Mohamad Hasan Sweidan.
Imagen: The Cradle
19 de mayo 2023.
Más allá de sus implicaciones económicas positivas, el proyecto ferroviario que unirá Irán, Irak y Siria supondrá un cambio de juego geopolítico al conectar el Mar Mediterráneo con el Golfo Pérsico.
Sir Halford John Mackinder, uno de los teóricos británicos más destacados en el campo de la geopolítica, analizó la importancia de la conectividad terrestre entre naciones en su ensayo de 1904 titulado The Geographical Pivot of History (El Pivote Geográfico de la Historia).
Además de introducir su notable Teoría del Heartland, Mackinder argumentó que los avances en la tecnología del transporte, como el desarrollo del ferrocarril, han alterado el equilibrio de poder en la política internacional al permitir a un estado o grupo de estados poderosos ampliar su influencia a lo largo de las rutas de transporte.
La creación de bloques, como la UE o los BRICS, por ejemplo, tiene como objetivo mejorar la comunicación entre los estados miembros. Este objetivo tiene implicaciones positivas para la economía y ayuda a reducir el riesgo de tensiones entre ellos.
El coste de tales tensiones ha aumentado considerablemente, dados los crecientes beneficios e intereses comunes conseguidos mediante el fortalecimiento de los lazos entre las naciones. En consecuencia, reforzar las conexiones dentro de una región concreta tiene un impacto positivo en toda la zona.
Por tanto, cualquier proyecto de infraestructuras entre países no puede considerarse únicamente desde un punto de vista económico; también hay que destacar sus efectos geopolíticos.
Asia Occidental conectada por ferrocarril
En julio de 2018, Saeed Rasouli, jefe de los Ferrocarriles de la República Islámica de Irán (RAI), anunció la intención del país de construir una línea ferroviaria que conecte el Golfo Pérsico con el mar Mediterráneo, el enlace ferroviario Irán-Irak-Siria. Este ambicioso proyecto iría desde Basora, en el sur de Irak, hasta Albu Kamal, en la frontera entre Irak y Siria, y se extendería después hasta Deir Ezzor, en el noreste de Siria.
Sin duda, este proyecto refuerza la comunicación entre los países de Asia Occidental y aumenta la necesidad de que otras potencias colaboren con esta importante región, situada estratégicamente en partes del «Heartland» de Mackinder y del «Rimland » de Eurasia de Nicholas Spykman.
Además, de acuerdo con la propuesta de Mackinder, puede afirmarse que este proyecto ferroviario tiene importancia geopolítica para los tres países implicados -Irán, Irak y Siria- y para Asia Occidental en su conjunto.
El concepto de un enlace ferroviario entre Irán e Irak surgió hace más de una década. En 2011, Irán finalizó la construcción de la línea ferroviaria khorramshahr-Shalamjah, de 17 kilómetros, cuyo objetivo era conectar los ferrocarriles iraníes con la ciudad de Basora. Posteriormente, en 2014, Teherán y Bagdad firmaron un memorando de entendimiento para construir la línea Shalamjah-Basra.
Según el acuerdo, Irán era responsable de diseñar y construir un puente sobre el río Arvand, mientras que la parte iraquí se comprometía a construir una línea ferroviaria de 32 kilómetros desde la frontera de Shalamjah hasta la estación de ferrocarril de Basora, dentro del territorio iraquí.
Destino final: Siria
El 14 de agosto de 2018, Irán anunció su intención de seguir ampliando el ferrocarril desde su territorio hasta Siria, con la participación de Irak. Esta medida pretendía contrarrestar las sanciones occidentales y mejorar la cooperación económica.
El proyecto ferroviario comenzaría en el puerto Imam Jomeini del Golfo Pérsico, situado en la provincia suroccidental iraní de Juzestán, hasta el paso fronterizo de Shalamjah, en la frontera iraquí. Desde allí, el ferrocarril atraviesa la provincia iraquí de Basora, cruza Albu Kamal en la frontera siria y termina en el puerto mediterráneo de Latakia.
Fuentes oficiales iraníes declararon que este ferrocarril contribuiría a los esfuerzos de reconstrucción de Siria, reforzaría el sector del transporte y facilitaría el turismo religioso entre Irán, Iraq, y Siria. Irán correría con los gastos del proyecto dentro de su propio territorio, mientras que Irak aportaría su parte hasta la frontera siria.
Durante la visita del ex presidente iraní Hassan Rouhani a Irak en marzo de 2019, Teherán y Bagdad firmaron un memorando de entendimiento sobre el proyecto. Sin embargo, a pesar de los acuerdos, la parte iraquí se ha enfrentado a problemas económicos y a la falta de fondos, lo que ha provocado un retraso en la construcción del ferrocarril.

Tres tramos
El proyecto ferroviario puede dividirse en tres tramos: La primera sección une el puerto Imam Jomeini con el paso fronterizo de Shalamjah, en la frontera iraquí. Según el ministro iraní de Carreteras y Desarrollo Urbano, Mehrdad Bazrpash, la línea ferroviaria en Irán ya se ha completado y ha llegado al punto cero de la frontera.
El segundo tramo unirá el paso fronterizo de Shalamjah con Basora, en el sur de Irak, y luego se extenderá hasta Bagdad, la provincia de Anbar y, por último, la frontera siria. La financiación de este tramo, según el acuerdo, es responsabilidad del gobierno iraquí. Se espera que esta fase comience pronto.
El tercer tramo, dentro de Siria, comprende dos rutas: La ruta septentrional se extiende entre la iraquí Al Qaim y la siria Albu Kamal, y luego se dirige hacia el oeste, hacia el puerto sirio de Latakia. La ruta sur va desde el paso fronterizo de Al Qaim, en la frontera entre Irak y Siria, hasta Damasco, pasando por Homs.
