Elizabeth Alves*
12 de diciembre 2018.
Las voces silenciadas que se rebelan
La comunicación atrapada en la arremetida del colonialismo neoliberal
El estudio de la comunicación y de la movilización social permiten la comprensión de la posibilidad y potencialidad real de unir a distintos sujetos, grupos, comunidades y pueblos para compartir y complementar saberes y recursos, esfuerzos y voluntades para convivir en armonía como seres sociales, en equilibrio con la naturaleza. Esto le otorga sentido a la vida, a la convivencia por el bien común, a la identidad y pertenencia a un territorio de coexistencia intercultural, entre distintas comunidades en lucha por lograr respecto a la diversidad con equidad y justicia social. También, permite comprender por qué nos enfrentamos entre sectores con un interés común de vivir con dignidad e independencia. Por qué resulta tan difícil llegar a acuerdos que disminuyan la magnitud de las confrontaciones que nos alejan y nos debilitan frente al adversario común. La comunicación como expresión del lenguaje es cultura y crea cultura en un mismo acto, en una relación dialéctica entre ruptura y continuidad de la acción social. De negación y creación para la reproducción o transformación de lo existente. Como diría Gramsci[i]
Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.
Desde hace varias décadas la organización del trabajo ha cambiado radicalmente su arquitectura organizativa a nivel mundial, debido al desarrollo de las fuerzas productivas y en especial las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que han permitido la organización empresarial en redes internacionales, dirigidas por grandes corporaciones económicas –productivas y financieras– en la que se desdibujan las relaciones jerárquicas de poder, creando la imagen de un patrón difuso y desfigurando la idea tradicional de la era industrial, así como de quiénes se benefician de la producción. Es, justamente, en esta sociedad de redes donde el capital financiero, con su poder omnipotente, empuja el desarrollo de una “democracia global de mercado”, con las grandes tecnológicas convertidas en “megaintermediarios” corporativos de una ciudadanía soñada sin causas, sin patria y sin bandera (Caciabue)[ii].
La comunicación la asumimos como una categoría política relacional que transversa todas nuestras vidas, concientes o no de la magnitud de su fuerza en la vida cotidiana. Los sectores de poder económico-político a nivel mundial, advertidos de la fuerza que emana de los sectores populares, que buscan respuestas colectivas a sus problemas, apoyan activamente el proceso comunicacional desde la base constitutiva y reproductiva del sistema, como estructura fundamental de sostenimiento al poder hegemónico. Es obvia la importancia que tienen los medios de información y comunicación para el aparato ideológico del Estado, y el mantenimiento de la hegemonía capitalista a nivel mundial; por eso, les confieren prioridad para que los mensajes se ofrezcan en una sola dirección e intencionalidad. Simultáneamente, crean mecanismos que bloqueen toda forma de comunicación reciproca que le sea posible en los distintos ámbitos de acción social. Además, manipulan descaradamente la información para “crear la noticia”, distinta a la que se levanta en el terreno. Muchos medios difunden noticias que son una puesta en escena, a partir de pocos datos y la alteración de muchos, para demostrar lo que se quiere, como una “verdad creada” de acuerdo a sus intereses. Donde las víctimas sean percibidas como victimarios y responsables de su propia situación.
Los agentes políticos que defienden la institucionalidad del Estado liberal burgués utilizan a su favor el control que ejercen sobre la población, aplicando múltiples formas de represión y violencia en una abierta violación a la democracia. Emplean la manipulación mediática como eje fundamental para doblegar todo intento de expresión divergente, en los propios espacios de formación y de debate público. Para imponer un discurso que penetre con fuerza en toda la sociedad, que permita crear simbologías e imaginarios enajenados que faciliten la reproducción de la cultura capitalista. Los centros de poder hacen uso de su fuerza económica y bélica para fortalecer los mecanismos de presión y coacción –normalizados e institucionalizados en su mayoría– para reproducir la cultura de la dominación, valiéndose de la supremacía intelectual, cultural y política. Esto representa un ataque a la integridad y continuidad de los proyectos que se contraponen a ese poder hegemónico. En un intento de frenar toda acción que agriete el control social, político y económico que tienen sobre las grandes mayorías sociales. Es precisamente esta racionalidad, profundamente desigual y discriminatoria, amarrada a la cultura de la sumisión-subordinación la que nos obliga a crear nuestras propias armas de razonamiento crítico y de difusión de alternativas al poder que nos oprime. Nos obliga a crear nuestra propia agenda política y de debate en los medios de comunicación que supere la visión reactiva y defensiva, y facilite un diálogo democrático de las ideas que surgen del movimiento popular, de amplia y creciente cobertura política y geográfica. De esta forma, la agenda adquiere su propia dinámica de acuerdo a las necesidades materiales e inmateriales de la gente que lucha por el cambio y crea la posibilidad de éste.
En esta dinámica social se comprende cómo los medios de información y comunicación son controlados por el Estado capitalista dominante, a través de las instancias de gobierno que defienden esta ideología, para orientar la producción dentro de la lógica del mercado y la cultura de la mercantilización de la vida, en todos los ámbitos de la sociedad. Cuando un Gobierno se muestra contrario a la hegemonía de élites que impone el capital, se empieza a quebrar, por la vía de los hechos, la relación complaciente y cómplice de la institucionalidad del Estado que regula y normaliza la discriminación y explotación social. Asimismo, se devela la impunidad de los delitos que se comenten contra el pueblo. El Gobierno que osadamente sale del rebaño y comienza a ganar espacios de soberanía e independencia política, y que, además, abra caminos de democracia participativa popular, se verá obligado a realizar significativas rupturas en el orden constituido –jurídico, político y ético– que le sirvan de instrumento al pueblo para la defensa de los derechos logrados en la praxis transformadora de la realidad, frente a las acciones contrarrevolucionarias de los que no aceptan los cambios estructurales que amenacen sus privilegios. El principal objetivo político es la politización del pueblo y el avance de la democracia participativa. La conciencia de lo que se hace y para qué se hace, de quiénes son los responsables de la situación que viven las grandes mayorías y de por qué se agudizan las diferencias sociales y se incrementa la injusticia en el sistema capitalista.
