Misión Verdad.
23 de mayo 2019.
«Cualquier iniciativa de mediación debe pasar por el cese de la usurpación, el Gobierno de transición y las elecciones libres», afirmó un Juan Guaidó el pasado jueves en la Cámara de Comercio de Caracas.
Según Guaidó, la oposición venezolana avanza a través de mediación de países, como el Grupo de Contacto y las reuniones en Noruega, hacia la salida del gobierno de Nicolás Maduro. Entre las opciones para llevar a cabo este objetivo, el autoproclamado aspira a una intervención militar estadounidense o un golpe de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), dos acciones que implica de todo menos diálogo y negociación.
Este lunes, sin embargo, la reunión entre su emisario en los Estados Unidos, Carlos Vecchio, y el jefe del Comando Sur, Craig Faller, no se concretó como estaba estipulado para conversar sobre el diseño de una «operación estratégica en Venezuela», uno de los tantos nombres artísticos con que buscan justificar una invasión estadounidense en suelo venezolano.
Contrario a un primer anuncio cargado de emoción, Carlos Vecchio se reunió con el representante de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, y el subsecretario de Defensa, en la sede del Departamento de Estado. El cambio a último momento, además de desautorizar a Guaidó, fue atribuido a que el Comando Sur no era el lugar indicado para discutir acerca de una operación militar como la ha pedido el antichavismo venezolano.
REPRESENTANTES EUROPEOS CONTRADICEN A GUAIDÓ
El viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Ricardo Merlo, afirmó que durante la visita del Grupo Internacional de Contacto a Caracas pudo comprobar que Juan Guaidó está dispuesto a ir a unas elecciones generales en la que se incluya la renovación de la Asamblea Nacional.
Esta declaración contradice claramente lo que dice Guaidó puertas afuera sobre que toda negociación debe incluir la salida inmediata del presidente Nicolás Maduro. En cambio, según Ricardo Melo, el Grupo de Contacto no vio al gobierno bolivariano favorable a que se convoquen unas nuevas elecciones presidenciales, como exige Europa.
Por su lado, el secretario de Estado para la Cooperación Internacional de España, Juan Pablo de la Iglesia, sostuvo que existe «una predisposición de todas partes a participar en un diálogo que conduzca a esa solución, a través de un acontecimiento electoral».
Estas afirmaciones de los representantes del Grupo Internacional de Contacto, conformado por países de la Unión Europea y algunos de América Latina, muestran cómo la oposición venezolana juega en dos aguas: el llamado a una intervención militar y a un diálogo político que desemboque en elecciones.
De nuevo, como ya ha sucedido en otras ocasiones, este doble juego puede hacer que tanto sus seguidores, como los partidos políticos que integran el antichavismo, se dividan ante cualquier escenario electoral, como ya de hecho está ocurriendo ante el conocimiento de las conversaciones en Noruega.
SEGÚN THE NEW YORK TIMES: GUAIDÓ VA AL DIÁLOGO ANTE SU DESINFLE
«Debilitado y sin poder resolver de manera rápida la crisis política que asedia a Venezuela, Guaidó se ha visto forzado a considerar posibles negociaciones con Maduro, el hombre al que prometió sacar del poder. Ambos lados enviaron representantes a Noruega para discusiones hace poco, en una concesión que Guaidó ya había rechazado», escribió este martes Anatoly Kurmanaev en el diario estadounidense The New York Times.
Después del fallido golpe del 30 de abril, la capacidad operativa ha quedado seriamente debilitada según las declaraciones de Juan Guaidó al medio estadounidense. Además de ello, los opositores han visto como la posibilidad de una intervención se debilita a medida que el presidente Trump se enfoca en la crisis en Irán.
Por esto, los aliados europeos han redoblado sus «esfuerzos para conseguir un pacto negociado entre la oposición y el gobierno, lo que trasladó la batalla política venezolana hacia el ámbito diplomático», de acuerdo a Félix Seijas de la encuestadora Delphos. En gran medida, eso explica que el Grupo Internacional de Contacto intente ser posicionado por encima de las conversaciones en Noruega.
Mientras eso sucede, el ala más radical de los apoyos a la oposición en Estados Unidos, como el senador Marco Rubio y el secretario de la OEA, Luis Almagro, criticaron las conversaciones en Noruega. «No es un tema de conflicto entre dos partes, como reconoce Noruega, sino de cómo se sale de una dictadura», remarcó Almagro al medio Infobae.
Sin embargo, el secretario general de la OEA reconoció que aunque la solución podría ser una intervención militar, el problema es que las condiciones no están dadas. Uno de los principales argumentos de Almagro es que se acercan las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos.
Justamente, a medida que se acercan estos comicios, Donald Trump se despega del ala más belicista de la Casa Blanca (sobre todo luego del golpe fallido del 30 de abril), dado que uno de los principales consensos en la sociedad estadounidenses es volver a repetir «guerras sin sentido» en otros países.
Paradójicamente, en este contexto el antichavismo queda totalmente desdibujado y debilitado toda vez que su principal recurso de presión es la amenaza de una intervención militar.
Fuente: Misión Verdad; http://misionverdad.com/