Cabe señalar que, aunque la ruta más corta a Damasco pasa por al-Tanf, debido a la presencia allí de las fuerzas ilegales de ocupación estadounidenses las fuerzas ilegales de ocupación estadounidenses, se adoptó el corredor más largo Homs-Damasco. Esto también garantiza el paso del ferrocarril por un mayor número de ciudades sirias.
Importancia económica
Aunque la línea ferroviaria entre Irán e Irak sólo abarcará 32 km y costará unos 120 millones de dólares, repartidos a partes iguales, su importancia va mucho más allá de su longitud. Servirá como única conexión ferroviaria entre ambos países y desempeñará un papel crucial en la mejora de la comunicación en toda la región al unir las líneas de la China’s iniciativa de la Franja y la Ruta de China (BRI) de China con Irak a través de Irán.
Una vez completado, el proyecto permitirá a Irak conectarse fácilmente a la extensa red ferroviaria de Irán, que se extiende hasta la frontera oriental del país. Este enlace abrirá vías para que Bagdad se conecte con Afganistán, Pakistán, China, el Cáucaso, Asia Central y Extremo Oriente.
Además, en el futuro, el proyecto sitúa a Irak como ruta de tránsito para el comercio entre los países árabes de la región del Golfo Pérsico y Asia Central, así como con Rusia. Por cierto, Irán y Rusia acaban de firmar un acuerdo para establecer un ferrocarril que conecte las ciudades iraníes de Astara con Rasht, como parte del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC).
La línea ferroviaria contribuye también a promover el turismo religioso entre los tres países, que albergan varios santuarios chiíes importantes. En septiembre de 2022, más de 21 millones de personas de todo el mundo, incluidos 3 millones de iraníes, visitaron Irak para la perigrinación anual de Arbaeen, en la ciudad santa de Karbala. Es probable que esta cifra aumente significativamente con un enlace ferroviario, lo que supondría mayores ingresos para el tesoro iraquí.
Además, el proyecto sirve para eludir las sanciones occidentales y las presiones externas sobre los tres países, en particular Irán y Siria. Refuerza la independencia de estas naciones y reduce la probabilidad de que potencias extranjeras interfieran en las relaciones económicas de los países del proyecto.
Obstáculos para la ejecución del proyecto
A pesar de los acuerdos firmados, el proyecto ferroviario Teherán-Bagdad-Damasco ha suscitado reacciones encontradas en Irak, lo que ha provocado una falta de entusiasmo por seguir adelante con el enlace ferroviario. Sólo el mes pasado, el Ministerio de Transporte emitió una aclaración sobre el enlace ferroviario con Irán, subrayando que el proyecto está relacionado «únicamente con el transporte de pasajeros».
Los políticos iraquíes han expresado su preocupación por que el enlace ferroviario con Irán pueda obstaculizar el proyecto del Canal Seco de su país, que pretende conectar el puerto de Faw, en la provincia de Basora, con las fronteras turca y siria.
Consideran que el Gran Puerto de Faw está estratégicamente situado como el punto más cercano a Europa para el transporte marítimo de mercancías, lo que podría aportar beneficios económicos y oportunidades de empleo. Estas preocupaciones surgen del temor a que el puerto Imán Jomeini de Irán adquiera mayor importancia, restándosela al puerto de Faw.
Pero las preocupaciones iraquíes presentan en realidad una oportunidad para unir Irán con el Canal Seco, aumentando la importancia estratégica de ambos proyectos y reforzando la posición de Irak como centro comercial regional. En un futuro próximo, la comunicación y la cooperación entre estos vecinos serán cruciales para frustrar los esfuerzos externos por impedir la interdependencia económica de los tres países.
Un viaje prometedor
El proyecto de enlace ferroviario tripartito tiene una inmensa importancia, ya que conecta a estos países dentro de una red más amplia, parecida a la histórica Ruta de la Seda que facilitó el comercio entre Oriente y Occidente durante siglos.
El proyecto ferroviario tiene la capacidad de iniciar una gran transformación en Asia Occidental si se materializa y se amplía a países como Arabia Saudí, Jordania y Líbano.
Su participación no sólo reduciría las tensiones entre los estados de la región, sino que también produciría resultados económicos positivos e impulsaría el turismo, sobre todo el religioso, y fomentaría lazos interregionales más fuertes.
Al conectar a los actores claves de una región geopolíticamente estratégica, el enlace ferroviario Teherán-Bagdad-Damasco tiene el potencial de sentar las bases de un nuevo paradigma de Asia Occidental que promueva la conectividad, la estabilidad y la prosperidad.
Como demuestran los recientes acuerdos de acercamiento entre Irán y Arabia Saudita y entre Siria y Arabia Saudita, la región se encuentra en un estado de ánimo de colaboración, buscando activamente el desarrollo económico en lugar del conflicto. Con China y Rusia -dos potencias al frente de los mayores proyectos de interconectividad de Eurasia (BRI e INSTC)- ejerciendo de intermediarios e influyendo en muchas de estas iniciativas diplomáticas, es de esperar que los ferrocarriles, las carreteras y las vías fluviales empiecen a unir países que han estado enfrentados durante décadas.
Traducción nuestra
*Mohamed Sweidan es investigador de estudios estratégicos, escritor para diferentes plataformas mediáticas y autor de varios estudios en el campo de las relaciones internacionales. Mohamed se centra principalmente en los asuntos rusos, la política turca y la relación entre la seguridad energética y la geopolítica.
Fuente original: The Cradle