Esta politización es el resultado de un proceso de formación socio-política incorporado a la actividad de la vida cotidiana, con una planificación socio-construida y dinámica que permita la sistematización de las experiencias propias y de otros colectivos, donde se comprende la relación dialéctica del sujeto-objeto de transformación. En la que fluye la relación teoría-praxis de configuración de teorías para la acción en escenarios democráticos de reflexión crítica, que dan vida a la democracia revolucionaria del pueblo, para percibir la transformación en el propio acto de transformarse a sí mismo. La planificación del cambio se convierte en un acto emancipatorio cuando existe un reconocimiento de la fuerza que se va construyendo en la praxis. Esto obliga a los gobiernos revolucionarios a invertir toda la energía que sea necesaria en esta misión; de lo contrario, se enredarán en una dinámica cargada de contingencias que no controlan y les resultará, cada vez, más difícil salir de ellas. No solo es un problema de buenas intenciones y voluntad de hacer, sino de saber-hacer en colectivo y saber rectificar para crear nuevos caminos y condiciones que fortalezcan y amplíen esos espacios creados.
La derecha no escatima esfuerzos para derrotar a su enemigo de clase. Miente, manipula, tergiversa los hechos. Usa todo el arsenal de herramientas disponibles: medios masivos de comunicación cartelizados, manipulación en el uso de datos y perfiles recolectados por las llamadas redes digitales en manos de seis grandes mega-empresas, (convertidas en mega-intermediarios privados de una “democracia global de mercado” los venden al mejor postor, en especial a los Estados); especialistas en imagen y manejo de masas, psicología publicitaria, iglesias fundamentalistas de corte neo-evangélico, en una guerra de quinta generación, de redes, dirigida a las percepciones y no al raciocinio, cuya blanco es la psiquis y los nódulos neurálgicos del ciudadano (Aharonian)[iii].
Así se impone la agenda de debate político público distorsionada y manipuladora. Los medios que representan el poder hegemónico mundial, a riesgo de perder seriedad, generan y propician espectáculos de la realidad política (politics reality-shows) para mantener sus seguidores habituales y crecer en audiencia, ofreciendo “lo que se vende”; aunque se conozca que puede ser profundamente dañino para los participantes en el debate público y para la audiencia como espectadora que puede sentirse ofendida e imposibilitada de expresarse en tiempo real. Por lo general, en el escenario de debate público se enfrentan dos o más “contrincantes”, con posiciones políticas antagónicas, donde se expone la descalificación y la agresión personal sin pruebas, como objetivo central y fuera de contexto. En un ambiente de aparente neutralidad sobre quién resultará “ganador”, ya que, aunque sea el contrario a la línea editorial la duda quedará sembrada, y la criminalización o destrucción de la imagen seguirá siendo manipulada en amplia desventaja para éste. Se ha logrado un impacto difícil de recomponer porque los medios del poder hegemónico del capital cuentan con recursos y posibilidades para difundir lo que les interese de este debate, multiplicando la masificación de la imagen que desean difundir desde su racionalidad antidemocrática[iv].
Otra forma de reality shows en la noticia de algunos medios de información es el modo de informar los actos de agresividad y violencia con la que actúan algunos sujetos contra la integridad física de otros, en esta era de terrorismo desatado que en algunos casos son abiertamente inducidos y protegidos para garantizar su impunidad[v]. Exhibiendo imágenes dramáticas y hasta dantescas de la tragedia humana como que si se estuviera provocando la morbosidad de una audiencia ávida por ver ese tipo de escenas o se estuviera exaltando una reconstrucción visual apologética de dicha acción criminal. Esto causa mucho daño psicológico a la población, a su estabilidad emocional, a su seguridad y expectativas de vida, a su movilidad y confianza en los demás. Además, que viola la intimidad y el respecto a las víctimas, a sus familiares y amigos, nuevamente vulnerados con estas imágenes públicas.
De igual manera, se suele presentar con gran regularidad, en los medios que defienden los intereses de las grandes transnacionales, a grupos de voluntarios de ayuda humanitaria, en zonas devastadas por la violencia que el capitalismo ha provocado. Visibilizan la tragedia que amenaza la vida de niños, madres y población en general, con la intención de generar compasión y solidaridad a través de ayuda financiera de la población que desconoce dicha tragedia. Pero por parte de estos medios invisibilizan las noticias donde se denuncia con fuerza a los responsables de esta tragedia, ni se percibe el interés por develar la complicidad de los altos funcionarios de la ONU, como institución organizadora internacional de la ayuda humanitaria para que ésta no sea violatoria del derecho internacional. De allí, que los países que crean esta crisis luego aparecen como “salvadores”, pasando por encima de la ONU, que acepta que las potencias económicas decidan, de acuerdo a sus intereses particulares, imponer ayuda a cambio de mayor beneficio económico para sus empresas transnacionales, que operan u operaron en esos territorios. Muchos de esos países, como es el caso de Estados Unidos ni siquiera cumplen con las cuotas obligatorias que deben aportar para la cooperación en estos países que presenten crisis humanitarias coyunturales o estructurales. La intención es muy clara, el que provoca la crisis con un objetivo político-económico no puede permitir que se resuelva, antes de que obtenga su compensación económica y política para mantener su hegemonía.
