12 de septiembre 2018.
El instituto Tricontinental de Investigacion Social es una iniciativa que se desarrolló «para trabajar en la construcción de un mundo de paz y de justicia. En palabras de Franz Fanon, nos unimos a los condenados de la tierra para crear un mundo de seres humanos». Colabora con la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) y forma parte de su historia y de sus luchas. Presentamos el dossier N° 8 de septiembre del 2018 que dicho instituto realizo en donde analiza los eventos ocurridos en julio en Haití y reflexiona sobre su significado a largo plazo. Entregamos, la presentación que realiza la Tricontinental del Dossier y el Dossier N° 8 completo para el análisis y debate revolucionario. Solo una cosa, no nos olvidemos de Haití y de sus permanentes luchas, como expresara nuestro eterno cantaautor Ali Primera, en su canción dedicada a Haití, «La noche del Jabalí», que aqui por suspuesto se la entregamos:
Apaga la radio compañera
hay tantas cosas para conversar
No preguntes cuántas veces por segundo
mueve las ala el colibrí
pregunta por ejemplo
¿Qué estamos haciendo por Haití?
¿Qué dónde queda, dices?
En un lugar cercado por la noche
en el inmenso cobalto del Caribe
Observadores de Trabajadores en Lucha
La insurrección popular haitiana y la nueva frontera imperial
En 1980, la revista Tricontinental publicada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) dedicó su edición No 119 a Haití. En esa ocasión los editores escribían: «Se sabe muy poco de la lucha del pueblo haitiano», ya que los imperialistas han «erigido un muro de silencio alrededor de Haití». No querían que se desarrolle una campaña de solidaridad para defender las luchas del pueblo, en ese entonces contra el régimen dictatorial de los Duvaliers, completamente apoyado por Estados Unidos. «A pesar de ello», señalaban los editores «voces denunciando los asesinatos y la injusticia social en Haití se pueden oír por encima del muro, anunciando la difusión de la lucha del pueblo y pidiendo solidaridad con ella».
Ese muro existe también hoy. La comprensión genuina de las luchas de los pueblos exige una vez más traspasarlo.
Los días 6 y 7 de julio un estado de insurrección general se apropió de todo Haití, en respuesta a la tentativa de aumentar el precio de los combustibles por parte del FMI y el gobierno nacional. La subida de precios fue anunciada durante el partido del Mundial de Fútbol entre Brasil y Bélgica. Es así como el gobierno esperaba evitar el escrutinio público, pero el Primer Ministro, Jack Guy Lafontant, no tuvo suerte. A las pocas horas del final del partido, miles de personas salieron a las calles, bloquearon las carreteras y expresaron su rabia contra almacenes que vendían bienes inalcanzables para las masas populares.
El gobierno apresuradamente canceló la subida de precios, pero las protestas no terminaron. Más cosas estaban en juego. El pueblo hizo demandas mucho más audaces: la renuncia del Primer Ministro, que los arrestados durante las protestas sean liberados sin cargos, aumento del salario mínimo. El Primer Ministro Lafontant, quien era un desconocido hasta que el Presidente de Haití Jovenel Moïse lo puso en esa posición, renunció. A Jovenel le tomó dos semanas nombrar un sustituto: Jean Henry Céant, un hombre odiado por su rol como abogado de ocupaciones de tierras (es conocido como volè tè o roba tierras). En las dos semanas sin Primer Ministro, un cordón militar iba desde la oficina del Presidente hasta la oficina del jefe de la Policía Nacional Haitiana, el Director General Michel-Ange Gédéon. Ambos son considerados ilegítimos. El nombramiento de Céant no ha ayudado.
La ilegitimidad del gobierno aparece claramente en el nombre que el pueblo le da a su revuelta: dechoukaj o extirpación. Es el mismo término usado en la década de 1980 en las protestas contra el régimen de Jean-Claude Duvalier. La gente quería sacarlo. Ellos quieren extirpar este gobierno también. Estas son demandas muy audaces. Vienen de lo profundo de la historia de Haití, enraizadas en su revolución de 1791-1804, profundizadas en la huelga de 1929 contra la ocupación estadounidense y aún más en las difíciles luchas contra los Duvaliers, y expresadas en nuestros tiempos en la lucha contra la austeridad. El pueblo haitiano se levantó contra las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1997 y luego dos veces contra alzas de precios de los combustibles (2000 y 2003).
El conflicto, además, actualizó importantes debates de los movimientos populares en relación a la espontaneidad y la organización, las insurrecciones antineoliberales y la construcción de sujetos y alternativas emancipatorias. La dramática situación social haitiana, evidenciada más aún tras las protestas, se enmarca en la actual fase de globalización neoliberal y en las disputas interimperiales en relación a una zona de importancia geoestratégica como lo es el Caribe.
Este dossier No 8 del Instituto Tricontinental de Investigación Social (septiembre 2018) hace un recuento de los eventos ocurridos en julio en Haití y reflexiona sobre su significado a largo plazo. El dossier tiene como base los informes de la Brigada de Solidaridad Jean-Jacques Dessalines formada por el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil y el Movimiento Popular Patria Grande de Argentina. Agradecemos a la Brigada por la información detallada brindada desde el terreno; así como a Camille Chalmers de la Plateforme Haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif (PAPDA) por sus contribuciones y a la Dra. Yvette Bonny por su trabajo sobre la crisis de salud en Haití.
Fuente: Instituto Tricontinental de Investgacion Social; https://www.thetricontinental.org/
El dossier completo aqui 2018 07Dossier Insurreccion popular en Haiti
