UNA REORDENACIÓN CAÓTICA: El «cambio seminal» de Europa va (en general) en la misma dirección que la política estadounidense. Alastair Crooke.

Alastair Crooke.

Foto: Una carroza que representa al ministro nazi de propaganda, Goebbels, llevando en brazos a Björn Höcke dirigente de la AfD. (Reuters).

12 de junio 2023.

Parece que Europa se mueve (a grandes rasgos) en la misma dirección que la política estadounidense. Las élites europeas, al igual que sus homólogos demócratas estadounidenses, abrazaron la guerra contra Rusia.


La reacción ha comenzado. Ha tardado en surgir y va por detrás de la de Estados Unidos, pero ha empezado en serio. Es, como ha observado Wolfgang Münchau, antiguo periodista del FT y editor de EuroIntelligence «un cambio seminal (para Europa), con importantes consecuencias«.

Es probable que reconfigure la política a lo largo de una nueva línea de fractura: Ya no las cuestiones banales de la política «uni-partidista» (pro-Establishment): tipos impositivos marginales; «arreglos» monetarios fáciles y la consiguiente deuda que se acumularía. Sino que encontraría su expresión en la confrontación entre quienes desean una transformación verde de la sociedad humana; un mundo «trans» para los niños; una inmigración fácil; la reordenación radical del poder entre los grupos «identitarios» de la sociedad… y quienes se oponen visceralmente a todo lo anterior.

En Alemania, esta evolución está a punto de «estallar»: La coalición del canciller Scholtz está en serios problemas. Hay una reacción violenta contra los Verdes. El apoyo al Partido Verde se ha desplomado hasta el 13% en la última encuesta. En cambio, el partido de la extrema derecha, el AfD está atrayendo a aproximadamente uno de cada cinco alemanes que están dispuestos a votarle.

La «CDU y otros partidos del centro-derecha europeo habían cortejado anteriormente a los Verdes como posibles futuros socios de coalición. Ahora los ven como sus principales oponentes políticos»,  afirma Münchau.

Dicho sin rodeos, aunque la mayoría de los europeos son de hecho ecologistas (en una medida u otra), para muchos ha quedado claro que la ideología extremista de los Verdes es tan «verdeutópica» que su vanguardia está dispuesta a destruir la sociedad humana (o a encerrarla permanentemente) «para salvarla«. Pero el fanatismo Verde sumado a la desindustrialización y a la inflación galopante es demasiado para que los alemanes lo soporten:

«Olvídense de la UE como modelo«, sugería EuroIntelligence en mayo:

La UE ya no sirve de modelo para los demás… al estar completamente enfrascada en su propia agenda verde, [la UE parece] haber olvidado que hay otro mundo ahí fuera que necesita participar en esos esfuerzos para que sea eficaz a nivel mundial… ¿No constituiría [eso] un verdadero liderazgo en lugar de la forma introspectiva y farisaica de proceder que tenemos ahora mismo? … tenemos que desprendernos de estas ideologías basadas en el sacrificio. Son demasiado caras para nuestras economías. En su lugar, necesitamos más innovación y más financiación para llevarlas a cabo. Sobre todo, tenemos que dejar de vernos a nosotros mismos como un modelo a seguir para el mundo.

Los alemanes también son cada vez más receptivos a las posiciones de la AfD sobre la inmigración masiva, a medida que el gobierno alemán avanza en la liberalización de las leyes de inmigración y en la naturalización de millones de extranjeros como ciudadanos alemanes. La AfD también está atrayendo apoyos debido a su oposición a las sanciones contra Rusia que, según argumenta, están debilitando la economía alemana y conduciendo a la desindustrialización.

Pero lo que realmente tenía a los alemanes alterados era un artículo de Die Zeit que afirmaba que Alemania pronto será

un país en el que los inmigrantes dejarán de ser una minoría… La integración fue ayer: Alemania es el segundo país del mundo con mayor inmigración, y es probable que los alemanes originarios se conviertan en una minoría numérica entre muchos en un futuro previsible.

Muchos en Alemania se quedaron rumiando si la dilución de la población nativa alemana era simplemente una «necesidad empresarial«, o una «ingeniería de la identidad» deliberada – o incluso, una rotación de la identidad. La cuestión fue insinuada también, en el Reino Unido, por Nigel Farage, que arremetió contra la adicción «deshonesta y globalista» del gobierno británico a la mano de obra barata importada. (Nótese la etiqueta de globalistas que llevan los conservadores).

