político-culturales que se orienten a la superación del capitalismo y que les otorgan a los movimientos sociales objetivos de lucha comunes para la construcción de solidaridades concretas entre nosotros.

En función de todo lo anteriormente señalado presentamos a continuación la Declaración final del Foro virtual preparatorio de la Clase Obrera para la Cumbre de los Pueblos, con las conclusiones y acuerdos expresados el 17 de junio del presente año y recordemos:

¡¡SOLO LA LUCHA DE LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES SALVARÁN A LA HUMANIDAD, LA NATURALEZA Y EL PLANETA!!

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 FORO VIRTUAL PREPARATORIO DE LA CLASE OBRERA PARA LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS

17 de junio 2023

Las trabajadoras y trabajadores nos hemos reunido de manera virtual el 17 de junio del 2023 en el Foro preparatorio de la Clase Obrera para la Cumbre de los Pueblos que se celebrara los días 17 y 18 de julio 2023. Durante más de una hora y media discutimos y debatimos y llegamos a las siguientes conclusiones:

Sobre el contexto político

Consideramos que la postura cada vez más agresiva del imperialismo está directamente relacionada con la crisis estructural del sistema capitalista, con una larga depresión y recesión, la pérdida de su hegemonía global, las tendencias en la creación de un mundo multipolar y su persistente intento de socavar la soberanía de los paises, los derechos sociales de los pueblos y la clase trabajadora del mundo.

Esta actitud belicista del imperialismo estadounidense y sus socios, la Unión Europea, Japón, Canadá y Australia han generado grandes tensiones mundiales, especialmente contra China, conformando un contexto internacional marcado por una escalada armamentística y por conflictos y guerras que se desarrollan en varios continentes (Yemen, Libia, Siria, Palestina, Haití, Sudán y Ucrania, en la misma Europa, entre otros).

Además, observamos la violación flagrante del marco legal internacional en diversas regiones del mundo, así como el continuo incumplimiento de las normas legales por parte de Estados Unidos y sus socios. Esto ha debilitado los cimientos de la ONU como líder del sistema multilateral y como mediador en la paz, la democracia y la autodeterminación de los pueblos. Afectando negativamente los esfuerzos por mejorar las condiciones de vida a nivel mundial, especialmente para los sectores más empobrecidos, que sufren las consecuencias del neoliberalismo depredador.

Pensamos que en su búsqueda constante por preservar su hegemonía en el continente americano y asegurar el control de la economía mundial, Estados Unidos se involucra con gran violencia para imponer una explotación despiadada y devastadora de los recursos naturales en América Latina y el Caribe. Esta región es vista como un gran reservorio de recursos por parte de Estados Unidos, quienes lo consideran crucial para su seguridad nacional y para recuperarse de la crisis estructural que amenaza su posición como potencia mundial.

Resulta evidente que el imperialismo estadounidense y la Unión Europea están aplicando bloqueos y sanciones económicas a un número creciente de países alrededor del mundo. Estas medidas son contrarias al derecho internacional e ilegales, y tienen un impacto negativo en los intereses de la clase obrera y los pueblos afectados. Dichas sanciones se utilizan como herramientas de chantaje político con el fin de imponer cambios de régimen que favorezcan sus intereses imperiales. En América Latina y el Caribe, ejemplos destacados de esta situación son Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Consideramos que la relación entre las clases dominantes de Europa y los países y pueblos de América Latina y el Caribe ha sido marcada por una profunda asimetría a lo largo de la historia, desde la conquista y colonización hasta la actualidad, perpetuando el neocolonialismo. Europa, en su carácter colonialista, ha buscado mantener su dominio político y económico sobre América Latina y el Caribe, aprovechándose de la biodiversidad y los recursos naturales de la región, como el carbón, el petróleo, el gas y más recientemente, el litio, obteniendo grandes beneficios para ellos y generando miseria para nuestros pueblos.

Observamos como en Europa existe una centralización del poder político y económico en una élite burocrática y autoritaria en la Unión Europea, que refleja los principios del neoliberalismo, el militarismo y la guerra. Esta élite cada vez se vuelve más imperialista y está subordinada a Estados Unidos, adoptando políticas belicistas que no solo afectan a los pueblos europeos y sus trabajadoras y trabajadores, sino también a los pueblos de América Latina y el Caribe.

Además, todos los gobiernos europeos están sometidos a las políticas y directrices neoliberales impuestas por las elites burocráticas y autoritarias de la Unión Europea. Estas políticas promueven la privatización, la reducción de derechos sociales y laborales y el desmantelamiento del sector público, lo que limita la capacidad de desarrollo y la soberanía de cada país.

