Nota de Observatorio de Trabajadores en Lucha
Presentamos a continuación dos artículos donde nos dan pistas de la correlación de fuerzas después de las elecciones regionales el 24 de marzo del presente año. Una es de la CELAG, que con resultados, nos muestran la situación poselectoral y el otro es la Editorial de Ruta Critica que nos indica quien perdió realmente: la derecha ecuatoriana. Es indudable que los candidatos de la Revolución Ciudadana, lista 5, es decir el correísmo obtuvo una importante y estratégica victoria, después de las grandes obstáculos para presentarse como opción política. Véanlos y saquen conclusiones.
El 24M castigó a todas las derechas.

Editorial Ruta Critica.
27 de marzo 2019.
Los actores políticos no entienden hasta ahora porqué los ecuatorianos se pronuncian, en un gran porcentaje, en contra de las derechas tradicionales y las de nuevo cuño cobijadas bajo la sombra del gobierno de Lenín Moreno.
Un aparato mediático y político autorreferencial sostuvo estos meses un relato conservador, anti correísta, supuestamente anti corrupción y desde la lógica de una “transición” inconstitucional. Ese relato -suponían todos- abría un nuevo escenario sin el correísmo, garantizando a Jaime Nebot un triunfo de sus huestes y un aparente respaldo a los partidos de Moreno, como AP y Democracia Sí. Y todo les salió al revés.
Aquí algunas consideraciones inmediatas:
1.-Rafael Correa luce como el gran ganador de un proceso político, en su expresión electoral. Sus candidatos, con movimiento político prestado, han ganado en dos provincias y en siete ciudades de las más pobladas de todo el país. Y, particularmente, los triunfos en Quito y Pichincha, en el concejo municipal, con nueve de 21 concejales, en una ciudad que se preciaba de hacerle la oposición más ruda al correísmo, es de un alto impacto simbólico y numérico. A esto se suma la victoria de Paola Pabón en la Prefectura contra todo el aparato mediático y electoral de todas las fuerzas pro neoliberales que hicieron campaña despreciando su discurso, presencia y sintonía popular. De hecho, ella gana sustancialmente con la votación del cantón Quito.
El correísmo gana en Manabí y es la segunda fuerza en Guayas. Incluso mete concejales en el cabildo guayaquileño sin contar con candidato a la Alcaldía.
Todo esto además le garantiza que el movimiento “prestado”, Compromiso Social, mantenga el registro electoral al ganar concejalías en el 14% de los municipios, como establece el Código de la Democracia.
2.- Si el 24M se consideraba la primera vuelta presidencial con miras al 2021, el gran perdedor es entonces Jaime Nebot y su Partido Social Cristiano. Las derrotas en El Oro, Tungurahua, Pichincha y Manabí son el síntoma de un rechazo sostenido ya varios años al líder derechista. Con su sola presencia en Ambato y Machala fue suficiente para acabar con las encuestas y con sus candidatos. Hoy ya son territorios de sectores políticos emergentes.
Si bien Nebot gana la alcaldía de Guayaquil con su candidata, no es numéricamente una victoria que pueda colocarles en la tarima de la felicidad. Por el contrario, los números ponen a pensar que ni todo el caudal de popularidad del actual alcalde se transfiere y también que la candidata electa no contará con una amplia mayoría para desarrollar el clásico “autoritarismo” del Caudillo del Puerto.
Si esta fue la primera vuelta para Nebot, no quedó bien colocado y fuera de la alcaldía ya no tendrá la pantalla ni la tarima para desarrollar su campaña para el 2021 con la misma comodidad que ahora.
3.- Pachakutik se sostiene en su electorado y en sus territorios. La base organizativa del movimiento indígena sigue inamovible y salvo por la victoria en la Prefectura de Azuay no hay grandes novedades. Sin embargo, no hay en su victoria un discurso anti neoliberal claro, una respuesta directa a la política económica de Moreno y, más bien, es la repetición de un discurso localista y caudillista que no trasciende al ámbito nacional.