Otros signos de este incipiente realineamiento político son evidentes en Francia (con un pronunciado giro a la derecha), y en España (donde se convocaron unas inesperadas elecciones anticipadas, tras un fuerte giro a la derecha en las elecciones locales). También en los Países Bajos, los votantes enfadados arrasaron con un programa de oposición a los recortes de las emisiones de nitrógeno (y al sacrificio masivo obligatorio de ganado). Y en Austria y Eslovaquia, están surgiendo partidos prorrusos.

La ira crece a medida que el discurso público debate sin cesar «lo absurdo» («¿qué es una mujer?»), mientras todos renuncian a solucionar nunca las cuestiones más profundas que están en juego. Lo que da a esta situación su particular aire de futilidad es que nadie cree seriamente que Europa vaya a hacer lo que sería necesario para corregir el malestar más profundo: la imposibilidad de seguir haciendo lo que ha estado haciendo, sólo igualada por la imposibilidad de hacer cualquier otra cosa.

Por supuesto, en Europa, la derecha no es toda la misma, pero los componentes sí lo son (aunque en mezclas diferentes).

Como tal, el contragolpe europeo coincide con la crisis de legitimidad que se abate hoy sobre todas las sociedades occidentales, según ha señalado Malcom Kyeyune.

La élite gobernante está cada vez más enfadada y amargada porque los gobernados ya no escuchan; los gobernados, por su parte, están amargados porque el sistema tan obviamente no actúa en su interés, ni siquiera pretende realmente hacerlo ya. Puede que un día nos despertemos y nos encontremos con que ni los políticos ni los votantes creen que la «democracia» haga ya mucho por ayudarles.

En Francia, los acontecimientos políticos extraordinarios se han convertido en la Nueva Normalidad. Kyeyune señala:

Las reformas son cada vez más imposibles, la desconfianza en el sistema político aumenta año tras año y la legitimidad básica se está filtrando lentamente de los procedimientos parlamentarios. Si el presidente Macron intuye que Francia se está volviendo lentamente ingobernable sin medidas ejecutivas extraordinarias -y políticamente dudosas-, probablemente no se equivoca, y no es ni mucho menos el único líder occidental que se enfrenta a este dilema.

La semana pasada, el candidato presidencial demócrata Robert Kennedy apareció  en un panel de Twitter Spaces copresentado por Elon Musk, Tulsi Gabbard y el capitalista de riesgo David Sacks. Habló durante más de dos horas sobre una serie de temas, entre ellos la guerra en Ucrania, la política energética, el control de armas y el origen del SARS-CoV-2. Kennedy deploró la toma de control corporativa del Partido Demócrata; excorió los instintos pro-guerra del presidente Biden; censuró el dominio de la política exterior estadounidense por los neoconservadores y promovió las energías renovables.

Y sin embargo, según el New York Times y la CNN, fue una orgía de teorías conspirativas de la derecha. «Robert F. Kennedy Jr., vástago de una de las familias demócratas más famosas del país»,  escribieron tres periodistas del New York Times: «se zambulló en el abrazo total de una multitud de figuras conservadoras que promovían con entusiasmo su desafío de largo alcance en las primarias al presidente Biden… El lunes, sonaba como un candidato mucho más a gusto en la creciente contienda presidencial republicana.

En una época anterior, Kennedy, habría sido universalmente considerado como un candidato de extrema izquierda en el molde de Ralph Nader … Kennedy cree que la guerra en Ucrania está siendo alimentada por «los neoconservadores en la Casa Blanca» que quieren un cambio de régimen en Rusia. En su discurso de anuncio de campaña, describió su misión como acabar con «la corrupta fusión del poder estatal y corporativo» que amenaza con «imponer un nuevo tipo de feudalismo corporativo en nuestro país.

Se trata de un realineamiento político vertiginoso, que revuelve todas las categorías tradicionales y deja a su paso sólo dos bandos: no izquierda y derecha, sino insider y outsider. Y no importa la sustancia de las creencias de cada uno, para los medios de comunicación, «outsider» significa por defecto «teórico de la conspiración de derechas».

Y, como era de esperar, ha suscitado un torrente de abusos e ira:

«Las «afirmaciones chifladas» y las «opiniones extravagantes» de Kennedy le han granjeado el «favor de la derecha», se quejó. Vanity Fair.