En la actualidad “hay seis grupos mediáticos que controlan casi el 99% de la información que circula en el mundo” (Diez)[vi]. De modo que los medios de comunicación privados y los centros de investigación de alta tecnología están financiados por las grandes corporaciones o forman parte de ellas. Esto explica porque el poder constituido del capitalismo produce mentiras, medias verdades, distorsiona resultados y mensajes, crea falsas imágenes y oculta información clave para comprender lo que sucede en la realidad; haciendo uso de distintas herramientas que permiten controlar las conciencias y alienar el sentido común. Precisamente, porque se funda sobre la lógica de la libre competencia y la libertad individual, por encima de la colectiva, en una sociedad que discrimina al pueblo trabajador y favorece abiertamente a las élites privilegiadas de la sociedad. Lo que está planteado, entonces, es la creación de nuevos relatos con indicadores y métodos apropiados para validar las informaciones obtenidas de la realidad, distintos a la ciencia que sostiene el poder hegemónico del capitalismo histórico, para someter a los sujetos que se rebelan. La verdad alternativa de las clases subalternas debe ser producida por quienes luchan por el cambio social y están implicados en un proyecto emancipador que direcciona su pensamiento y acción.
Los medios de comunicación e información se han constituido en las correas de transmisión de la dominación del capital “transnacional” (Roffinelli)[vii] desde los centros de poder a los periféricos dominados. Estos alimentan y contribuyen a crear una imagen distorsionada de sus realidades y posibilidades de resolver sus propios problemas con sabiduría, y de crear formas de satisfacer sus necesidades más sentidas con soberanía en sus decisiones y uso racional de sus recursos y condiciones de vida posible. Imponen fetiches, falsas fronteras y distorsionan las informaciones y relatos que puedan enturbiar las relaciones comunicativas al interior y entre grupos, colectivos, comunidades y pueblos. Esto incrementa la dispersión, pero también la tensión social contra los sistemas de organización y gestión de gobiernos que tiendan a desconocer sus realidades y su soberanía en los asuntos de interés común. Y, contrariamente a los intereses del gran capital se generan relaciones de solidaridad, reciprocidad y equidad social en estos espacios de lucha organizada.
La descontextualización social se rompe en la medida en que el sentido del aprendizaje trasciende al individuo, al ambiente de aprendizaje y la sociedad, ya que como la condición humana es intrínsecamente social, el individuo siempre percibirá desde el contexto del colectivo para dar respuesta al contexto social (Alves)[viii].

La reciprocidad comunicativa. Un trabajo colaborativo y solidario
La multidimensionalidad espacio/temporal del análisis crítico en los distintos ámbitos de la praxis social se visualiza a lo interno y en la relación del trabajo, la convivencia cotidiana, la organización social y la comunicación. En cada uno de ellos, podemos apreciar relaciones sociales de articulación territorial entre lo local, lo nacional y lo internacional, cada vez más complejas por la globalización de la cultura política e internacionalización de la cultura productiva de la economía del libre mercado. Además, permiten abordar el análisis-crítico de lo real, con altos niveles de complejidad en totalidades orgánicas comprensibles que hagan énfasis en áreas como lo socioproductivo, lo político-cultural y lo histórico-social[ix]. La cultura dominante de la mercantilización de la vida y la normalización de la discriminación y exclusión social impregna a toda la sociedad, desde lo más cercano hasta lo más lejano, de lo propio a lo ajeno o extraño. En este proceso se generan grandes contradicciones y se produce un tipo de conocimiento, sobre la realidad y posibilidades de cambio, con altos niveles de conciencia en la acción social, que es imperativo favorecer y potenciar. Procesos de interacción comunicativa entre sujetos y colectivos sociales que van cambiando las relaciones sociales, creando cultura y generando confianza en su propia fuerza, entre los sujetos políticos que actúan con conciencia en la acción trasformadora, en un trabajo colaborativo y solidario.
La velocidad de la dinámica social, acelerada por las nuevas tecnologías de información y comunicación, transforman la noción de tiempo al perturbar el orden secuencial de los fenómenos. Es una aceleración del tiempo que no permite que nada se afirme. Debido a los drásticos cambios sociales ya no se cuenta con aquellas experiencias históricas que nos sirvan de referente fijo (Bermúdez)[x]. En la era de la hiperinformación, los vacíos de conocimientos se hacen más agudos y se llenan con lo que se tenga a mano, aunque no exista confianza plena en ellos. Los contenidos estructurados como relatos que moderan una sola verdad cobran sentido lógico, a pesar de que parezcan absurdos. Incluso aquellos que entran en contradicción con la realidad vivencial en los ambientes en que estamos insertos. Muchos se asumen sin poder comprenderlos enteramente dentro del contexto histórico-cultural y entorno de movilización diaria.
No queremos perdernos nada, pero carecemos de un relato capaz de articular los hechos, lo que nos produce la sensación de aceleración es que la realidad se fragmenta en continuos presentes sin pasado ni futuro, donde nada es importante porque no hay posibilidad de comparar, ni contexto. Las realidades tecnológicas, políticas, económicas, sociales, culturales son muy diferentes a las de dos décadas atrás, pero los desafíos siguen siendo los mismos (Aharonian)[xi].
Es como si las prácticas sociales ya no disponen de tiempo suficiente para madurarlas, comprenderlas y sistematizarlas como experiencia que sirva de referente histórico para anticipar situaciones futuras. La importancia de los medios es indiscutible en el comportamiento y en la conformación de la cultura dominante. Los grupos de poder económico a través de una política de control social, para crear escenarios de confrontación sin que se hagan visibles los responsables, esconden las verdaderas causas de los graves problemas de la humanidad, creados por el propio capitalismo[xii]. Identificar cuáles deberían ser los mensajes y conocimiento más relevantes, para lograr que calen y tengan mayor significado para sus vidas, nos obliga a comprender mejor la sensibilidad y expectativas de esos sujetos sociales que ocasionalmente son los espectadores a los que se aspira llegar y que se ven imposibilitados para responder de forma interactiva. De esta manera, se estará contribuyendo con la formación autónoma de un pensamiento crítico que rompa con la manipulación que se ejercen sobre la ciudadanía los medios de comunicación e información, que defienden y reproducen el poder hegemónico, para dejar de ser consumidores acríticos de la cultura alienante de la sociedad de mercado.
