Elizabeth Alves Pérez.
Pintura: Trabajo de recolección de flores pintura de Diego Rivera, México.
11 de octubre 2021.
Ponencia en el primer Foro Global sobre Democratización del Trabajo realizado del 5 al 7 de octubre de 2021, en el panel: ¿Descarbonizar democráticamente é possível? Propostas de diálogos desoloniais.
La naturaleza discriminatoria, excluyente y represiva que se ha impuesto a través de la historia en distintas sociedades a nivel mundial hace que la humanidad se sienta atrapada en una situación indeseable de vida de gran inseguridad e incertidumbre crecientes. La crítica que hacemos al capitalismo, y por lo que luchamos por su abolición, es que su lógica se basa en la reproducción de la desigualdad social y en la negación sistemática y generalizada de la libertad individual y colectiva para decidir sobre la vida y destino de las personas.
La clase burguesa dominante ejerce el poder sobre las clases subalternas de la sociedad asumiendo que son superiores. Desprecian el saber popular y el conocimiento de su realidad geo-histórica particular. Genera y renueva permanentemente mecanismos de control y dominación de la producción de medios y condiciones de vida materiales e inmateriales, que incluyen la producción de ideas, adaptados a contextos y situaciones geográficas, históricas y culturales distintas, aunque muchas no son capaces de comprender, precisamente por ese complejo de superioridad.
Esta es la lógica de un sistema de naturaleza excluyente, con una cultura depredadora, que como dice McLaren (1997)[i], es un campo de invisibilidad precisamente porque es muy obvia y con ello se constituye en una amenaza al desarrollo de la rebeldía popular.
La ausencia de respuestas efectivas a las demandas del pueblo trabajador es silenciada por la represión y la ausencia de democracia real, en un sistema que defiende de los derechos individuales sobre los colectivos. Esto lo obliga a manifestar su indignación individual y colectiva contra un sistema que lo conduce a niveles de sobrevivencia y mayor pobreza estructural. Lo que interesa es tener bienes materiales y no de ser una persona solidaria y cooperante que contribuya al vivir bien en convivencia comunitaria y equilibrio con la naturaleza.
Somo testigos de la presencia de territorios y comunidades enteras que desde hace varias décadas presentan síntomas de irreversibilidad de muchos de los daños materiales e inmateriales causados. Una barbarie de consumismo y devastación de la naturaleza que no se puede evitar ni controlar sin afectar los intereses de las élites de poder mundial.
Para lograr la superación del capitalismo/colonial nos planteamos desarrollar cinco propuestas teórico-prácticas de acciones estratégicas fundamentales que definen el desarrollo comunitario, con el propósito de producir condiciones y medios de existencia que integre saberes, las mejores tradiciones culturales y experiencias de vida para la transformación de la realidad.
1.- Recreación conceptual del trabajo productivo comunitario como libre asociado para el desarrollo individual y colectivo, desde una perspectiva geopolítica e histórica de la realidad concreta.
Concebimos el trabajo como proceso de autorrealización individual y colectiva en la producción y reproducción de una sociedad orientada al desarrollo integral del ser humano en los distintos ámbitos de la praxis social. Con creciente autonomía individual y colectiva del pensamiento y la acción en el uso racional y equilibrado de los bienes materiales e inmateriales producidos y de los recursos disponibles en los ambientes de coexistencia compartida.
Se trata de crear y fortalecer un trabajo digno, no-mercantil y no-individual orientado al bienestar de la comunidad, donde lo relevante sea la forma de organización que se da a sí mismo el colectivo. Esta acción se convierte en un acto de rebeldía anticapitalista, porque lo que se rechaza es lo indigno que es la explotación, esencia del sistema (Holloway, Matamoros y Tischler, 2008 y Colectivo Situaciones, 2002)[ii]
El trabajo digno surge de un hacer social libre que no se conforma con un “bajo nivel de explotación”, sino con un hacer apropiado para la autodeterminación colectiva (Ghiotto y Pascual, 2010)[iii] y la eliminación de todo tipo de opresión y discriminación social.
2.- Creación de una nueva cultura del trabajo productivo con sentido colectivo, que exige la formación de nuevas subjetividades emancipadas y condiciones de convivencia interterritorial, basadas en la articulación de experiencias transformadoras obrero-populares.
Necesitamos desarrollar la unidad en la diversidad de la lucha por superar al capitalismo/colonial en el mismo proceso de lucha por la desmercantilización de la sociedad. Avanzar en un horizonte emancipatorio desde las propias comunidades organizadas; creando nuevas formas orgánicas populares de todo tipo (políticas, culturales y socioeconómicas) que aceleren la globalización de las resistencias y la construcción de un cambio raizal de la sociedad.
Se trata de ir logrando el control del trabajo productivo (material e inmaterial) para garantizar la existencia, que implica promover la articulación y distribución territorial con creciente justicia y equidad social.