Acerca de la situación de la clase obrera en Europa y América Latina y el Caribe 

Consideramos que en la actualidad la clase obrera a nivel global se enfrenta a una situación compleja y desafiante. A pesar de los importantes esfuerzos de la lucha de la clase trabajadora, llevados a cabo desde 2018, la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo no favorece a la clase obrera. Esto se debe a la aparición de nuevas tecnologías laborales, la «plataformización» del trabajo y su consiguiente precarización y relocalización, lo que ha fragmentado a la clase obrera y limitado sus posibilidades de organización y lucha. Además, se ha producido una eliminación y restricción de los derechos sociales y laborales. En Europa, específicamente, hemos sido testigos de la privatización y destrucción de los servicios públicos, como la salud y la educación, que son logros fundamentales de las luchas de las trabajadoras y trabajadores europeos.

En el Sur Global, los trabajadores y trabajadoras sufren una explotación extrema, enfrentando jornadas laborales mucho más largas que las tradicionales ocho horas. Sin embargo, la situación se vuelve aún más dramática en los países considerados «desarrollados» cuando examinamos más allá de las relaciones formales y asalariadas. Como ejemplo, se estima que la verdadera carga de trabajo para el trabajador promedio en los Estados Unidos se sitúa alrededor de las 47 horas semanales. Esta realidad generalizada refleja un grave problema de sobrecarga laboral y falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, lo cual afecta negativamente la salud y el bienestar de los trabajadores.

En Europa, América Latina y el Caribe, nos encontramos frente a una preocupante situación caracterizada por el deterioro de las condiciones económicas, sociales y laborales. Lo alarmante es que este deterioro se ve acompañado de una peligrosa complicidad con los sectores más reaccionarios del capital, quienes fomentan el surgimiento de fuerzas reaccionarias y de extrema derecha en diferentes regiones. Es de vital importancia reconocer esta tendencia y trabajar de manera conjunta para contrarrestar su influencia y salvaguardar los derechos y el bienestar de la población en todos los aspectos.

Asistimos a la incorporación de nuevas técnicas y tecnologías en los procesos productivos, esto tiene como consecuencia inevitable, el desplazamiento de mano de obra. Se estima, por ejemplo, que en las siguiente dos décadas, entre el 47% y el 80% de los trabajos existentes en los Estados Unidos serán susceptibles de ser reemplazados por procesos automatizados de computación o robótica, esta situación es similar al caso de la Unión Europea y Japón.

Observamos como en la última reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en junio de 2023, se resaltó la preocupante situación de agobio, desesperanza, explotación y violaciones de los derechos laborales que se describieron en los informes presentados por las centrales obreras de todo el mundo. Estos informes evidencian la sensación de abandono experimentada por las trabajadoras y trabajadores, así como las limitaciones que enfrentan las propias centrales obreras en sus países debido a la falta de un liderazgo comprometido para tomar medidas efectivas.

Según el Índice Global de Derechos de la Confederación Sindical Internacional (CSI) para el año 2022, se revela una alarmante vulneración de los derechos laborales en muchos países. En un 87% de los países se viola el derecho a la huelga, en un 79% se vulnera o se niega la negociación colectiva, en un 77% se bloquea el derecho a la sindicalización o afiliación a organizaciones sindicales existentes, y en un 54% se registran actos de violencia contra los trabajadores. Además, el Convenio 151 de la OIT, que regula la protección del derecho a sindicación de los empleados públicos, tenemos que solo 58 de los 178 países miembros de la OIT lo han ratificado.

Consideramos que estos datos, junto con la persistente pobreza global, la alta informalidad laboral, la precariedad en el trabajo, la desigualdad salarial de género y la represión contra los activistas sindicales, evidencian claramente los desafíos y dificultades que enfrenta el movimiento obrero y sindical en la actualidad. Esta situación nos obliga a replantear nuestras formas de organización, nuestras relaciones y nos insta a reflexionar sobre cómo confrontar al capital y posicionarnos como clase obrera en un contexto de lucha global.

Creemos que la relación entre lo nacional y lo social es una característica esencial en América Latina y el Caribe. El destino de la clase trabajadora en nuestra región está estrechamente vinculado a la lucha por la liberación social y nacional. No podremos alcanzar nuestra liberación como clase trabajadora si nuestros países no se liberan y si no logramos una segunda independencia definitiva que garantice el progreso de nuestras naciones como entidades de soberanía plena.