Existen muchas organizaciones, movimientos sociales e individualidades trabajando en la tarea de constituirse en una fuerza capaz de revertir la situación a favor de los que tienen el legítimo derecho de defender su integridad histórica cultural y una vida digna en sana convivencia. La cantidad y volumen de los contactos internacionales, que día a día vamos estableciendo, y la importancia estratégica que tiene para la unidad en la diversidad, de distintos movimientos y organizaciones populares con similares propósitos de lucha, debe ser tomada en cuenta para impulsar y potenciar los cambios. Que se vienen dando a lo interno y externo de distintas comunidades, pueblos y naciones a nivel mundial que mantienen su heroico e inquebrantable espíritu de lucha, pese a la crueldad con la que se les trata para doblegarlos e invisibilizarlos.
La supremacía ejercida por el poder jerárquico y autoritario propio de la ideología colonial-neoliberal explica el desarrollo desigual de las fuerzas productivas y los procesos crecientes de mercantilización de todos los servicios. Obviamente, incide en el uso clasista de los medios masivos de información y comunicación, cuyas tecnologías han permitido acelerar la velocidad y volumen de los mensajes e información, para incidir en todas las decisiones de la vida cotidiana a nivel mundial. Sin embargo, reiteramos que no es la tecnología ni la velocidad de la comunicación lo más relevante, sino el contenido de los mensajes y las informaciones, así como de quiénes y bajo qué intereses se ofrecen y se manipulan las mismas. No podemos permitir que los vacíos se sigan llenando con información que nos destruya la esperanza y posibilidad de cambio social con nuestra propia fuerza.
La falta de información útil para la toma de decisiones y de garantía de participación activa y efectiva de todos los sujetos involucrados y comprometidos con la acción social particular, desde una perspectiva crítica y un pensamiento divergente, hace imperativa la urgencia de avanzar en esta dirección y unir esfuerzos intra e inter colectivos. Los canales de comunicación al ser utilizado como medios de creación del pensamiento crítico para la acción transformadora se convierten en redes de confianza política que une a los colectivos en las coincidencias y facilita el debate de las divergencias, en un espacio propio con mayor autonomía. En una red dinámica y contextualizada que crece en forma de espiral ascendente, en la generación, adquisición, producción y socialización de saberes, para la creación de propuestas de cambio con capacidad organizativa y autonomía para convertirse en fuerza popular, política e histórica.
Esta es una tarea compleja que implica doble esfuerzo simultáneo: el fortalecimiento a lo interno de las organizaciones y de la relación de ampliación geográfica a lo externo en una unidad en la diversidad. Donde se desarrolla de forma autónoma cada colectivo y el vínculo orgánico relacional que supone la conciencia sobre la trascendencia de los nexos comunicacionales en torno a una misma causa. Desde esta perspectiva se concibe a la comunicación como la relación comunitaria humana consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas que asume la sociabilidad del hombre (Pasquali )[xiii].
Con el manejo interesado de la geopolítica y el doble rasero a la hora de producir relatos y noticias se imponen falsas fronteras entre el trabajo[xiv] y la convivencia de la vida cotidiana, que imposibiliten la relación comunicativa intra y entre comunidades y pueblos. Esto incrementa la dispersión y tensión social con los sistemas de organización y gestión de gobierno que defienden la concepción liberal burguesa, ya que tienden a desconocer las relaciones comunicativas de solidaridad, complementariedad, reciprocidad y equidad entre comunidades, pueblos y naciones, con la consecuente pérdida de soberanía en los asuntos de interés común. Esto nos compromete a conformar y fortalecer relaciones de reciprocidad comunicativa que faciliten la acumulación esfuerzos en una misma dirección de un cambio significativo de correlación de fuerzas a nuestro favor. Esto es expresión del aprecio que tenemos a la impresionante y variada riqueza intercultural e histórica que hallamos en las comunidades diversas que conviven en una misma formación social. Silenciadas de acuerdo a su condición política-social y cultural y que tenemos la certeza de la importancia de su proyección, a gran escala, para avanzar en un cambio posible, que exige conocimiento y creación de propuestas alternativas compartidas, que posiblemente no se comprendan en una primera mirada en la que solo se vean los desacuerdos. Propuestas abiertas al enriquecimiento mutuo y que son susceptibles de incidir en un cambio social significativo desde una visión comunicativa constitutiva de la praxis de lucha emancipatoria. Detrás de toda propuesta subyace la experiencia de lucha continuada por la independencia y soberanía, que durante siglos han tenido que librar los pueblos colonizados y sometidos al poder imperial, al poder central. Esto no se puede seguir ocultando.
La fuerza emancipadora que rompe el silencio de los oprimidos
La diversidad intercultural de las voces críticas en la amplia geografía mundial

La comprensión de la fragmentación del mundo que realiza la hegemonía imperial actual se extiende hacia todos los rincones del mundo integrando a todas las sociedades a una cultura y concepción del progreso que preserva la desigualdad entre los miembros que la componen, en una concepción de profunda inequidad del desarrollo posible. Parte de la creencia de que los países y zonas que no se han modernizado, de acuerdo al desarrollo capitalistas, son “pueblos inferiores” que requieren tutela y ayuda para superar los graves problemas que atraviesan, cuando en realidad les conviene dominarlos para obtener el máximo beneficio de la explotación de la población y de sus territorios. Es, precisamente, el dominio colonial, que implica supremacía social, política y económica, la que los condena a ser periferias de (o en) los países-centro y crear formas de lucha de resistencia para no terminar siendo hiperexcluidos, cada vez que perciban una molestia contra los intereses del libre crecimiento económico de estos grandes centros de poder.