Queda por ver hasta dónde sus bases, principalmente en la Amazonía, pactan con el gobierno para su gestión, pues hasta ahora han sido cautos en la disputa con Moreno, aunque la Conaie ha tenido algunas discrepancias y escisiones precisamente por callar el acuerdo con el FMI y quedarse en la captura de puestos en la administración gubernamental en los territorios.
4.- Alianza PAIS y Democracia Sí caminan por la misma rampa de Moreno. Los líderes de los dos movimientos no constituyen referentes de debate político y mucho menos cuentan con un reconocimiento ciudadano. Moreno es el presidente de AP y es el responsable de su debacle calamitosa. Gustavo Larrea ha constituido un aparato que se parece al que en su momento hizo Ramiro González con Avanza y ya sabemos de las consecuencias de montar un movimiento político al amparo de las estructuras gubernamentales.
5.- Los medios de comunicación, los analistas y entrevistadores han recibido una piedra en sus dientes con el resultado del 24M. Se repite la misma historia: uno es el país que ellos exhiben en sus análisis, entrevistas y reportes y otro el que dialoga con la izquierda y se expresa –ahora más- en silencio frente a la urna. No aprenden de las lecciones dejadas en las elecciones de 1996 con Abdalá Bucaram, en el 2003 con Lucio Gutiérrez y en el 2006 con Rafael Correa. Pesa más en ellos el prejuicio, el racismo y la intolerancia. Apostaron por la lógica instaurada por Julio César Trujillo y no hicieron su trabajo profesional. Sin ninguna ética ahora le echan la culpa al “pueblo ignorante” y desatan un racismo soterrado, que lo alimentan los “descarados” tuiteros pelagatos, boscanes e hinostrozas de la peor calaña.
Hoy por hoy los medios constituyen el partido político más grande con la mayor derrota. Y se niegan a entender que su comportamiento intoxica del debate público, conspira contra las instituciones de la democracia formal y al mismo tiempo destruyen procesos sociales al enajenar el espíritu de una compleja circunstancia histórica.
Fuente: Ruta Critica; https://rutakritica.org/
Informe postelectoral Ecuador: seccionales y CPCCS

Guillermo Javier González.
26 de marzo 2019.
El 24 de marzo se celebraron en Ecuador los comicios seccionales -los cuales a partir de 2009 tienen lugar cada cinco años-, a los que se sumó la elección de los vocales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Para este proceso electoral se encontraron habilitados 13.261.994 ecuatorianos y ecuatorianas, quienes debían definir con su voto los 221 alcaldes, 23 prefectos y viceprefectos –la única excepción es la provincia de Galápagos, la cual es administrada por un régimen especial–, 864 concejales urbanos, 443 concejales rurales y 4.094 vocales de juntas parroquiales, estos 3 últimos rubros con igual cantidad de suplentes para totalizar las 11.069 nuevas autoridades. A ellas hay que añadir los 7 consejeros del CPCCS, el órgano que designa a las autoridades de control del país, quienes por primera vez serían electos por la voluntad popular. O al menos eso se creía.
Finalmente, la elección estuvo marcada por las irregularidades, intentos de modificar reglamentos a último momento, cortes de luz en gran cantidad de recintos electorales, reiteradas “caídas” de la página web del Consejo Nacional Electoral (CNE) con posteriores y sospechosas alteraciones en las tendencias, entre otras anomalías, especialmente en lo relativo al CPCCS.
Contexto político-electoral
En primer lugar, para contextualizar los resultados a nivel de los gobiernos provinciales, es necesario destacar la fragmentación de Alianza País (AP), principal vencedor de las elecciones seccionales en 2014 –10 prefecturas y 69 alcaldías–. Sin embargo, tras las presidenciales de 2017 Lenín Moreno se desmarcó del plan de gobierno de la Revolución Ciudadana, dando un viraje a la derecha y generando con ello una serie de conflictos en el seno de AP. Tras una sucesión de idas y vueltas, Lenín Moreno fue quien se quedó con el partido –el cual, como veremos más adelante, realizó unas muy malas elecciones-. A raíz de ello, en diciembre de 2018 el movimiento del expresidente Rafael Correa se unió al Movimiento Fuerza Compromiso Social (MFCS), que ya se encontraba inscripto formalmente en el CNE. De esta forma, la Revolución Ciudadana logró tener sus candidatos para las seccionales mediante el abandono de la tradicional Lista 35, pasando a competir a través de la Lista 5.