Observamos como en Europa existe un retroceso en salarios reales, derechos laborales y sociales y la profundización de los procesos de privatizaciones en los servicios públicos. Bajo la excusa de la pandemia, la guerra y las sanciones a Rusia que han producido un proceso inflacionario y elevado el costo de la vida, los gobiernos no están respondiendo a las demandas y reivindicaciones de los trabajadores. Paradójicamente, están protegiendo los intereses de las grandes empresas y grupos económicos. Además, estamos presenciando ataques a la negociación colectiva y una progresiva degradación de la legislación laboral año tras año.

Estamos presenciando en Europa, pero también en América Latina y el Caribe un claro asalto a los derechos sociales y laborales, en particular al derecho de huelga, con el objetivo de limitar la capacidad de las trabajadoras y trabajadores para luchar por salarios y condiciones laborales justas. Además, se están erosionando los sistemas universales, públicos y solidarios de protección social debido a la adopción de políticas neoliberales.

Observamos como Europa venía experimentando un acelerado proceso de desindustrialización, ahora con la falta de acceso a energía barata proveniente de Rusia, percibimos un preocupante aumento en este fenómeno, incluso en países como Alemania que solían ser ejemplos de industrialización. Esta situación se traducirá en condiciones laborales y sociales cada vez más precarias para los trabajadores y los pueblos en esta región.

Existe un desvío de recursos públicos hacia la guerra en Europa provocando un deterioro y privatización de los servicios públicos destinados a la salud, educación y apoyo social de la población, los cuales están diseñados para garantizar derechos sociales y laborales. Esta situación ha tenido un impacto negativo especialmente en la calidad de los empleos, los salarios y las pensiones de los trabajadores.

La situación actual de la izquierda política y sindical en Europa es notablemente preocupante, ya que parecen alinearse con la postura oficial de la Unión Europea, que está influenciada por la OTAN, Estados Unidos y el capital neoliberal. Además, nos encontramos con casos graves de corrupción en las principales federaciones sindicales, lo cual es alarmante. Igualmente, es inquietante que muchas organizaciones sindicales aún consideren el diálogo social como un fin en sí mismo, sin cuestionar las políticas y estructuras subyacentes que perpetúan la desigualdad y la explotación laboral.

Existe una creciente preocupación acerca del papel desempeñado por la Confederación Europea de Sindicatos en la representación y defensa de los intereses de los trabajadores europeos. En lugar de ser percibida como un actor que lucha por los derechos laborales, se la ve como un respaldo a las políticas actuales de la Unión Europea.

Analizado el contexto político y la situación de la clase obrera en nuestras regiones los participantes en este Foro declaramos:

Reiteramos nuestra solidaridad con la Venezuela Bolivariana y las conquistas revolucionarias iniciadas por Hugo Chávez Frías en 1998 y continuadas desde el 2013 por Nicolas Maduro. Reconocemos la resistencia popular del pueblo venezolano y su gobierno frente a las sanciones y el bloqueo económico, financiero y comercial, en condiciones extremadamente difíciles que pretenden destruir todos los logros de la Revolución.

Expresamos nuestra más enérgica condena a las sanciones y bloqueo impuestos por Estados Unidos y la Unión Europea a la República Bolivariana de Venezuela. Demandamos de manera imperativa el cese inmediato de estas sanciones, las cuales vulneran la soberanía del país y atentan contra los derechos fundamentales de su pueblo.

Exigimos la devolución inmediata de todos los activos confiscados ilegalmente pertenecientes a la República Bolivariana. En particular, hacemos un llamado urgente a la liberación inmediata de los fondos de Venezuela que el Novo Banco de Portugal retiene de manera ilegítima, y nos preocupa el silencio cómplice del gobierno portugués ante esta injusticia. Es crucial que se respeten los derechos y la autonomía de Venezuela, así como el acceso a los recursos necesarios para el bienestar y desarrollo de su población.

Condenamos el bloqueo contra Cuba y exigimos al gobierno de Estados Unidos que Cuba sea retirada de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”. Igualmente exigimos la eliminación de todo tipo de bloqueo y medidas unilaterales coercitivas e ilegales impuestas a Estados soberanos de América latina y el Caribe y del mundo.

Manifestamos nuestra profunda solidaridad con Palestina, el Sáhara Occidental y todos los pueblos africanos que han sido víctimas del colonialismo y el neocolonialismo. Apoyamos su lucha por la autodeterminación, la justicia y la liberación.

Rechazamos las acciones del imperialismo estadounidense, junto con sus aliados europeos, que buscan desestabilizar diversos países, desde Oriente Medio hasta África y América Latina.