Los países desarrollados no promueven en los subdesarrollados una réplica de sus sistemas socioeconómicos, por el contrario, fomentan vínculos de subordinación y dependencia (Roffinelli)[xv] que garanticen su hegemonía y ventaja a su favor. Vínculos que van más allá de las relaciones de dominación económica o política y se sustentan en la lógica de la supremacía imperial. Esta supremacía se articula a lo interno estableciendo alianzas estratégicas con las oligarquías asociadas al capital transnacional, que se mueven por el interés de lucro personal y desprecian a sus propios pueblos. Sin embargo, por múltiples razones, de carácter histórico-cultural de muchos siglos de opresión, las contradicciones internas hacen que las relaciones entre los pueblos y algunos de sus gobiernos en diferentes países y zonas periféricas sean distintas a las que se presentan entre gobiernos de los países-centros y grandes corporaciones económicas mundiales. La migración de poblaciones desplazadas entre estos países y zonas entre sí será distinta en cada contexto histórico-social, aunque siempre la desigualdad y discriminación estará marcada por la lucha de clases, que exige la subordinación al interior de las naciones y entre éstas para mantener la hegemonía económica del gran capital a nivel mundial.
En Latinoamérica la historia de la colonización y conquista y luego las migraciones de las poblaciones de todo el mundo hacia el Continente de las oportunidades y riquezas nos hizo mestizos. Tenemos mucho de europeos, africanos y asiáticos, de migraciones en distintos momentos y diversas razones; pero nuestro mestizaje se funda en una cultura milenaria, vinculada a los territorios, no solo como modo de reproducción de la existencia sino como forma de vida y cosmovisión del mundo, de relación comunitaria y con la naturaleza. Cultura que sigue corriendo por las venas de los habitantes de Nuestra América. Que se resisten, con fuerza, a renunciar a su historia e identidad regional, de antes y de ahora; y difícilmente, sea comprendida por el resto del mundo occidental que ha despreciado nuestros orígenes y nuestro hacer histórico, explícitamente o de modo silente.
Justamente, la población hispanoamericana en el mundo, que es numerosa y diversa, cuenta con la potencialidad y sensibilidad como usuaria activa de medios de comunicación alternativos y de redes sociales. Esta población ha impactado, en las últimas décadas en la economía y la cultura en Estados Unidos, Europa y en algunos países del Continente y siempre ha tenido que luchar contra la profunda discriminación y exclusión social a la que ha sido objeto. Como toda población desplazada de su lugar de vivencia tradicional ha migrado con la ilusión de obtener nuevas oportunidades laborales y ayudar a sus familiares que permanecen en sus lugares de origen y con los cuales mantienen lazos a pesar de la distancia. España concentra la mayor población de origen latinoamericano en Europa, y su incidencia social ha sido de gran impacto. Es una comunidad trabajadora que ha estado expuesta a las oportunidades de vida y trabajo que ha ofrecido el Estado español, en distintos momentos en las últimas décadas. En términos coyunturales y estructurales de España y Europa en general, con diferencias, de acuerdo a su procedencia y condiciones particulares, en la última década se han incrementado las dificultades para integrarse al trabajo y a una cultura, que, en muchos casos, les resulta ajena y hostil. Y que ahora se ve envuelta en una crisis migratoria de grandes magnitudes y consecuencias dramáticas para los que están y los que siguen llegando.
De allí, nuestro interés en construir unidad en la diversidad, que exige comprender el sentimiento de integración regional y de solidaridad internacional que hoy es la gran amenaza que se cierne sobre los pueblos que defienden su soberanía de la tiranía imperial, liderada por Estados Unidos. Al igual que otras poblaciones migrantes, la lucha por vivir en esta sociedad se convierte en un desafío que deja pocas oportunidades para cultivar valores histórico-culturales, que contrastan con la cultura europea dominante. En una Europa que hoy se presenta como la receptora principal de estas migraciones creadas por las guerras por la hegemonía de los mercados. La integración a esta realidad no puede amenazar las relaciones familiares y comunitarias ni puede exigir la renuncia a valores y creencias propias, que enriquecen las relaciones sociales de sana convivencia, y que son distintas al mestizaje cultural de carácter histórico. Si bien las coincidencias idiomáticas y otras de carácter cultural “ya asimiladas”, después de siglos de colonización, facilitan la integración sigue, siendo intolerable que se pretenda desconocer la historia de violencia que se empleó (y se sigue empleando) para su imposición y reconocimiento de la resistencia heroica de sus pueblos, así como la deuda que se tiene con América Latina al ejercer su supremacía, así como con los pueblos colonizados de África y Asia. Muchos latinoamericanos en el mundo están organizados y luchan por vivir dignamente donde quiera que estén. Sin embargo, no es fácil sobrevivir sin juntar esfuerzos y voluntades en una misma dirección, por eso el interés de crear espacios de encuentros de conciencia para elevar las voces críticas divergentes que abogan por un mundo de paz y sana convivencia, sin la limitación del tiempo y la distancia que nos separa.
La importancia del saber cómo y con qué se crean y fortalecen las redes de confianza política
Una programación y plan de acción con alto grado de corresponsabilidad social, producido por una ciudadanía crítica y creadora de alternativas de cambio social posible, se logra básicamente por el modo de abordar las temáticas y generar los debates y por la proximidad o conexión que sientan estos sujetos políticos, que actúan con reciprocidad comunicativa, tanto para llenar vacíos de información como para construir nuevos saberes al servicio del bien común. Estos colectivos, rápidamente, identificaran su interés temático, su compromiso de lucha y mecanismos de proyección potencial y posible. La base conceptual de los colectivos inteligentes está en su capacidad de auto-creación de cultura de trabajo colaborativo, a través de la creación y desarrollo de herramientas de análisis crítico del discurso y de razonamiento reflexivo, durante sus propios procesos de autoformación y autoorganización para el trabajo. Producción creativa que se hace en ambientes virtuales y físicos de relación presencial, sin limitaciones geográficas, y apoyado en sus relaciones históricas culturales que les permita avanzar en el interés común de reafirmar las identidades históricas culturales y sus legítimas aspiraciones de contribuir en la construcción de un mundo posible, de justicia, paz y sana convivencia.
