ENTREVISTA A LUIS PRIMO: La construcción de las formas orgánicas en la Revolución Bolivariana. Elizabeth Alves Pérez.

Elizabeth Alves Pérez.

14 de diciembre 2020.

Elizabeth Alves Pérez entrevista a Luis Primo sobre las experiencias de formas orgánicas obrero popular en la Revolución Bolivariana y la manera en que estas se han venido desarrollando históricamente.

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Luis Primo durante un mitin con trabajadores y trabajadoras celebrado IWU local 34 Hall en San-Francisco, EEUU, 2006.

 EAP: Conocemos tu dilatada experiencia militante en distintas luchas de la clase obrera venezolana y de la participación directa en algunas de ellas. Así como del seguimiento y sistematización que has hecho en estos años para realizar aportes teóricos para la acción transformadora, por eso te puedo preguntar directamente ¿Cómo han sido las experiencias y antecedentes históricos más importantes en las luchas obrero-populares y sus diversas organizaciones para contribuir en la transformación de la Venezuela Bolivariana?

LP: Bueno, para empezar, debemos decir que en el proceso histórico de lucha de clases las formas orgánicas que son dominantes son las del capital, estas las vemos en instituciones, partidos políticos conservadores y socialdemócratas, pero estas formas orgánicas también aparecen de manera mas camuflada en el seno de organizaciones que se dicen revolucionarias. Sin embargo, también existe formas orgánicas emergentes, producto de las luchas históricas de la clase obrera, del movimiento popular y de los pueblos originarios que se expresan con mayor magnitud dependiendo de la correlación de fuerzas y de la intensidad de esa lucha de clase durante todo un proceso histórico.

Este proceso histórico de lucha de clases, donde se expresan formas orgánicas emergentes, van desde la I Internacional con Marx y Bakunín, pasando por la Comuna de Paris, la Revolución Bolchevique, desde 1905 a 1918, siguiendo la ruta de las revoluciones en Alemania, Hungría e Italia en 1919, el surgimiento del consejismo como sistematizador de estas experiencias y dando aportes teóricos en función de otras que aparecen aisladamente en los años veinte y treinta, con las luchas de la clase obrera en Europa de 1968 a 1972, llegando hasta finales del siglo veinte en Chiapas, con la lucha de los Zapatistas y los movimientos de los pueblos originarios en Ecuador, la lucha contra la privatización del agua en Bolivia, las empresas recuperadas, el movimiento piqueteros en Argentina.

En la Revolución Bolivariana las formas orgánicas se expresaron y se expresan; en los años 2002-2003, con el paro petrolero y la retoma por los trabajadores de la industria petrolera y puesta en producción por ellos mismos bajo experiencia de control obrero. Durante el 2003 en la fase de Cogestión de CADAFE. En 2004 a 2006 con toda la lucha que la clase obrera desarrollo, por recuperar y nacionalizar empresas construyendo, ella misma, una gestión en la producción. En 2005-2007 con la cogestión obrera revolucionaria en Alcasa, dirigida Carlos Lanz, que sería el germen del proceso por el control obrero en Guayana y que, posteriormente, se afirmaría con el Plan Guayana Socialista (PGS) en 2009, donde trabajadoras y trabajadores presentaron propuestas para mejorar el proceso productivo de las empresas básicas y nuevas formas orgánicas de Consejos de Trabajadoras y Trabajadores. También se desarrolló un vasto plan de formación político ideológico en función de sensibilizar a trabajadoras y trabajadores en el control obrero y los consejos de trabajador@s para gestionar la producción con autonomía colectiva y vinculados a las diferentes formas orgánicas populares, como consejos comunales y relacionados con su vida cotidiana. Este proceso formó a más de 5.000 trabajadoras y trabajadores de las diferentes y diversas empresas básicas de Guayana (Alcasa, Venalum, Cabelum, Bauxilum, Ferrominera, Sidor, Carbonorca, entre otras); todo esto permitió preparar a la clase obrera en la gestión de la producción mediante los Consejos de Trabajador@s.

En 2010 parte del equipo de trabajadoras y trabajadores del PGS conformó el Movimiento Nacional por el Control Obrero y Consejos de Trabajador@s (MNCOCT) a partir de la concepción del control obrero y los Consejos de Trabajador@s como forma orgánica en la que se va logrando autonomía en los procesos productivos y que tiene como fundamento la teoría crítica emancipadora como instrumento para conocer y potenciar el saber obrero en el proceso de transformación colectiva de la realidad a transformar.

Creo que el MNCOCT es la sedimentación de todos estos procesos, en una nueva forma orgánica que aglomera toda la experiencia obrera en un movimiento de movimientos por buscar nuevas formas orgánicas autónomas de la clase obrera.

