DESCARRILAR LOS PLANES NEOLIBERALES. José Humberto Montes de Oca Luna

Presentamos aquí la Editorial de Revista digital Encuentro Sindical de Nuestra América, escrita por José Humberto de Oca Luna y que refleja de manera breve y certera el momento que vive de Nuestra América y las perspectivas de México en el próximo proceso electoral del 2018. Además la Revista ESNA tiene otros artículos muy interesantes que te la dejamos para que la bajes.

Descarrilar los planes neoliberales

Editorial de la Revista digital Encuentro Sindical de Nuestra América

Imagen1Por José Humberto Montes de Oca Luna

Secretario del Exterior del Sindicato Mexicano de Electricistas y Coordinador Nacional de la Estructura Ejecutiva de la Nueva Central de Trabajadores

 

En América Latina y el Caribe existen múltiples procesos de resistencia antiimperialistas que sostienen una lucha ininterrumpida en la defensa de la soberanía de nuestros pueblos. En esta lucha no solo se gana o se pierde, se avanza o se retrocede, existe una constante que determina una cosa o la otra, esa constante es lo que conocemos como correlación de fuerzas.

En los últimos tres años, la ofensiva imperial de Obama-Trump pese a su despliegue político y procesos de acumulación de fuerzas del campo popular. Si bien es cierto que perdimos importantes posiciones, en parte por nuestros errores, es falso que el ciclo democrático y revolucionario en América Latina y el Caribe esté viviendo sus últimos días.

La contraofensiva popular en la hermana República Bolivariana de Venezuela ha dado un paso al frente con la integración de su Asamblea Constituyente y la convocatoria a elecciones presidenciales para el próximo mes de abril. El movimiento obrero y popular argentino y brasileño recompone sus fuerzas y replantea sus tareas, la CTA-Autónoma de Argentina realizará su Congreso Nacional mientras los compañeros de la CTB de Brasil impulsan la realización del Foro Social Mundial.

Las oligarquías nacionales y socios imperialistas, se han impuesto la tarea de interrumpir este proceso afianzando sus estrategias golpistas para asegurar su alineamiento con la declinante hegemonía del imperialismo norteamericano. La amenaza de una intervención militar contrarrevolucionaria en Venezuela auspiciada por los Estado Unidos y sus aliados en la región junto con el uso faccioso de los poderes del Estado por los gobiernos oligarcas de Macri, Temer y Juan Orlando Hernández obedecen a la intención de acabar con las resistencias populares a las política neoliberales de despojo de los bienes comunes y la cancelación de los derechos sociales y laborales de los trabajadores. De nueva cuenta, los estados oligarcas recurren a ilegal destitución de presidente progresistas, a los fraudes electorales, a las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y judicialización de luchadores sociales y líderes de oposición que enfrentan a los gobiernos y partidos políticos de derecha que pugnan por la restauración neoliberal al sur del continente.

Hacia el norte del hemisferio, la administración de Donald Trump pretende expandir el perímetro de la zona de seguridad de los Estados Unidos hasta la frontera sur de México para reforzar su espacio de seguridad hemisférica en la región y contener el avance de los procesos democráticos y revolucionarios en América Latina como parte de la contraofensiva imperial en contra de los pueblos de Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Cuba y Honduras.

En México, la nueva Ley de Seguridad Interior recién aprobada por el Congreso de la Unión, dominado por los partidos neoliberales del PRI y Acción Nacional, se inscribe en esta lógica contrainsurgente de los E.U. Esta Ley violenta los preceptos constitucionales que dan garantías al ejercicio de las libertades democráticas y pretende legalizar lo ilegal dando certeza jurídica al escalamiento de la militarización del territorio nacional, la vida política y social iniciado en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, quién en octubre de 2009, previa ocupación policiaca y militar, decretó la extinción de la empresa pública Luz y Fuerza del Centro con un saldo de más de 44 mil electricistas despedidos.

La Ley de Seguridad Interior de Enrique Peña Nieto está diseñada para reprimir la protesta social asociada a la lucha de resistencia de los pueblos originarios que se oponen al despojo y la depredación extractivistas de sus recursos naturales y en contra de las luchas obreras y populares que exigen la solución de sus demandas y cuestionan de raíz al modelo neoliberal que ha sumido en la pobreza a más de 65 millones de mexicanos. En una de sus facetas –Artículo 8 de la Ley está literalmente diseñada para enfrentar el conflicto poselectoral derivado de un posible fraude que le robara la presidencia al candidato de oposición social demócrata que actualmente marcha con amplia ventaja en las encuestas, Andrés

Manuel López Obrador (AMLO). Si no hay fraude, la oligarquía buscaría restringir el margen de maniobra del nuevo gobierno para obligarlo a darle, en lo esencial, continuidad al modelo neoliberal imperante, actualmente subordinado política, militar y económicamente a los Estados Unidos.

En los últimos tres meses AMLO ha incorporado a su campaña electoral a algunos miembros de sectores de la oligarquía, ex funcionarios de gobierno de pasadas administraciones neoliberales, ex militantes del PRI y Acción Nacional y ha convenido una alianza electoral con la derecha ultraconservadora del Partido Encuentro Social. Este corrimiento hacia la derecha para algunos se justifica como necesario para que lo “dejen llegar”, para sectores del movimiento social significa que AMLO para evitar lesionar los intereses de la oligarquía local, el capital financiero internacional y de las grandes empresas trasnacionales que invierten en México. La situación se complica por la agudización de la crisis económica del país, la endeble renegociación del TLCAN y la puesta en marcha de la reforma fiscal de Donald Trump, que en su conjunto amenazan con desatar una intempestiva fuga de capitales.

No hay que dejar de mencionar que en México existen una gravísima crisis humanitaria resultado de la instauración de un estado de excepción permanente que ha costado más de 150 mil vidas, más de 30 mil personas desaparecidas y 250 mil desplazados.

La violación sistemática de los derechos humanos, con la desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y tortura por cuerpos de seguridad del Estado son practicas que se han venido denunciando permanentemente por el campo popular. No olvidemos que en México se sigue demandando la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Este escenario hace imponderable el reposicionamiento político del movimiento social clasista en México a fin de evitar la continuidad del modelo neoliberal impulsado por el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto y su candidato a la presidencia José Antonio Meade, así como por sus aliados de Acción Nacional de Ricardo Anaya, un reposicionamiento que asegure que sus reivindicaciones políticas y económicas sean atendidas por un posible gobierno de oposición. Y es de la mayor importancia, avanzar en la construcción de un bloque de fuerzas sociales de carácter anticapitalista que articule el conjunto de las resistencias que libra el pueblo de México.

Luchar en todo el continente por el libre ejercicio de la autonomía, libertad y democracia sindical y por la defensa de la autentica contratación colectiva es una tarea inmediata del conjunto de fuerzas sindicales que integramos al ENCUENTRO SINDICAL NUESTRA AMÉRICA para descarrilar los planes de los neoliberales.

Así mismo, es urgente tomar medidas extraordinarias para responder a las amenazas de intervención militar en contra de nuestros hermanos venezolanos.

Para ver la revista completa Revista Esna N10

 

 

 

 

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