Los que imponen la agenda de debate público son los mismos que deciden cuál es la agenda de investigación social y de desarrollo tecnológico, así como los programas de información, formación profesional y ciudadana, el problema más importante, entonces, es contar con fuentes confiables en la información de los resultados de las investigaciones, independientes del poder económico mundial, en la que se puede disentir o presumir la duda de su veracidad sin ser reprimido por ello. En la actualidad contamos con colectivos inteligentes de trabajo intelectual altamente productivos que se constituyen en tanques de pensamiento propios que crecen, con la misma fuerza con la que se profundiza la lucha de clases a nivel mundial. Hoy contamos con importantes colectivos de pensamiento crítico en toda la geografía mundial, de los cuales nos podemos nutrir de otras opiniones, investigaciones y relatos anticapitalistas y anticolonialistas. Think tanks a nivel mundial que crean y se empoderan de nuevos relatos, con nuevos indicadores y métodos apropiados y confiables para validar las informaciones obtenidas de la realidad, que tienen la tarea de articulares entre sí y con los movimientos en lucha, para fortalecer el poder popular a nivel internacional. La dispersión de múltiples sectores, movimientos y organizaciones con diferentes niveles e intensidad de cobertura y formas de comunicación, que sean susceptibles a la lograr una reciprocidad comunicativa en tiempo real y de corto plazo, reta a los medios alternativos comunitarios y de mayor presencia espacial a favorecer la creación y desarrollo de Redes de confianza política interterritoriales que faciliten la organización y acumulación de esfuerzos y voluntades orientadas a un cambio significativo de correlación de fuerzas en favor del bien común de la humanidad y de equilibrio de la naturaleza hoy fuertemente amenazada.
La politización y el posesionamiento de herramientas de razonamiento crítico permiten comprender la realidad actual donde el conocimiento se ha convertido en un arma de dominación para el mantenimiento del actual sistema hegemónico a nivel mundial. Ha convertido el conocimiento en una mercancía al servicio de la reproducción del sistema que exige la homogenización del pensamiento en favor de la sociedad del consumo. De esta manera, el desarrollo económico de los grandes centros de poder somete a la sociedad en su conjunto para preservar sus intereses particulares, empleando la violencia física y simbólica. De allí, sus grandes contradicciones y permanente rechazo por sectores que asumen una visión crítica de su propia realidad vivencial. Sabemos que muchas organizaciones tienen clara esta situación y que muchas de ellas trabajan en la dirección de revertir esta realidad. Pero de modo autocrítico señalamos que dada la correlación de fuerzas es insuficiente y deberíamos aprender de los errores para potenciar nuestras capacidades, superar limitaciones y dar saltos cualitativos en nuestro hacer transformador. Reconocemos el esfuerzo que hacen los medios alternativos, comunitarios o de más alta cobertura, en la creación de espacios para elevar las voces críticas al escenario político, en medio de un control masivo de los medios del poder económico mundial que tienden diferentes barreras para disminuir su impacto en el cumplimiento de su misión social. La plataforma de redes de confianza política convierte el espacio virtual en un territorio sin límites en el que se expresa y se crea la inteligencia colectiva generadora de productos intelectuales creativos, devenidos de las propias realidades en un trabajo social colaborativo con valores de solidaridad y equidad social de extraordinaria incidencia en el cambio cultural.
La principal limitación para convertir esta realidad en una ventaja es eliminar las barreras geográficas y comunicacionales aprovechando el desarrollo de las herramientas de las TIC como plataforma que permita incorporar valor agregado a los ambientes de trabajo propios de la labor de trabajo creativo en el propio terreno. Es el ciberespacio el que permite la conexión sin limitaciones geográficas de estos colectivos humanos, para hacer visibles procesos complejos de toma de decisiones colectivas y de evaluaciones de los resultados sobre la marcha, por parte de las comunidades involucradas. En ese gigantesco campo virtual que se utiliza para controlarnos, manipularnos, dividirnos, fraccionarnos y enfrentarnos entre nosotros mismos, arrojando cataratas de información falsa –fakenews– podemos crear espacios que cambien esta intención. Es nuestra tarea crearlos y mantenerlos. El análisis y reflexión crítica sobre la democratización del conocimiento en una era que reivindica el poder del conocimiento como garantía hegemónica en todos los ámbitos de la acción social, evidencia que los compromisos adquiridos en los principales foros mundiales han servido solo para valorar (no para solucionar) la gravedad de la tragedia humana que vive la mayoría de la población de este planeta. Ante esta evidente necesidad de buscar alternativas que articulen a la gente comprometida con el cambio, se asume el concepto desarrollado por el francés Lévy[xvi], sobre inteligencia colectiva como una forma de inteligencia universalmente distribuida, constantemente realzada, coordinada en tiempo real y resultando en la movilización efectiva de habilidades.
Este tipo de inteligencia, referida a la experiencia y saberes acumulados por los colectivos sociales, permite enunciar y solucionar los problemas desde la propia gente. La investigación participativa aporta soluciones a problemas sentidos; el debate crítico y democrático privilegia la escucha y respeta las diferencias para sistematizar y valorar las experiencias propias y de otras comunidades; la reflexión crítica facilita validar saberes populares y contribuye a la creación de teoría emergente. Así se integra un saber colectivo innovador en la producción de proyectos de vida para la creación de nuevas condiciones y medios de existencia, desde otra visión del mundo orientada al buen vivir, entre sujetos políticos con visión histórica que actúan conscientemente para abolir la discriminación y la exclusión social existente en cualquier ámbito de lucha.