Hoy en día este conglomerado de experiencias, junto con los procesos comunales en Venezuela, nos permite visualizar la necesidad de que las luchas de la clase obrera deben articularse a nivel internacional ya que el capitalismo está globalizado; además, nuestra lucha debe ser también territorial. De allí, en 2020 nace la Plataforma de la Clase Obrera Antimperialista (PCOA), como movimiento que pretende contribuir al renacimiento de las luchas antimperialistas de la clase trabajadora contra el proyecto globalizador neoliberal y colonial con una nueva identidad social, desde lo múltiple y lo diverso.

Hoy la correlación de fuerzas en América Latina, con sus altas y bajas, aun es fuerte y estas nuevas expresiones y formas orgánicas emergentes reflejan la lucha de unos pueblos que no cederán en su intento de construir un mundo diferente y emancipar al género humano.

EAP: De toda esa importante experiencia nacional, e incluso con proyección internacional ¿cuáles serían los fundamentos que subyacen en esas formas orgánicas que se han desarrollado en la Revolución Bolivariana?

LP: Creo que debemos partir de la premisa, que la organización política y social debe comprenderse como proceso histórico, que expresa relaciones sociales de un colectivo asociado intencionalmente por intereses comunes. Estos intereses se pueden visualizar desde diferentes perspectivas, ideas, métodos, programas y acción política, que se sintetizan e integran en una totalidad concreta producto de una praxis revolucionaria que el mismo colectivo realiza (unidad teórico-práctica del sujeto participante).

En tal sentido, rechazamos la visión parcelada, descontextualizada y estática que termina ocultando su movimiento natural y con ello su posibilidad de transformarse para transformar la realidad. De esta manera, se rompe con la visión segmentada y estática que niega la historia de la lucha de clases y la construcción de teoría revolucionaria desde la propia acción y por los propios protagonistas.

De esta visión podemos apreciar varias cuestiones sobre la organización: Primero, al ser esta un proceso histórico, y no un hecho o situación, está en permanente movimiento y transformación al ritmo de la lucha de clases y no al margen de esta. Como segundo elemento, está su condición de ser relaciones sociales que le dan un carácter concreto histórico social; por tanto, irrepetible y diferente en cada situación en que se presentan; supone confrontación con los contrarios y asociación y articulación con los propios. En tercer lugar, debemos tener en cuenta que las formas orgánicas son también relaciones sociales, como un todo orgánico, en tensión permanente y donde se expresa y condensan la lucha de clases que se desarrollan en la sociedad. Como cuarto elemento, la organización se da en la praxis revolucionaria, en la relación dialéctica teoría-práctica, construyendo teoría para la acción política y de esa acción construir nueva teoría para la nueva acción política o validar la existente. La quinta cuestión por destacar es que lo fundamental está en que la praxis es construida con la participación directa de sus propios protagonistas; que no solo son los que conforman la organización, movimiento o colectivo sino la articulación de esa praxis revolucionaria con otros movimientos orgánicos y con el movimiento obrero y popular en general. Por último, la construcción de teoría revolucionaria de la organización rechaza toda teoría organizacional burguesa ya que fracciona al movimiento e impone una jerarquía que aliena a l@s trabajador@s y la sociedad toda.

EAP: ¿Esta visión histórica-dialéctica que relaciona la teoría y la práctica en una dinámica de permanente creación colectiva, sugiere una manera concreta de cómo podemos recrear o reinventar nuevas formas orgánicas que permitan a la clase obrera y popular un proceso de emancipación?

LP: Bueno, creemos que si queremos visualizar qué tipo de forma orgánica requiere l@s trabajador@s debemos situarlo en la práctica concreta de las personas que lo conforman y desarrollan para así conocer la situación actual, es decir debemos evaluar lo que hemos hecho como praxis política y organizativa. Esto significa que debemos reflexionar sobre nuestra realidad concreta, para reconstruirla y saber qué tenemos en la actualidad.

Este análisis de la realidad concreta nos dará a conocer momentos históricos, movimientos y cambios de la praxis política y organizativa que en esas situaciones específicas se da en las diferentes formas orgánicas.

Debemos ser enfáticos, no podemos crear una nueva forma orgánica descontextualizada de nuestra realidad y de nuestra praxis, significaría algo transhistórico e idealista, fuera de la realidad histórico-concreta y seria negar la práctica de los hombres y mujeres que desarrollaron o desarrollaran sus organizaciones. Si creamos una organización descontextualizada de la praxis, del sujeto participante, tendríamos una forma orgánica extraña a la gente y a su propia praxis. Es decir, la organización se transforma en una “cosa”, en una estructura o unas cajitas en un organigrama, ya sean estas secretarias, directivos, comisiones, coordinaciones por más colectivos que estos sean.

