Jose Ramon Ribero
11 de septiembre 2018.
“Y ahora que tenemos definido un Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad, las defensas se refuerzan”
El imperialismo norteamericano y personeros de la llamada oposición se han quedado nuevamente embarcados. Llevan años generando y desarrollando condiciones económicas adversas para simular o fingir mediáticamente un levantamiento y nuevamente han salido derrotados.
Las sanciones económicas, el bloqueo financiero que nos impide renegociar deuda o conseguir créditos internacionales, el fomento de un dólar paralelo criminal entre otras maldades y perversiones no han podido con la fortaleza de la revolución venezolana.
Y ahora que tenemos definido un Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad, las defensas se refuerzan y hemos podido pasar a la ofensiva en la economía por primera vez en algún tiempo.
El balance inicial del despliegue es positivo. El mismo se ha cumplido en su implementación. Lo que Nicolás Maduro ha dicho que realizaría se ha hecho: 1) Se recuperó el poder adquisitivo de los venezolanos por la vía del aumento en 60 veces del salario mínimo nacional. 2) Se implementó un nuevo Cono. 3) Se ancló la moneda al Petro. 4) Se eliminó la ley de ilícitos cambiarios. 5) Se suspendieron temporalmente los impuestos de importación de bienes esenciales. 6) El gobierno pagó una semana de salario mínimo el viernes pasado. 7) El mercado legal de divisas mantiene un esquema flotante que ha crecido en forma sustancial. 8) Se estableció un Sistema de Ahorro basado en el oro. 9) Se acordaron precios para algunos productos alimenticios y de aseo e higiene. 10) Se otorgaron créditos para el apalancamiento productivo. 11) El gobierno ha aplicado mano dura contra los comerciantes que han violentado los acuerdos y, 12) Para el momento de escribir estas líneas ya debe estar en prueba piloto el nuevo precio de los combustibles y el golpe fundamental al contrabando de gasolina… entre otras tantas acciones.
Al hacer el listado es evidente que no se trata de medidas aisladas. Es claro que hay un plan completo en pleno desarrollo como diría Walter Martínez. En segundo lugar, es absolutamente claro que este plan es para proteger al pueblo, a diferencia del que aplican en Argentina, Brasil y Colombia; en nuestro país las pensiones son sagradas, no se despide a un millón de argentinas y argentinos del sector público, no se congela la inversión social como en Brasil. En tercer lugar, los componentes de este plan se elaboraron en Venezuela, por nuestro propio gobierno con muchas opiniones del pueblo, no tenemos el aliento infernal del FMI pegado en la nuca imponiendo una economía para beneficiar a los que más ganan y fregar a los que menos tienen. En cuarto lugar, sería mezquino desconocer los elementos innovadores y modernos de algunas de las acciones: es inédito que el gobierno asuma temporalmente el pago salarial del sector privado, es inédito que una moneda nacional esté anclada a un criptoactivo, es gratamente sorprendente mejorar el precio del combustible y combatir el contrabando a través del código QR del Carnet de la Patria y la huella dactilar.
Para la clase obrera está claro y no lo perdemos de vista, que este Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad avanza en medio de muchas dificultades, contrarrestando el recrudecimiento internacional de las agresiones por parte de gobiernos de derecha.
Internamente hay sectores empresariales que siguen intentando nuestro fracaso. Sobre todo, los sectores distribuidores mayoristas que exprimen al pequeño comerciante y no les importa el país ni nada más allá de sus propios intereses. Actualmente hay problemas de abastecimiento en carne, pollo y huevos, así como aumentos de precios sin razón ni lógica, con una avaricia desmedida y repulsiva. Queda claro con esto que el gobierno está actuando y un sector acostumbrado a ganancias hiperespaciales sigue como aquellos perros que le ladran aun avión en vuelo. Estos problemas presentes y otros que se van a presentar en el futuro serán atendidos y no tengo dudas de que se resolverán… por una vía o por otra… al final no hay mal que dure cien años.
Estamos pues en distintas batallas, en varios frentes de lucha y en plena contraofensiva. A despecho de pocos y la alegría de muchos, en menos de un mes hemos recuperado la iniciativa firme y los resultados comienzan a verse… soplan vientos de victoria total en el horizonte.