Este contexto de debilidad de AP, con un presidente que cosecha una alta imagen negativa -56% de acuerdo a la última encuesta de CELAG de marzo[i], 12 puntos mayor que en noviembre de 2018-, sumada a las dificultades de la Revolución Ciudadana, compitiendo bajo un sello distinto y con su líder en el exilio, resultaron sumamente favorables para Jaime Nebot. El cuatro veces consecutivas alcalde de Guayaquil y que concentra el apoyo de los medios y las élites, tenía como misión conseguir que el Partido Social Cristiano (PSC) –tan sólo una prefectura y once alcaldías en 2014– no solo revalidara su posición en Guayas –en donde cosechó más de la mitad de sus alcaldías en 2014– sino que adquiriera, esta vez, un mayor peso a lo largo de todo el territorio para así reforzar sus aspiraciones presidenciales.
Prefecturas y alcaldías

Sin lugar a dudas puede considerarse a Cynthia Viteri, candidata de la alianza de los partidos de derecha PSC y Madera de Guerrero –lista 6–75–, como una de las grandes ganadoras de la jornada. La excandidata a presidenta obtuvo la Alcaldía de Guayaquil con el 52,78% de los votos por sobre Jimmy Jairala (31,75%), por la Alianza Nuevo Guayaquil –Centro Democrático y Democracia Sí–, quien se había impuesto en las últimas 2 seccionales para la Prefectura de Guayas pero volvió a perder, al igual que en 2004, al optar por la Alcaldía. Cynthia Viteri se convertirá, de este modo, en la sucesora de Jaime Nebot, lo que implica que el PSC cumplirá más de tres décadas gobernando a la capital económica del país.
El cargo de Prefecto de Guayas tuvo como vencedor a Carlos Luis Morales (47,82%), también de la 6–75, superando a Pierina Correa (17,51%) del MFCS, lo que significa que la mencionada alianza consiguió su primer objetivo de conservar su fuerza en Guayas e incluso acrecentarla –en 2014 había ganado seis de las 25 alcaldías; en esta oportunidad se impuso en diez–.
Otro de los destacados ha sido Jorge Yunda (21,34%), candidato de Unión Ecuatoriana que se ha quedado con la Alcaldía de Quito por una pequeña diferencia por sobre Luisa Maldonado (18,43%) del MFCS –que gracias a la buena elección de Maldonado se erige como la fuerza política municipal de más peso con nueve concejales de 21–. Quien a priori parecía el favorito en los sondeos, el exalcalde Paco Moncayo –2000/2004 y 2004/2009–, quedó relegado al tercer lugar.

Lo primero que salta a la vista al mirar el cuadro es la pésima performance de Alianza País, habiendo obtenido tan sólo dos prefecturas –El Oro y Orellana– y 25 alcaldías, cuando en 2014 se había impuesto en 10 prefecturas y 69 alcaldías (44 alcaldías menos que en las seccionales anteriores). En segundo lugar se observa que la estrategia de Rafael Correa ha dado sus frutos, ya que ha conseguido tres prefecturas y dos de ellas han sido de las más importantes por su peso demográfico –Manabí y Pichincha–.