«El Sr. Kennedy ha encontrado otro benefactor que parece disfrutar inundando de excrementos a la prensa: Elon Musk», gruñó The Independent.

«Robert F. Kennedy Jr. pasa una hora adulando a Elon Musk en Twitter»,  vociferaba  un titular de New Republic …

Rolling Stone se mofó de sus «ideas extravagantes y pseudocientíficas» y tachó a Kennedy de «candidato marginal» con «creencias de maníaco».

Esquire le llamó le llamó «delirante anti-vaxxer» y arremetió contra la idea misma de tener unas primarias demócratas disputadas», escriben Shellenberger y Woodhouse.

Ahí lo tienen: Hablar críticamente (como escribió Michael Scherer en el Washington Post), es ser un «teórico de la conspiración».

El «vertiginoso realineamiento político» describe también la naturaleza de la reacción europea: Las coaliciones europeas de centro-derecha y de los Verdes vieron en el conflicto de Ucrania el medio para centralizar «un nuevo tipo de feudalismo» en la UE; para privar a los parlamentos nacionales europeos de sus prerrogativas; y para abrir la perspectiva de consolidar la extraña metamorfosis de la OTAN de pura alianza militar a una alianza ilustrada, progresista y de paz, que persigue la «justicia«, los valores y la democracia en Ucrania.

Con «los demócratas estadounidenses convirtiéndose poco a poco en pro-corporativos, pro-guerra y pro-censura«, dijo Kennedy, y con los «republicanos convirtiéndose en anti-censura, pro-libertades civiles y anti-guerra – ha habido un tremendo realineamiento«.

Parece que Europa se mueve (a grandes rasgos) en la misma dirección que la política estadounidense. Las élites europeas, al igual que sus homólogos demócratas estadounidenses, abrazaron la guerra contra Rusia. Las élites europeas han adoptado una narrativa y un control social masivos por parte de los HSH (1) y han desmembrado las normas cívicas básicas del matrimonio entre un hombre y una mujer y el género biológico a las que todavía se adhieren muchos europeos.

Los » outsiders » europeos han empezado a clamar «¡Basta ya! Sin embargo, pueden esperar recibir el mismo trato duro por parte de los principales medios de comunicación que está recibiendo Kennedy (sean cuales sean sus opiniones). El Estado Profundo estadounidense no se detendrá ante nada para asegurarse de que ni Kennedy, ni Trump, se acerquen a la presidencia. Bruselas actuará en paralelo, en Europa.

¿Adónde conduce todo este reajuste? Bueno, ahora mismo nos encontramos en un periodo de reordenación caótico. ¿Kennedy, un demócrata, acusado de MAGA-ismo?? ¡Extraordinario! No es política de clases. Es un nuevo realineamiento, revolviendo viejas categorías. Y un cambio en los valores fundamentales entre los «outsiders» y sus gobernantes. Una de las razones por las que esto será muy difícil de descifrar es que los outsiders ven ahora la «democracia» con creciente desconfianza. ¿Resultará esto en un voto táctico? ¿Tiene mucho significado «derecha» o «izquierda» cuando un Kennedy es acusado de simpatizar con MAGA (2)?

Traducción nuestra


*Alastair Crooke, es un exdiplomático británico y es el fundador y director del Foro de Conflictos con sede en Beirut, una organización que aboga por el compromiso entre el Islam político y Occidente.

Notas nuestras

(1) MSM en ingles y HSH en español es otro acrónimo relacionado con la salud y la investigación que se utiliza para referirse a «Hombres que tienen sexo con hombres» en inglés, cuya traducción sería «Men who have Sex with Men». Al igual que el término HSH, MSM se utiliza para describir a hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, independientemente de su identidad sexual o de género. Ampliamente utilizado en el campo de la salud pública y la investigación, particularmente en el contexto de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA. Al utilizar el término MSM, se busca destacar la conducta sexual en lugar de la identidad sexual o de género, reconociendo la diversidad de experiencias y orientaciones dentro de esta población.

(2) MAGA es un acrónimo que significa : «Make America Great Again» (Haz América grande otra vez), es un eslogan utilizado en la política estadounidense, popularizado por Donald Trump en su campaña presidencial de 2016.

Fuente original: Strategic Culture Foundation

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