Esta visión cosifica la organización la vuelve extraña al hombre y la mujer a la cual pertenece, no la siente como producto de su propia praxis social o revolucionaria. Pero además la problemática política-organizativa que tenga cualquier forma orgánica no podemos “resolverla” simplemente con la creación de una nueva organización que nos solucionara todos nuestros problemas actuales. Nuestra realidad es más compleja que esa visión. La organización que necesitan l@s trabajador@s debe entenderse como proceso histórico-social, esto permite una visión materialista de la historia y dialéctica porque pone a la organización en sus movimientos y en sus tendencias, en un espacio temporal histórico que le permite los cambios necesarios en cada momento histórico; le facilita visualizar rupturas con ella misma para reinventar nuevas formas organizativas en el espinoso camino del proceso de lucha de los explotados y oprimidos.

Resumiendo, deberíamos realizar una evaluación de nuestra realidad, nuestra praxis política y organizativa conociendo la realidad totalizante, es decir analizando cada momento de la construcción de nuestra organización, bajo el contexto de la situación nacional e internacional en esos mismos momentos.

Cada uno de nosotros tiene una visión del mundo y de esa manera construimos nuestra realidad, pero inicialmente es individual, lo que considero es muy importante, pero estas realidades individuales deben ser socializadas, es decir escrutadas, debatidas, sistematizadas y apropiadas por el colectivo como la visión de la realidad de todos los participantes de esa forma orgánica, es la construcción de pensamiento colectivo. Lo fundamental es que tenemos intereses comunes y aspiraciones de transformación social que hace posible la construcción de un consenso de clase y democrático para construir colectivamente la realidad. Una vez que sistematizamos nuestra realidad histórica y la sinteticemos en una evaluación de la realidad de la praxis política y organizativa nos dará una perspectiva de la forma orgánica en los actuales momentos. Cualquier organización para dar un salto cualitativo en cuanto a su naturaleza misma debe hacerse las siguientes preguntas ¿Por qué?, para qué? y ¿cómo?

EAP: Esas preguntas obviamente suponen reflexión critica en espacios colectivos de producción teórica-práctica. ¿qué consecuencias tendría una praxis errada, poco revolucionaria, en la formación de las distintas formas orgánicas esperadas?

LP: Debemos tener en cuenta que la realidad social es una totalidad concreta en la que el por qué, el para qué y el cómo forman una unidad dialéctica en la que sus partes se auto determinan y son interdependientes y forman parte de la praxis revolucionaria del sujeto participante. Despreciar esta dialéctica, olvidarla o simplemente negarla es la causa de por lo menos dos errores, que aún hoy las organizaciones políticas de izquierda las cometen: El primer error consiste en una visión muy extendida, es lo que llamamos, siguiendo el viejo refrán que por viejo resulta sugerente, poner la carreta por delante de los caballos. Lo primero es hacer la organización y luego la llenamos de teoría. Fue y aún lo es una práctica frecuente desde finales del siglo XIX cuyos efectos fueron devastadores para el movimiento obrero. Al principio suele ser efectiva, logrando grandes triunfos, pero conforme pasa el tiempo, la inercia de la “institucionalización”, la “normalización” y la capacidad burguesa de integrar las luchas de la clase obrera hacen que los militantes tiendan a olvidar y a confundir los objetivos, se confunden los medios con el fin, desarrollándose una organización como un fin en sí mismo y se empieza a luchar por lo inmediato y por victorias tácticas.

Al ser la organización un fin en sí mismo abona el terreno para las prácticas burocráticas e incluso reformistas. El segundo error que se presenta es el opuesto, se sobrevalora la teoría haciendo de la organización algo instrumental, reduciéndose la capacidad organizativa a su mínima expresión, compensándose esta con un voluntarismo extremo debido a una impotencia práctica. El colectivo se convierte en una suerte de grupo declarativo aislado de la realidad concreta. Evidentemente estos son los extremos, pero existen formas orgánicas con mixturas, matices y grises que pudieran camuflar los extremos antes dicho, estas organizaciones tampoco nos servirán como instrumento transformador.

EAP: Contando con esta claridad política y conocimiento de la realidad concreta ¿qué propuestas pudieras presentarnos para desarrollar formas orgánicas alternativas que permitan ser herramientas para la emancipación?

LP: Yo creo que debemos construir formas orgánicas emergentes y replantearnos por lo menos dos debates centrales, a todos los niveles sociales y políticos, en la cuestión organizativa. Como primer debate estaría el de la organización como estructura cosificada y extrañamiento de sus militantes en la toma de decisiones y estrategias fundamentales y, el segundo, seria el debate de las relaciones de representación-dominación que tienen como objetivo garantizar la reproducción de la misma relación capital-trabajo, mediante la subordinación y control de los asociados o militantes de la organización.

Estas relaciones conforman un tipo de dirección para construir las políticas de la organización en donde la toma de decisiones es jerárquica y subordinada y donde el individuo esta subordinado al jefe, secretario general, buro político y comité central. Es la sustitución de los sujetos participantes por un pequeño grupo de iluminados que son los que toman las decisiones fundamentales.