Por último, al analizar la elección del PSC nos encontramos, en primer lugar, con que el partido ha mejorado notablemente su desempeño en comparación con las seccionales anteriores. Ha incrementado de una a ocho sus prefecturas –si bien varias de ellas han sido bajo alianzas con otras fuerzas–y de 11 a 40 sus alcaldías –con la posibilidad de obtener algunas victorias más entre aquellas alcaldías que aún no tienen un resultado definido–. Sin embargo, de entre las alcaldías ganadas, la gran mayoría (30) pertenecen a la región de la costa –14 de Guayas, 6 de Manabí, 5 de Los Ríos, 3 de Esmeraldas, 1 de Santa Elena y 1 de Santo Domingo–, habiendo obtenido entonces tan sólo 10 alcaldías que no pertenezcan a dicha región, lo cual evidencia la gran dificultad que ha tenido el PSC a la hora de instalarse por fuera de la costa.
CPCCS
Esta votación ha sido la más cuestionada, con irregularidades varias ya desde antes del mismo domingo de la elección. No es casual, pues se trata de una elección clave si tenemos en cuenta que los electos tendrán el deber de designar autoridades de 21 instituciones clave como la Contraloría o el CNE, entre otros, así como investigar denuncias de corrupción. En esta ocasión, los votantes recibían, además de las papeletas para alcaldes, concejales y prefectos, otras tres para los vocales del CPCCS –una de mujeres, otra de hombres y una última de pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos o montubios y ecuatorianos residentes en el exterior–.
A tan solo tres días de realizarse las elecciones seccionales, el CNE debatió un proyecto de cambio al mecanismo de contabilización de los votos nulos en la elección de consejeras y consejeros para el CPCCS. Miembros del órgano estatal pretendían que cada papeleta anulada equivaliera a tres votos nulos en vez de uno, propuesta presentada por el consejero Luis Verdesoto –cabe aclarar que, en caso de ganar el voto nulo, la normativa obliga a una nueva elección, además de impedir a los candidatos postularse nuevamente–. Sumado a ello, desde el actual CPCCS Transitorio hubo un pedido realizado por Julio César Trujillo a la ciudadanía para respaldar el voto nulo, y otro de Jorge Acosta, expresidente del Tribunal Supremo Electoral, para anular la elección del Consejo por supuestas irregularidades. Para culminar, hubo un aviso de último momento para cuatro de los candidatos a ser vocales, quienes fueron notificados por el CNE sobre el inicio de un posible trámite de descalificación. En resumidas cuentas, los ataques por parte del aparato del Estado con el objeto de boicotear las elecciones del CPCCS fueron sistemáticos.
Finalmente, los votos nulos estuvieron por debajo del 25% y la composición quedaría de la siguiente forma: María Fernanda Rivadeneira (17,54%), Sofía Almeida Fuentes (12,94%) y Victoria Desintonio (12,42%) serían las tres vocales mujeres; José Carlos Tuaréz (7,12%), Walter Gómez (6,45%) y Christian Antonio Cruz (5,83%) los 3 vocales hombres; Rosa Chala (38,42%) la representante de pueblos y nacionalidades. De entre ellos, tanto Victoria Desintonio como Walter Gómez han sido quiénes defendieron las tesis “antiprivatización”, así como también se pronunciaron a favor de la revisión de las ilegalidades que ha cometido el CPCCS Transitorio.
Estas elecciones han dejado en claro el lugar que le corresponde hoy día a los tres principales actores de la política ecuatoriana. Por un lado, han confirmado el derrumbe de Lenín Moreno, obteniendo el partido de gobierno la inédita cifra de dos prefecturas -sin ser siquiera éstas de las más populosas y, además, en alianza con otras fuerzas-. En contraposición a este se erigieron las figuras de Rafael Correa -quien a la distancia consiguió imponer a sus candidatos en dos provincias clave como Manabí y Pichincha-, y Jaime Nebot, que ha hecho lo propio en Guayas. De este modo, la ecuación les da un resultado similar a ambos contendientes, puesto que tanto Manabí y Pichincha -27,42%- por un lado, como Guayas -25,41%- por el otro, concentran a más de 4 millones de personas, es decir, una cuarta parte de la población. 2021 lentamente va tomando forma.
[i] https://www.celag.org/encuesta-ecuador-marzo-2019/
Fuente: Centro Estrategico Latinoamericano de Geopolitica (CELAG); https://www.celag.org/