El imperativo de fortalecer las voces críticas que rompen las barreras de la opresión
La relación orgánica entre colectivos diversos y dispersos permiten formar una red de amplia cobertura geográfica y altos niveles de acción interactiva en la formación de distintos movimientos y organizaciones populares. Red organizativa indispensable para enfrentar problemas comunes que se manifiestan a nivel mundial y que son expresión de la lógica del sistema capitalista. Más aun ante la arremetida neofascista a nivel mundial, en la que se incrementa la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo, y toda forma de discriminación y exclusión social a través de redes sociales y medos de comunicación financiados por los Estados. Se trata de realizar actividades de formación, investigación y difusión del conocimiento reflexivo-crítico para la creación de un saber orientado al desarrollo humano integral de los pueblos. Desde la preparación hasta la difusión, necesitamos de proyectos que se conviertan en una experiencia creativa y en una oportunidad de aprendizaje colectivo, de creación de nuevos conocimientos de alta utilidad social y ampliación de los vínculos sociales con los participantes y las comunidades en la que están insertos para organizarse y fortalecer los colectivos de lucha, más allá de cada acción comunicación interactiva.
Por experiencia vivida en colectivos organizados para lucha emancipatoria podemos afirmar que, en los espacios de reflexión crítica, de alto compromiso social, se crean propuestas de acción transformadora desde la rica diversidad político-cultural e histórico-social, con capacidad autoformativa y autoorganizativa, en todos los ámbitos de la praxis social emancipatoria. En la:
- Producción de conocimiento emergentes a ser difundidos y socializados como contribución a la creación de nueva cultura de la comunicación, respetuosa de la diversidad y orientada a la eliminación de las formas de exclusión social que esta sociedad genera. En una estrategia pedagógica de transformar-transformándose, que pretende elevar la pertinencia del trabajo apropiándose de saberes colectivos en el diseño de políticas y estrategias. En esta experiencia se expresa un alto grado de corresponsabilidad, un manejo profundo de los temas y elevados niveles de articulación con la política local, nacional e internacional.
- Organización de actividades de intercambio para la ampliación a otros espacios que rompan con el localismo y la fragmentación de los movimientos, utilizando espacios físicos y virtuales para la interacción comunicativa de doble dirección, democrática y equilibrada. Facilitando alianzas estratégicas entre medios de comunicación alternativos, centros de formación sociocrítica y comunidades organizadas en la lucha emancipatoria. Se orienta a la búsqueda de conocimientos socialmente válidos en la solución de problemas específicos y situaciones deseadas, abriendo espacios de participación activa de la ciudadanía crítica en el debate social.
- Creación y desarrollo de redes de confianza política que actúen en contracorriente con la cultura de la supremacía intelectual que ejerce el aparato ideológico del Estado a través de los medios de comunicación e información, para frenar y agrietar el poder que tienen para imponer su verdad como única y valida. Al fortalecer los medios de comunicación alternativos, con la participación activa de los colectivos en lucha, estos logran y desarrollan habilidades de razonamiento crítico y reflexivo para expresar ideas y construir soluciones colectivas a sus problemas concretos y aspiraciones de cambio. En cada ámbito de acción se van construyendo y socializando conocimientos y experiencias que estimulen el desarrollo científico del poder popular en la autotransformación de los movimientos y organizaciones en las que participan.
El propósito es fortalecer la creación de colectivos inteligentes de trabajo colaborativo, articulados a redes de confianza política, permite potenciar la creación de un pensamiento y discurso divergente al orden establecido en favor de la globalización de las resistencias. El pensamiento-crítico-emancipador es un arma de combate contra la imposición del colonialismo-neoliberal que nos inocula un modo de relacionarnos que nos divide y enfrenta; un arma para combatir el pensamiento hegemónico de pensar y de hacer que va en contra de nuestra posibilidad de vida digna. Para crear y fortalecer el crecimiento geográfico orgánico donde acumulen fuerzas de las clases subalternas en lucha. Así se contribuye con el despertar la conciencia política-crítica de las clases subalternas frente al discurso alienante difundido por medios de comunicación e información que distorsionan la realidad y obstaculiza las posibilidades de comprensión de la realidad en favor de las grandes mayorías sociales oprimidas por el sistema económico-político hegemónico a nivel mundial.
Conclusión
Proponemos crear programas que faciliten la interacción comunicativa entre distintos colectivos inteligentes de lucha social, donde se expresen democráticamente las ideas y se socialicen las experiencias. Tomando como referencia la multitud de propuestas que hoy se ofrecen. Utilizando plataformas de redes virtuales integradas a los espacios físicos de los movimientos y comunidades en lucha, en formatos que faciliten la comunicación reciproca. Esto contribuirá a la formación de una ciudadanía crítica y la creación de espacios democráticos de producción colectiva de saberes transformadores con cobertura geográfica creciente, en la que se reconoce y aprecia la diversidad de pensamiento y visión de la realidad.
El desarrollo de programas de esta naturaleza ofrecería importantes ventajas para los colectivos, movimientos y comunidades organizadas para superar el sentido común alienado y elevar su capacidad organizativa en el mismo acto. Se crean y se potencian voces críticas que rompen el silencio. Que producen historias y verdades construidas en las experiencias vivenciales de lucha, compartidas en encuentros de conciencia y espacios dialógicos democráticos con capacidad organizativa y de proyección para articularse políticamente y de extenderse territorialmente. En su desarrollo contarían con un plan de trabajo cooperativo y solidario creado con autonomía y disposición a compartir saberes. Es un modo de mejorar la eficiencia revolucionaria en la comunicación con reciprocidad con posibilidad de desencadenar una acumulación de fuerza con creciente presencia geográfica; que en el hacer-comunicativo va creando su propia agenda de debate que permita desencadenar procesos de ruptura con las barreras creadas por el capitalismo y la manipulación que se ejerce sobre la ciudadanía, para mantener el sentido común alienado de las mayorías populares en el Planeta [xvii].
