Editorial Observatorio de Trabajador@s en Lucha.
07 de diciembre 2020.
Si, las elecciones se realizaron. Con todas las amenazas de una posible invasión, con la invasión de mercenarios, con los actos terroristas inimaginables, con las medidas unilaterales y coercitivas contra nuestro pueblo y las que vendrán y con un bloqueo salvaje. Pero todavía la paranoia del gobernante de turno, que aparentemente se va, y sus asesores de la Casa Blanca pueden decidir cualquier locura. Podemos decir que tenemos Asamblea, pero tal vez mejor es que tenemos Soberanía y Patria, así con mayúsculas, ya que hicimos, contra todo pronóstico, lo que dice nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela realizar de manera legitima y constitucional estas elecciones parlamentarias
Cada elección de la Asamblea Nacional se ha desarrollado en contextos diferentes, tratar de explicar la participación de una y otra y compararla sin ver el contexto en que se realiza seria enmascarar la realidad concreta que existe en nuestro país y escamotear el triunfo que significo la realización de esta elección histórica de la Asamblea Nacional. Veamos pues en donde estábamos y como nos encontrábamos en este proceso electoral.
El contexto
Algunos sectores consideran que lo cuantitativo es lo más importante de una elección, es decir la participación, el numero de votantes, los cargos que está en juego, el resultado, etc. Esto es importante. Pero si no nos damos cuenta del contexto en que se realiza esta elección, nos perderemos en el bosque. El contexto es fundamental para visualizar si un proceso electoral se desarrolla en completa normalidad o no. Pues bien en Venezuela la normalidad no era tal.
Estas elecciones se realizan en una vasta y cruel guerra multiforme: desde la invasión, ya sean de tropas regulares o mediante mercenarios, pasando por el magnicidio, el terrorismo a instalaciones eléctricas y petroleras, la destrucción de la economía, induciendo una hiperinflación y golpeando al Bolívar, como moneda nacional, las medidas unilaterales y coercitivas ejecutadas por el imperialismo estadounidense y europeo, que impiden mantener operativas PDVSA y las dificultades para lograr medicinas necesarias para nuestro pueblo.
Algunos elementos para contextualizar el proceso electoral de la Asamblea Nacional el 6-D
Este proceso electoral fue marcado durante este año 2020 por una brutal campaña de descredito y deslegitimación jamás vista históricamente contra un país alguno en el mundo. Un país que resiste y lucha por su soberanía y por no aceptar injerencias coloniales. Esta campaña fue capitaneada por el imperialismo, el gobierno de los EEUU y su acolito la Unión Europea. La campaña imperial fue más coherente, con su visión supremacista y neocolonial en poner orden en su “patio trasero”. Por supuesto no lo logro con Venezuela ni tampoco con América latina que se alzó contra el imperialismo estadounidense y el neoliberalismo (Chile, Colombia, Perú, Guatemala, Bolivia, etc.) La Unión Europea fue ambigua, producto de que no quisiera romper con el multilateralismo, pero cuando el imperio le da la orden obedece. Así Europa fue, en esta pirueta diplomática, desde el desconocimiento de las elecciones hasta la necesidad que se suspendieran los comicios por 6 meses para hacerlos más “limpios y transparentes” o para esperar no sé qué otra cosa ¿más desgaste para la República Bolivariana de Venezuela o una invasión? A esta sopa internacional no podían dejar de agregársele sus nuevas medidas unilaterales y coercitivas que siguen haciendo daño al pueblo venezolano.
Estas elecciones se realizaron con una situación anormal: la pandemia del COVID-19. Esta sigue azotando al mundo con más de 67.440.108 casos de COVI-19 en el mundo y 1.542.552 de muertos para este momento, en donde los paises, que sus oligarquías consideran como “civilizados” fueron los que peor tratamiento implementaron en esta pandemia. Obligando a muchas trabajadoras y trabajadores a laborar en plena crisis sanitaria. Los casos de Cuba y Venezuela son claros ejemplos de una sociedad humana, donde lo priva la vida antes que cualquier economía capitalista. Además, en Venezuela las pruebas para determinar el COVID-19 son gratuitas, no como en el resto del mundo donde hay que pagarlos. Pero lo más importante fue que una cultura de prevención desarrollada por nuestro pueblo en estos tiempos, las decisiones políticas y medidas radicales asumidas por el gobierno Bolivariano y los protocolos de bioseguridad que ejecuto el CNE permitieron realizar las elecciones en paz y en completa normalidad.
Las elecciones se desarrollan en plenas medidas unilaterales y coercitivas ejecutadas por el imperialismo estadounidense y europeo. El robo de los activos de la República Bolivariana de Venezuela ( la refinería CITGO, EEUU; la empresa petroquímica MANOMEROS, Colombia; la empresa de productos de aluminio laminados ALUNASA, Costa Rica, la refinería Refindosa PDV, Republica Dominicana) y el saqueo de los bancos que retienen más de 4.146 millones de dólares, aparte del robo del Banco de Inglaterra de nuestras reservas en oro valoradas en más 1.300 millones de dólares. Esto ha generado problemas económicos en nuestra nación que han afectado de diversas maneras a nuestro pueblo. Estas salvajes medidas se han centrado en los alimentos y la salud. Estudios realizados estiman que entre 2017-2018 han muerto más de 40.000 personas por no tener acceso a alimentos y medicinas, además de 4.000.000 de personas que no tienen acceso a medicinas de alto costo y que el gobierno ofrecía antes. Todo esto por el salvaje bloqueo económico que mantienen obstinadamente el imperialismo estadounidense y la Unión Europea.
También ha impedido la compra de los repuestos para la principal industria PDVSA quedando esta semiparalizada, afectando el suministro de gasolina y de esta manera la movilidad, no solo de los electores, sino también de la actividad electoral completa. Por suerte las trabajadoras y trabajadores de PDVSA han comenzado el proceso de echarla andar.
Pero además estas elecciones se han realizado en un contexto de actos terroristas a la industria eléctrica y petrolera que aún continúan desarrollándose para tratar de paralizar la industria y por ende impedir el proceso del 6-D.
Aún existe fallas eléctricas, debido al ataque terrorista contra nuestra industria eléctrica en 2019 y en mayo del 2020, creándose graves problemas eléctricos y conectividades con internet, estos factores evidentemente causaron problemas a una actividad electoral que requiere un amplio despliegue logístico.
Una cuestión singular es el sabotaje directo contra estas elecciones, ocurre en marzo de este año, precisamente cuando se anuncian las elecciones parlamentarias. Este acto terrorista quemo y destruyo un galpón donde se perdieron las máquinas de votación para estas elecciones. El CNE realizo malabares, con todas las medidas unilaterales y coercitivas existentes para poder adquirir y reponer las máquinas para las elecciones del 6 de diciembre.
En fin bajo este contexto de guerra multifuncional y terrorista los números en estas elecciones son secundarios. Lo importante, lo significativo es que se realizaron las elecciones para la Asamblea Nacional el 6 de diciembre como constitucionalmente estaba previsto. El pueblo tomo sus decisiones. Tenemos Asamblea Nacional…y revolucionaria. Tenemos soberanía. Tenemos Patria.
Observatorio de Trabajador@s en Lucha