Es así como nuestra propuesta para recrear nuestras organizaciones de clase va encaminada en tres puntos. El primero es, como ya dijimos, realizar una evaluación de la realidad de la praxis política y organizativa y posteriormente construir la forma orgánica necesaria respondiendo las preguntas: ¿Por qué?, para qué? y ¿cómo? Creo que el segundo punto sería considerar que las formas orgánicas son procesos históricos, constituidas por relaciones sociales en tensión permanente, donde se expresa y condensan la lucha de clases que se desarrolla en la sociedad y que se construyen y reconstruyen en la praxis (relación dialéctica teoría-práctica) revolucionaria, realizada con la participación directa de sus propios protagonistas. El tercer punto sería partir de que la naturaleza, es decir el contenido de la forma orgánica emergente que queremos construir para nuestra organización o movimiento social estará históricamente determinado de manera dialéctica por los objetivos, las condiciones de asociación, el modo de asociación y el modo de articulación política, estos a su vez le imprimen un carácter histórico a la organización.

Los objetivos que persigue la organización deben indicar cual es el fin de la forma orgánica mediante la praxis militante de conocer, intervenir y transformar la realidad por la acción directa del sujeto participante.

Las condiciones de asociación que tenga la organización, es decir las relaciones en que se da esa asociación, deben ser Relaciones de Coordinación donde los sujetos participantes participan en igualdad de condiciones. La dirección que se construya será concertada por todos los asociados y la toma de decisión será por consenso mediante la construcción de un pensamiento colectivo. Esto se desarrolla mediante la escucha activa en donde ponemos toda nuestra atención en entender lo que dice el otro. Si no se lograse el consenso será por mayoría absoluta de los miembros.

El modo de asociación es cómo se da esa asociación; la organización de la organización, la asignación de actividades a los asociados. Estas deberán ser relaciones de coordinación-articulación. Serán democráticas, participativas y plurales; donde el poder no está concentrado en un organismo sino está repartido en varios equipos de trabajo y en todos los participantes.

El modo de articulación política es como nos relacionamos con las diferentes organizaciones políticas, movimientos, colectivos, consejos de trabajadores(as), comunas y otros, para fines comunes de la clase y el movimiento popular. El movimiento de movimientos y el colectivo de colectivos son modos de articulación. Los modos de articulación serán diferentes si esta se realiza con movimientos o con partidos políticos.

EAP: ¿Algún aporte final acerca de las formas orgánicas que debe darse clase obrera?

LP: Debemos dejar claro y repetirlo que la organización debe comprenderse como un proceso histórico, no existe garantía alguna de que una organización que desarrolle estos fines antes mencionados pueda permanecer incólume y pura en el transcurso del tiempo. La organización puede prefigurar la sociedad de lo común, el comunismo, pero evidentemente estamos en el sistema capitalista y la organización fundamentalmente está conformada por relaciones sociales entre personas que están siendo bombardeadas por el capital con diferentes elementos ideológicos, a veces muy sutiles. Evidentemente, durante este proceso histórico del capitalismo, en la organización se presentará en forma permanente, unas veces con más profundidad; otras con menos, la lucha de clases entre las ideas del capital, conservadoras y las ideas emancipatorias que los explotados y oprimidos crean y re-crean con su praxis revolucionaria.

*Elizabeth Alves Pérez es Dra. en Educación (UPEL-Venezuela) y Ciencias Políticas (UCM-España). Profesora e investigadora vinculada a la lucha social. Autora de varios libros sobre el Saber emancipador para la transformación raizal de la sociedad.

*Luis Primo López, ingeniero civil, venezolano. Trabajador del Metro de Caracas desde hace 30 años. Como revolucionario marxista actualmente milita en el PSUV. Desde 1985 se incorpora al movimiento sindical, ejerce la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores del Metro de Caracas. En 1999 y 2001 participa como miembro fundador y miembro de las Direcciones Nacionales del Frente Nacional Constituyente de Trabajadores y posteriormente de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores. Igualmente formo parte en la creación de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE). En el 2007 conforma la directiva de la Fundación para la Formación Socialista de los Trabajadores “Daniel de León”, adscrita al Ministerio del Trabajo. Militó en el Plan Guayana Socialista desde el 2009 hasta el 2012. En el 2009 presenta, en el marco del Plan Guayana Socialista, el Proyecto del Centro de Formación Ideológico Político para los trabajadores. En el 2010 forma parte del Movimiento Nacional por el Control obrero y Consejos de Trabajador@s (MNCOCT). En la actualidad (2020) forma parte de la Comisión de Enlace Promotora de la Plataforma de la Clase Obrera Antimperialista (PCOA)

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