Apoyamos la integración de América Latina y el Caribe, desde los pueblos y los gobiernos progresistas. Debemos reconocer y valorar los esfuerzos de instancias como ALBA, UNASUR y nuestra propia participación activa en la CELAC. A pesar de nuestra participación en la convocatoria de la CELAC Social, es preocupante que nuestros gobernantes parezcan estar descuidando los derechos de los trabajadores en la CELAC oficial.

Recomendamos a la CELAC que establezca alianzas estratégicas con su homóloga la Unión Africana y con la Organización de Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática y los BRICS, con el objetivo de formar un bloque multipolar sólido. Esta colaboración nos permitirá impulsar el desarrollo de nuestras naciones y promover la paz y la prosperidad en América Latina y el Caribe. Al unir nuestras fuerzas con estos actores internacionales, podremos fortalecer nuestra capacidad de negociación, fomentar la cooperación económica y social, y garantizar un futuro más equitativo y sostenible para nuestros pueblos.

Valoramos las luchas de resistencia y creación de nuevas formas no capitalistas socioproductivas y políticas que se están llevando a cabo, en América Latina y el Caribe, en varios países de Europa y del mundo, ya que consideramos que es necesario fortalecer la lucha en cada comunidad o nación, así como generar un movimiento internacional que las articule para elevar el impacto de la globalización de las resistencias a nivel mundial.

Rechazamos contundentemente la creación de la Asociación de Seguridad de Minerales, también conocida como OTAN Metálica, conformada el año pasado por la Unión Europea y paises como Australia, Canadá, Finlandia, Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur, Suecia y el Reino Unido. Consideramos esta iniciativa como una estrategia del imperialismo estadounidense que busca controlar y militarizar los minerales críticos, como el litio, al clasificarlos como cuestiones de «seguridad nacional». Bajo la aparente justificación de «prosperidad económica y objetivos climáticos», esta asociación solo busca intervenir en nuestras naciones y socavar nuestra soberanía. Nos oponemos firmemente a esta agenda de dominación y exigimos el respeto a nuestros recursos naturales y la autodeterminación de nuestros países.

Nos oponemos a la interferencia y la militarización de las relaciones internacionales, así como a la división del mundo en esferas de influencia y bloques político-militares que el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos intentan imponer.

Reconocemos el papel decisivo de la lucha de clases en la evolución histórica de la humanidad y defendemos los legítimos derechos, intereses y aspiraciones colectivas e individuales de trabajadoras y trabajadores y los pueblos del mundo.

Manifestamos nuestra rotunda oposición al propósito principal de la élite burocrática de la Unión Europea (UE) en la Cumbre CELAC-UE, que consiste en buscar consenso y aprobación para respaldar política, económica y financieramente a la OTAN y Estados Unidos en su conflicto con Rusia en Ucrania, promoviendo así una postura belicista. Consideramos esta intención como altamente preocupante y contraria a los principios de paz y cooperación entre naciones.

Afirmamos, como clase obrera, que la guerra es la manifestación más brutal del capitalismo y el imperialismo. Por esta razón, defendemos y respetamos el principio de autodeterminación de los pueblos y naciones, que implica buscar soluciones dignas para los conflictos, especialmente aquellos generados por el imperialismo colonial.

Alertamos del destino de los nuevos tratados de libre comercio (TLC) que se están negociando con Europa porque la historia dice que siempre se mueven para salvaguardar sus intereses y el gran perdedor termina siendo la clase trabajadora y los pueblos de América Latina y el Caribe, despojados de condiciones y medios de existencia.

Expresamos que las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y El Caribe deben fortalecer la lucha soberana en cada país para promover la paz y mejorar las condiciones de vida y trabajo. Defendemos unas relaciones basadas en el respeto mutuo y la reciprocidad de intereses, rechazando las relaciones de subordinación y de injerencia en asuntos internos.

De acuerdo con estas declaraciones los participantes de Europa y América Latina y el Caribe trabajaremos en:

