¡Oligarcas temblad! ¡El pueblo los derrotara! Con esa arma revolucionaria…El Voto

Paradójicamente, las elecciones y el voto en la Venezuela Bolivariana se han transformado simbólicamente en un arma revolucionaria. Toda la oligarquía neoliberal del mundo nos dice: ¡No reconocemos esa elección! Inclusive un gobierno neoliberal como el de Canadá trata de impedir allí, un derecho humano: el derecho al voto universal del pueblo venezolano que vive en ese país. Es que estamos en el protofascismo-neoliberal o como dijera Rosa Luxemburgo en la propia barbarie capitalista en donde el imperialismo, esa compleja telaraña de relaciones sociales de corporaciones, Estados corruptos e industria armamentista, sudando sangre, que con el encargado del circo, de cuyo nombre no me quiero ni acordar y sus payasos oligarcas de América Latina y Europa pretenden impedir un acto democrático ¡Unas elecciones! Pretenden exigir cuándo se vota, como se vota y que se vota, desconociendo, ya que poco les importa, la soberanía de la Venezuela Bolivariana. Ellos ¿desconocen la democracia? O es que en realidad nunca la han practicado, la verdadera, la del gobierno del pueblo. Estas “potencias occidentales” tienen en su ADN, la visión pervertida colonialista: desprecio y supremacismo racial hacia los pueblos que no son como “ellos” y que simplemente quieren cambiar su rumbo.

Esta mirada colonial-supremacista aún persiste en esa vieja oligarquía europea y en ese imperio, que en su decadencia quiere llevarse por delante a la humanidad entera, a toda costa y a todo costo. Pero esta visión también esta en los chupamedias de las oligarquías de Latinoamérica. Son, además, los responsables del desastre humanitario y ecológico de la Pachamama universal.

Han hecho de todo sobre Nuestra Patria. Todas las guerras han emprendido. Y nosotros, pueblo con humildad, las hemos combatido; con sentido de proporcionalidad y con sentido del humor, pero también con la sabia critica comprensiva a los errores cometidos. Hemos resistido porque conocemos a nuestros enemigos. Son los de siempre. Las oligarquías que no querían la independencia, ni a los ejércitos bolivarianos, que nunca conquistaron, sino que siempre liberaron pueblos con sueños de libertad. Son las mismas oligarquías que trataron de aniquilar a las masas alzadas de campesinos zamoranos, las mismas oligarquías que con “democracia” reprimieron y asesinaron las luchas del pueblo y las guerrillas de liberación nacional en los sesenta, las mismas que tratan de destruir a las masas chavistas que están alzadas desde 1989. Sabemos quiénes son y que pretenden. Pero también sabemos que son marionetas de papel y que sus hilos los mueve el imperialismo, «los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad»[1].

Por eso consideramos que el simbolismo del 20 de mayo va más allá de nuestra lucha bolivariana porque esa lucha se extiende por el continente de Nuestra América. «Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño…Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia».[2]

Porque es «la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz»[3] Y debemos saber que, «mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor»[4].

Nunca un día, 20 de mayo y una elección había estado tan llena de simbolismo. El 20 de mayo no solo elegimos a un presidente, por supuesto, Nicolás Maduro ¡Nos elegimos a todos para profundizar la Revolución Bolivariana, la Revolución Nuestramericana!

En definitiva nosotros, simplemente, no queremos ser patio trasero de nadie, sino jardín del Buen Vivir

Observadores de Trabajador@s Criticos

[1] Carta del Libertador Simón Bolívar al Coronel Patricio Campbell, fechada en Guayaquil, 5 de agosto de 1829

[2]Discurso del Comandante Che Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas, 12 de diciembre de 1964

[3] José Martí: carta a José Dolores Poyo de 5 de diciembre de 1891

[4] Palabras retransmitidas por Radio Magallanes, Salvador Allende se dirigía por última vez al pueblo chileno. Era el 11 de septiembre de 1973, día en que una irrupción golpista puso fin al Gobierno popular y a su propia vida.

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