Se trata en definitiva de convertir el debate público entre comunidades y movimientos organizados en una producción creativa en la que fluye la creatividad y el potencial intrínseco de la sabiduría popular para dar respuesta a sus necesidades y expectativas de cambio por el bien común. Entendiendo que ésta, por una parte, es la forma de acelerar la formación sociopolítica integrada a la capacidad organizativa para la lucha y de socialización de sus experiencias a distintos niveles espaciales. Y, por la otra, es una manera de contribuir con la articulación de la lucha a nivel local, nacional e internacional, en calidad y cobertura, a partir de una valoración de la interacción comunicativa autodirigida de las redes de confianza política[xviii] en la medida en que va generando autoconfianza de su propia fuerza.
Queremos elevar la eficiencia y pertinencia social y política del campo virtual y la plataforma tecnológica al servicio de la creatividad de una ciudadanía crítica que confía en su propia fuerza colectiva y en su compromiso para acumular fuerza popular para enfrentar la arremetida colonial-neoliberal y transformar la sociedad. Lo más importante es que la posibilidad de superación está en el potencial que subyace en su concepción y voluntad de querer-hacer, evidenciada en su actuación diaria. La base de la propuesta radica en modificar las relaciones de interacción entre colectivos organizados y en su relación con otras organizaciones relacionadas vivencialmente. Esta interacción contribuirá a la creación de una verdad compartida y una manera de asumir el compromiso de incidir significativamente en la aspiración humana de vivir y de convivir en sana paz y con respecto a la diversidad histórica cultural.
*Doctora en Educación (UPEL,Venezuela) y Doctora en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (UCM,España).
[i] Gramsci, Antonio (1986). Cuadernos de la Cárcel. Edición crítica del Instituto Gramsci, Tomo 4 Cuadernos 9 (XW). 1932;l0 1932. 1935; 11,1932-1933; 12, 1932. A cargo de Valentino Gerratana. México: Ediciones Era. (p.247).
[ii] Caciabue, Matías. (2018). “La mente humana como un campo de batalla. Revolución tecnológica y guerra de redes”. NODAL04/09/2018, (s/p) Noticias de América Latina y el Caribe; disponible en https://www.nodal.am/2018/09/la-mente-humana-como-un-campo-de-batalla-revolucion-tecnologica-y-guerra-de-redes-por-matias-caciabue/
[iii] Aharonian, Aram (2018). “Pensamiento crítico, fin de derecha e izquierda, nostalgia y falta de proyectos”. Fundación para la Integración Latinoamericana 23/11/2018. (2018:s/p), disponible en http://integracion.info/?p=4305
[iv] Para ello, se utiliza distintas estrategias de marketing llamada “storytelling” (contar historias), que coloque a los espectadores a favor de los que defienden el gran capital transnacional y en contra de quienes se oponen o molestan sus acciones.
[v] En las guerras de redes, las elites económicas (y políticas), en más de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, poniéndolos en disposición de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas). Caciabue, 2018. op. cit., s/p.
[vi] Diez Rodríguez, Ángeles (2015). “La función de los medios de masas es fabricar el consentimiento de la explotación” publicado 2l 23/04/2015, (p. 2) en La Haine org, Pensamiento, Estado Español. Disponible en. http://www.lahaine.org/angeles-diez-quot-la-funcion.
[vii] Roffinelli, Gabriela (2007). La teoría del sistema capitalista mundial. Una aproximación al pensamiento de Samir Amín. Caracas Venezuela: Fundación Editorial el perro y la rana. (p. 40).
[viii]Alves, Elizabeth y Acevedo, R. (2001) Evaluación cualitativa. Reflexión crítica para la transformación de la realidad educativa. Segunda Edición. Caracas: Petroglifos Producciones. (p.156)
[ix] Aproximaciones metodológicas para visualizar realidades como totalidades orgánicas comprensibles que forman parte de una totalidad superior y que permite comprender la realidad social como un todo en movimiento, de la visión histórica-dialéctica.
[x] Bermúdez, E. (1999). “El desanclaje de la política”. Espacio abierto, julio-septiembre, año/vol. 9, número 003. Asociación venezolana de sociología. Maracaibo, Venezuela (Pp. 355-364).
[xi]Aharonian (2018) op. cit., s/p.
[xii] Alves, Elizabeth (2010). Dialéctica del saber emancipador. Ruptura de la reproducción del capital y valoración del ser. Caracas: Editorial el perro y la rana. (pp.81-83).
[xiii]Pasquali, Antonio (1990). Comprender la comunicación (4ª ed.). Caracas, Venezuela: Monte Ávila Latinoamericana (pp. 51-52)
[xiv] En el ámbito del trabajo, para producción de condiciones y medios de existencia, existe una relación organizativa en una misma cadena de producción y entre cadenas distintas de producción de medios y condiciones de existencia, con un reducido nivel de comunicación, de asociatividad y complementariedad entre productoras y productores directos.
[xv] Roffinelli (2007). op. cit., p.40
[xvi] Lévy, Pierre. (2004). Inteligencia Colectiva. Por una antropología del ciberespacio. Biblioteca virtual Saúde. Disponible en http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org/public/documents/pdf/es/inteligenciaColectiva.pdf
[xvii] En la actualidad estamos desarrollando una propuesta concreta que estamos dispuestos a compartir con todos los que estén interesados.
[xviii] Modelo diseñado por la autora de este artículo. Aplicable a diferentes escenarios y organizaciones que tengan interés y el propósito de crear y fortalecer la interacción comunicativa en redes de confianza política con la conformación e integración de colectivos inteligentes emancipatorios.
Fuente: Rebelion; http://www.rebelion.org/docs/250089.pdf.