  1. Promover la articulación en ambas regiones de las luchas sociales (feministas, contra el racismo, afrodescendientes, defensa de los pueblos originarios, diversidad sexual, mejora de las condiciones de vida, cambio climático, etc.) para superar la sectorialización y fraccionamiento de la lucha de clases y así globalizar las luchas que permitan abolir el capitalismo y emancipar a la humanidad.
  2. Luchar incansablemente por defender a América Latina y el Caribe como una región libre de interferencias extranjeras. Respaldamos firmemente la declaración de Zona de Paz, aprobada en la Cumbre de la CELAC en 2014, que tuvo lugar en Cuba. Asimismo, nos oponemos rotundamente a cualquier intento de expansión de la OTAN en nuestra región. Nuestra meta es preservar la soberanía, la independencia y la autodeterminación de nuestros países, promoviendo la cooperación pacífica, el diálogo y el respeto mutuo entre las naciones latinoamericanas y caribeñas
  3. Impulsar la construcción de una hoja de ruta, desde la clase obrera, para abordar la grave crisis climática y de biodiversidad y se incluya de manera prioritaria la mejora de las condiciones laborales y la reducción de la contaminación en los centros de producción, tanto en áreas urbanas como rurales. Estas condiciones están teniendo un impacto perjudicial en la salud física y mental de los trabajadores y las comunidades afectadas. Es fundamental reconocer la interconexión entre el medio ambiente y el bienestar de las personas, y garantizar que las medidas adoptadas para abordar la crisis climática también aborden de manera integral los desafíos laborales y de salud asociados.
  4. Luchar firmemente por el pleno respeto al derecho internacional y la defensa inquebrantable de la Carta de las Naciones Unidas. Reconocemos la importancia de estos instrumentos fundamentales para mantener la paz y la seguridad a nivel global, así como para proteger los derechos humanos y promover el desarrollo sostenible. Nos oponemos a cualquier acción que socave los principios y valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
  5. Propulsar la refundación de la ONU como cabeza del sistema multilateral que garantice los principios fundamentales del derecho internacional en beneficio de todos los seres humanos. Esta debe contemplar mecanismos de rendición de cuentas para aquellos que violan el derecho internacional, promover una mayor participación y representatividad de las naciones y los pueblos, y asegurar que las decisiones se tomen de manera democrática y equitativa.
  6. Impulsar que la clase obrera de ambas regiones ponga al servicio de la humanidad su vasto conocimiento y experiencia en la creación de formas socio-productivas y políticas alternativas al capitalismo. Estas alternativas deben garantizar la reproducción de la existencia en armonía con la naturaleza, fomentar la convivencia solidaria en paz y promover la autoorganización en beneficio del bien común.
  7. Luchar contra toda forma de dominación-subordinación: contra el despojo y destrucción de territorios y culturas, la superexplotación de la fuerza de trabajo y la defensa integral de la vida y el ambiente.
  8. Fortalecer el papel de los sindicatos en la defensa de los intereses de clase de las trabajadoras y trabajadores, frente a la ofensiva capitalista que enfrentamos, la cual se ve acompañada en Europa y también en América Latina y el Caribe por el surgimiento y crecimiento de fuerzas políticas fascistas
  9. Coordinar entre ambas regiones nuevas alianzas y alternativas sindicales a nivel internacional para fortalecer la lucha colectiva y permitir una respuesta más eficaz a los desafíos actuales. Esto impulsaría un movimiento sindical renovado y comprometido con los intereses de la clase trabajadora en el contexto de la globalización
  10. Luchar por la unidad de la clase trabajadora europea, con el propósito de redirigir los recursos públicos, que han sido desviados hacia la guerra, hacia la mejora de servicios esenciales como la educación, la salud y otros servicios públicos. Es crucial que estos recursos se destinen para satisfacer las necesidades reales de la sociedad y mejorar la calidad de vida de las personas. Trabajaremos en conjunto para asegurar que los recursos públicos sean utilizados de manera responsable y en beneficio de toda la comunidad.
  11. Promover la unidad de las trabajadoras y trabajadores europeos contra la guerra y su escalada que propicia las elites de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN. Igualmente, la lucha de la clase obrera contra el expansionismo de la OTAN a nivel mundial y su definitiva supresión.
  12. Trabajar en la búsqueda de soluciones diplomáticas en lugar de recurrir a la guerra tanto en Europa como en cualquier parte del mundo. Promoveremos el diálogo, la negociación y la resolución pacífica de los conflictos, con el fin de preservar la paz.
  13. Impulsar la cooperación sindical, basada en el respeto mutuo, fortalecer y reforzar los principios de un sindicalismo de clase, unitario, democrático, independiente y masivo. Su objetivo central debe ser la defensa de los intereses de los trabajadores en oposición a los intereses capitalistas.
  14. Propiciar espacios alternativos a la Confederación Europea de Sindicatos que defienda los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, y que confronte la política neoliberal de la Unión Europea.

¡¡SOLO LA LUCHA DE LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES SALVARÁN A LA HUMANIDAD, LA NATURALEZA Y EL PLANETA!!

Declaración realizada el 17 de junio 2023

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