Vale la pena destacar que los cambios deseados ameritan acciones consistentes que ofrezcan resultados inmediatos y estabilidad en el tiempo. Validez histórica-cultural de acuerdo con el contexto y condiciones particulares.
3.- Conformación de una conciencia creadora del trabajo compartido del sujeto que lucha por la transformación de la sociedad, con fuerza material y espiritual, para que éste actúe como intelectual orgánico en constante crecimiento. Con capacidad de construir un pensamiento político y una racionalidad transformadora que favorezca la descolonización del ser político y social durante su práctica-vivencial, siempre contextualizada.
Debemos confrontar la violencia que acelera el desequilibrio ecológico y que despoja a los seres vivos de los bienes comunes para colocarlos al servicio del capital, con el único propósito de elevar un crecimiento económico “imparable” que solo beneficia a sectores minoritarios, privilegiados y protegidos por el propio sistema.
En esta situación son las trabajadoras y trabajadores las primeras víctimas de la cadena de contaminación en las unidades de producción capitalistas (de fábricas, monocultivos y ganadería intensiva), ocasionándoles graves enfermedades que pudieran prevenirse democratizando y desmercantilizando el trabajo, y reconociendo la sabiduría y experiencia que poseen las productoras y productores directos y los pueblos originarios.
4.- Conformación de una conciencia colectiva contra la colonización del poder y la destrucción de identidades históricas-culturales que son contrarias a la sociedad deseada.
Es imperativo la desalienación de la vida cotidiana que somete a la sociedad a un estado de sumisión y desesperanza. Es indispensable democratizar la sociedad para la autotransformación colectiva en un proceso histórico complejo y continuo que elimine todo tipo de discriminación, exclusión y dominación social.
La sociedad capitalista está constituida y proyectada con valores contrarios a los comunitarios, por eso incrementa la violencia física y simbólica para silenciar nuestra voz de protesta e indignación. Recordando al maestro Fals Borda (2015)[iv] en su idea de que “la conciencia del subversor rebelde es una conciencia de la colectividad que despierta y que lleva a todos a una inusitada aventura existencial”
Nos unimos a esa aventura luchando por el trabajo digno, que no implica dejar de lado las reivindicaciones salariales o dejar de pelear por mejores condiciones laborales, sino que ese ya no es el objetivo que buscamos. Asumimos que el problema no es solo económico sino político y cultural, que involucra la totalidad de las relaciones sociales y la ética del colectivo social, que según Ghiotto y Pascual (2010), la moral colectiva emana de las propias relaciones sociales (de producción) para reconciliar el interés y deber.
5.- Construcción de la utopía concreta de cambio civilizatorio. Partimos de la idea de que en este sistema “las condiciones de dominación son también las condiciones de reproducción del capital” (Piqueras, 2017)[v]. Entonces, su superación implica revertir este movimiento quebrando la supremacía económica a partir de la desmercantilización de la vida y creación de formas alternas de producción social-comunitaria que abran paso a otra sociedad.
Es urgente que rompamos con la absurda racionalidad dominante que intenta imponer una homogenización de la vida en sociedad y negar la coexistencia de una rica diversidad cultural que le da sentido a la vida y al devenir histórico.
De este modo abriremos caminos que permiten ir creando, ajustando y consolidando formas de organización social y de gobierno comunal e intercomunal, con autonomía y posibilidades de articulación espacial creciente en la conformación y consolidación de modos de vida alternativos de convivencia solidaria y cooperación mutua.
Para terminar podemos concluir que transitar en este camino exige unidad de lucha en la diversidad histórico-cultural y geográfica en los distintos tipos y niveles de hábitats compartidos y condiciones particulares de vida, de desarrollo histórico-cultural y de relación armónica con la naturaleza.
Referencias
[i] McLaren, Peter (1997). Pedagogía crítica y cultura depredadora. Prefacio de Paulo Freire. Barcelona Paidós Ibérica. P. 18
[ii] Referido por Ghiotto, Luciana y Pascual, Rodrigo F. (2010) Trabajo decente versus trabajo digno: acerca de una nueva concepción del trabajo. Revista Herramienta Nº 44, junio de 2010
[iii] Ghiotto, Luciana y Pascual, Rodrigo F. (2010) Trabajo decente versus trabajo digno: acerca de una nueva concepción del trabajo. Revista Herramienta Nº 44, junio de 2010.
[iv] Fals Borda, Orlando (2015). Orlando Fals Borda. Una sociología sentipensante para América Latina. México: Siglo XXI.
[v] Piqueras, Andrés (2017). La tragedia de nuestro tiempo: La destrucción de la sociedad y la naturaleza por el capital. Barcelona: Anthropos. P. 15
Fuente: Ver pagina del Foro aquí https://www.noticiasobreras.es/2021/09/foro-mundial-por-la-democratizacion-del-trabajo/
